José Sánchez Guerra, un hombre de honor (1859-1935). Éste es el título del libro de Miguel Martorel Linares editado por Marcial Pons Ediciones de Historia. Esta obra la resume así la editorial: "A lo largo de medio siglo, José Sánchez Guerra lo fue todo, o casi todo, en la política. Fue diputado entre 1886 y 1931, varias veces ministro, presidente del Congreso de los Diputados y del Gobierno, jefe del Partido Conservador y líder de la oposición a la dictadura de Primo de Rivera. Cuando falleció, en 1935, un periodista escribió que con él desaparecía la «España del romanticismo político». Y algo de cierto había en ello: Sánchez Guerra fue un hombre de honor que se batió varias veces en duelo, que en 1923 desarticuló un golpe de Estado militar abofeteando en público al candidato a dictador, que en 1929 encabezó una insurrección contra la dictadura que tenía el aire de los viejos pronunciamientos del siglo XIX y que, a pesar de ser monárquico, en 1930 acusó a Alfonso XIII de traición por romper su juramento constitucional al apoyar la dictadura de Primo de Rivera, en un acto que contribuyó a la caída de la Monarquía".
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http://www.tiempodehistoria.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1915
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viernes, 20 de enero de 2012
Biografía de José Sánchez Guerra
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sábado, 1 de enero de 2011
Ramon d’Abadal i Calderó
Ramon d’Abadal nació en Vic en 1862. Propietario y consejero de la compañía Asland terminó por dedicarse a la política. En 1899 fue elegido diputado por el Partido Conservador por Vic. Actuó en el Congreso a favor del catalanismo moderado. Terminará por ingresar en la Lliga Regionalista. Fue partidario de Cambó y formó parte de la comisión de acción política del partido. Fue alcalde en el Ayuntamiento de Barcelona en 1903 y 1911, impulsando reformas en la ciudad. También presidió el Ateneu de Barcelona y de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Cataluña. Fue senador por Barcelona (por la Sociedad Económica de Amigos del País) entre 1907 y 1918, año en el que renunció. Abadal presidió la Asamblea de Parlamentarios en el año 1917. En 1924 fue elegido presidente del Colegio de Abogados de Barcelona pero fue destituido por Primo de Rivera dos años después, cuando fue confinado a Alcalà de Xivert en el Bajo Maestrazgo. En 1930 recuperó el cargo, que ocupó hasta 1935.
En tiempos de la II República presidió el grupo parlamentario de la Lliga en las Cortes constituyentes y, luego en el Parlament. Abadal criticó la política laica del gobierno republicano, especialmente la expulsión de los jesuitas. También fue muy crítico con el gobierno de la Generalitat en relación con algunas medidas. En 1936 se marchará a Francia y luego a Italia. Regresó a España al terminar la contienda y abandonó definitivamente la política. Falleció en Rupià (Girona) en 1945.
Abadal fue un prolífico escritor en lengua catalana en periódicos y revistas. También publicó algunos libros: La llibertat en el dret civil (1904), Examen jurídic del Decret de disolució de la Companyia de Jesús (1932), o El règim de propietat a Catalunya després de l’Estatut (1933).
En tiempos de la II República presidió el grupo parlamentario de la Lliga en las Cortes constituyentes y, luego en el Parlament. Abadal criticó la política laica del gobierno republicano, especialmente la expulsión de los jesuitas. También fue muy crítico con el gobierno de la Generalitat en relación con algunas medidas. En 1936 se marchará a Francia y luego a Italia. Regresó a España al terminar la contienda y abandonó definitivamente la política. Falleció en Rupià (Girona) en 1945.
Abadal fue un prolífico escritor en lengua catalana en periódicos y revistas. También publicó algunos libros: La llibertat en el dret civil (1904), Examen jurídic del Decret de disolució de la Companyia de Jesús (1932), o El règim de propietat a Catalunya després de l’Estatut (1933).
