Lucretia Coffin Mott fue una destacada abolicionista y sufragista norteamericana, nacida en 1793 y fallecida en 1880. Estudió con los cuáqueros de New York, y en 1817 fundó su propia escuela. En el año 1833 se unió a a la American Anti-Slavery Society, para luego crear la Female Anti-Slavery Society. Presidió esta Asociación toda su vida.
Además de su lucha en contra de la esclavitud se distinguió por la defensa de los derechos de las mujeres. En 1848 organizó junto con E.C. Stanton, el primer congreso en favor de los derechos de la mujer, que se celebró en Seneca Falls.
En 1870 fue nombrada presidenta de la Pennsylvania Peace Society.
Stanton publicó los discursos sobre los derechos de la mujer de Mott en su primer volumen de su History of Woman's Suffrage.
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lunes, 15 de julio de 2013
Lucretia Coffin Mott
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sábado, 13 de julio de 2013
Jeanne-Françoise Deroin
Jeanne-Françoise Deroin fue una destacada política y defensora de los derechos de la mujer en el siglo XIX. Nació en el París napoleónico en el año 1805 y murió en Londres en el año 1894. Comenzó siendo una partidaria del saint-simonismo para pasar luego a defender las ideas de Fourier, dentro del socialismo utópico. En el año 1847 participó en la Unión Comunista de Marx y Engels, y se destacó en la Revolución de 1848.
Su gran vocación fue la lucha en favor de los derechos de las mujeres, comenzando por el derecho al sufragio. Fundó los periódicos, "La Politique des Femmes", "L'Opinion des Femmes", y junto con P. Roland, "El Club de Emancipación de las Mujeres". Por su lucha fue encarcelada junto con Roland al ser acusadas de atentar contra el orden público.
Tras el golpe del que luego sería Napoleón III decidió exiliarse a Londres, donde continuó su lucha.
Su gran vocación fue la lucha en favor de los derechos de las mujeres, comenzando por el derecho al sufragio. Fundó los periódicos, "La Politique des Femmes", "L'Opinion des Femmes", y junto con P. Roland, "El Club de Emancipación de las Mujeres". Por su lucha fue encarcelada junto con Roland al ser acusadas de atentar contra el orden público.
Tras el golpe del que luego sería Napoleón III decidió exiliarse a Londres, donde continuó su lucha.
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domingo, 8 de julio de 2012
La unificación alemana
La situación previa
El Sacro Imperio Romano Germánico de origen medieval sobrevivió hasta las guerras napoleónicas. El Congreso de Viena creó en el año 1815 una Confederación Germánica en la que convivían más de treinta estados. Los dos más importantes eran el Imperio Austriaco, en el sudeste, y que controlaba la Confederación; y el reino de Prusia, dividido en dos partes, una al este y otra al oeste (Renania). Los dos estados tenían, además, parte importante de sus territorios fuera de la Confederación.
La mayor parte de la población de la Confederación mantenía un fuerte vínculo cultural: el alemán como lengua común. Pero, también es cierto que había mucha población de lengua alemana fuera de la Confederación y que existía otra población que no lo hablaba dentro de la Confederación.
La vía revolucionaria (1815-1848)
La revolución de 1848 intentó establecer un estado nacional sobre bases liberales y populares. El Parlamento de Francfort buscaba crear una constitución alemana pero no contó ni con el apoyo de Austria ni con el de Prusia, además de recibir la hostilidad de las minorías no alemanas como la checa. A partir de este fracaso, se empezaron a barajar dos proyectos políticos: la “Gran Alemania”, encabezada por Austria y la “Pequeña Alemania”, con Prusia como protagonista.
La unión económica precedió a la política en el caso alemán. En 1834 se creó el Zollwerein, espacio de libre comercio establecido en torno a Prusia, y que excluía a Austria. El Zollwerein contribuyó a unir los intereses de industriales, comerciantes y terratenientes en un mercado nacional protegido de la competencia exterior, especialmente, de la británica.
La vía de la guerra (1849-1871)
El promotor de la unificación alemana fue Prusia y su canciller, Otto von Bismarck, que estaba al frente del gobierno prusiano desde el año 1862. Bismarck era un junker prusiano, es decir, un terrateniente conservador, representante de la aristocracia y contrario al liberalismo, aunque entendía que para mantener el poder de la aristocracia y las viejas jerarquías, había que utilizar y manipular las nuevas formas de la sociedad: parlamento, opinión pública, liberalismo, capitalismo y partidos políticos. En su objetivo de unificar Alemania se valió de las guerras.
