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domingo, 7 de julio de 2013

Documentación sobre Edith Stein

Para los interesados en profundizar en la vida y obra de Edith Stein, sor Teresa Benedicta de la Cruz, se incluyen una serie de enlaces:
1. Artículo de Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Edith_Stein
2. Biografía realizada en el Vaticano:
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_19981011_edith_stein_sp.html
3. Biografía en la página de los jesuitas italianos:
http://www.gesuiti.it/moscati/Espanol/Esp_Edith_Far1.html

martes, 18 de junio de 2013

Bajo Palio

En el artículo anterior vimos como Franco, en virtud de la consideración de España como Reino, y él como jefe de Estado, se atribuía competencias tradicionales de la Monarquía Española como era la concesión de títulos nobiliarios. En esta misma línea, y dentro, también de la íntima relación entre el Estado y la Iglesia, dentro de los parámetros del nacionalcatolicismo, Franco obtuvo de los acuerdos con el Vaticano la prerrogativa de entrar en las iglesias bajo palio, en virtud de su labor como conductor de la Cruzada.
Cada vez que Franco entraba en alguno de los grandes templos españoles se preparaba todo un ceremonial para realzar su posición. En la puerta le esperaba el palio, especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, hasta el lugar privilegiado asignado en el interior.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La Asociación Católica de Propagandistas, sus hombres y sus obras en el Archivo Secreto Vaticano (1908-1939)


La Asociación Católica de Propagandistas, sus hombres y sus obras en el Archivo Secreto Vaticano (1908-1939)
Francisco Glicerio Conde Mora
Resumen:

El presente libro analiza la historia de la Asociación Católica de Propagandistas entre 1908y 1939 a través de una documentación en gran inédita conservada en el Archivo SecretoVaticano. Tres han sido las fuentes que hemos utilizado en este trabajo dentro del ArchivoSecreto Vaticano: Nunciatura Madrid (NM), Affari Eclesiastici Straordinari(AES) y Segretariade Stato (SS).Las nunciaturas de Mons. Antonio Vico, desde el 16 de diciembre de 1907 hasta el 22 denoviembre de 1912, la de Mons. Francesco Ragonesi, desde el 9 de febrero de 1913 hasta el 7de marzo de 1921 y la de Mons. Federico Tedeschini nombrado el 31 de marzo de 1921 cuyanunciatura abarca hasta 1936 han sido de gran utilidad para la recuperación de documentacióninédita que no dudamos que gran parte de ella estuvo en Alfonso XI antes de 1936.En el Archivo de la Nunciatura de Madrid encontramos la documentación generada porlos representantes de Su Santidad en España entre 1908 y 1939, custodiadas en estas series del Archivo Vaticano, han sido la base para la redacción del presente estudio, siendo la másinteresante y extensa corresponde a la de la Nunciatura de Tedeschini que abarca desde elrégimen liberal de Alfonso XIII (1902-1923), la dictadura de Primo de Rivera(1923-1930), losúltimos gobiernos de Alfonso XIII (1930-1931) y el periodo republicano (1931-1936).El segundo de los fondos del que se nutre esta obra es el Archivo de la Sagrada Congregaciónde Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. Este fondo documental procede de un dicasteriode la Curia Romana encargado de los temas políticos y diplomáticos entre la Santa Sede y losdiversos estados. Por último, y en tercer lugar tenemos el Archivo de la Secretaría de Estado,donde encontramos correspondencia de nuestro fundador el padre Ángel Ayala, S.J. y nuestroprimer Presidente, el Siervo de Dios D. Ángel Herrera Oria con el Nuncio Monseñor Vico.
Ver:

lunes, 17 de septiembre de 2012

La Iglesia Católica en el siglo XIX


a)     La Iglesia Católica hasta el Concilio Vaticano I

El Concordato de 1801 entre la Francia napoleónica y el Papado supuso la reconciliación, después de los intensos conflictos en la época revolucionaria, entre Francia y la Iglesia. Aún así, el papado se resistió a los cambios revolucionarios en Europa y al triunfo del liberalismo, la libertad de pensamiento y la separación entre el Estado y la Iglesia.

En el año 1846 fue elegido papa Pío IX. Los católicos progresistas o más aperturistas aplaudieron esta elección porque el nuevo pontífice era reformista y no se había significado especialmente contra el liberalismo. Aún así, defendió la soberanía de los Estados Pontificios frente a los procesos unificadores de Italia. Esta política provocó que los nacionalistas italianos le consideraran un enemigo.

b)     El Concilio Vaticano I

En 1870 se inauguró en Roma el Concilio Vaticano I, convocado por Pío IX. Las expectativas creadas en torno al Concilio en relación a que podría adecuar la Iglesia a los cambios políticos, ideológicos y sociales producidos se frustraron desde el principio, ya que el papa declaró en la inauguración que la misión del Concilio era “reafirmar la verdad frente a los errores del siglo”. Se proclamó la constitución Dei Filius, que condenaba todas las corrientes ideológicas y sociales del siglo XX.

