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miércoles, 5 de febrero de 2014

Partisanos

El término "partisano" no nace en la II Guerra Mundial como podríamos suponer. Al parecer, su origen está en la campaña rusa de Napoleón de 1812. Los partisanos serían rusos que hacían incursiones contra las líneas francesas de aprovisionamiento para producir daños y robos. Este origen da el significado que ha tenido posteriormente, es decir, grupos o bandas armadas que resisten detrás de las líneas enemigas.
En la II Guerra Mundial adquirió una clara connotación política el término en un sentido de izquierdas, cuando Stalin promovió la acción partisana contra los alemanes en territorio soviético. De la misma manera se formaron grupos de partisanos comunistas en Albania, Eslovaquia, Italia, y Grecia. En Yugoslavia destacaron los partisanos comunistas de Tito, que así se autocalificaron para diferenciarse de los chetniks. En noviembre de 1942, en la Asamblea de Bihac los grupos de partisanos se organizaron en el conocido como "Ejército Nacional de Liberación y Destacamentos de Partisanos de Yugoslavia".

sábado, 31 de diciembre de 2011

“Izquierdas y nacionalismos en la España contemporánea”

Izquierdas y nacionalismos en la España contemporánea, de Javier Moreno Luzón (ed.).
Sinopsis:
¿Se puede ser de izquierdas y nacionalista a la vez? ¿O hay sólo una izquierda, marcada por el internacionalismo cosmopolita? ¿Cómo se ha desarrollado en España las relaciones entre las fuerzas progresistas y los diferentes nacionalismo peninsulares? Este libro responde a estas y otras cuestiones a través de un recorrido por los siglos XIX y XX que subraya la complejidad de estos vínculos.
Un recorrido que arranca del liberalismo progresista decimonónico, defensor de la patria española, y acaba con las dudas recientes de la izquierda ante el españolismo, herederas de la oposición a la dictadura de Francisco Franco.
Por su capítulos desfilan diversos discuros y prácticas, de grupos liberales y demócratas -republicanos o monárquicos- y también de los obrerismos marxistas y anarcosindicalistas. Y distintas propuestas de organización estatal, desde las fórmulas federales hasta el patriotismo constitucional basado en la idea de ciudadanía, pasando por los proyectos soberanistas centrífugos. En definitiva, una historia de conflictos indentitarios y territoriales que, lejos de haber finalizado, no deja de evolucionar.
Ver:
www.cazarabet.com/lalibreria
http://www.foroporlamemoria.info/2011/07/izquierdas-y-nacionalismos-en-la-espana-contemporanea/

jueves, 10 de noviembre de 2011

Venancio Rojo Valdivieso

Venancio Rojo Valdivieso nació en Tordehumos, provincia de Valladolid, en el año 1909. Era carpintero y de izquierdas. Fue detenido en la Casa del Pueblo de Valladolid el día 19 de julio de 1936 y encarcelado.
Ver:
http://www.memoriahistoricavalladolid.org/site/index.php?option=com_content&task=view&id=2269&Itemid=50