En 1864 aprovechó un conflicto entre la Confederación Germánica y Dinamarca, sobre quién debía heredar los ducados de Schleswig y Holstein, con una importante población de lengua alemana, pero bajo autoridad del monarca danés. Bismarck consiguió el apoyo de Austria y declararon la guerra a Dinamarca. Tras la derrota danesa, los ducados pasaron a ser administrados por austriacos y prusianos.
Pero esta unión de prusianos y austriacos duró poco. Las disensiones eran evidentes y Bismarck decidió provocar el estallido de otra guerra en 1866 con el apoyo de Italia contra Austria. Con la derrota de Austria Italia consiguió el Véneto y Prusia que la Confederación se remodelara y pasara a ser denominada Confederación del Norte, de la que quedó excluida Austria. Prusia pasó a controlar la nueva confederación y decidió anexionarse los ducados de Schleswig y Holstein. Fuera de la confederación quedaron algunos reinos importantes del sur, como Baviera, pero con los que Prusia estableció acuerdos secretos.
La última guerra y sus consecuencias provocaron un evidente malestar en muchos estados alemanes y en Europa. Napoleón III pidió compensaciones territoriales, sin éxito, y después amenazó a Prusia. Pero las amenazas francesas fueron utilizadas por Bismarck para atraerse a los estados alemanes hostiles y a la opinión pública nacionalista para desarrollar una guerra contra Francia, que quedaría como agresora. El conflicto (1870-71) terminó con la derrota francesa (Batalla de Sedán): Napoleón III perdió el trono, estalló la Comuna de París y supuso un duro revés para Francia, ya que por el Tratado de Francfort (1871), Francia cedió Alsacia y Lorena y tuvo que pagar, además, una fuerte indemnización. Esta pérdida de territorio se vivió en Francia como una humillación y alimentó el revanchismo galo contra los alemanes hasta la primera guerra mundial.
El rey de Prusia, Guillermo I, es nombrado káiser (emperador) en Versalles. Nació, de ese modo, el Imperio Alemán, que incluía la Confederación del Norte y los estados del sur, pero excluía a Austria.
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jueves, 5 de julio de 2012
Las revoluciones liberales: 1820, 1830 y 1848
Introducción
El Congreso de Viena y la época de la Restauración intentaron acabar con las transformaciones de la Revolución francesa y del Imperio napoleónico, pero, la realidad económica, social y política estaba impregnada del ideario liberal y del naciente nacionalismo de los pueblos oprimidos, además de que se extendía con fuerza una corriente cultural nueva, el romanticismo. Así pues, liberalismo, nacionalismo y romanticismo serían los grandes enemigos del orden impuesto en 1815.
Las oleadas revolucionarias entre 1820 y 1848
Entre 1815 y 1848 se produjeron tres grandes oleadas revolucionarias en Europa. La primera de ellas se dio entre 1820 y 1824, con protagonismo en el Mediterráneo. Entre 1830 y 1834 de produjo otro ciclo revolucionario, destacando la revolución en Francia de 1830 y la de que desencadenó la independencia de Grecia. Por fin, llegarían las revoluciones de 1847-1848, que tuvieron un mayor componente social y nacionalista que las anteriores.
Las tres oleadas revolucionarias estuvieron inspiradas en los principios de la Revolución francesa, considerada como modelo. Estas revoluciones se oponían al sistema de la Restauración y a las monarquías absolutas.
Las revoluciones de 1820
Estas revoluciones se centraron en el área mediterránea europea: España, Nápoles y Grecia. En los dos primeros países se impusieron monarquías constitucionales (Trienio Liberal español) pero fracasaron, en gran medida, por la intervención de las monarquías absolutas.
El caso de Grecia es particular. Los griegos se sublevan contra el Imperio turco apoyados por Gran Bretaña. Se produce una larga guerra civil de diez años y, por fin, en 1829, Grecia obtiene la independencia. Esta guerra tuvo un amplio eco en toda Europa y concitó el apoyo de muchos románticos e intelectuales, destacando Lord Byron que allí perdió la vida.
En estas revoluciones tuvieron mucha importancia las sociedades secretas, conectadas internacionalmente y entre los oficiales del ejército, dedicadas a conspirar y organizar revoluciones. Una de las sociedades más activas sería la de los carbonarios, sociedad secreta italiana partidaria de la unificación nacional que luchó contra diversos gobiernos de los estados italianos. Las revoluciones de 1820 no fueron movimientos de masas, a excepción del caso griego.
Las revoluciones de 1830
Las revoluciones en torno a 1830 fueron más profundas y de extensión, mayores que las anteriores. Afectaron a casi toda Europa.