lunes, 29 de noviembre de 2010
Gabino Bugallal
Gabino Bugallal nació en 1861 en Ponteareas (Pontevedra). Ya muy joven comenzó a militar en el Partido Conservador. Fue elegido diputado por su provincia y en 1903 accedió, por primera vez, a una cartera ministerial; en este caso la de Instrucción Pública en un gobierno de Raimundo Fernández Villaverde. Bugallal se vinculó en el Partido al sector de Eduardo Dato. En varios gobiernos del mismo fue ministro en diversas carteras, destacando como ministro de Hacienda entre 1913 y 1917. Bugallal intentó establecer en España un impuesto general sobre el patrimonio, otro sobre la renta y un tercero sobre los aumentos de fortuna pero no lo consiguió. También fue ministro en gobiernos de Sánchez Toca y Allendesalazar En 1920 es nombrado ministro de Gracia y Justicia y, luego, de nuevo de Hacienda. Así pues, Bugallal se convirtió en un personaje que estuvo en muchos gobiernos conservadores del reinado de Alfonso XIII. Al ser asesinado Eduardo Dato en marzo de 1921 se hizo con la jefatura del gobierno de manera interina. En el siguiente gobierno, presidido por Allendesalazar se le encargó la responsabilidad de Gobernación. Durante la Dictadura de Primo de Rivera se mantuvo al margen de la política para pasar a ser ministro de Economía en 1931, en el último gobierno de la monarquía. Por fin, Bugallal también llegó a presidir el Congreso de los Diputados. Falleció en París en 1932.
sábado, 31 de julio de 2010
Partido Conservador. Segunda parte
En diciembre de 1902 Alfonso XIII accede al ejercicio directo de su responsabilidad como monarca y el gobierno de Sagasta es sustituido por un gobierno designado por el rey y presidido por Silvela. Este gobierno sufrirá hasta cuatro crisis en año y medio, hasta que en 1905 se pensó que la única forma de mantener el poder por parte de los conservadores era confiar la responsabilidad a Antonio Maura. Este político mallorquín será la gran figura conservadora de la época. Gobernará hasta 1909 asentado en una amplia mayoría parlamentaria pero tras las consecuencias de la Semana Trágica, la intromisión real y la beligerancia de la oposición le derribaron del poder. Se iniciaba una época liberal con Segismundo Moret y Canalejas, como grandes protagonistas.
En 1912, tras el asesinato de Canalejas y ante la no designación de Maura como sustituto, éste decidirá dimitir como jefe de los conservadores. Este hecho provocó una profunda crisis en el seno del Partido Conservador. Se establecen dos grandes opciones. Una de ellas estaría representada por Eduardo Dato y sus seguidores, los conocidos como los idóneos y la que seguía a Antonio Maura. En realidad esta división no era debida a cuestiones ideológicas o programáticas, aunque los mauristas estarían escorados hacia posturas más conservadoras. El maurismo tiene cierta importancia en la historia de los partidos españoles porque supone la transición del modelo de partido dinástico decimonónico a uno casi moderno al plantearse una organización interna jerarquizada. Además, en esta asamblea se defendió la ley de régimen local diseñada por Maura como solución a la cuestión regionalista.
El 7 de diciembre de 1922 se formó el último gobierno de la Restauración pero sin participación conservadora. Con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera el partido conservador como el liberal terminarían por ir desapareciendo. La Restauración había terminado a pesar de los intentos de resucitarla, en cierta medida, a la caída del dictador.
En 1912, tras el asesinato de Canalejas y ante la no designación de Maura como sustituto, éste decidirá dimitir como jefe de los conservadores. Este hecho provocó una profunda crisis en el seno del Partido Conservador. Se establecen dos grandes opciones. Una de ellas estaría representada por Eduardo Dato y sus seguidores, los conocidos como los idóneos y la que seguía a Antonio Maura. En realidad esta división no era debida a cuestiones ideológicas o programáticas, aunque los mauristas estarían escorados hacia posturas más conservadoras. El maurismo tiene cierta importancia en la historia de los partidos españoles porque supone la transición del modelo de partido dinástico decimonónico a uno casi moderno al plantearse una organización interna jerarquizada. Además, en esta asamblea se defendió la ley de régimen local diseñada por Maura como solución a la cuestión regionalista.
El 7 de diciembre de 1922 se formó el último gobierno de la Restauración pero sin participación conservadora. Con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera el partido conservador como el liberal terminarían por ir desapareciendo. La Restauración había terminado a pesar de los intentos de resucitarla, en cierta medida, a la caída del dictador.
