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domingo, 19 de mayo de 2013
Yo acuso
Incluyo parte del famoso artículo de Zola:
"Yo Acuso al teniente coronel Paty de Clam como laborante -quiero suponer inconsciente- del error judicial, y por haber defendido su obra nefasta tres años después con maquinaciones descabelladas y culpables.
Yo Acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice, al menos por debilidad, de una de las mayores iniquidades del siglo.
Yo Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus, y no haberlas utilizado, haciéndose por lo tanto culpable del crimen de lesa humanidad y de lesa justicia con un fin político y para salvar al Estado Mayor comprometido.
Yo Acuso al general Boisdeffre y al general Gonse por haberse hecho cómplices del mismo crimen, el uno por fanatismo clerical, el otro por espíritu de cuerpo, que hace de las oficinas de Guerra un arca santa, inatacable.
Yo Acuso al general Pellieux y al comandante Ravary por haber hecho una información infame, una información parcialmente monstruosa, en la cual el segundo ha labrado el imperecedero monumento de su torpe audacia.
Yo Acuso a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard por sus informes engañadores y fraudulentos, a menos que un examen facultativo los declare víctimas de ceguera de los ojos y del juicio.
Yo Acuso a las oficinas de Guerra por haber hecho en la prensa, particularmente en L'Éclair y en L'Echo de París. una campaña abominable para cubrir su falta, extraviando a la opinión pública.
Y por último: Yo Acuso al primer Consejo de Guerra, por haber condenado a un acusado fundándose en un documento secreto, y al segundo Consejo de Guerra, por haber cubierto esta ilegalidad, cometiendo el crimen jurídico de absolver conscientemente a un culpable. No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí los artículos 30 y 31 de la Ley de Prensa del 29 de julio de 1881, que se refieren a los delitos de difamación. Y voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales. En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia. Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente.
Así lo espero."
Para los intersados, la editorial Tusquets publicó en castellano en 1969 la obra de Émile Zola, Yo acuso. La verdad en marcha, donde el escritor recoge todos los escritos sobre el caso Dreyfus. La propia editorial ha reeditado el librito, incluyendo un facsímil del diario "L'Aurore", en la colección Fábula. Mi edición es del año 1998.
sábado, 18 de mayo de 2013
El Affaire Dreyfus
En la Tercera República Francesa estalló uno de los mayores escándalos que se han dado en la Historia Contemporánea de Francia y de Europa, y que demuestra el alto grado de antisemitismo existente en la sociedad occidental en aquel momento. Se trata del affaire Dreyfus. Para conocerlo tenemos que ir a los años finales del siglo XIX.
En septiembre de 1894 se descubre que se han vendido secretos militares a la embajada alemana. Se inculpa a un oficial del ejército francés y que es judío, Dreyfus. Es juzgado y desterrado a la Isla del Diablo en la Guayana Francesa. Pero dos años después un alto funcionario de Estadística, llamado Picquart, descubre un documentos con la misma letra de los anteriores papeles, y que demuestran que el verdadero culpable es otro oficial llamado Esterhazy. Se solicita, pues, la revisión del proceso judicial al que se sometió a Dreyfus pero el Estado Mayor considera que eso puede empañar el honor del tribunal militar y de todo el Ejército, y presenta nuevas pruebas incriminatorias para mantener su condena. Las pruebas presentadas son falsas. Además, hasta se encarcela a Picquart.
Y en ese momento el novelita Émile Zole publica en el diario L'Aurore su famosísimo artículo, "Yo acuso" donde se descubre todo el asunto a través de la fórmula de acusar en cada párrafo a los protagonistas en todo el proceso. El escándalo es mayúsculo, y se decide abrir un nuevo proceso. En dicho juicio se aminora la condena a Dreyfus, pero éste es inocente, y tiene que abrirse un tercero donde es absuelto.
Francia vive en un debate intenso todo esta affaire. El país está dividido, entre la derecha con fuertes dosis de antisemitismo y con un acusado nacionalismo y que es anti-Dreyfus, y una izquierda que defiende al oficial y acusa a las autoridades de corrupción. Las consecuencias electorales son claras: la izquierda gana las elecciones. Otro efecto de este affaire fue el resurgimiento de un fuerte anticlericalismo, ya que la Iglesia no tuvo una postura clara contra los procesos injustos que sufrió Dreyfus.
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