En Francia los Borbones son derrocados en la revolución de julio de 1830 y sube al trono Luis Felipe de Orleáns, iniciándose un sistema político liberal de monarquía constitucional. Bélgica se independiza de Holanda, estableciendo una monarquía liberal y es reconocida por Francia y Gran Bretaña. En España y Portugal, a principios de esa década, se instauran monarquías constitucionales pero se inicia un largo e intenso período de guerras civiles con los absolutistas (las guerras carlistas españolas).
En Europa central y oriental las revoluciones no tienen tanto éxito. Las revoluciones que estallan en diversos estados italianos son duramente aplastadas por los austriacos. En algunos estados alemanes se aprueban constituciones pero muy pronto son derogadas por la presión de Metternich. En Polonia se proclama la independencia pero la rebelión es aplastada por los rusos.
A diferencia de las revoluciones de 1820, en las de 1830 tuvo gran influencia el fuerte descontento social y económico de las clases populares. El protagonismo en las revoluciones ya no fue de las sociedades secretas y de los conspiradores sino fruto de verdaderos movimientos de masas. Más allá de las peticiones de los liberales más moderados, surgió un movimiento democrático y republicano más radical, demostrando la división que estaba surgiendo en el seno del liberalismo. Ese movimiento no tardaría en enfrentarse, por ejemplo, a la nueva monarquía constitucional francesa, basada en los principios del liberalismo moderado: sufragio censitario y control del sistema por la alta burguesía.
Fue la última de las tres grandes oleadas revolucionarias del siglo XIX. Compartía con las anteriores su inspiración en los principios de la Revolución francesa, pero fue más importante en extensión y dimensiones, más radical, con mayor base social, con fuertes componentes nacionalistas en algunos lugares.
Las revoluciones en torno a 1848 tuvieron un gran éxito inicial y simultáneo en Francia, gran parte de Italia, Suiza, los estados alemanes, el Imperio austriaco y Prusia. Nunca ninguna revolución estuvo más cerca de ser considerada una “revolución mundial”. Pero, también, su fracaso fue muy rápido en gran parte de los lugares.
Las revoluciones de 1848 pueden ser calificadas de democráticas y tuvieron, como hemos señalado, un fuerte contenido social. En los años anteriores a 1848, Europa sufrió una fuerte crisis agraria e industrial, que generó hambre y descontento entre los trabajadores. En el 48, las grandes ciudades europeas como París, Berlín, Viena, Praga, Milán, Roma o Budapest se llenaron de barricadas levantadas por trabajadores urbanos pobres, los grandes protagonistas de las revoluciones, que reclamaban derechos y libertades radicales: sufragio universal masculino, repúblicas democráticas y sociales, asistencia a los más necesitados y desempleados, derecho al trabajo y a la libre sindicación. Estas reivindicaciones atemorizaron a los liberales moderados que, muy pronto, abandonaron las revoluciones, y contribuyeron a la represión pactando con los sectores más conservadores de la sociedad. Por otro lado, las revoluciones de 1848 fueron más urbanas que rurales; los campesinos se mantuvieron indiferentes y hasta hostiles.
La revolución de febrero de 1848 en Francia
La revolución que mejor ejemplifica la oleada de 1848 fue, sin lugar a dudas, la francesa. París fue el gran escenario revolucionario, lleno de barricadas y clave para el derrocamiento de Luis Felipe de Orleáns. Se proclamó la Segunda República y se formó un gobierno provisional, en el que estuvo presente un socialista, Luis Blanc. El gobierno tuvo como uno de sus principales objetivos el de dar trabajo y un subsidio a los parados a través del sistema de los “talleres nacionales”. Además, fijó la jornada laboral máxima en 10 horas. Pero los electores dieron la espalda a la izquierda en las elecciones de abril gracias a los votos del campo francés que fueron hacia los candidatos moderados, temerosos de lo que consideraban extremismo de la capital. Nació una república conservadora que abolió todas las medidas sociales anteriores y aplastó la rebelión de los obreros parisinos en junio. En diciembre de 1848 fue elegido como presidente Luis Napoleón Bonaparte, sobrino del emperador, que a los tres años liquidaría la república y establecería el Segundo Imperio.
El componente nacionalista de las revoluciones de 1848
La importancia del nacionalismo en las revoluciones de 1848 fue mucho mayor que en las anteriores oleadas revolucionarias:
-En el Imperio austriaco, además de provocar la caída de Metternich y aprobarse medidas liberales, como el fin de la servidumbre en todo el imperio, los húngaros lograron un parlamento y una constitución propios; y los checos obtuvieron algunas concesiones tras la sublevación de Praga.
