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martes, 3 de enero de 2012

Los Hermanos Flores Magón y el Magonismo

Los hermanos Flores Magón –Ricardo, Enrique y Jesús- fueron unos destacados activistas anarquistas mexicanos. El más importante de todos ellos fue Ricardo, que con sus hermanos impulsó la publicación “La Regeneración”. Ricardo puede ser considerado el primer pensador anarquista de México, dando origen a una corriente, denominada magonismo. El magonismo era una tendencia anarquista agraria, que se inspiraba en las ideas de Bakunin y que tuvo como órgano de expresión la publicación citada. Proponía la desaparición de la propiedad privada de la tierra, que debía ser trabajada colectivamente al margen de toda organización estatal.

Ricardo Flores Magón no había iniciado sus preocupaciones en el anarquismo, ya que en 1906 había organizado el Partido Liberal, pero a la altura de 1910, en plena efervescencia revolucionaria, había evolucionado hacia el anarquismo agrarista o magonismo. En la revolución apoyó a Zapata, quien tomó de los magonistas el grito de “Tierra y Libertad”, aunque no la teoría sobre la tierra.

Ricardo terminó encarcelado en Estados Unidos, donde murió en 1922, después de haber hecho un llamamiento mundial a todos los anarquistas.

viernes, 14 de enero de 2011

Josep Maria de Caralt i Sala

Caralt i Sala nació en Barcelona en 1862. Miembro de una destacada familia de comerciantes impulsará la industria moderna del cáñamo en la comarca del Baix Segura. En 1915 firmará el manifiesto a favor de la zonas francas que impulsó la Lliga Regionalista pero Caralt se fue alejando del catalanismo moderado para ingresar en el Partido Liberal. En 1917 fue elegido presidente del FTN y, al año siguiente, es nombrado por García Prieto ministro de Economía. Fue miembro de la Unión Monárquica Nacional y se adhirió a la sublevación militar de 1936. Al final de la guerra civil se retirará de la vida política para morir en 1944.

viernes, 30 de julio de 2010

Partido Conservador. Primera parte

Para profundizar en nuestro conocimiento de la historia contemporánea española hemos estudiado ya muchas formaciones políticas, aunque aún nos queda acercarnos a muchas más. En este caso, y en varios artículos, dada su importancia, haremos un resumen de la historia de uno de los pilares del sistema de la Restauración, el Partido Conservador. No podemos entender dicho sistema y su quiebra en el reinado de Alfonso XIII sin estudiar al Partido Conservador, como, en su momento, haremos con el Partido Liberal.
El Partido Conservador se formó en el Sexenio Democrático. Aglutinaba a gran parte del Partido Moderado del reinado de Isabel II, así como a puritanos y miembros conservadores de la Unión Liberal. En el proceso de creación y consolidación del Partido Conservador tendrá un protagonismo indiscutible la figura de Cánovas del Castillo.
En las Cortes Constituyentes de 1869 el Partido Conservador, aún muy reducido, se mantuvo expectante ante la nueva situación política, aunque ya se presentó como defensor de la causa alfonsina. Este claro retraimiento terminó por decantarse hacia una oposición cerrada al nuevo sistema político desde 1871. En tiempos de la I República Cánovas obtuvo la jefatura del grupo político y conseguía, no sin grandes esfuerzos, la abdicación de la reina Isabel II, exiliada en Francia.
Tras la caída de la República y la disolución de las Cortes el 4 de enero de 1874 Cánovas rechazó el ofrecimiento del general Pavía para participar en un nuevo gobierno. En este momento se produjo un debate interno en el grupo entre los defensores de la participación parlamentaria con Cánovas a la cabeza y los militares partidarios de un pronunciamiento militar. Cánovas se dedicó durante el tiempo previo a la Restauración a una intensísima campaña de propaganda y de contactos políticos con la jerarquía eclesiástica y otros sectores sociales afines a planteamientos moderados o conservadores. También, se produjo la integración en la formación de elementos católicos no carlistas, que hasta entonces se habían mantenido al margen.
Al final, el restablecimiento de la monarquía, a fines de 1875, en la figura de Alfonso XII fue obra del pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto, para disgusto de Cánovas, partidario, como hemos visto, de una vía no militar hacia la Restauración. En todo caso, Cánovas se hizo con el poder y se dedicó a construir el nuevo sistema político. De los diez años de reinado de Alfonso XII, ocho fueron bajo gobiernos conservadores. El nuevo sistema se basaba, en cuestión de partidos, en el turno pacífico y pactado de dos grandes formaciones políticas, el Partido Conservador con Cánovas a la cabeza, y el Partido Liberal de Sagasta. A la muerte del monarca, en los primeros años de la Regencia de María Cristina el poder pasó a los liberales. Los conservadores lo recuperaron en 1891. En estos momentos la formación comenzó a tener problemas internos, siendo Francisco Silvela uno de los protagonistas de los mismos. En noviembre dimitió y se mantuvo al margen hasta 1897 cuando decidió liderar al grupo de conservadores disidentes.