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viernes, 30 de julio de 2010
Partido Conservador. Primera parte
Para profundizar en nuestro conocimiento de la historia contemporánea española hemos estudiado ya muchas formaciones políticas, aunque aún nos queda acercarnos a muchas más. En este caso, y en varios artículos, dada su importancia, haremos un resumen de la historia de uno de los pilares del sistema de la Restauración, el Partido Conservador. No podemos entender dicho sistema y su quiebra en el reinado de Alfonso XIII sin estudiar al Partido Conservador, como, en su momento, haremos con el Partido Liberal.
El Partido Conservador se formó en el Sexenio Democrático. Aglutinaba a gran parte del Partido Moderado del reinado de Isabel II, así como a puritanos y miembros conservadores de la Unión Liberal. En el proceso de creación y consolidación del Partido Conservador tendrá un protagonismo indiscutible la figura de Cánovas del Castillo.
En las Cortes Constituyentes de 1869 el Partido Conservador, aún muy reducido, se mantuvo expectante ante la nueva situación política, aunque ya se presentó como defensor de la causa alfonsina. Este claro retraimiento terminó por decantarse hacia una oposición cerrada al nuevo sistema político desde 1871. En tiempos de la I República Cánovas obtuvo la jefatura del grupo político y conseguía, no sin grandes esfuerzos, la abdicación de la reina Isabel II, exiliada en Francia.
Tras la caída de la República y la disolución de las Cortes el 4 de enero de 1874 Cánovas rechazó el ofrecimiento del general Pavía para participar en un nuevo gobierno. En este momento se produjo un debate interno en el grupo entre los defensores de la participación parlamentaria con Cánovas a la cabeza y los militares partidarios de un pronunciamiento militar. Cánovas se dedicó durante el tiempo previo a la Restauración a una intensísima campaña de propaganda y de contactos políticos con la jerarquía eclesiástica y otros sectores sociales afines a planteamientos moderados o conservadores. También, se produjo la integración en la formación de elementos católicos no carlistas, que hasta entonces se habían mantenido al margen.
Al final, el restablecimiento de la monarquía, a fines de 1875, en la figura de Alfonso XII fue obra del pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto, para disgusto de Cánovas, partidario, como hemos visto, de una vía no militar hacia la Restauración. En todo caso, Cánovas se hizo con el poder y se dedicó a construir el nuevo sistema político. De los diez años de reinado de Alfonso XII, ocho fueron bajo gobiernos conservadores. El nuevo sistema se basaba, en cuestión de partidos, en el turno pacífico y pactado de dos grandes formaciones políticas, el Partido Conservador con Cánovas a la cabeza, y el Partido Liberal de Sagasta. A la muerte del monarca, en los primeros años de la Regencia de María Cristina el poder pasó a los liberales. Los conservadores lo recuperaron en 1891. En estos momentos la formación comenzó a tener problemas internos, siendo Francisco Silvela uno de los protagonistas de los mismos. En noviembre dimitió y se mantuvo al margen hasta 1897 cuando decidió liderar al grupo de conservadores disidentes.
El asesinato de Cánovas en marzo de 1897 provocó un intenso proceso de reorganización del partido, cerrado a principios de 1899, cuando Francisco Silvela fue promovido a la jefatura del mismo. Silvela planteó un programa político basado en intentar acabar con el caciquismo y fomento económico, dentro del primer regeneracionismo. Silvela defendió, también, el respeto a las relaciones con la Santa Sede y la asunción de una serie de reformas administrativas en el ámbito territorial (municipales y provinciales).
El Partido Conservador se formó en el Sexenio Democrático. Aglutinaba a gran parte del Partido Moderado del reinado de Isabel II, así como a puritanos y miembros conservadores de la Unión Liberal. En el proceso de creación y consolidación del Partido Conservador tendrá un protagonismo indiscutible la figura de Cánovas del Castillo.
En las Cortes Constituyentes de 1869 el Partido Conservador, aún muy reducido, se mantuvo expectante ante la nueva situación política, aunque ya se presentó como defensor de la causa alfonsina. Este claro retraimiento terminó por decantarse hacia una oposición cerrada al nuevo sistema político desde 1871. En tiempos de la I República Cánovas obtuvo la jefatura del grupo político y conseguía, no sin grandes esfuerzos, la abdicación de la reina Isabel II, exiliada en Francia.