-En Italia, se rebelaron Milán y Venecia contra los austriacos y pidieron ayuda al reino del Piamonte, cuyo rey deseaba engrandecer su estado. En Roma, el nacionalista y demócrata Mazzini con sus partidarios derrocaron al Papa e impusieron la república en 1849.
-En la Confederación Germánica, los liberales de varios estados se reunieron y convocaron un parlamento alemán en Francfort, elegido por sufragio universal. En esta asamblea se dedicaron a redactar una constitución nacional.
Pero, a partir del verano de 1848 comenzó la represión y contención de los movimientos revolucionarios. El gobierno austriaco anuló muchas concesiones liberales menos la relativa al final de la servidumbre, y su ejército reprimió duramente los movimientos revolucionarios en Viena, Praga, Budapest, Milán y Venecia. Por su parte, el Parlamento de Francfort se disolvió. En Hungria, el ejército austriaco encontró mayor resistencia y necesitó el apoyo ruso. En Italia tuvo que enfrentarse al ejército piamontés. Roma regresó a su sistema político anterior gracias al apoyo del gobierno francés, que quería intervenir en Italia para contrarrestar la influencia austriaca en la península.
Consecuencias de las revoluciones de 1848
A pesar del fracaso, hay una serie de consecuencias destacables de las revoluciones de 1848:
a)Abandono del sistema internacional de 1815 y sucesión de conflictos entre las potencias europeas hasta 1878.
b)Aparición de un nacionalismo insatisfecho y, con el tiempo, muy potente, en Alemania, Italia, Hungría y Bohemia.
c)Triunfo de los liberales moderados en muchos estados, pactando con algunas fuerzas del Antiguo Régimen. La burguesía pacta y se hace conservadora.
d)Los obreros urbanos, conscientes de su derrota, falta de preparación y de apoyos, comenzaron a organizarse políticamente de forma autónoma y a tomar conciencia de su situación.
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lunes, 23 de mayo de 2011
Blanquismo
Se puede definir al blanquismo como la teoría y práctica de organización conspirativa para fomentar un levantamiento masivo. Fue propugnada por el revolucionario francés Auguste Blanqui (1805-1881), que participó en la Revolución de 1830, además de en una insurreción de 1839 y en la Revolución de 1848. El blanquismo influyó en la teoría de Lenin sobre la organización del partido y de la revolución.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Bakunin. Primera Parte
Sin lugar a dudas, es Mijail Bakunin la figura más importante del anarquismo y en este artículo nos detendremos en su vida.
Nuestro protagonista era de origen noble. Abandonó la carrera militar y su país natal, Rusia, para marchar a Berlín, donde estudiará con Fichte y Hegel. Vive la explosión de la Revolución de 1848 en Praga. Es detenido por los austriacos (recordemos que Bohemia pertenecía al Imperio austriaco), y es devuelto a Rusia. Allí es desterrado a Siberia, pero huye y vive en Londres, Italia, Lyon y Ginebra. De todos son conocidas sus disputas vehementes con Marx en la I Internacional, estableciéndose el divorcio entre el anarquismo y el marxismo.
Nuestro protagonista era de origen noble. Abandonó la carrera militar y su país natal, Rusia, para marchar a Berlín, donde estudiará con Fichte y Hegel. Vive la explosión de la Revolución de 1848 en Praga. Es detenido por los austriacos (recordemos que Bohemia pertenecía al Imperio austriaco), y es devuelto a Rusia. Allí es desterrado a Siberia, pero huye y vive en Londres, Italia, Lyon y Ginebra. De todos son conocidas sus disputas vehementes con Marx en la I Internacional, estableciéndose el divorcio entre el anarquismo y el marxismo.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Marxismo. Primera Parte
Marx es uno de los pensadores más importantes de la Historia Contemporánea. Fue un personaje que vivió exiliado en varios lugares de Alemania, en París, en Bruselas y en Londres. Se desengañó del liberalismo al comprobar que no solucionaba las contradicciones que generaba el capitalismo. En 1845 escribe las Tesis sobre Feverbach. En el libro establece el concepto de la praxis al señalar que los filósofos, hasta ese momento, solamente se habían dedicado a interpretar, de distintas maneras, el mundo pero de lo que, realmente, era necesario, es decir, de transformarlo. Dos años después, publica Miseria de la Filosofía donde rechazará al socialismo no científico. En 1848 escribe uno de los textos más importantes, el Manifiesto Comunista, junto con Engels. Allí se formularán muchas ideas que se desarrollarán, plenamente, en su obra cumbre, El Capital.
