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miércoles, 2 de octubre de 2013

"La Revolución Española" de Clara Campoamor

Se ha publicado la tercera edición revisada de una obra de una de las mujeres más importantes de nuestra historia contemporánea. La autora es Clara Campoamor, y el libro, La Revolución Española vista por una republicana. La edición ha corrido a cargo de Ediciones Espuela de Plata. Su lectura se impone.
Más datos en:
Cuando nos acercamos a algunos personajes de la Historia y, especialmente, de la Historia contemporánea, y a pesar de la profesionalidad que debe guiar nuestros estudios o lecturas, no podemos dejar de sentir ciertas afinidades por algunos de ellos. El autor de este blog siempre ha sentido una profunda admiración por Clara Campoamor, como por Fernando de los Ríos, entre otros. Representan esa España culta, progresista, reformista y con grandeza de miras con la que siempre me he identificado. Queda aquí este humilde homenaje a estos españoles universales.

miércoles, 17 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia: la Tcheka. Segunda Parte


Continuamos con el escrito de Fernando de los Ríos sobre la Tcheka:
"¡La Tcheka! Ya no hay poder superior al de ella. Un día, Lenin intervino, a instancias de un querido camarada español, paraque se autorizase a salir de Rusia a una inteligentísima dama en quien es culto familiar el amor por las más radicales formas de la organización social; más tarde, el comisario de Cultura, Lunacharsky, uno de los espíritus más amplios y jugosos del grupo director ruso, intervino en pro de dicha dama, por la que siente un vivo respeto intelectual y gran cariño; encargándola de una misión oficial de enseñanza en Inglaterra; todo estaba presto; pero... la Tcheka nególe el permiso, y quedóse en Rusia. El Gobierno fomentó este organismo para dominar, y hoy es él, a su vez, dominiado por la Tcheka."
Interesante análisis de Fernando de los Ríos al final del caso que expone, el organismo policial termina haciéndose más poderoso que el propio gobierno.

martes, 16 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia: la Tcheka. Primera parte


En el repaso que estamos haciendo a la cuestión de los derechos en el libro de Fernando de los Ríos, Mi viaje a la Rusia sovietista, dedica en el apartado citado mucha atención a la policía:
"¡La policía! ¡La Tcheka! ¡Con qué terror se evoca esta siniestra organización, en la que se ha filtrado el espíritu y aun las personas que constituían la antigua Ojrana, o policía de los tiempos zaristas! ¡Aquella Ojrana, a cuyos individuos niega la Constitución sovietista el derecho electoral activo y pasivo (art. 65), recogiendo una de las emociones más densas de menosprecio y odio que existían en el castigao pueblo ruso! ¡Y hoy ese mismo pueblo tiembla de continuo ante su posible aparición súbita en las primeras horas de la madrugada! Y la Tcheka, sucesora de la Ojrana, ha advenido de nuevo un instrumento formidable de Poder, y por su impunidad absoluta, por su autoridad sin control alguno, ha degenerado en lo que, desgracidamente, pero de un modo casi fatal, se convierten los órganos de autoridad que carecen de quien los pueda someter a su vez a un juicio de responsabilidad, y no tienen siquiera el freno de la crítica de la opinión: en un órgano de tiranía"
En este primer párrafo nuestro autor establece la conexión entre el sistema represivo zarista y el nuevo bolchevique. En otro artículo ya hablamos cómo la policía política zarista es la antecesora con sus métodos de la posterior comunista. La Tcheka se convierte en un instrumento inmenso de poder, y que actúa con impunidad, sin control alguno. Además, no es responsable ante un juicio ni la opinión pública tiene el derecho de conocer sus actuaciones y, por lo tanto, criticarla y frenarla.
(La cita está sacada del libro ya aludido, en el apartado "El eclipse de los derechos humanos")

lunes, 15 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia: sobre la libertad de expresión


En el libro de Fernando de los Ríos, Mi viaje a la Rusia Sovietista en el capítulo segundo sobre la organización política, y en el apartado titulado "El eclipse de los derechos humanos" se puede leer lo siguiente sobre la inexistente libertad de expresión:
"El pensamiento carece actualmente en Rusia de medios normales y públicos de expresión. Como visitara el Centro de las publicaciones oficiales, vi entre los varios gráficos que nos presentaron, uno en que se determinaba el número de periódicos diarios que se publicaban en toda Rusia; ascendían a 21: cuatro en Petrogrado, seis en Moscú y once en el resto del país; son los únicos permitidos, y dicho se está que todos son órganos oficiales u oficiosos del Gobierno. Los que con excepción de ellos puedan aparecer caen dentro del delito de clandestinidad y bajo el terrible dictado de acto contrarrevolucionario.
Más es difícil, aunque no imposible, burlar la prohibición, porque el Gobierno tiene requisadas todas las imprentas, fábricas de papel y existencias de este producto; por tanto, quien desee publicar, por ejemplo, un libro se ha dirigir al comisario de Cultura solicitando que se le imprima, pero no en virtud de un derecho; éste se reduce a la facultad de solicitar. El autor deberá acompañar el manuscrito, para que, en vista de su contenido, el Gobierno, si lo considera conveniente, dé las órdenes a sus imprentas y almacenes para que lo impriman, o bien conteste al autor con una negativa inapelable"
Interesa en estos párrafos resaltar cómo en una dictadura hay que solicitar el poder imprimir y no en virtud de un derecho.

