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lunes, 23 de junio de 2014

El lado oscuro de la democracia

Michael Mann ha escrito,El lado oscuro de la democracia. Un estudio sobre la limpieza étnica, y que ha publicado en España la Universidad de Valencia. El historiador Xosé Arias en la reseña del libro publicada en el número 98 de la revista de historia "Clío", nos informa que el autor es sociólogo con preocupaciones de historiador. El libro intenta analizar las causas por las que se producen las limpiezas étnicas, centrándose en el pasado siglo: holocausto nazi, en el comunismo (Stalin, Mao, Pol Pot), Armenia, Ruanda, la India e Indonesia. Mann elabora un modelo explicativo que tiene muy poco de alentador. Al parecer, considera que este tipo de genocidio es un fenómeno moderno asociado a nuestra civilización y que comienza con las "limpiezas coloniales", e inseparable de la democracia. Sería como el "lado oscuro" de la democracia al basarse en una interpretación muy peculiar de la comunidad soberana y nacional que permitiría a la mayoría tiranizar a las minorías en contextos multiétnicos. En el caso de los regímenes comunistas la limpieza étnica se justificaría asociando al "pueblo" a una "nación étnica singular" o "clase proletaria única". Mann descarta que los genocidios sean cosas de élites manipulando a las masas incultas. Pero también considera que el genocidio no es inherente a la condición humana: pueden preverse y contenerse con la firme institucionalización de la democracia.
El autor de este blog no ha leído el libro y solamente se hace eco de la reseña. Me gustaría comprobar cómo se inserta la cuestión del nazismo con la de la democracia.

domingo, 28 de octubre de 2012

¿Fascismo o Democracia? Campesinado y política en la crisis del liberalismo europeo, 1870-1939


El profesor Francisco Cobo Romero, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, es el autor del libro ¿Fascismo o Democracia? Campesinado y política en la crisis del liberalismo europeo, 1870-1939, editado por la Universidad de Granada. Esta obr está centrada “en el análisis comparado del comportamiento político del campesinado de cuatro países de la Europa Occidental (Alemania, España, Francia e Italia) durante el periodo 1870-1939″.
Resumen:
“Las profundas modificaciones experimentadas por la agricultura europea desde fines del siglo XIX, animadas por los deseos de superación de la llamada crisis agraria finisecular, fortalecieron al campesinado familiar. Desde los comienzos del siglo XX, y en medio de un irreversible proceso de afianzamiento de la “política de masas”, el campesinado europeo acentuó su interés por los asuntos públicos y las contiendas electorales.
Tras la finalización de la I Guerra Mundial, la radicalización de los enfrentamientos políticos y sociales propagados por la práctica totalidad del continente europeo se unió al agravamiento de una nueva y profunda crisis agraria. En este agitado panorama, la rápida difusión de propuestas corporativistas, autoritarias o fascistas encontró en muchos casos un eco favorable entre las masas campesinas, desdeñadas por los partidos del centro liberal-burgués, asediadas por la combatividad de los jornaleros o amenazadas por las propuestas revolucionarias del anarquismo, el socialismo y el comunismo. Así pues, durante el decisivo periodo que discurrió entre 1919 y 1939, el campesinado europeo se convirtió en un relevante protagonista, hasta influir poderosamente en la inclinación de la balanza o bien hacia el triunfo del Fascismo o bien hacia el mantenimiento de la Democracia.
Ver:
http://www.tiempodehistoria.com/2012/06/24/analisis-comparado-del-comportamiento-politico-del-campesinado-de-cuatro-paises-de-la-europa-occidental.html

lunes, 1 de octubre de 2012

'Fútbol, cine y democracia'


Alianza Editorial ha editado el libro 'Fútbol, cine y democracia', obra del historiador José María Báez y Pérez de Tudela en la que se rapasa cómo fue el estallido del ocio de masas de los madrileños antes de la Guerra Civil española, época en la que se inauguró el Stadium Metropolitano en el que jugaba el Atlético de Madrid. Este ensayo, de 368 páginas, recoge historias, documentos y fotografías de un tiempo en el que los madrileños dividían su ocio en los años veinte y treinta en los cines de la Gran Vía o en los partidos de un deporte que se profesionalizaba como el fútbol, en el que el Atlético contaba ya con un estadio para 23.000 espectadores.
En:

martes, 28 de agosto de 2012

Breve repaso al anarquismo


Introducción

El anarquismo es un movimiento que, al contrario del marxismo, no presenta una coherencia doctrinal, ya que, agrupa distintas concepciones, aunque, como regla general se trata de una corriente individualista y libertaria. Entre sus pensadores se pueden señalar a William Godwin, Max Stirner, Proudhon, Tolstoi, Eliseo Reclus, Kropotkin y, especialmente, Bakunin.

