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sábado, 24 de agosto de 2013

El monopolio de la palabra

El doctor y profesor universitario Fernando Larraz ha escrito, El monopolio de la palabra. El exilio intelectual en la España franquista.
En la reseña de la obra se nos habla de como Franco envenenó la Historia impidiendo que los exiliados entrasen a formar parte de la tradición cultural. Para más información:
http://www.foroporlamemoria.info/noticia.php?id_noticia=6750

domingo, 3 de marzo de 2013

Conservadores y tradicionalistas en la España del siglo XX


Conservadores y tradicionalistas en la España del siglo XX
Esta obra recoge y estudia la trayectoria política de los principales grupos de la derecha española a lo largo de los últimos cien años. Con un estilo ágil y a la vez riguroso, los autores de estas páginas han pretendido acercar al lector un mejor conocimiento de los distintos protagonistas históricos que lideraron o representaron de modo singular esos proyectos ideológicos, caracterizados muchas veces por sus variadas diferencias. A eso intenta responder el título de este libro, con el propósito premeditado de evitar confusiones entre dos corrientes de pensamiento surgidas a finales del siglo XVIII que, a pesar de compartir un tronco común, desarrollarían dos líneas de acción que alternarían sus encuentros y disputas en función de las circunstancias sociales y políticas más o menos agitadas de la España contemporánea. Es este contexto, inmerso en la cultura moderna de las revoluciones liberales del siglo XIX, lo que determinará no solo el origen de las tendencias aquí analizadas, sino sus proyectos políticos. Así podrá vislumbrarse cómo el conservadurismo liberal se desplazará a partir del siglo XX hacia compromisos propiamente tradicionalistas motivados por el impacto de la revolución bolchevique de 1917. Esta contemporización inicial, resguardada en el baluarte defensivo de la tradición católica, entendida como proyecto político alternativo a un liberalismo que era percibido ahora como un factor disolvente frente al marxismo, centra el interés varios de los capítulos de esta publicación. Al radicalizarse la vida política española en los años treinta con el estallido de la guerra civil y la consiguiente inauguración del régimen de Franco, se irán reubicando las propuestas políticas de una derecha que en su mayor parte emprenderá poco a poco su transición de retorno a los principios liberales.
Cristóbal Robles Muñoz. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.
Manuel Álvarez Tardío. Profesor titular de Historia del Pensamiento Político y los Movimientos Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos.
Miguel Anxo Bastos. Licenciado y doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Santiago de Compostela. Profesor titular de Ciencia Política y de la Administración.
Antonio Manuel Moral Roncal. Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid.
Francisco Sevillano Calero. Doctor en Historia. Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante.
Antonio Cañellas Mas. Doctor en Historia. Ha desarrollado su labor investigadora en la Universidad de Navarra, especializándose en historia política e institucional de la Edad Contemporánea.
Álvaro de Diego González. Director del Departamento de Periodismo, Historia y Humanidades de la UDIMA, donde es profesor de Historia Universal Contemporánea.
Pedro Carlos González Cuevas. Profesor titular de Historia de las Ideas y de las Formas Políticas en la UNED. Es especialista en el pensamiento conservador contemporáneo.
José Luis Orella. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Deusto. Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad CEU-San Pablo.
Ver:
http://www.trea.es/ficha.php?idLibro=00001263

viernes, 6 de julio de 2012

El nacionalismo


Concepto de nación

El concepto de nación como comunidad política con derecho a contar con un estado organizado es una de las herencias ideológicas de la Revolución francesa. Anteriormente, existía la lealtad personal de los súbditos al monarca absoluto pero, después de la Revolución esta vieja lealtad se sustituyó por otra, la lealtad legal de los ciudadanos a una Constitución. Los individuos debían pertenecer a una comunidad y compartir con otros una cultura, lengua y costumbres para poder ejercer los derechos políticos propios de todo ciudadano.

Los liberales intentaron sustituir los viejos estados absolutos de súbditos por estados nacionales, formados por hombres libres, por ciudadanos. En la época de las guerras napoleónicas las ideas del nacionalismo comenzaron a extenderse por Europa. La oposición a la ocupación francesa y a los sistemas políticos que Napoleón impuso, impulsó que diversos pueblos y países se enfrentasen al ejército napoleónico buscando su propio camino para constituirse en estados. El Congreso de Viena y el sistema de la Restauración no respetaron los intereses de muchos pueblos europeos cuando se rediseñó el mapa de Europa, provocando que el nacionalismo se convirtiera en una fuerza opositora a este sistema de la misma importancia que el liberalismo.

