Sergio Rodríguez Tapia ha escrito, Zonas de libertad. Dictadura franquista y movimiento estudiantil en la Universidad de Valencia, en dos tomos. En el primero de los volúmenes estudia el período que va desde 1939 hasta 1965, donde se va gestando el desencuentro entre los estudiantes y el régimen representado en el SEU. El segundo tomo estudia el período desde 1965 hasta 1975, año de la muerte del dictador. Esta sería la época del desafío estudiantil al franquismo, y de la conquista de "zonas de libertad".
Hemos visto la reseña en:
http://www.cazarabet.com/lalibreria/
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sábado, 14 de septiembre de 2013
Zonas de Libertad
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lunes, 3 de octubre de 2011
El encuadramiento juvenil en el franquismo
Uno de los elementos más importantes para el fascismo fue el encuadramiento de la población en diversas organizaciones, especialmente, la juventud, con fines formativos ideológicos. En este blog hemos dedicado especial atención a ese encuadramiento en el caso del fascismo italiano. Pues bien, nos quedaba por hacer un estudio monográfico del caso español en la época franquista, responsabilidad del falangismo oficial.
El Frente de Juventudes se creó por una ley de diciembre de 1940 con el fin de organizar a la juventud española dentro de FET y de las JONS para inculcarle los valores dominantes en la España franquista: nacionalcatolicismo, exaltación de la patria y defensa del orden establecido por la victoria nacional en la guerra. Nació con vocación de obligatoriedad pero conviene matizar. El SEU –el sindicato único universitario- pasó a pertenecer al Frente de Juventudes en 1941. Tres años después, la pertenencia al SEU pasó a ser obligatoria, incluyendo el pago de las cuotas económicas establecidas. Pero, aunque los estudiantes de primaria y secundaria también estaban adscritos al Frente de Juventudes, no estaban obligados a ninguna contribución. Los afiliados al Frente de Juventudes eran los “flechas”.
Dentro del Frente de Juventudes estarían las Falanges Juveniles de Franco, cuya adscripción era voluntaria. Esta activa organización solía participar en las manifestaciones organizadas por el régimen como demostración de su importancia y para exaltación del dictador. Fue muy sonada la manifestación organizada como protesta por la ocupación británica de Gibraltar porque se desató cierta violencia, con pintadas a favor de la toma del Peñón por parte de las Falanges Juveniles a una orden de Franco, quema de banderas británicas y hasta provocaciones delante de los almacenes de El Corte Inglés. Pero el régimen no estaba dispuesto a violencias no controladas y se terminó por frenar a las Falanges Juveniles. En 1960, el Frente de Juventudes desapareció para dar paso a la Organización Juvenil Española (OJE).
Estas organizaciones juveniles formaban parte de la Delegación de Juventud de la Secretaría General del Movimiento. Dentro de la Delegación se encontraba el Instituto de la Juventud, del que dependía la Academia Nacional “José Antonio”, dedicada a la formación de profesores en el denominado “espíritu nacional”, es decir, educación político-social, educación física y formación de dirigentes juveniles. Popularmente, era conocida como la Escuela de Mandos. La Delegación formaba a los profesores que en el Bachillerato y en la Universidad impartían la asignatura de “Formación del Espíritu Nacional”. Además, la Delegación contaba con dos escuelas preparatorias para el ingreso en las academias militares. Tenía la Cadena Azul de Radiodifusión o CAR, con hasta 59 emisoras, la editorial “Doncel” y la “Revista del Instituto de la Juventud”.
Las actividades más importantes de las organizaciones juveniles franquistas fueron los famosos campamentos de verano y las prácticas deportivas y de montañismo. Los campamentos estaban organizados por falangistas y con la presencia fundamental de capellanes. En esos campamentos se pretendía templar a los jóvenes en el espíritu militar, enseñar fundamentos ideológicos (formación del espíritu nacional), la práctica del considerado como ocio sano, así como de los deportes, sin olvidar la formación religiosa.
A estos campamentos del Frente de Juventudes y de la OJE no sólo acudieron los hijos de las familias del régimen. Muchos chicos de familias sin adscripción política estuvieron en estos campamentos como una alternativa a la falta de vacaciones.
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Nos hemos basado para redactar este artículo en el libro de J. Bardavío y J. Sinova, Todo Franco, Barcelona, 2000.
domingo, 2 de octubre de 2011
SEU
El Sindicato Español Universitario (SEU) comenzó a gestarse en octubre de 1933 casi al mismo tiempo que Falange, aunque sus primeros estatutos no se aprobaron hasta abril del año siguiente. Aún así comenzó a funcionar con mucha actividad. Se organizó en delegados de curso que formaban una cámara de facultad o escuela. El conjunto de cámaras darían lugar a la cámara sindical provincial. La junta ejecutiva estaba integrada por los tres presidentes más antiguos de cámaras de facultad. En abril de 1935 se celebró su I Congreso Nacional.
