"Por eso, por saber que estamos en posesión de la verdad y llevar seis años laborando en este propósito, miramos con serenidad los acontecimientos. Ni la suprema razón de Dios, nunca mejor servida que bajo nuestro Régimen,ni el interés de la Patria, jamás tan exaltada ni defendida como en nuestros días (...) pueden ser impugnados por nuestros enemigos"
(De un discurso de Franco de diciembre del 42)
En primer lugar, Franco y los franquistas están en posesión de la verdad. No hay cabida a dudas, vacilaciones, relativismos, empatías hacia el contrario, ni nada que se le parezca. No se puede discutir, es así y punto. Este es un ejemplo de autoritarismo evidente. Pero, además, esa verdad viene sustentada por la razón divina y por el interés de la patria. Los enemigos no pueden impugnar esto.
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martes, 13 de julio de 2010
lunes, 21 de diciembre de 2009
Bakunin. Tercera Parte
La sociedad que surgiría de la revolución no tendría Estado ni institución alguna. La organización se basaría en comunas autónomas, con autogestión, y donde se elegirían por sufragio universal, incluyendo a las mujeres, a las personas que se encargarían de la organización de las mismas. Las comunas podrían federarse o separarse libremente de otras comunas.
La propiedad en las comunas sería colectiva, aboliéndose la privada y el derecho de herencia. El anarquismo de Bakunin es conocido, también, como anarco-colectivismo.
Esta sociedad anarquista se basaría, pues, en la unión de hombres libres obedeciendo a la razón. Es interesante destacar cómo esta defensa de las comunas es una reacción contra la tendencia creciente a la concentración de población resultante del triunfo de la Revolución Industrial.
La propiedad en las comunas sería colectiva, aboliéndose la privada y el derecho de herencia. El anarquismo de Bakunin es conocido, también, como anarco-colectivismo.
Esta sociedad anarquista se basaría, pues, en la unión de hombres libres obedeciendo a la razón. Es interesante destacar cómo esta defensa de las comunas es una reacción contra la tendencia creciente a la concentración de población resultante del triunfo de la Revolución Industrial.
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jueves, 26 de noviembre de 2009
El fascismo y el problema de la razón
Hasta la llegada de las ideas fascistas el mundo occidental se asentó bajo la tradición del racionalismo inaugurado en la época clásica griega y romana, seguido en la Edad Media, una época menos oscura de lo que tradicionalmente se ha planteado, triunfa con el Humanismo renacentista, se afianza con la Revolución Científica del siglo XVII, y encuentra en la Ilustración otra de sus grandes cimas. Las ideologías de la época contemporánea, tanto el liberalismo como el socialismo se construyen sobre supuestos racionales; la democracia supone el triunfo de todo este legado.
La doctrina fascista rompe con toda esta herencia y adopta un acusado irracionalismo. Se desconfia de la razón y se fomenta el comportamiento irracional de las conductas, así como los sentimientos o manifestaciones intensas hasta la glorificación del fanatismo. Las ideas fascistas se construyen sobre dogmas, sobre ideas indiscutibles, como pueden ser la superioridad del jefe o líder, del hombre sobre la mujer, el soldado sobre el civil, o la cuestión de las razas superiores e inferiores. Es el triunfo del tabú, de lo que hay que admitir sin discusión o análisis, del totalitarismo frente al debate libre, pilar de la democracia.
La doctrina fascista rompe con toda esta herencia y adopta un acusado irracionalismo. Se desconfia de la razón y se fomenta el comportamiento irracional de las conductas, así como los sentimientos o manifestaciones intensas hasta la glorificación del fanatismo. Las ideas fascistas se construyen sobre dogmas, sobre ideas indiscutibles, como pueden ser la superioridad del jefe o líder, del hombre sobre la mujer, el soldado sobre el civil, o la cuestión de las razas superiores e inferiores. Es el triunfo del tabú, de lo que hay que admitir sin discusión o análisis, del totalitarismo frente al debate libre, pilar de la democracia.
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