Bakunin

Mijail Bakunin (1814-1876) procedía de una familia aristocrática rusa. Abandonó su carrera militar y se instaló en Berlín para estudiar. La Revolución de 1848 le sorprendió en Praga donde fue detenido por las autoridades austriacas, siendo enviado a Rusia y desterrado a Siberia. Consiguió escaparse y vivió en varias ciudades europeas, instalándose en Suiza. Bakunin se destacó por su enfrentamiento con Marx en la I Internacional.

Bakunin defiende y exalta la libertad del individuo pero concebida socialmente. El hombre no podría ser verdaderamente libre sino lo eran el resto de seres humanos. Otra de las ideas fundamentales de Bakunin es su rechazo total a la Iglesia como institución aunque admite la pluralidad de cultos, ya que la religión es una cuestión de las conciencias individuales. La educación se contempla como un instrumento de cambio social; de hecho, entre los anarquistas siempre hubo destacados pedagogos, que defendieron un nuevo modelo de educación basado en las ideas libertarias, abriendo escuelas y editando libros. En relación con esto estaría, también, la preocupación que los activistas anarquistas dieron al desarrollo de la propaganda oral hacia los obreros, muchos de ellos analfabetos.

Bakunin perseguía la eliminación del Estado por considerarlo un instrumento represivo, la desaparición del ejército, innecesario una vez que el Estado desaparece; y la creencia en la revolución campesina, hecha desde abajo, por las masas, de forma espontánea, sin participación de partidos políticos de ningún tipo. Estos postulados se basan en el rechazo radical de Bakunin y del anarquismo, en general, hacia la política y cualquier tipo de autoridad. El anarquismo no consideraba a los obreros industriales como protagonistas exclusivos de la revolución. Hemos visto la importancia de los campesinos en el pensamiento de Bakunin, mientras que otros anarquistas valoraron también la importancia de otros sectores oprimidos, como los estudiantes y los jóvenes.

Una vez que triunfe la revolución, surgiría una sociedad sin Estado, sin poderes institucionales y se organizaría en torno a comunas autónomas, especie de pequeñas células organizadas en régimen de autogestión. Mediante el sufragio universal masculino y femenino se elegirían a quienes dirigirían las comunas. Éstas podrían federarse o separarse libremente de otras comunas, hasta constituir regiones o naciones, pero manteniendo siempre la capacidad de abandonar la federación en la que se habrían integrado. En las comunas la propiedad sería colectiva.

El ideal anarquista sería, en conclusión, el de una sociedad de hombres y mujeres absolutamente libres, que no obedecerían más que a su razón. Las comunas son la constatación del rechazo anarquista hacia las grandes concentraciones fabriles y de población, resultado de la Revolución Industrial, ya que, pensaban que en estas concentraciones era imposible el ejercicio constante de la soberanía, verdaderamente, popular.


Comparación entre el anarquismo y el marxismo

El anarquismo y el marxismo presentan grandes diferencias entre sí, como se puso de manifiesto en la I Internacional cuando se discutió la cuestión de la participación obrera en la política institucional. Frente a la lucha política mediante la organización de los trabajadores en partidos políticos del marxismo, los anarquistas abominan de todo tipo de organización política centralizada. Eran enemigos de emprender acciones políticas porque sus ataques no iban solamente contra el Estado burgués o capitalista, como defendía el marxismo, sino de cualquier forma de Estado y, por supuesto, contra la dictadura del proletariado. Los anarquistas no fundaron nunca partidos y sí sindicatos.

Si la revolución era el resultado de la lucha de clases y debía ser guiada por los partidos obreros, según el marxismo;los anarquistas hablan, como hemos visto, de una revolución o insurrección espontáneas. Otra de las grandes diferencias era el de los protagonistas de la revolución. Si el proletariado industrial era el sujeto revolucionario para el marxismo, los anarquistas se inclinaban hacia los campesinos y los sectores oprimidos, en general, de la sociedad.


Anarco-comunismo

El anarquismo de Bakunin puede ser definido como anarco-colectivismo, que suponía la colectivización de los instrumentos de trabajo, el capital y la tierra, pero no de los frutos. Pero, también, habría un anarco-comunismo, defendido por Kropotkin o Reclus, entre otros, que estipula la necesidad de colectivizar no sólo los instrumentos sino también los productos. El anarco-comunismo era más sensible a la economía industrial donde era imposible determinar la cantidad de trabajo de cada uno y, en consecuencia, la riqueza pertenecería a todos.