El 9 de febrero de 1934 uno de sus afiliados, Matías Montero, cae muerto a tiros en Madrid por grupos de izquierda cuando vendía el períodico "FE". Esa fecha pasará al calendario oficial franquista como el "día del estudiante caído". El SEU participó activamente en enfrentamientos con la FUE en la Universidad española, llevando el peso, en Falange, de la lucha violenta en los últimos tiempos de la República. Cuando se formó el Frente Popular, los miembros del SEU intentaron crear un Frente Nacional Universitario pero la detención de José Antonio Primo de Rivera y de la Junta Política de Falange impidió que cuajara el proyecto.En la guerra civil, el SEU fue refundado por un Decreto del año 1937, por orden de Franco, aprobándose nuevos estatutos, vigentes hasta 1958. El SEU se convirtió en el único sindicato estudiantil, al integrar a la Asociación de Estudiantes Tradicionalsitas (AET) y la Confederación de Estudiantes Católicos. No olvidemos que este decreto se enmarca dentro del proceso de unificación política que culminó con la creación de la FET y de las JONS. Durante la guerra el jefe nacional del SEU sería Heliodoro Fernández Canepa.
En 1941 el SEU pasa a formar parte del Frente de Juventudes, como vimos en otro artículo de este blog. El jefe del SEU será Carlos Marís Rodríguez de Valcárcel. Su afiliación se convirtió en obligatoria a raíz de la Ley de Ordenación Universitaria de 1943. El SEU buscaba seleccionar una élite de jóvenes políticos y profesionales, en consonancia con el objetivo de la Universidad franquista para nutrir y renovar los cuadros dirigentes del régimen. Pero este objetivo era el mismo que perseguía la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y, también el Opus Dei. Estas organizaciones vinculadas a la Iglesia terminaron por tener mucho más éxito en esta empresa, especialmente a medida que fue evolucionando el régimen.
En el año 1956 se producen unas graves protestas universitarias que, como es bien sabido, provocaron destituciones y una crisis ministerial. Pero el gobierno no cambió su política hacia el SEU a pesar del creciente malestar universitario hacia el sindicato único. Pero, al menos, dos años después, se permitió que los delegados facultad fueran electivos. Era un avance aperturista aunque la presión del sistema era muy fuerte para que siempre salieran elegidos los delegados que se deseaban. Aún así, hubo algunas excepciones.
En 1962, con Rodolfo Martín Villa como jefe nacional, fue convocado el IV Congreso del sindicato. Las conclusiones del Congreso fueron novedosas al abrir las elecciones a más sectores universitarios, además de otras apuestas aperturistas, pero el gobierno cercenó este aperturismo. En 1964, el nuevo jefe del sindicato, Daniel Regalado, pronunció un discurso que calientó los ánimos y que provocó su cese. Como vemos, en los años sesenta el SEU entró en una irremediable crisis, fruto del anquilosamiento de un sindicato único al que no se le permitía adaptarse a la nueva realidad estudiantil española, que terminó por desbordarlo. Un decreto del 5 de abril de 1965 creó las Asociaciones Profesionales de Estudiantes (APE), que aunque integradas en el SEU, en realidad, venían a sustituirlo. El SEU fue enterrado en 1970.
En la Transición hubo intentos de sectores falangistas de reavivar, sin éxito, el SEU.
sábado, 1 de octubre de 2011
Federación Universitaria Escolar
La Federación Universitaria Escolar, conocida como la FUE, así como su expresión nacional, la Unión Federal de Estudiantes Hispanos (UFEH) fueron unas organizaciones universitarias y escolares españolas que aparecieron en la etapa final de la Dictadura de Primo de Rivera, y adquirieron un protagonismo clave en su crisis, en el advenimiento de la II República española y como modelo para el movimiento estudiantil antifranquista de los años sesenta. Su importancia es clave, además, en la historia universitaria española por los logros que consiguieron en relación con la participación democrática de los estudiantes en la Universidad y en el fomento de la cultura entre el pueblo. Representaron una alternativa laica frente a las asociaciones confesionales, como la Confederación de Estudiantes Católicos de España, así como ante las de signo tradicionalista y, posteriormente, falangista.
Los precedentes de la FUE deben buscarse en las asociaciones estudiantiles de tendencia liberal de principios del siglo XX, como la Unión Escolar, asociación fundada por Filiberto Villalobos. El precedente más directo sería la Unión Liberal de Estudiantes (ULE), creada en 1924. La ULE fue perseguida por la Dictadura, que nunca tuvo el apoyo de la Universidad. Esta persecución motivó que muchos estudiantes decidieran crear una asociación que no tuviera connotaciones políticas. Entre estos estudiantes destacaron Emilio González, José Dicenta, José Medina, Antonio María Sbert o Prudencio Sayagués. Transformaron las asociaciones profesionales que se habían creado por un decreto previo a la Dictadura, del año 1919 debido a César Silió, en otras más modernas y eficaces pero desde la neutralidad política y religiosa. Se entroncaba, de ese modo, con el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza. La FUE se creó en el curso 1927-1927. Entre sus directivos de primera hora estarían, además de los estudiantes citados, Antolín Casares, Arturo Soria, José López Rey, Eduardo Carlos Gilabert y Carmen Caamaño.
