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sábado, 23 de agosto de 2014

Los gobernadores civiles en Andalucía (1936-1979)

El informe: "Guerra, Franquismo y Transición. Los gobernadores civiles en Andalucía (1936-1939)" supone el más acabado trabajo sobre el papel de los gobernadores civiles en Andalucía. El informe ha sido coordinado por el profesor de la Universidad de Sevilla, ya citado en este blog, Julio Ponce Alberca. Este trabajo está realizado bajo el amparo del Centro de Estudios Andaluces.
Ver:
"Nuestro proyecto tiene como propósito el acercamiento a la Historia de Andalucía durante los años de la Guerra Civil (1936-1939), el franquismo (1939-1975) y la transición local (1975-1979) a través del estudio de los Gobernadores y Gobiernos civiles. Esta institución, ya de enorme relevancia durante las décadas y regímenes anteriores, se ofrece como un ángulo de estudio fundamental durante estos años para comprender el desenvolvimiento de las políticas centrales y su aplicación práctica sobre los ámbitos provincial y local. Por tanto, sin olvidar la dimensión de estudio institucional, nos centraremos en la relevancia política, económica y social de la actuación de los gobernadores durante su ejercicio. Al mismo tiempo, éstos serán objeto de un estudio biográfico en función de las fuentes disponibles. "

sábado, 22 de junio de 2013

La guerrilla antifranquista

En la página "Paisajes de la Guerrilla" existe una valiosa información con fotografías y mapas sobre el fenómeno de la guerrilla antifranquista. Estos son los enlaces por zonas:
1. Andalucía: http://es.geocities.com/eustaquio5/andalucia.html
2. Aragón y Levante. Recopilación de lecturas por Alberto Brú: http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/huesca.html
3. Asturias-Cantabria. Recopilación de lecturas de Alberto Brú: http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/asturcantabria.html
4. Castilla-La Mancha. Cerro Moreno, por Salvador F. Caba: http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/cerro_moreno.html
5. Cataluña, por Alberto Brú: http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/catalonia.html
6. Galicia-León-Zamora. Recopilación de lecturas de Alberto Brú: http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/galicia1.html
También: http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/galicia.html



 7. Navarra y País Vasco, de Mikel Rodríguez Álvarez: http://es.geocities.com/eustaquio5/navarra.html

martes, 12 de febrero de 2013

Aproximación a Blas Infante


Blas Infante nació en el año 1885 en Casares. Fue un Krausista y creyó en el Regeneracionismo. Fue abogado, y su nacionalismo andaluz surgió a raíz de las reflexiones que le produjeron las palabras pronunciadas en el Ateneo Sevillano por Méndez Bejarano en el año 1914. Al año siguiente, en El Ideal andaluz comenzó a perfilar su idea de Andalucía. Publicó varios manifiestos. Blas Infante no creía en un partido, sino en una especie de centos, y defendía la reforma agraria. Comenzó a fomentar la creación de Centros Andaluces, y la II República se asociaron en una Junta Liberalista de Andalucía. No funcionó debido a la lucha interna entre anarquistas y comunistas, además del escaso apoyo de los republicanos. Blas Infante se descorazonó y abandonó la política. Pues bien, este abandono no le salvó la vida, ya que, por orden de Queipo de Llano, el casi virrey de Sevilla, se le fusiló en agosto del 36.
Otra de las obras más importantes de Blas Infante, además de su Ideal, fue Varios estudios acerca del renacimiento en Andalucía, del año1915. La reforma agraria que plantó buscaba la creación de una clase media campesina, un viejo sueño que hunde sus raíces en la propia Ilustración. Cuando creó los Centros Andaluces, éstos se dotaron de órganos de expresión y difusión de sus ideas, como fueron las revistas "Andalucía" y "Guadalquivir".
Un aspecto interesante en la formulación de los medios para difundir sus ideas es que no creía en la formación de un partido político. Pensaba en esos Centros y en una serie de andaluces nuevos, como combatientes contra el caciquismo, y líderes del pueblo. Blas Infante desconfiaba del pueblo en sí, porque pensaba que era muy influenciable y manipulable. En esto parece, de nuevo, un viejo ilustrado, un intelectual un tanto aislado sin tirón popular, siendo ésta una de las claves del fracaso de su movimiento político.
Ya hemos hablado de la creación de la Junta Liberalista de Andalucía, pero sin mucho éxito. Al final, Blas Infante decidió participar en política como una vía para poder llevar a cabo sus ideas. Formó parte de una candidatura andalucista, com simpatizante cercano al Partido Republicano Federal, pero fracasó. Luego se acercó al Partido Social-Revolucionario, pero los obreros del mismo, vinculados a la CNT le rechazaron. En el año 1932 ingreso en Izquierda Radical Socialista, pero tampoco fue elegido diputado.
Colaboró en la redacción del proyecto de Estatuto de Autonomía de Andalucía, pero Blas Infante estaba muy decepcionado, como hemos visto, con el juego político, y se retiró en Coria, donde escribió sus Cartas Andalucistas.
Sobre su muerte, en otras fuentes, se habla de que fue ejecutado por combatientes franquistas. En todo caso, Blas Infante era culpable para el bando franquista por su defensa de Andalucía, a pesar de su escaso entusiasmo por la política.