En el Concilio se aprobó el dogma de la infalibilidad del papa, es decir, la imposibilidad de que cometiera un error. Se estableció que el Espíritu Santo iluminaba al pontífice cuando se pronunciaba sobre las verdades fundamentales de la religión católica.

c)      El pontificado de León XIII

En el año 1878 fue elegido papa León XII. En lo político se negó a aceptar la nueva situación italiana y exigió el reconocimiento de su soberanía sobre Roma. Esta postura contra el nuevo reino de Italia duró hasta 1929. El gran éxito político del nuevo pontífice fue conseguir que Bismarck suavizara y terminar con la kulturkampf, es decir, la política contraria la Iglesia Católica en Alemania. En relación con Francia, el papa aconsejó a los católicos que colaborasen y aceptaran la III República, aunque esto no apaciguó a los republicanos en su política anticlerical. En 1885 publicó la encíclica en la que afirmaba que la Iglesia no se podía ligar a ninguna forma de gobierno, lo que suponía un cambio en la postura tradicional de la Iglesia.

León XIII intentó establecer puentes con otras confesiones, como la Anglicana británica y la ortodoxa. Por otro lado, se preocupó de mejorar la formación del clero, la investigación científica de los católicos y promover la actividad de los misioneros.

Pero la gran aportación del papa León XIII fue la encíclica Rerum Novarum, publicada en mayo de 1891. En esta encíclica se trazaron las líneas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia, defendiendo la creación de sindicatos católicos y la necesidad de la justicia social, condenando los excesos del capitalismo. Pero el movimiento obrero consideró que la encíclica llegaba tarde y acusaron a la Iglesia de oportunista.

d)     El pontificado de Pío X

Entre 1903 y el estallido de la Primera Guerra Mundial, la Iglesia Católica estuvo regido Pío X, que planteó importantes cambios internos, especialmente, en lo relacionado con el derecho canónico. En lo político se produjo un grave enfrentamiento con la República francesa, rompiéndose relaciones diplomáticas y provocando una ley de separación entre la Iglesia y el Estado en Francia.

En esta época, un sector de intelectuales y teólogos demandó que la Iglesia se adaptara más a los nuevos tiempos, pero el papa condenó en 1907 estas opiniones al acusarlas de modernistas

miércoles, 13 de enero de 2010

Zentrum

Uno de los primeros partidos que podríamos considerar de inspiración democristiana fue el Zentrum alemán, el partido católico conservador, que tuvo una larga vida entre 1871 y 1933. Nació al calor de las políticas anticatólicas del canciller Bismarck. Después, comenzó a ser un partido imprescindible en las coaliciones de gobierno del período de transición de un siglo al otro y, muy especialmente, en la República de Weimar. Los nazis disolvieron el partido. Al terminar la guerra, muchos de sus cuadros montaron la actual CDU.
En la época de Bismarck, el Zentrum (Zentrumpartei), y dirigido por Winddhorst era fuerte en Baviera, y en el Rin. Defendía un programa democristiano:
1. Intervención del estado a favor de los trabajadores.
2. Defensa de los católicos, frente al protestantismo del norte prusiano.
También defendía el federalismo y el parlamentarismo. Fue un partido que se organizó como de masas, como lo era el socialdemócrata, pero siempre estuvo dominado por una élite de aristócratas y de burgueses.
La Alemania de Bismarck tenía un problema religioso. El 60% de la población era protestante, aunque en el sur bávaro y en la zona de la Renania eran mayoritarios, teniendo cierta fuerza en Baden, Silesia y Posnania. Recordemos que el Sacro Imperio Germánico quedó dividido después de la Paz de Westfalia en el año 1648, tratado por el que termina la Guerra de los Treinta Años, entre católicos y protestantes, muerto ya el ideal del emperador Carlos.
Las dos confesionalidades que hoy no suponen ninguna dificultad o enfrentamiento, ya que de hecho la democracia cristiana alemana aglutina a ambas confesiones, sí generaron conflictos en la Alemania del último cuarto del siglo XIX. El Kulturkampf, movimiento cultural protestante, supuso un enfrentamiento con la jerarquía católica. Kulturkampf es en alemán, lucha de culturas. Este conflicto fue protagonizado por el canciller Bismarck durante muchos años, desde el nacimiento del Imperio hasta el año 1887. Bismarck estaba alarmado por los decretos emanados del Vaticano por los cuales la Iglesia tenía un derecho anterior al del Estado a la obediencia de los ciudadanos, es decir, lo que se conoce como ultramontanismo. También se preocupó por la creación del Zentrum que se hizo fuerte en los estados y zonas católicos, con un marcado carácter antiprusiano, y se interpreta, además, que su catolicismo debilitaba los vínculos con el recién creado Imperio, establecido y regido bajo la batuta de Prusia. Es, entonces, cuando el canciller de hierro reacciona con la promulgación de las Leyes Falk, por las cuales la Iglesia tenía que someterse al Estado. El Vaticano intervino ante el gobierno alemán y, después de una serie de negociaciones se llegó al acuerdo en 1887 de restablecer los derechos de los católicos, mientras éstos terminaban por vincularse, claramente, con el Imperio.