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jueves, 7 de junio de 2012

Lunacharski y la organización soviética de la educación y de las artes (1917-1922)


Lunacharski y la organización soviética de la educación y de las artes
(1917-1922)
es un libro de Sheila Fitzpatrick, en Siglo XXI.
Sinopsis:
Anatoli Vasílevich Lunacharski, el primer Comisario del Pueblo para la Educación, es una de las figuras más representativas de la contradicción existente en la Rusia revolucionaria entre las grandiosas aspiraciones de transformaclon social que mueven a los protagonistas de la revolución y los terribles condicionamientos bajo los que deben acometer su intento de crear una sociedad nueva. “Un bolchevique para los intelectuales, un intelectual para los bolcheviques”, Lunacharski debe enfrentarse a la incomprensión de los académicos, cuyo supuesto talante liberal se siente ofendido ante el intolerable espectáculo de una revolución popular, debe tratar de evitar que el radicalismo ingenuo e idealista de los partidarios de la proletkult conduzca a un imposible salto en el vacío en el terreno cultural. Y, sobre todo, Lunacharski debe tratar de superar las terribles condiciones materiales en que se lleva a cabo su tarea: la falta de personal cualificado, la falta de todo tipo de medios materiales... El hambre, el frío, la miseria y las destrucciones de la guerra marcan el terrible contrapunto de las ambiciosas metas que los bolcheviques se han propuesto en el terreno de la educación y de las artes: una nueva pedagogía, una enseñanza integral, un arte cuyo sujeto sea el pueblo, una cultura nueva, revolucionaria y de masas. Obteniendo su principal apoyo político de la colaboración de Krúpskaia, la esposa de Lenin, y llevado siempre al borde de la catástrofe por un incorregible idealismo, Lunacharski lucharía durante cuatro años por llevar a cabo una política cultural revolucionaria. Derrotada esta política casi en todos los frentes ya en 1921, sigue siendo un mérito singular del Comisariado del Pueblo para la Educación y de quienes como Lunacharski y Lenin protagonizaron sus esfuerzos el que esta política fuera formulada y parcialmente puesta en práctica en un período de terror, guerra civil y miseria. En este sentido, la historia de los primeros cuatro años del Comisariado de Educación permite comprender con excepcional profundidad los primeros años de la Revolución rusa. Sheila Fitzpatrick es doctor por la Universidad de Oxford. Este libro sintetiza las investigaciones por ella realizadas en Oxford y Moscú durante la preparación de su tesis.
En:

domingo, 8 de enero de 2012

Mercedes Maestre Martí

Mercedes Maestre Martí nació en Valencia. Se licenció en Medicina por la Universidad de Valencia en 1928 y se doctoró en Pediatría por la Central de Madrid, dos años después. Miembro de la Agrupación Socialista de Valencia desde 1937 y del Sindicato Médico Valenciano de la UGT, desde abril de 1935, del que llegó a ser su vicepresidenta. En la guerra civil fue asimilada al grado de capitán médico provisional, adscrita al servicio de transfusiones de sangre del Levante. Fue consejera del Comité de Sanidad Popular y estuvo destinada en la Subsecretaría de Sanidad y Asistencia Social. Consiguió llegar a México en el Nyassa en mayo de 1942. En aquel país ejerció como pediatra.






Ver:









GUERRA, La medicina en el exilio republicano... p. 576.

miércoles, 4 de enero de 2012

Ramón Lamoneda Fernández

Ramón Lamoneda (1892-1971) era tipógrafo de profesión. Ingresó en la Federación de Juventudes Socialistas en el año 1910 y dos años después en el PSOE. Estudió en la Escuela Nueva y en 1914 ya era un destacado líder dentro de las Juventudes Socialistas. Fue el redactor del manifiesto contra la guerra mundial y de adhesión a Zimmerwald. Se entrevistó con Trotski en Madrid en el año 1916. Participó en la fundación del grupo “Nueva Palabra” y coordinó el grupo de partidarios del bolchevismo dentro del partido, que tenían en la revista “Nueva Palabra” su órgano de expresión. En el Congreso de 1919 se distinguió en la elaboración de la propuesta contra la coalición republicana-socialista. Pero Lamoneda fue acusado, al año siguiente, de no haber dado el paso para ingresar en el PCE como habían hecho algunos de sus compañeros. Por su parte, es elegido miembro del Comité Central en 1919 y del Comité Ejecutivo “tercerista” en el Congreso del PSOE del año 1920. En 1920 ingresa en el Partido Comunista Obrero Español, siendo nombrado su secretario de organización en 1922, así como secretario sindical en 1923, pero ya en el PCE. Dentro del Partido Comunista defendió la necesidad de emplear las instituciones políticas, como el parlamento, para avanzar en la lucha obrera. En la Dictadura de Primo de Rivera abandona el partido, después de las polémicas internas comunistas del momento.