El asesinato de Cánovas en marzo de 1897 provocó un intenso proceso de reorganización del partido, cerrado a principios de 1899, cuando Francisco Silvela fue promovido a la jefatura del mismo. Silvela planteó un programa político basado en intentar acabar con el caciquismo y fomento económico, dentro del primer regeneracionismo. Silvela defendió, también, el respeto a las relaciones con la Santa Sede y la asunción de una serie de reformas administrativas en el ámbito territorial (municipales y provinciales).

miércoles, 17 de marzo de 2010

Partido Laborista. Segunda Parte

A pesar del conflicto interno del laborismo a cuenta de la guerra sus expectativas electorales fueron buenas. En las elecciones el año 1918 se obtuvieron sesenta y tres escaños. Es el momento de la decadencia del Partido Liberal, ya que el Partido Laborista se convierte en el principal partido de la oposición. Es el momento de las presidencias de William Adamson, Clynes y, de nuevo, de MacDonald. En el éxito electoral del laborismo en el período de entreguerras estaría la incorporación de la clase obrera al sistema electoral gracias a la Ley de Representación Popular de 1918. También, hay que destacar en este período clave de la historia del laborismo británico por la definición de una clara política a seguir. Aunque dedicaremos un artículo monográfico a su figura, por su importancia, tenemos que citar a Sidney James Webb, ya que, redactó el programa laborista sobre política interior en 1918. Este progama tenía como objetivos el establecimiento de un salario mínimo, el control democrático del sector industrial y la reforma del sistema financiero.
Hacia 1920 el partido contaba ya con unos cuatro millones de militantes, habida cuenta de la afiliación sindical. El gran momento para el Partido llegó en 1924 cuando MacDonald es llamado a formar gobierno. Posteriormente, también sería premier entre 1929 y 1931. Pero estos dos episodios de responsabilidad política de los laboristas fueron complejos por carecer de una mayoría parlamentaria suficiente para llevar a cabo las reformas que deseaban poner en marcha en el Reino Unido. La crisis financiera de 1931 provocó una crisis en la propia formación. MacDonald y otros destacados líderes desafiaron al partido y formaron un gobierno nacional con el respaldo de liberales y conservadores.

martes, 16 de marzo de 2010

Partido Laborista. Primera Parte

El Partido laborista tiene su origen en el Comité de Representación Laborista constituido en el año 1900 en el Memorial Hall de Farringdon Street de Londres. Era una federación de grupos y organizaciones socialistas como el Partido Laborista Independiente, la Sociedad Fabiana y los sindicatos. En sus inicios contó con dos representantes parlamentarios. La situación cambió en el año 1906 cuando, gracias a un pacto electoral con el Partido Liberal, el laborismo obtuvo 30 escaños, pasando a denominarse Partido Laborista. El primer presidente del Partido fue Keir Hardie. Después estuvo al frente del mismo Arthur Henderson (1908-1910) y luego George Barnes hasta 1911.
El año 1910 fue muy importante para el laborismo porque obtuvo el mayor respaldo electoral hasta entonces, ya que obtuvo el 7'5% de los votos. En cambio, en 1914 estalló una crisis en el seno del laborismo porque el partido se escindió en dos a raíz de la postura a tomar en relación con el estallido de la Gran Guerra. MacDonald, el líder desde 1911, presentó su dimisión por su postura contraria a la guerra, frente a otros laboristas destacados, com Henderson, que sí se mostraron favorables a la participación en la guerra. Henderson volvió a presidir la formación entre 1914 y 1917.