En 1928 un comité a favor de la UFEH pidió la legalización de la organización federal, pero el gobierno se negó. Este hecho y un decreto del 29 de mayo de 1928 de Eduardo Callejo de la Cuesta provocaron que llegara a un punto máximo la tensión en la Universidad española. Los estudiantes se enfrentaron a la política educativa de la Dictadura. Uno de los puntos clave de la oposición estudiantil estaba en el rechazo a un artículo del decreto que favorecía a las universidades privadas de Deusto y El Escorial. Estallaron huelgas y disturbios, duramente reprimidos. Aún así, se consiguió la abolición de dicho decreto. Además, esta protesta fue uno de los factores que precipitó la caída de Miguel Primo de Rivera.
Por fin, en abril de 1930 la UFEH pudo celebrar su congreso constituyente. En julio el ministro de Instrucción, Elías Tormo, los aprobó. La UFEH, o las FUE se extendieron por todas las universidades españolas y contribuyeron a la llegada de la República a España. En la II República consiguieron la representación oficial de los estudiantes en los claustros universitarios, juntas de gobierno y consejo universitario. Su interés en esta época se centró, además, en participar en la reforma de la enseñanza y en el intento de que las clases populares accedieran a la cultura y la educación. En este sentido, se creó la Universidad Popular y se fomentó la extensión universitaria.
A partir de 1933, a la FUE le salió un oponente en la Universidad, el SEU, o Sindicato Español Universitario de la Falange. Ante este hecho, y el auge del fascismo, la FUE abandonó su primigenio carácter apolítico y neutral por una encendida defensa del antifascismo, comprometiéndose de forma activa en la defensa de la democracia y de los valores de la República Española. Al estallar la guerra civil optó por la defensa de la legalidad republicana y sus miembros lucharon en el frente o actuaron en la retaguardia en tareas educativas, culturales, asistenciales y sanitarias.
Al terminar la guerra, algunos afiliados se organizaron para establecer una FUE clandestina, aunque terminó por decaer entre los años 1946 y 1947. En el exilio continuó existiendo la FUE en París y en México.
martes, 12 de julio de 2011
El movimiento estudiantil en Cataluña durante el franquismo. Segunda Parte
En abril de 1965 desaparece el SEU y en marzo del año siguiente en una asamblea estudiantil celebrada en el Convento de los Capuchinos de Sarrià, a la que asistirán unos quinientos delegados estudiantiles, una veintena de profesores y un grupo de intelectuales, se constituía el Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona. Este sindicato tendrá un protagonismo evidente en la vida universitaria catalana con una intensa actividad sindical y cultural, especialmente durante los cursos 1966-1967 y 1967-1968. Pero el sindicato terminará por desaparecer por varias causas: la fuerte represión policial y de las autoridades académicas; las escisiones en el seno del PSUC, el partido que había apoyado al sindicato; y la radicalización de un sector de los estudiantes como resultado de la influencia del Mayo francés. A partir del curso 1968-1969 el movimiento estudiantil catalán se encaminó hacia una evidente radicalización y, por otro lado, se fragmentó con la aparición de sectores violentos contra “la universidad burguesa”. En este clima se llegó a asaltar el rectorado en enero de 1969. A pesar de esta situación, se mantendrán las movilizaciones estudiantiles con objetivos políticos durante todo el tardofranquismo y la transición.
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lunes, 11 de julio de 2011
El movimiento estudiantil en Cataluña durante el franquismo. Primera parte
El movimiento estudiantil durante el franquismo en Cataluña fue muy relevante y activo. En la posguerra la mayoría de las organizaciones clandestinas tenían presencia en la Universidad. En una fecha tan temprana como 1942 se crea el Front Universitari de Catalunya, que mantendrá una actividad intermitente hasta su autodisolución en 1948. Era una época muy difícil para poder mantener una cierta estabilidad organizativa, especialmente por el control y represión que ejercía el SEU y las autoridades académicas y policiales.
Los estudiantes catalanes participaron activamente, ya en el decenio posterior, en la huelga de tranvías de 1951, hito en la historia del antifranquismo catalán y español. Sería una especie de antecedente del arranque del movimiento estudiantil en el curso 1956-1957. El descontento estudiantil contra el inmovilismo en la Universidad había crecido de forma evidente. En noviembre de 1956, en plena repercusión de los incidentes provocados en la Universidad de Madrid en febrero de ese mismo año, surgirán las primeras manifestaciones de estudiantes que terminará por provocar el cierre de la Universidad. Este movimiento enlaza con la nueva huelga de tranvías de enero de 1957. El 21 de febrero se reúne la primera asamblea libre de estudiantes de la Universidad de Barcelona. En esta asamblea se reivindicaron las libertades de expresión y de asociación, así como la retirada de la policía. Esta asamblea puso los cimientos del movimiento estudiantil de masas de los años sesenta.
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