El nacionalismo

El nacionalismo del siglo XIX fue un fenómeno político y social complejo, ya que tuvo dos vertientes: una progresista, más vinculada con el liberalismo, y otra tradicionalista, de raíces conservadoras.

El nacionalismo progresista defendía el derecho de los pueblos a liberarse de tiranías extranjeras y la necesidad de la solidaridad de unos pueblos con otros en sus respectivas liberaciones nacionales. Para este nacionalismo cualquier comunidad podía convertirse en una nación si así lo deseaba y buscar los medios para emanciparse y formar un Estado o unirse a otro ya existente con el objetivo de crear uno nuevo. De esa misma forma, cualquier persona podría cambiar de nacionalidad con sólo desearlo. Por eso se trata de un nacionalismo basado en la voluntad, ya sea de una comunidad o de un individuo. Este nacionalismo fue seguido, principalmente por los liberales demócratas franceses e italianos, destacando la figura de Giuseppe Mazzini.

El nacionalismo tradicional o conservador consideraba que las naciones no se basaban en la decisión o la voluntad de los pueblos o de los individuos, sino que existían previamente como realidades objetivas ineludibles. Esas naciones tendrían rasgos geográficos, culturales, lingüísticos y hasta étnicos propios diferentes a los de otras naciones. Esos rasgos acompañarían a las personas estuviesen donde estuviesen. Una comunidad constituía una nación cuando la historia, la tradición, la cultura y la lengua así lo determinaban. Todo el que perteneciera a esa comunidad pertenecería, asimismo, a la nación y debía compartir esos rasgos nacionales, ya fuera de grado o por la fuerza. No era una cuestión de voluntad como en el liberalismo progresista. El liberalismo conservador tuvo mucha importancia en Alemania, destacando la figura de Fichte.

Por otro lado, hubo también dos modelos de nacionalismo:

a)Nacionalismo unitario, que pretendía reunir en un único estado pueblos separados pero con una nacionalidad común. Serían los casos del nacionalismo alemán y del italiano.

b)Nacionalismo disgregador o separatista, que buscaba la fragmentación de imperios o estados para formar unidades políticas o nuevos estados con sus propias naciones. Fue el caso de Hungría en relación con el Imperio austriaco, o de los pueblos balcánicos en relación con el Imperio otomano o el Imperio austriaco.


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Al igual que en el anterior artículo sobre el liberalismo, el nacionalismo ha sido profusamente tratado en este blog. Este nuevo artículo pretende enriquecer la cuestión

sábado, 3 de abril de 2010

Nacionalismo vasco. Manifiesto del Partido Nacionalista Vasco

Se incluye un fragmento del Manifiesto del Partido Nacionalista Vasco del año 1906:

"Amenazada de muerte la nacionalidad vasca por el peligro de muerte que corre la raza, a punto de desaparecer su idioma y adulterados su espíritu y Tradición, el Nacionalismo vasco aspira a purificar y vigorizar la raza, a depurar y difundir el euzkera hasta conseguir que sea la única lengua de Euzkadi y a purificar el espíritu y esclarecer la Tradición del pueblo vasco, encaminándose sus trabajos en cuanto a este fin:

a) A que el pueblo vasco siga, fervorosamente, las enseñanzas de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, como las siguió y observó en tiempos pasados, con exclusión absoluta de toda doctriina condenada por la Iglesia Católica.

b) A que vuelvan a imperar los buenos usos y costumbres olvidados, fomentando los que se conservan y combatiendo los exóticos y perjudiciales.

c) A que las instituciones políticas, jurídicas, económicas, etc., características del pueblo vasco, vuelvan a tener vigencia y acción, almoldadas (...) a la realidad de los tiempos actuales.

d) A que las letras y las artes, que sean manifestación de la nacionalidad vasca adquieran vida robusta (...).

Su terreno de acción es Euzkadi, o sea, las regiones todas del País Vasco que se denominan Araba, Guipuzkoa, Nabarra, Bizkaya, Laburdi y Zuberoa, solar de la raza vasca (...).

Como norma de su modo de obrar en estos órdenes de acción, se atenderá a los preceptos de la pura moral católica, conforme con lo que la propia constante Tradición ha sancionado. (...) Procurará fomentar la solidaridad más firme y práctica entre los pueblos e individuos de raza vasca, en todos los órdenes de la vida, mediante la sólida enseñanza del pasado y del presente de Euzkadi, y la educación sinceramente patriótica de sus hijos, hasta lograr crear en nuestra tierra un ambiente en que solo pueda desarrollarse lo netamente vasco."