Lamoneda regresa al PSOE y consigue ser elegido diputado en diversas legislaturas durante la República. Cuando Largo Caballero dimite en diciembre de 1935, es designado secretario general del partido. En las elecciones de febrero de 1936 vuelve a ser elegido diputado y es nombrado secretario del Congreso, además de desempeñar el mismo cargo en el Comité Nacional del Frente Popular.

En 1937 entra a formar parte del Comité de enlace entre el PSOE y el PCE, y se destacó por defender la postura de Negrín, aunque intentó integrar en la ejecutiva a Julián Besteiro e Indalecio Prieto, sin éxito.

Al terminar la guerra se exilia en México, aunque en 1944 regresa a Europa, instalándose en París, donde residió hasta 1948. En el exilio recibió las ácidas críticas de Indalecio Prieto y de Rodolfo Llopis. Fuera del PSOE, regresa a México y creó la Unión Socialista Española, un grupo que se disolvería al año de la muerte de Lamoneda, y cuyos miembros regresararían a un PSOE que comenzaba a remontar en los últimos años del franquismo.

domingo, 17 de julio de 2011

La Sección Femenina en Almería. Segunda Parte

De la misma autora citada en el blog anterior, es decir, de Sofía Rodríguez López:


La Sección Femenina en Almería.
De las Mujeres del Movimiento al Movimiento Democrático de Mujeres


Resumen:

Este estudio pretende responder a algunos de los interrogantes suscitados por anteriores trabajos sobre Sección Femenina, en cuanto a la importancia de su papel durante la dictadura, como institución y como sujeto histórico colectivo, con una identidad singular por el valor cambiante que adquirió a lo largo del tiempo. Hemos tratado pues de ponderar la significación de esa Falange femenina en el panorama político, económico, asistencial o educativo del Franquismo, según la memoria colectiva de las almerienses, comparándola con las redes de encuadramiento del Frente de Juventudes, así como con otras regiones que ya han sido estudiadas. Con estos precedentes, podremos comprobar la capacidad de actuación y de penetración a nivel local, para entender también las actitudes sociales hacia ella, de aceptación o resistencia. Por último, intentaremos realizar un análisis diacrónico del discurso de las falangistas para evaluar si su evolución fue una simple postura acomodaticia o tuvo carácter de autenticidad, presionada por los cambios estructurales del régimen, las presiones internas y la indiferencia popular.


domingo, 17 de abril de 2011

Olimpiada Popular

La Olimpiada Popular fue una iniciativa deportiva que tenía que haberse celebrado en Barcelona entre el 19 y el 26 de julio de 1936 y que no se pudo realizar por la sublevación militar. Fue organizada por el Comtè Català pro-Esport Popular, integrado por entidades deportivas y culturales catalanas con el apoyo de la Generalitat y de los gobiernos español y francés. La propuesta de estos Juegos nace como respuesta a la organización de los Juegos Olímpicos por parte del gobierno nazi en Berlín de ese año. La Olimpiada Popular pretendía representar la idea de confraternización deportiva, abierta a deportistas que no perteneciesen a la élite y que simbolizasen todas las etnias y minorías nacionales. Iban a participar unos seis mil deportistas de 19 países. Estos deportistas tuvieron que abandonar Barcelona cuando se inició la guerra.




Los interesados en ampliar la historia de estos juegos tienen un libro, al respecto:



Xavier Pujadas y Carles Santacana, L'altra Olimpiada. Barcelona'36, Badalona, 1990.