viernes, 23 de noviembre de 2012

La Confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras


La Confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de
entreguerras
ruiz sánchez, josé leonardo
Reseña
Una de las cuestiones más controvertidas en la Historia Contemporánea son las reiteradas tensiones entre el Estado y la Iglesia dentro de un proceso, el de la modernización, que conlleva una continua secularización de la sociedad a cuyo triunfo no fueron ajenas, como de catalizadores del proceso, determinadas políticas laicistas. En esta obra se reúnen nueve trabajos que tienen como denominador común distintos aspectos que subyacen en la confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras: el papel que, como semilleros, desempeñaron las congregaciones marianas, ya que de sus círculos de estudios surgieron quienes dieron vida las distintas organizaciones de Acción Católica; razones y desarrollo del anticlericalismo durante la Segunda República; el papel del episcopado almeriense en los momentos de controversia; las vicisitudes de los católicos sevillanos y jerezanos ante la legislación anticlerical; el papel que correspondió al carlismo y a la Falange; y la educación, que terminó por erigirse como uno de los principales campos de batalla debido al papel que la institución podía jugar en la formación de los modelos sociales. En resumidas cuentas, nueve trabajos novedosos en un campo controvertido como es el de la confrontación católico-laicista.
Ver:

domingo, 6 de mayo de 2012

Tarsis Republicana


Asociación inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el nº 9928 de la Sección Iª, de la Delegación de Justicia de la provincia de Cádiz Este blog se Actualiza regularmente con noticias relacionadas con la IIª República, política, la voz de los presos y todas aquellas entradas enviadas por amigos, seguidores y colaboradores/as afines al objetivo principal.
La dirección:

martes, 2 de noviembre de 2010

Colectivizaciones agrarias en la Guerra civil

El concepto de colectivización parte de las teorías económicas y sociales del siglo XIX que pretendían un sistema colectivo de producción y distribución de los bienes, así como por la propiedad común de los medios de producción. Las colectivizaciones agrarias o campesinas en la guerra civil española no sólo tienen ese origen remoto sino que deben ser entendidas en el contexto excepcional de este momento histórico. El estado republicano se derrumbó en los primeros momentos de la sublevación militar, muchos propietarios abandonaron sus tierras, se crearon múltiples poderes locales y, por fin, determinados sectores pretendieron buscar un nuevo orden político y económico para abastecer a la población y no sólo como un deseo de cambio sino, también por pura necesidad. Estas causas explican la explosión de este fenómeno en muchas zonas donde la insurrección militar fracasó. Tampoco conviene olvidar otros aspectos más particulares de cada zona o caso en los que pudo haber requisas desproporcionadas, se aplicara el método del terror o imperase una clara desorganización.
La explotación común se organizó en aquellas tierras que habían sido abandonadas por sus propietarios o en fincas incautadas por grupos armados y/o comités revolucionarios. En Andalucía existía el precedente de los arrendamientos colectivos. Uno de los primeros y principales problemas que se presentaron fue en que había que determinar a quiénes afectaba este cambio del régimen de propiedad. En general, todas las organizaciones políticas compartían la idea de respetar la pequeña propiedad pero las diferencias se presentaron a la hora de valorar otras propiedades. Los comunistas defendían el decreto del ministro de Agricultura Vicente Uribe, del 7 de octubre de 1936, que consideraba que solamente podían expropiarse las tierras de los que habían participado en la sublevación militar. La CNT y la Federación Española de los Trabajadores de la Tierra (FETT), por su parte, defendían que un propietario sólo debía poseer la tierra que pudiese cultivar con sus propios medios. Estas dos posturas irreconciliables generaron serios problemas, disensiones, violencia y una polémica que ha traspasado los límites temporales del período de la guerra civil.
Tradicionalmente, se ha considerado que la gran protagonista de las colectivizaciones fue la CNT pero la historiografía ha avanzado mucho en la investigación y se ha demostrado que en muchos lugares no fue así sino que el protagonismo correspondería al sindicalismo socialista.
Las colectividades conocieron durante los últimos meses de 1936 y los primeros de 1937 su período de mayor auge o extensión. Se dotaron de instrumentos de coordinación como las Federaciones Regionales, y órganos de difusión y adoctrinamiento revolucionario. Fue un momento en el que se planteó la rectificación de la tendencia a la violencia que había existido en los primeros momentos. Pero la marcha de la guerra y los acontecimientos políticos en el seno del bando republicano truncaron este proceso de consolidación. El fracaso de los intentos de control de las colectividades por parte del Estado, la pugna por la forma de establecer las mismas y la política agraria y las repercusiones de los sucesos de mayo de 1937, impulsaron a Negrín, con el apoyo de los comunistas, a querer adoptar una postura de fuerza contra ellas. En Aragón se aprovechó la disolución del órgano regional dominado por los anarquistas pero en el resto del territorio las colectividades fueron desapareciendo no por la presión gubernamental sino por el desenlace de la guerra.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Anarquismo en España. Segunda Parte

En Andalucía los grandes propietarios comenzaron a temer la fuerza creciente del movimiento obrero anarquista, y como respuesta desarrollaron una lucha sistemática. El resultado de esta lucha fue la detención de centenares de trabajadores, y que consiguieron desarticular a muchas organizaciones o federaciones. El episodio más famoso fue el de la Mano Negra en Jerez. La Guardia Civil descubrió a una sociedad secreta con dicho nombre y a la que se quiso identificar con la Federación de Trabajadores de la Región Española, que hemos visto nacer y desarrollarse en el anterior artículo. Se usó el pretexto de dos asesinatos perpetrados pero que no tenían un móvil social para iniciar un proceso judicial contra la Mano Negra que concluyó con la ejecución de siete campesinos, varias condenas perpetuas y algunos destierros. Esta represión fue, como indicábamos al principio, muy eficaz, ya que la Federación terminó por disolverse en 1888.

Eso no fue obstáculo para que fuera del control de la Federación hubiera pequeños grupos anarquistas autónomos, aunque de vida efímera. Su filosofía se basaría en la acción directa, o como se conocía, de la "propaganda por el hecho", es decir, con atentados, empleando el terror. En la década de 1890 comienza una cadena de atentados, especialmente en Barcelona. El hecho más famoso fue el de la bombas del Teatro del Liceo, que provocaron una verdadera matanza. Esta acción provocó la aprobación de la Ley de Represión del Terrorismo. La represión se pone en marcha, y llegamos al Proceso de Montjuich con cinco penas de muerte, veinte penas de cárcel y algunas deportaciones. El proceso tuvo una enorme repercusión en toda España y en el extranjero, con diversos actos de denuncia y protesta. Una de sus consecuencias fue el asesinato de Cánovas del Castillo en 1897 por parte del obrero anarquista Angiolillo.