Tras la caída de la República y la disolución de las Cortes el 4 de enero de 1874 Cánovas rechazó el ofrecimiento del general Pavía para participar en un nuevo gobierno. En este momento se produjo un debate interno en el grupo entre los defensores de la participación parlamentaria con Cánovas a la cabeza y los militares partidarios de un pronunciamiento militar. Cánovas se dedicó durante el tiempo previo a la Restauración a una intensísima campaña de propaganda y de contactos políticos con la jerarquía eclesiástica y otros sectores sociales afines a planteamientos moderados o conservadores. También, se produjo la integración en la formación de elementos católicos no carlistas, que hasta entonces se habían mantenido al margen.
Al final, el restablecimiento de la monarquía, a fines de 1875, en la figura de Alfonso XII fue obra del pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto, para disgusto de Cánovas, partidario, como hemos visto, de una vía no militar hacia la Restauración. En todo caso, Cánovas se hizo con el poder y se dedicó a construir el nuevo sistema político. De los diez años de reinado de Alfonso XII, ocho fueron bajo gobiernos conservadores. El nuevo sistema se basaba, en cuestión de partidos, en el turno pacífico y pactado de dos grandes formaciones políticas, el Partido Conservador con Cánovas a la cabeza, y el Partido Liberal de Sagasta. A la muerte del monarca, en los primeros años de la Regencia de María Cristina el poder pasó a los liberales. Los conservadores lo recuperaron en 1891. En estos momentos la formación comenzó a tener problemas internos, siendo Francisco Silvela uno de los protagonistas de los mismos. En noviembre dimitió y se mantuvo al margen hasta 1897 cuando decidió liderar al grupo de conservadores disidentes.
El asesinato de Cánovas en marzo de 1897 provocó un intenso proceso de reorganización del partido, cerrado a principios de 1899, cuando Francisco Silvela fue promovido a la jefatura del mismo. Silvela planteó un programa político basado en intentar acabar con el caciquismo y fomento económico, dentro del primer regeneracionismo. Silvela defendió, también, el respeto a las relaciones con la Santa Sede y la asunción de una serie de reformas administrativas en el ámbito territorial (municipales y provinciales).
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viernes, 19 de marzo de 2010
Partido Laborista. Cuarta Parte
Agotado el programa de reformas el Partido Laborista perdió las elecciones de 1951 frente a los conservadores. La dirección del Partido bajo la dirección de Hugh Gaitskell (1955-1963) intentó modificar la cláusula IV de sus Estatutos, referente a las nacionalizalizaciones pero no lo consiguió.
Otra de las grandes épocas del laborismo en el poder fue con la llegada de Harold Wilson en los años sesenta. Llegó al poder en 1964 y emprendió una ambiciosa política de reformas políticas, sociales y educativas. La crisis económica de 1970 volvió a alejar del poder al laborismo pero cuatro años después regresó Wilson, sucedido por Callagham. El gobierno de este último estuvo marcado por la gravísima crisis económica internacional. Callagham optó por cambiar la tradicional política keynesiana del laborismo pero no pudo contener la inflación. Las huelgas de 1978 y 1979, conocida época como la del "descontento", así como el fracaso de los referéndums sobre la autonomía de Escocia y Gales provocó el desaliento en las filas del laborismo. En las elecciones de 1979 fue severamente derrotado por el Partido Conservador con Margaret Thatcher.
Otra de las grandes épocas del laborismo en el poder fue con la llegada de Harold Wilson en los años sesenta. Llegó al poder en 1964 y emprendió una ambiciosa política de reformas políticas, sociales y educativas. La crisis económica de 1970 volvió a alejar del poder al laborismo pero cuatro años después regresó Wilson, sucedido por Callagham. El gobierno de este último estuvo marcado por la gravísima crisis económica internacional. Callagham optó por cambiar la tradicional política keynesiana del laborismo pero no pudo contener la inflación. Las huelgas de 1978 y 1979, conocida época como la del "descontento", así como el fracaso de los referéndums sobre la autonomía de Escocia y Gales provocó el desaliento en las filas del laborismo. En las elecciones de 1979 fue severamente derrotado por el Partido Conservador con Margaret Thatcher.
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