martes, 30 de agosto de 2011

El Frente Popular

El Frente Popular fue un pacto de los partidos de izquierda republicana y obrera en España para concurrir juntos a las elecciones de febrero de 1936 sobre un programa común de gobierno. El inicio de este pacto debe buscarse en el año 1934, especialmente, cuando comienzan a confluir las formaciones republicanas con el sector centrista del PSOE. Pero su gestación no comenzaría, realmente, hasta después de los hechos acontecidos en octubre de 1934 con la huelga general y la Revolución. La represión ejercida con miles de muertos, unos treinta mil presos y numerosas penas de muerte conmutadas, junto con la represión de tipo social (despidos, endurecimiento de las relaciones laborales y paso a la clandestinidad de algunos sectores obreros) ejercieron como revulsivo para que las izquierdas españolas entendiesen la necesidad de pactar. La unidad se convirtió en un factor clave si se quería arrebatar el poder a las derechas.
Pero el camino hacia la unidad no fue fácil porque los partidos y sindicatos tenían diversas concepciones sobre la misma, aunque tuvieran en común la necesidad de la alianza electoral para obtener la victoria. Los partidos republicanos –Izquierda Republicana (Azaña), la Unión Republicana (Martínez Barrio), el Partido Nacional Republicano (Sánchez Román)- defendían la idea del entendimiento con los socialistas pero no veían conveniente ampliar el pacto hacia las organizaciones obreras a la izquierda del PSOE. La alianza era concebida como una forma de volver a la situación anterior al triunfo electoral del centro-derecha de 1933, es decir, al espíritu y la situación del bienio reformista.
En el PSOE se vivía un intenso debate entre dos posturas. El sector centrista, con Indalecio Prieto a la cabeza, estimaba la necesidad del pacto con los republicanos, en el mismo sentido y objetivo que el defendido por éstos, aunque incidiendo en la necesidad de proclamar una amnistía y profundizar en la reforma agraria. El sector más a la izquierda del socialismo español, representado por Largo Caballero y con el apoyo de la UGT, pretendía, en cambio, un frente obrero. Pero, a medida, que avanzó el año 1935, este sector terminó por comprender que el pacto con los republicanos era necesario si se quería obtener la ansiada amnistía, pero, en principio, estos socialistas no estaban dispuestos a ir más allá de una alianza electoral sin establecer un programa de gobierno conjunto.
El PCE propugnaba un frente obrero orgánico, la Alianza Obrera, con un programa de reformas radicales, en alianza con los republicanos.
La gestación del Frente Popular se dilató más de un año, desde diciembre de 1934 hasta el 15 de enero de 1936, fecha del pacto. En el invierno de 1934-35, los republicanos entablaron conversaciones entre sí, y el 12 de abril anunciaron su unión electoral con un programa de gobierno. Antes, en enero, Azaña contactó con Prieto para insistir en la necesidad de establecer una conjunción republicano-socialista. En el PSOE se decidió escuchar a las bases sobre esta capital cuestión y se pasó una encuesta a las agrupaciones socialistas. Prieto se significó para conseguir la alianza, publicando un artículo el 14 de abril. El Partido Comunista expuso públicamente su estrategia de la Alianza Obrera, en junio.
En Cataluña, el proceso de unión tuvo su primera etapa, en julio de 1935, cuando se firmó la Coalició d’Esquerres Catalanas, formada por la Esquerra Republicana, Acció Catalana Republicà, Partit Nacionalista Republicano Català y Unió Socialista.
Al margen de los partidos políticos se vivió una intensa actividad en pro de una alianza de toda la izquierda: comités a favor de la amnistía, de ayuda las víctimas de la represión, mítines, fiestas unitarias, etc. El anarquismo optó por moderar sus ataques a los republicanos y socialistas, y cuando llegó el momento, a pesar de su tradicional defensa de la abstención, no hizo campaña contraria al Frente Popular y, de forma privada, apoyó a las candidaturas de izquierda.
El 14 de noviembre de 1935, Azaña propuso oficialmente a Prieto una conjunción. Dos días después, el PSOE le respondió afirmativamente con la condición de que el pacto incluyese a la izquierda obrera. El partido envió un programa a las organizaciones obreras como un documento-base para la negociación de la alianza. Comenzaron las reuniones entre republicanos y socialistas. Estos representaban en estas reuniones no sólo al partido sino, también a las organizaciones obreras, por lo que tenían que reunirse, además con sus representantes. Estaríamos en una especie de negociación a tres bandas. No fueron fáciles las negociaciones dada la heterogeneidad de la izquierda. El PNR se retiró el 14 de enero por su resistencia a aceptar la presencia comunista. Al final, al día siguiente, se firmó el pacto y el programa entre Izquierda Republicana, Unión Republicana, PSOE, UGT, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, PCE, Partido Sindicalista y el POUM.
El programa era republicano, con el añadido de la amnistía y rehabilitación política de los presos políticos, restituyéndoles en sus cargos y responsabilidades, condiciones ineludibles para el PSOE y la izquierda obrera.
El 4 de febrero se constituía el Front d’Esquerres en Cataluña, con los grupos anteriores de la Coalició más el Partit Comunista de Catalunya, Partit Català Proletari, POUM y la Unió de Rabassaires.
La siguiente tarea del Frente Popular fue la de la elaboración de las listas de candidatos. Se encargó de dicha tarea un comité.
El 16 de febrero la coalición obtuvo 4.654.116 votos, frente a los 400.901 del centro político y los 4.503.505 de la derecha. El Frente Popular venció en 37 circunscripciones electorales y en todas las ciudades mayores de 150.000 habitantes. La ley electoral en vigor primaba las coaliciones frente a las minorías, por lo que la izquierda obtuvo 278 diputados, 131 las derechas, 10 el centro y otros 10 del PNV. Tres días después, Niceto Alcalá-Zamora ofrecía la presidencia del gobierno a Manuel Azaña. El 3 de abril se inauguró el Parlamento. Se constituyó el Comité Nacional del Frente Popular, que se encargó de proponer como candidato a la presidencia de la República a Azaña, en sustitución de Alcalá-Zamora.

martes, 22 de marzo de 2011

Partit Republicà Català

El Partit Republicà Català fue un partido político creado en Barcelona en abril de 1917 por la fusión del Bloc Republicà Autonomista de Francesc Layret, Marcelino Domingo, G. Alomar, A. Samblancat, R. Noguer con la Joventut Republicana de Lleida de Alfred Perenya y de Humbert Torres. También, se integraron en la nueva foramción la mayoría de las entidades de la UFNR, antiguos miembros del Partido Reformista (Lluís Companys, Bernaldo de Quirós) y el núcleo federal ampurdanés de August Pi i Sunyer.


