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martes, 27 de agosto de 2013

Biografía de Franklin D. Roosevelt

En castellano no existen muchas biografías sobre el presidente Franklin D. Roosevelt, hecho imperdonable porque se trata de uno de los políticos más importantes del siglo XX. Afortunadamente, se ha traducido la obra de Patrick Renshaw, Franklin D. Roosevelt, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 2008.

Roosevelt es, sin lugar a dudas, uno de los presidentes más importantes de los Estados Unidos, junto con Washington, Lincoln, y Kennedy. Gobernó 12 años hasta su muerte, y le tocó abordar la crisis más profunda vivida por su país y por el mundo en los años treinta y cuarenta, para convertir a Estados Unidos en la primera potencia mundial.

Muchos aspectos hacen de Roosevelt un político atractivo: el New Deal, su participación en la II Guerra Mundial, su forma de emplear los medios de comunicación, su intensa vida privada, sus orígenes en el seno de lo más granado de la aristocracia norteamericana, la polio que le marcó desde joven, y sin olvidar a su esposa, Eleanor Roosevelt, mujer que constituye por si sola un personaje importantístimo dentro del universo liberal de la historia contemporánea norteamericana.

jueves, 8 de agosto de 2013

W.E. B du Bois

W.E.B du Bois (1868-1963) fue un sociólogo norteamericano, y uno de los fundadores de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color, conocida por las siglas NACCP. Dicha Asociación, fundamental en la historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, nació en mayo de 1910. Pretendía acabar con la discriminación racial empleando la vía judicial, y la educación para difundir sus ideas.
Du Bois fue doctor por la Universidad de Harvard, y siendo profesor en la Universidad de Atlanta, en pleno Sur, defendió los derechos de la comunidad negra de Estados Unidos. Editó la revista "Crisis", entre 1919 y 1934.
Entre sus obras:
-The Philadelphia Negro (1899).
-The Soul of Black Folk (1903).

domingo, 4 de agosto de 2013

El concepto de Crisis en Historia

Crisis designaría a un período breve de cambio decisivo. Sería un punto de inflexión que determinaría la supervivencia de un personaje, una institución, un período, una condición, etc. En un sentio más amplio indicaría un período breve o no tan breve de inestabilidad, de dificultades, cambios, y de transformaciones profundas. El concepto de crisis en Historia tiene una evidente relación con el de decadencia, declive, así como con los de recesión y depresión, en la perspectiva económica.
En Historia es un concepto muy utilizado, así como en Ciencias Sociales, pero es un concepto que presenta una serie de dificultades, es ambiguo e impreciso, especialmente por el uso indiscriminado y abusivo que se hace del mismo. El concepto se usa, tanto para describir revoluciones como tensiones en las relaciones internacionales, o de dificultades en el ámbito económico, social y hasta cultural.
El término tiene su origen en griego, y en la antigüedad se empleó mucho en el ámbito de la medicina, así como en el de la astrología, y de ahí pasó a la historia. En el siglo XVII se entendió como un punto de inflexión que determinaría un cambio en un sentido u otro, como en el curso de una enfermedad, para generalizarse su uso en la época ilustrada y en el siglo XIX. Debemos recordar que el desarrollo histórico se contemplaba como una especie de metáfora orgánica. Las sociedades serían como organismos vivos que experimentarían procesos y cambios: nacimiento, desarrollo, salud, enfermedades, recuperaciones, decadencias y, por fin, la muerte. El historiador Burckhardt empleó en este sentido el concepto de crisis cuando hizo su análisis de la Historia. Había momentos decisivos, de crecimiento, unos de aceleración y otros de ruptura.
La historiografía del siglo XIX empleó mucho la idea de crisis, como podemos ver en Ranke, Thiers, Taine o Michelet. Hubo un gran interés en el estudio de los períodos o momentos críticos, en relación con las revoluciones, especialmente, la liberal.
El marxismo dio una importancia enorme al concepto de crisis. Cada etapa histórica entraba en crisis y ésta daba lugar a otra época o etapa distinta y más avanzada, hasta que se llegaría al final, a la sociedad comunista.
En el siglo XX el término terminó por generalizarse y vulgarizarse, con el peligro que hemos señalado en el segundo párrafo de este artículo. En los medios académicos se habla de crisis del Antiguo Régimen, de crisis del liberalismo, de crisis de la democracia, de crisis del capitalismo, etc.. Pero, a pesar del peligro descrito, bien es cierto que se ha hecho un gran esfuerzo para definir los momentos o períodos de crisis en la Historia. En el ámbito de la historia política, así como en el de la económica el concepto está muy delimitado, es decir, se emplea de forma restringida, con márgenes muy marcados, frente a la historia social o cultural donde la idea es más fluida, con menos márgenes.