Marx aplicará al capitalismo el método dialéctico. Mientras que el método de la lógica se basa en el principio de identidad, el dialéctico se basa en el de la contradicción. Así pues, cada cosa lleva en su seno su propia contradicción y, por lo tanto, su destrucción en un momento determinado. La dialéctica sería, pues, el estudio de esas contradicciones, de su encadenamiento a lo largo de las etapas históricas. La historia sería eso. El marxismo estudiaría las contradicciones del capitalismo que terminarían por destruirlo. En este punto se presenta ya la primera polémica en torno al marxismo. Marx escribe en un determinado contexto histórico, y algunos pensadores han considerado que es complicado la aplicación de sus tesis a otros contextos. El propio Lenin, como hemos visto en otros trabajos de este blog, tuvo que adaptar las tesis de Marx a la situación rusa que no era la misma que vivió Marx en Europa Occidental.
Marx aplicará al capitalismo el método dialéctico. Mientras que el método de la lógica se basa en el principio de identidad, el dialéctico se basa en el de la contradicción. Así pues, cada cosa lleva en su seno su propia contradicción y, por lo tanto, su destrucción en un momento determinado. La dialéctica sería, pues, el estudio de esas contradicciones, de su encadenamiento a lo largo de las etapas históricas. La historia sería eso. El marxismo estudiaría las contradicciones del capitalismo que terminarían por destruirlo. En este punto se presenta ya la primera polémica en torno al marxismo. Marx escribe en un determinado contexto histórico, y algunos pensadores han considerado que es complicado la aplicación de sus tesis a otros contextos. El propio Lenin, como hemos visto en otros trabajos de este blog, tuvo que adaptar las tesis de Marx a la situación rusa que no era la misma que vivió Marx en Europa Occidental.
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Louis Blanc
Louis Blanc (1811-1882) fue un político francés socialista, y que publicó en 1839, Organisation du travail, en donde defiende:
1. Planificación económica y social.
2. El sufragio universal.
3. Solidaridad entre los hombres.
4. Creación de talleres financiados por el estado y administrados por los obreros.
Fue un destacado revolucionario en el febrero de 1848. Partició en el gobierno provisional y puso en marcha sus ideas, los talleres nacionales, especie de cooperativas de productores, pero al ser acusado de estar implicado en los sucesos de la primavera de dicho año tuvo que exiliarse a Gran Bretaña. Los talleres terminaron por fracasar. Regresó en 1870, y fue elegido miembro de la Asamblea Nacional. Se hizo más conservador, y se opuso a la Comuna.
1. Planificación económica y social.
2. El sufragio universal.
3. Solidaridad entre los hombres.
4. Creación de talleres financiados por el estado y administrados por los obreros.
Fue un destacado revolucionario en el febrero de 1848. Partició en el gobierno provisional y puso en marcha sus ideas, los talleres nacionales, especie de cooperativas de productores, pero al ser acusado de estar implicado en los sucesos de la primavera de dicho año tuvo que exiliarse a Gran Bretaña. Los talleres terminaron por fracasar. Regresó en 1870, y fue elegido miembro de la Asamblea Nacional. Se hizo más conservador, y se opuso a la Comuna.
martes, 8 de septiembre de 2009
Historia de las Declaraciones de Derechos. Cuarta Parte
La Revolución de 1848 produjo el Statuto de Cerdeña, las Constituciones de los Países Bajos y de Francia, aunque la primera no incorporaba ninguna Declaración de Derechos, dejando su definición para una ley posterior. A los dos años, se promulga la Constitución de Prusia y que, en cuestión de derechos, se basa en la belga.
A partir de entonces se generalizan las Declaraciones de Derechos, ya sea en leyes específicas, como en el caso austriaco de 1867 o en la propia Constitución, como en la española de 1869.
En el siglo XX este proceso se acelera. Interesa por el aumento de derechos reconocidos la Constitución de Weimar en 1919. En nuestro país será muy importante la Constitución de 1931.
En la reforma constitucional de 1936, la URSS incorpora derechos individuales.
En 1948 se proclama la Declaración Universal de los Derechos de Hombre. El próximo día 10 de diciembre dicha Declaración cumplirá 60 años.
A partir de entonces se generalizan las Declaraciones de Derechos, ya sea en leyes específicas, como en el caso austriaco de 1867 o en la propia Constitución, como en la española de 1869.
En el siglo XX este proceso se acelera. Interesa por el aumento de derechos reconocidos la Constitución de Weimar en 1919. En nuestro país será muy importante la Constitución de 1931.
En la reforma constitucional de 1936, la URSS incorpora derechos individuales.
En 1948 se proclama la Declaración Universal de los Derechos de Hombre. El próximo día 10 de diciembre dicha Declaración cumplirá 60 años.
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