El secretario general del Partit sería el abogado Ramon Noguer i Comet. El programa de la formación política recogería el programa federal de Pi i Margall de 1894, el laicismo y un reformismo social de izquierdas. Hasta 1920 fue muy activo con conexiones con el obrerismo catalán y manteniendo un ideario catalanista. En 1918 obtuvo representación parlamentaria formando parte de la Coalición de Izquierdas. Sus seis diputados: Domingo, Pi i Sunyer, Salvador Albert, Isidre Riu y Joan Esplugues, se destacaron en la discusión del proyecto de autonomía de ese año. El radicalismo del grupo provocará la primera ruptura al final de 1919 cuando Layret y Companys proponen incorporar al partido a la III Internacional. Esta iniciativa provoca que destacados militantes se desmarquen, como Pi i Sunyer y Noguer i Comet. Pero la crisis del partido estará relacionada con la represión que en los años veinte en Cataluña: Lluís Companys es deportado a Mahón y Francesc Layret es asesinado a manos de pistoleros. En 1930 Companys conduce el partido hacia el grupo de L’Opinió de Làluhí i Vallesc, mientras que Marcelino Domingo opta por integrarse en el Partido Republicano Radical Socialista. En 1931 el Partit participará en la conferencia de izquierdas que creará la Esquerra Republicana de Catalunya.

martes, 7 de septiembre de 2010

La creación de las democracias populares en Europa del Este. Segunda Parte

Entre 1944 y 1945, dependiendo de los países, y de cuando fueron liberados del yugo nazi, la constitución de gobiernos de coalición de todas las fuerzas políticas hizo posible el ascenso a una posición importante y de fuerza de los partidos comunistas. Estos partidos eran claramente minoritarios en todos los países liberados, es decir, había una desproporción entre su posición y su peso real en las distintas sociedades.

Los comunistas precisaron en estos primeros momentos de acuerdos con los otros partidos políticos, ya fueran de izquierdas, como los socialistas, ya de centro como los liberales o los agrarios. Poco a poco, al ir controlando los resortes del poder, como vimos en el artículo anterior, y al ir implantándose reformas agrarias añadirán una nueva influencia.

Los partidos comunistas comenzaron a emplear una estrategia política contra cualquier obstáculo a su ascenso al poder, empleando el argumento o acusación de connivencia con los ocupantes nazis, recién expulsados. Se irá apartando a los que no colaboren y no será rara hasta la eliminación física. Esta política será empleada, también contra las instituciones religiosas existentes.

En apariencia se mantienen los elementos visibles de la democracia: existencia de partidos políticos, y elecciones aparentemente libres, pero solamente pretenden esconder un proceso claro encaminado hacia el totalitarismo. Los comunistas irán dominando las candidaturas a través de los conocidos como "frentes patrióticos", o "frentes nacionales", que aglutinan varios partidos. Cuando la farsa democrática ya no sea necesaria se terminará con ella.

Pero esta tendencia no sólo se da con la pluralidad de formaciones y opciones políticas, sino, también, en el seno de los partidos comunistas locales. El sistema de depuraciones y purgas estalinistas se aplicará con rigor sobre cualquier elemento o sector disconforme con la evolución política o con las decisiones tomadas. Las técnicas empleadas en la Unión Soviética por Stalin encontrarán en estos países un nuevo lugar para desarrollarse.

lunes, 23 de agosto de 2010

Los mítines

Los mítines (meeting, o encuentro, en inglés) son reuniones públicas en torno a una causa política común. Son espectáculos estáticos en los que unos cuantos oradores, o uno solo reciben el apoyo entusiasta de un auditorio compuesto de personas predispuestas hacia dichos oradores y sus discursos, así como para reforzar los liderazgos y las lealtades.

Los mítines surgen muy relacionados con el movimiento obrero y el nacimiento de los partidos de masas cuando entran en decadencia los partidos tradicionales del sistema liberal, más bien clubs políticos con poca o nula presencia en las calles. Los partidos de izquierdas comienzan a usarlos, aunque luego los partidos fascistas y de derechas terminarán por emplearlos. En principio, los partidos de izquierdas comprendieron que el mitín era un instrumento muy eficaz para difundir ideas entre un público con escasa formación, como era el compuesto por los obreros. Los partidos fascistas transformarán los mítines en grandes exaltaciones de sus líderes con una parafernalia muy bien estudiada, como bien sabemos, por tantos reportajes sobre los actos nazis y fascistas italianos.

Los mítines terminaron por ser un instrumento de socialización política en las democracias, pero en la actualidad la mayor formación general de la población, así como los nuevos medios de comunicación y transmisión de ideas han hecho perder la primigenia función formativa y de socialización política. Hoy se usan en las campañas electorales como un instrumento para demostrar el gran número de seguidores, de unión entre los militantes y los líderes, esperando, además, los minutos en los que las cadenas de televisión retransmiten una parte breve del acto, para las audiencias.