miércoles, 5 de junio de 2013

Semana Trágica

Con este nombre ha pasado a la historia la serie de acontecimientos que se produjeron en Cataluña y, especialmente, en Barcelona, en la semana final del mes de julio de 1909. El origen más inmediato estaría en la reacción popular ante el nuevo envío de tropas a Marruecos. El año 1908 fue muy difícil, ya que se recrudeció el problema en Marruecos. Ante el nuevo envío de tropas los socialistas y los anarquistas iniciaron una campaña de denuncia de que eran los pobres los que iban a la guerra, los que defendían los intereses económicos de las empresas que habían adquirido participaciones en las minas del Rif. Recordemos que en aquella época existía la redención del servicio militar por dinero, y que los socialistas habían comenzado criticar con dureza. Pero, además, ahora se unía el peligro real de que se produjeran nuevas catástrofes militares con un elevado precio en vidas humanas. El desastre del Barranco del Lobo estaba muy presente en la opinión pública española.
En el Congreso de Tarrasa, celebrado entre el 18 y el 20 de julio, se decide convocar la huelga general. Se propone, unos días después, la creación de un Congreso Nacional de Sociedades Obreras que acordaría la huelga en toda España. El comité madrileño fijó la fecha para el día 2 de agosto. En Cataluña el comité estaba integrado por anarquistas, socialistas y por Solidaridad Obrera, y decretan la huelga para el 26 de julio. La huelga comenzó y se fue extendiendo por las principales ciudades catalanas, especialmente, en torno a la capital.
La huelga convocada era pacífica pero aunque el gobernador civil Ossorio y Gallardo era partidario de la prudencia, se decretó el estado de guerra y se sacó el ejército a la calle, medida que encendió la mecha de la violencia: barricadas, incendios de iglesias y conventos, asaltos a armerías, y poco a poco, dicha violencia se extendió a otros lugares. El ejército se empleó a fondo y llegó a usar la artillería, y en los primeros días de agosto se dominó la insurrección. Aunque en otros lugares de España hubo intentos de protesta no se pueden comparar a lo acontecido en Barcelona.
Maura realizó una intensa represión, con muchos encarcelamientos y cinco penas de muerte, entre ellas la de Ferrer i Guardia, y que provocó una intensa campaña internacional contra su pena. La Semana Trágica hizo caer, en el otoño al gobierno Maura.
La Semana Trágica es un acontecimiento que tiene varias lecturas:
1. La reacción obrera ante la guerra, y la injusticia del sistema de reclutamiento y del servicio militar.
2. El estallido de un intenso anticlericalismo.
3. El desbordamiento del movimiento por parte de las masas obreras frente a la organización de la huelga.
4. La mala gestión de la crisis con decisiones imprudentes como la de sacar al ejército a la calle, frente a posturas como las de gobernador civil, mucho más prudente.
5. La brutal represión, y la incapacidad del sistema de la Restauración por solucionar los problemas obreros.
6. El intenso peso de la guerra de Marruecos en la crisis de la Restauración.

viernes, 23 de noviembre de 2012

La Confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras


La Confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de
entreguerras
ruiz sánchez, josé leonardo
Reseña
Una de las cuestiones más controvertidas en la Historia Contemporánea son las reiteradas tensiones entre el Estado y la Iglesia dentro de un proceso, el de la modernización, que conlleva una continua secularización de la sociedad a cuyo triunfo no fueron ajenas, como de catalizadores del proceso, determinadas políticas laicistas. En esta obra se reúnen nueve trabajos que tienen como denominador común distintos aspectos que subyacen en la confrontación católico-laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras: el papel que, como semilleros, desempeñaron las congregaciones marianas, ya que de sus círculos de estudios surgieron quienes dieron vida las distintas organizaciones de Acción Católica; razones y desarrollo del anticlericalismo durante la Segunda República; el papel del episcopado almeriense en los momentos de controversia; las vicisitudes de los católicos sevillanos y jerezanos ante la legislación anticlerical; el papel que correspondió al carlismo y a la Falange; y la educación, que terminó por erigirse como uno de los principales campos de batalla debido al papel que la institución podía jugar en la formación de los modelos sociales. En resumidas cuentas, nueve trabajos novedosos en un campo controvertido como es el de la confrontación católico-laicista.
Ver:

domingo, 28 de octubre de 2012

¿Fascismo o Democracia? Campesinado y política en la crisis del liberalismo europeo, 1870-1939


