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viernes, 26 de agosto de 2011

El Estado Eslovaco en la época nazi. Primera Parte

En el recorrido que iniciamos sobre la historia del estado eslovaco en la época nazi nos basaremos en un artículo de Julio Gil Pecharromán sobre la historia de Eslovaquia, que se publicó en el número 201 de la revista “Historia 16”, precisamente, en el momento en que Checoslovaquia dejó de existir para crearse dos estados: la República Checa y Eslovaquia.

El nacimiento de Checoslovaquia y su devenir hasta mediados de los años treinta
Como es sabido, el estado checoslovaco nació como consecuencia de los tratados de paz posteriores a la Primera Guerra Mundial y que desmembraron el Imperio Austro-Húngaro. Ese estado no satisfizo al nacionalismo eslovaco. Aunque la Constitución era un modelo de democracia no ofrecía el grado de descentralización que deseaban los nacionalistas eslovacos. Además, la minoría checa, sumamente preparada, copó los principales puestos de la Administración y del Ejército; hasta la Universidad de Bratislava y el mundo académico y cultural quedó en manos checas. Tanto el primer jefe del estado, Masaryk como Eduard Benes, fueron unas personalidades políticas poco dadas al desarrollo de la descentralización y la federalización del país, a pesar de que así se había acordado en 1918. Por fin, la diferencia entre Chequia y Eslovaquia era muy grande, comenzando por el peso demográfico de la primera, y terminando por su potencia económica. Las zonas de Bohemia y Moravia contaban con una industrialización de nivel europeo y con un altísimo nivel de vida, frente al protagonismo rural en Eslovaquia. Se había hecho un esfuerzo modernizador en el campo con la reforma agraria que repartió las tierras de los nobles húngaros entre los campesinos, pero aún así la diferencia económica era enorme. Este hecho alimentó aún más el nacionalismo y generó un evidente complejo de inferioridad en Eslovaquia, como otro de superioridad entre los checos. Por último, no podemos dejar de reseñar el componente religioso en este desencuentro: el imperante catolicismo eslovaco alimentó las críticas a los dirigentes checos, considerando que Praga era una especie de nido de protestantes y masones.
Por fin, no podemos olvidar que el estado checoslovaco albergaba en su seno importantes minorías nacionales: alemanes, polacos, húngaros, rutenos, y una nutrida comunidad judía.
Aún así, la convivencia se pudo mantener sin grandes sobresaltos hasta mediados de los años treinta. El sistema de partidos se organizó sobre una base común. Los principales partidos fueron los siguientes: Partido Agrario, cuyo principal líder era Antonin Svehla, aunque una de sus principales figuras fue el eslovaco Milan Hodza, político que llegó a ser primer ministro; el Partido Social Demócrata, el Partido Socialista-Nacional de Benes, el Partido Comunista y, por fin, el Nacional-Demócrata, la formación vinculada al capital financiero. Con excepción de Hodza, casi todos los líderes de estas formaciones eran checos. Al margen de los grandes partidos, las minorías nacionales tenían sus propios partidos y organizaciones.
Los eslovacos contaban, solamente, como partido propio con el Popular, que, además, tenía un homólogo checo. El PPE era una formación muy fuerte en Eslovaquia. Estaba formado por una especie de federación de corrientes políticas diversas. En su seno dominaba la corriente conservadora autonomista pero, ya en los años veinte comenzó a destacar una facción de extrema derecha que coqueteaba con el fascismo y la independencia. Su principal líder era el profesor de Derecho, Vojtek Tuka. Este personaje, de origen húngaro, estableció muy tempranamente contactos con el nazismo. En 1923, organizó una milicia llamada Rodobrana. Sus miembros vestían camisa negra y juraban lealtad a su líder. Pero esta milicia fue disuelta en 1927; dos años después, Tuka fue condenado a prisión por atentar contra la unidad nacional. Pero el ala radical del Partido Popular no desapareció con este revés. A Tuka le sustituyeron los hermanos Durcansky, editores de un periódico anticheco y de un círculo nacionalista. También, destacó Alexander (Sano). Los tres mantuvieron la colaboración con los nazis alemanes, pero no lograron grandes apoyos entre los eslovacos.

domingo, 15 de agosto de 2010

Instrucción reservada del General Mola. Primera Parte

Incluyo en este artículo una parte de la Instrucción reservada de "El Director", el general Mola Vidal por su importancia para conocer las ideas de la sublevación del mes siguiente. Mola es el padre de dicha sublevación, a pesar de que la organización que dispuso al final no se cumplió:

"Tan pronto tenga éxtio el movimiento nacional, se constituirá un Directorio, que lo integrará un presidente y cuatro vocales militares. Estos últimos se encargarán precisamente de los ministerios de la Guerra, Marina, Gobernación y Comunicaciones.

El Directorio ejercerá el Poder con toda su amplitud; tendrá la iniciativa de los Decretos-Leyes que se dicten, lso caules serán refrendados por todos sus miembros.

Dichos Decretos-Leyes serán refrendados en su día por el Parlamento constituyente elegido por sufragio, en la forma que oportunamente se determine.

Al frente de los ministerios no consignados anteriormente figurarán unos consejeros técnicos, quienes ejercerán las funciones que hoy tienen los ministerios.

Los Consejos que celebre el Directorio podrán ser ordinarios y plenos.

Los primeros los integrarán el presidente y vocales; lo segundos, los citados y los consejeros técnicos.

Los primeros Decretos-Leyes serán los siguientes:

a) Suspensión de la Constitución de 1931.

b) Cese del presidente de la República y miembros del Gobierno.

c) Atribuirse todos los poderes del Estado, salvo el judicial, que actuará con arreglo a las Leyes y Reglamentos preestablecidos que no sean derogados o modificados por otras disposiciones.

d) Defensa de la Dictadura republicana. Las sanciones de carácter dictatorial serán aplicadas por el Directorio sin intervención de los Tribunales de Justicia.

e) Derogación de las Leyes, Reglamentos y disposiciones que no estén de acuerdo con el nuevo sistema orgánico del Estado.

f) Disolución de las actuales Cortes...."


Es evidente cierta influencia de la Dictadura de Primo de Rivera con el establecimiento de un nuevo Directorio. Observamos, ya en esta primera parte, cómo, exceptuando la derogación de la legalidad republicana, no se estableció el sistema y organigrama que diseñó Mola. Llama la atención el establecimiento de una Dictadura republicana, así como la existencia posterior de un parlamento constituyente elegido por sufragio.

(Este texto ha sido consultado en la obra de Julio Gil Pecharromán, La Segunda República. Tomo II, Madrid, Historia 16 (colección: "Biblioteca de la Historia") págs. 211-212.