Sindicalismo y violencia

Los anarquistas, al renegar de los partidos políticos, actuaron preferentemente a través de la creación de sindicatos y la acción directa de los trabajadores contra los patronos a través de la huelga general. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, un sector del anarquismo eligió la vía del atentado terrorista contra los representantes del poder (reyes, políticos), pero hubo también hubo verdaderos apóstoles de la no violencia.

jueves, 10 de mayo de 2012

La República en las urnas


La República en las urnas. El despertar de la democracia en España. Éste es el título del libro de Roberto Villa García, editado por Marcial Pons Ediciones de Historia. Como resumen de esta obra, la editorial expresa: "¿Cómo y en qué condiciones nace la democracia de masas en España? ¿Cuáles son las normas que regulan las elecciones en la Segunda República? ¿Cómo eran elegidos los candidatos dentro de cada partido? ¿Cuáles eran los diversos métodos de propaganda? ¿Cómo votaban los españoles de entonces? ¿De qué modo les influían discursos y programas políticos? ¿Cómo incidió realmente el abstencionismo de los anarquistas en los índices de participación y de voto? ¿Fue el sufragio de la mujer decisivo en los resultados electorales? Este libro aborda la historia de las elecciones españolas y se centra en el estudio de las primeras elecciones modernas y plenamente democráticas, las generales de noviembre de 1933, que abrieron una nueva etapa en la vida política española".
Más en:
http://www.tiempodehistoria.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1948

jueves, 28 de octubre de 2010

Manifiesto del POUM. 4 de mayo de 1937

“ La contrarrevolución tiene un plan. Es el que los reformistas del P.S.U.C. han
llamado el "Plan de la Victoria". Etapas de este Plan son los hechos ocurridos
últimamente. Intentos de asalto a Puigcerdá por las fuerzas de orden público.
Intento de ocupación de la ciudad de Figueras. Excursión punitiva a Molíns de
Llobregat de los trabajadores en plena calle. Y ayer tarde, asalto armado al
edificio de la Telefónica, de la plaza de Cataluña. Provocaciones de la
contrarrevolución para pulsar la capacidad de resistencia de las masas
trabajadoras. Preparativos del ataque a fondo contra las conquistas de la
Revolución.
Pero la respuesta proletaria no ha podido ser más contundente. Miles de
trabajadores han vuelto a la calle arma al brazo. Las fábricas, los talleres, los almacenes.
. ., han parado los trabajos. Las barricadas de la libertad han vuelto a
surgir en todos los lugares de la ciudad. El espíritu del 19 de julio se ha apoderado
nuevamente de Barcelona. La mayoría de los pueblos de Cataluña se ha
hecho eco del gesto de la capital. La clase trabajadora es fuerte y sabrá aplastar
todos los intentos de la contrarrevolución. Hay que vivir alerta con el fusil en la
mano. Hay que mantener este magnifico espíritu de resistencia y de lucha,
garantía de nuestro triunfo. Y hay que evitar que la contrarrevolución vuelva a
levantar la cabeza. Para esto: Dimisión de Rodríguez Salas, comisario de Orden
Público y responsable directo de estas provocaciones. Anulación de los decretos
de orden público. El orden público, en manos de la clase trabajadora. Frente
Obrero Revolucionario de las organizaciones que acepten el triunfo sobre el
fascismo en el frente y la victoria de la Revolución en retaguardia. Creación de
Comités de Defensa de la Revolución en todas las barriadas, en todas las
poblaciones y en todos los lugares de trabajo.- El Comité ejecutivo del POUM”
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Consultado en:
http://sauce.pntic.mec.es/~prul0001/Textos/Texto%207%20tema%20XIV.pdf

lunes, 23 de agosto de 2010

Los mítines

Los mítines (meeting, o encuentro, en inglés) son reuniones públicas en torno a una causa política común. Son espectáculos estáticos en los que unos cuantos oradores, o uno solo reciben el apoyo entusiasta de un auditorio compuesto de personas predispuestas hacia dichos oradores y sus discursos, así como para reforzar los liderazgos y las lealtades.

Los mítines surgen muy relacionados con el movimiento obrero y el nacimiento de los partidos de masas cuando entran en decadencia los partidos tradicionales del sistema liberal, más bien clubs políticos con poca o nula presencia en las calles. Los partidos de izquierdas comienzan a usarlos, aunque luego los partidos fascistas y de derechas terminarán por emplearlos. En principio, los partidos de izquierdas comprendieron que el mitín era un instrumento muy eficaz para difundir ideas entre un público con escasa formación, como era el compuesto por los obreros. Los partidos fascistas transformarán los mítines en grandes exaltaciones de sus líderes con una parafernalia muy bien estudiada, como bien sabemos, por tantos reportajes sobre los actos nazis y fascistas italianos.

Los mítines terminaron por ser un instrumento de socialización política en las democracias, pero en la actualidad la mayor formación general de la población, así como los nuevos medios de comunicación y transmisión de ideas han hecho perder la primigenia función formativa y de socialización política. Hoy se usan en las campañas electorales como un instrumento para demostrar el gran número de seguidores, de unión entre los militantes y los líderes, esperando, además, los minutos en los que las cadenas de televisión retransmiten una parte breve del acto, para las audiencias.