Mostrando entradas con la etiqueta voluntad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta voluntad. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de julio de 2012

El nacionalismo


Concepto de nación

El concepto de nación como comunidad política con derecho a contar con un estado organizado es una de las herencias ideológicas de la Revolución francesa. Anteriormente, existía la lealtad personal de los súbditos al monarca absoluto pero, después de la Revolución esta vieja lealtad se sustituyó por otra, la lealtad legal de los ciudadanos a una Constitución. Los individuos debían pertenecer a una comunidad y compartir con otros una cultura, lengua y costumbres para poder ejercer los derechos políticos propios de todo ciudadano.

Los liberales intentaron sustituir los viejos estados absolutos de súbditos por estados nacionales, formados por hombres libres, por ciudadanos. En la época de las guerras napoleónicas las ideas del nacionalismo comenzaron a extenderse por Europa. La oposición a la ocupación francesa y a los sistemas políticos que Napoleón impuso, impulsó que diversos pueblos y países se enfrentasen al ejército napoleónico buscando su propio camino para constituirse en estados. El Congreso de Viena y el sistema de la Restauración no respetaron los intereses de muchos pueblos europeos cuando se rediseñó el mapa de Europa, provocando que el nacionalismo se convirtiera en una fuerza opositora a este sistema de la misma importancia que el liberalismo.

El nacionalismo

El nacionalismo del siglo XIX fue un fenómeno político y social complejo, ya que tuvo dos vertientes: una progresista, más vinculada con el liberalismo, y otra tradicionalista, de raíces conservadoras.

El nacionalismo progresista defendía el derecho de los pueblos a liberarse de tiranías extranjeras y la necesidad de la solidaridad de unos pueblos con otros en sus respectivas liberaciones nacionales. Para este nacionalismo cualquier comunidad podía convertirse en una nación si así lo deseaba y buscar los medios para emanciparse y formar un Estado o unirse a otro ya existente con el objetivo de crear uno nuevo. De esa misma forma, cualquier persona podría cambiar de nacionalidad con sólo desearlo. Por eso se trata de un nacionalismo basado en la voluntad, ya sea de una comunidad o de un individuo. Este nacionalismo fue seguido, principalmente por los liberales demócratas franceses e italianos, destacando la figura de Giuseppe Mazzini.

El nacionalismo tradicional o conservador consideraba que las naciones no se basaban en la decisión o la voluntad de los pueblos o de los individuos, sino que existían previamente como realidades objetivas ineludibles. Esas naciones tendrían rasgos geográficos, culturales, lingüísticos y hasta étnicos propios diferentes a los de otras naciones. Esos rasgos acompañarían a las personas estuviesen donde estuviesen. Una comunidad constituía una nación cuando la historia, la tradición, la cultura y la lengua así lo determinaban. Todo el que perteneciera a esa comunidad pertenecería, asimismo, a la nación y debía compartir esos rasgos nacionales, ya fuera de grado o por la fuerza. No era una cuestión de voluntad como en el liberalismo progresista. El liberalismo conservador tuvo mucha importancia en Alemania, destacando la figura de Fichte.

Por otro lado, hubo también dos modelos de nacionalismo:

a)Nacionalismo unitario, que pretendía reunir en un único estado pueblos separados pero con una nacionalidad común. Serían los casos del nacionalismo alemán y del italiano.

b)Nacionalismo disgregador o separatista, que buscaba la fragmentación de imperios o estados para formar unidades políticas o nuevos estados con sus propias naciones. Fue el caso de Hungría en relación con el Imperio austriaco, o de los pueblos balcánicos en relación con el Imperio otomano o el Imperio austriaco.


--------------------------------
Al igual que en el anterior artículo sobre el liberalismo, el nacionalismo ha sido profusamente tratado en este blog. Este nuevo artículo pretende enriquecer la cuestión

lunes, 12 de septiembre de 2011

La construcción del mito de Franco

La construcción del mito de Franco es un libro de Laura Zenobi.




Reseña:



Una parte significativa de los especialistas hoy en día opina que el franquismo tuvo, en el momento de su fundación, la voluntad y la capacidad de establecer un orden afín y acorde con el del fascismo, tanto ideológico como institucionalmente. Para sobrevivir a la caída de los fascismos y adaptarse al nuevo contexto internacional tras la Segunda Guerra Mundial, el régimen realizó periódicamente distintas operaciones de “maquillaje” para reafirmar la distancia con el fascismo. El verdadero punto de la cuestión es que el mito del Caudillo no ha tenido hasta ahora la suficiente atención como para valorar su funcionalidad política. He aquí una de las razones por las que el imaginario colectivo actual tiende a retener la figura de un anciano enfermo con una voz cada vez más sutil y alta, una figura que puede suscitar varios tipos de sentimientos, pero ya no miedo o autoridad. Este libro pretende mostrar el proceso a través del cual Franco fue “inventado” como Caudillo, explicando las distintas variables políticas y sociales que participaron en el mismo y recomponiendo el mosaico de su imagen mitificada.



Ver:



http://www.foroporlamemoria.info/2011/03/%e2%80%9cla-construccion-del-mito-de-franco%e2%80%9d/

domingo, 18 de octubre de 2009

El nacionalismo liberal

El concepto moderno de nación surge al terminar el siglo XVIII en pleno proceso de las revoluciones liberales-burguesas. El término nación no era nuevo pero ahora al nacer el concepto de soberanía nacional provoca que´que la nación se convierta en el resultado del contrato social por el que la sociedad poseedora de la soberanía hace depositaria de la misma al Estado. Dicho Estado sería la institucionalización de la Nación; se trataría, pues, del Estado-nación. La nación, pues, surgiría de un acto de voluntad política y de la libre determinación de la sociedad civil y de cada uno de los individuos que la compondrían. De ese modo, los individuos se convierten en ciudadanos.
Este modelo de nación tiene varias características:
1. La nación no existiría desde un pasado inmemorial, sino que nace, como hemos expuesto, de un acto de voluntad colectivo. Las naciones no serían entidades naturales, sino políticas, que se configuran por la adhesión voluntaria a una serie de principios que se plasmarían en las constituciones.
2. Los límites de la nación no responderían a criterios geográficos ni humanos como la raza, la cultura o la religión, sino que quedarían circunscritos al territorio donde son aceptados y aplicados los principios recogidos en la Constitución.
3. La pertenencia a una nación determinada no sería, pues, una condición natural, sino un acto de aceptación voluntario, de adhesión a la comunidad y al contrato social que se establece en su seno. Uno no nacería francés, o ruso, o español, por poner ejemplos, sino que se alcanzaría la nacionalidad con la adhesión voluntaria y racional a los principios constitucionales de esos países. La nacionalidad se identificaría con la ciudadanía. Los vínculos afectivos o de sentimientos quedan en un segundo plano en favor de la libre determinación para aceptar los principios. Uno adquiere la nacionalidad mediante una declaración pública y voluntaria de adhesión a los principios constitucionales. La nacionalidad, además, puede perderse desde el momento en que uno renuncia públicamente a participar en dichos principios.