El profesor Francisco Cobo Romero, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, es el autor del libro ¿Fascismo o Democracia? Campesinado y política en la crisis del liberalismo europeo, 1870-1939, editado por la Universidad de Granada. Esta obr está centrada “en el análisis comparado del comportamiento político del campesinado de cuatro países de la Europa Occidental (Alemania, España, Francia e Italia) durante el periodo 1870-1939″.
Resumen:
“Las profundas modificaciones experimentadas por la agricultura europea desde fines del siglo XIX, animadas por los deseos de superación de la llamada crisis agraria finisecular, fortalecieron al campesinado familiar. Desde los comienzos del siglo XX, y en medio de un irreversible proceso de afianzamiento de la “política de masas”, el campesinado europeo acentuó su interés por los asuntos públicos y las contiendas electorales.
Tras la finalización de la I Guerra Mundial, la radicalización de los enfrentamientos políticos y sociales propagados por la práctica totalidad del continente europeo se unió al agravamiento de una nueva y profunda crisis agraria. En este agitado panorama, la rápida difusión de propuestas corporativistas, autoritarias o fascistas encontró en muchos casos un eco favorable entre las masas campesinas, desdeñadas por los partidos del centro liberal-burgués, asediadas por la combatividad de los jornaleros o amenazadas por las propuestas revolucionarias del anarquismo, el socialismo y el comunismo. Así pues, durante el decisivo periodo que discurrió entre 1919 y 1939, el campesinado europeo se convirtió en un relevante protagonista, hasta influir poderosamente en la inclinación de la balanza o bien hacia el triunfo del Fascismo o bien hacia el mantenimiento de la Democracia.
Ver:
http://www.tiempodehistoria.com/2012/06/24/analisis-comparado-del-comportamiento-politico-del-campesinado-de-cuatro-paises-de-la-europa-occidental.html

miércoles, 17 de octubre de 2012

Nacidos para mandar. Liderazgo, política y poder: Perspectivas comparadas


Nacidos para mandar. Liderazgo, política y poder: Perspectivas comparadas

"¿Se nace líder? ¿O los líderes se hacen? La grave crisis económica y financiera que están padeciendo los países de la Unión Europea ha otorgado una nueva actualidad a un tema que se puede considerar un clásico de las ciencias sociales. Casi a diario pueden encontrarse en los medios de comunicación referencias a y reflexiones sobre los dirigentes políticos de los Estados europeos y su supuesta falta de liderazgo, que se traduce en la enorme dificultad de mirar más allá de las encuestas de opinión y las próximas elecciones y pensar a largo plazo. Sumergido en unas estrategias reactivas del día a día, incapaces de pensar y de actuar en categorías que trasciendan el marco nacional, estos políticos débiles ?y ésta es una de las conclusiones a las que se llega en las mencionadas reflexiones críticas? no ejercen el tipo de liderazgo necesario para resolver los problemas de una crisis, cuyos causantes ya han superado desde hace tiempo cualquier restricción nacional y territorial. Ante este trasfondo de gran actualidad, el libro recupera el debate sobre el liderazgo en la política tanto desde el punto de vista teórico, como con el ejemplo de algunos de los grandes líderes internacionales que han marcado la historia del siglo pasado. Así, las preguntas de tipo teórico por las cualidades que debería tener un buen líder o por la relación entre liderazgo, caudillaje y democracia, se complementan con el análisis de algunos casos particulares de liderazgo, como son los del primer lehendakari vasco José Antonio Aguirre, Indalecio Prieto, Manuel Azaña, Francesc Cambó, Federica Montseny, Alfonso Castelao, Mussolini, Hitler, Franco, Lincoln, Obama y Lech Walesa." [Editorial]
Ludger Mees e X. M. Núñez Seixass (coords.) | Madrid | Tecnos | 315 páxinas

jueves, 15 de septiembre de 2011

El bandolerismo

El bandolerismo, entendido como un fenómeno organizado y duradero, se refiere a la existencia de un grupo de hombres armados enfrentados a la legalidad establecida y que se rige por un código propio. El bandolerismo se encuentra en los límites imprecisos de la frontera entre la delincuencia y la rebelión social y política.




Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, el bandolerismo se asocia a los problemas de las sociedades preindustriales, y tiene más importancia en las coyunturas de crisis económicas, sociales y políticas. En el Medievo podemos observar dos tipos de bandolerismo: el feudal, es decir el protagonizado por la nobleza frente a los campesinos y los burgueses de las ciudades; y el de los salteadores de caminos que empleaban la violencia para poder sobrevivir. Las líneas que separaban a un tipo de otro no fueron nunca muy claras.



Con el reforzamiento del poder monárquico y la expansión económica desde finales del siglo XV y, especialmente, en el siglo XVI, el bandolerismo fue reprimido, tanto el protagonizado por las banderías nobiliarias como el de los salteadores de caminos. Los Reyes Católicos combatieron a los nobles levantiscos y pacificaron el campo a través del instrumento de la Santa Hermandad.



Pero el siglo XVII vio resurgir ambos tipos de bandolerismo por la crisis económica y social. En Cataluña tenemos un claro ejemplo de su fuerza, fenómeno que terminó por contagiarse a otras zonas de la Monarquía Hispánica, especialmente a Valencia.



Siguiendo con lo defendido en este artículo, el bandolerismo tiene, al menos en el sur de Europa, no sólo su origen en el empobrecimiento de campesinos u otros grupos sociales, sino que también es expresión del conflicto en torno a la propiedad y el poder político. Fue una constante preocupación de las autoridades del Antiguo Régimen y su represión fue muy complicada, dada la maraña de jurisdicciones existentes y la no disimulada complicidad de algunas oligarquías.



En el siglo XVII, el despotismo ilustrado -otro momento de reforzamiento del poder central- luchó contra el bandolerismo y no sólo a través de su represión. Una de las varias razones que motivaron la promoción de las Nuevas Poblaciones en el camino entre Madrid y Andalucía fue, precisamente, combatir el bandolerismo, al repoblar un verdadero desierto humano en torno a Sierra Morena.



El bandolerismo más conocido por el público, dada la difusión que le dieron los viajeros románticos y la literatura, es el que se dio en el siglo XIX. De nuevo, asistimos a un fenómeno difuso entre la lucha política o militar y la delincuencia cuando surge la guerrilla frente a los ejércitos franceses en la guerra de la Independencia porque algunas partidas guerrilleras practicaron el bandolerismo. Además, al terminar la contienda, algunos antiguos guerrilleros se convirtieron en famosos bandoleros. Estaríamos en una especie de época dorada del bandolerismo con personajes como José María, el Tempranillo; Jaime, el Barbudo o Luis Candelas.



El poder intentó reprimir el bandolerismo, siendo su principal instrumento la Guardia Civil, con notables éxitos, aunque a finales del reinado de Isabel II y durante el Sexenio volvió a incrementarse este fenómeno, especialmente en Andalucía. Este bandolerismo decimonónico se mueve, como no podía ser de otra manera dada la ambigüedad del fenómeno, entre la aureola del héroe romántico que lucha contra el poder, ya sea extranjero, ya del nuevo estado liberal, y la delincuencia de signo casi mafioso en relación con el poder caciquil.

viernes, 26 de febrero de 2010

Partido Socialista Italiano. PSI. Segunda Parte

Después de la I Guerra Mundial, el PSI se convirtió en la principal fuerza política italiana pero su acción estuvo paralizada por la falta de apoyo para llevar a cabo su labor revolucionaria final. En 1921 el Partido sufrió una profunda crisis por el abandono de un gran número de militantes decepcionados. Es el momento de creación del Partido Comunista. En 1921, Turati es expulsado al intentar unirse con otros partidos para frenar el fascismo, fundando el Partido Socialista Unitario con Matteotti como secretario. Como vemos, la izquierda italiana estaba muy dividida y ese fue un factor que ayudó a que Mussolini se impusiera en el poder. Después del asesinato de Matteotti y la Secesión del Aventino, hechos que hemos estudiado en este blog, muchos líderes socialistas fueron encarcelados.

En el exilio las dos formaciones socialistas decidieron unirse. Así pues, en París en 1930 se reunificaron. En 1934 el PSI decidió colaborar con los comunistas en un frente popular contra la dictadura fascista.