domingo, 14 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia


Como es sabido, Fernando de los Ríos visitó la Unión Soviética en el otoño de 1920. De aquella visita salió un libro interesantísimo, Mi viaje a la Rusia sovietista, y que publicó al año siguiente. Existe una edición más moderna del año 1970 en la colección "Libro de Bolsillo" de Alianza, que es la que manejo. La Fundación que lleva su nombre ha publicado, posteriormente, este libro, también.
Este viaje se produjo porque fue designado por el PSOE, junto con Daniel Anguiano, para negociar el posible ingreso del partido en la III Internacional. En el libro del catedrático y luego ministro se puede comprobar la deriva antidemocrática del nuevo régimen, y cómo se estaba implantando un estado totalitario. Por este libro podemos conocer más el fuerte compromiso que tuvo siempre Fernando de los Ríos con la democracia. Nunca concibió el socialismo sin democracia. En este sentido, es muy importante, también la consulta de su libro El Sentido humanista del Socialismo, del año 1926.
A la vuelta del viaje se discutió en el PSOE el ingreso en la III Internacional, ateniéndose a las veintiuna condiciones impuestas por Lenin. Se celebró un Congreso Extraordinario en abril de 1921. Mientras el otro delegado, Anguiano, era favorable a dicha incorporación, Fernando de los Ríos defendió la tesis contraria. El socialismo era un legítimo heredero de la tradición liberal. El socialismo podía aunar el concepto de igualdad con el de la libertad. Al final, el PSOE no ingresó en dicha Internacional.
En otros artículos nos detendremos en textos del libro de Fernando de los Ríos.

jueves, 26 de abril de 2012

lunes, 17 de octubre de 2011

Los socialistas en vísperas de la República

Los socialistas –PSOE y UGT- vivieron un intensísimo debate en relación con su posición hacia la Dictadura de Primo de Rivera. Parecía lógico que no se hubiera combatido por la defensa de la normalidad constitucional del sistema de la Restauración, incapaz de democratizarse y de atender las demandas obreras, pero otra cuestión era colaborar con una dictadura. Pero la situación de los socialistas en los años veinte era compleja. Sufrieron la escisión comunista y, aunque fuertemente reprimido, el anarcosindicalismo había demostrado su fuerza y primacía en el movimiento obrero. La colaboración que brindaba Primo de Rivera podía ser una oportunidad para reforzar a la UGT y al PSOE, aún a riesgo de contribuir a la legitimación del régimen.
Pero en el seno del socialismo español no había una postura unánime sobre esta colaboración. Existirían dos grandes corrientes, siguiendo a Santos Juliá. Por un lado, estarían los corporativistas y, por otro, los reformistas políticos. Los primeros eran mayoría y defendían la necesidad de reforzar las organizaciones socialistas, en línea con lo que hemos expresado. Pero dentro de este grupo habría dos tendencias. Los sindicalistas pragmáticos, con Largo Caballero a la cabeza y un grupo donde destacaban Andrés Saborit, Manuel Llaneza y Manuel Cordero, pretendían con esta colaboración con la Dictadura alcanzar mejoras laborales y sociales para los trabajadores. Por eso, entraron a formar parte de las instituciones corporativistas del régimen dedicadas a la mediación laboral y al control económico. El propio Largo fue miembro del Consejo de Estado. Otro sector, el más marxista, teniendo a Julián Besteiro como principal defensor, deseaba la colaboración política con la Dictadura como medio de ahondar en las contradicciones del sistema político y económico con el fin de acelerar el proceso revolucionario que implantaría el socialismo.
Frente a estas dos posturas de colaboración, los reformistas políticos, el sector más moderado del PSOE de Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos coincidía más con los republicanos en su oposición tajante a la Dictadura que con las posturas obreristas. Este grupo buscaba la implantación de una verdadera democracia y un sistema de libertades, conectando con la pequeña burguesía. De hecho, Indalecio Prieto estaría en la formación del Pacto de San Sebastián.
Al caer Primo de Rivera, los socialistas superaron el debate y se encaminaron hacia posturas antimonárquicas tajantes. En esta labor se empeñó Indalecio Prieto aunque no desapareció la desconfianza de muchos socialistas hacia los republicanos y el temor a las tácticas conspirativas. Estadivisión de opinión se mantendrá en la Segunda República. Pero las circunstancias que rodearon al gobierno de Berenguer terminaron por inclinar al PSOE hacia las posturas políticas de Prieto, aceptando la participación en el proceso que llevó a la proclamación de la República.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Fernando de los Ríos. Segunda Parte

Durante la Dictadura de Primo de Rivera rechazó toda colaboración con el nuevo régimen, siguiendo la misma postura que defendía Prieto, pero no abandonó la Ejecutiva como había hecho éste. De los Ríos pertenecía a la misma desde 1920. Participó, a título personal, como Prieto, en la firma del Pacto de San Sebastián de 1930. Formó parte del comité revolucionario y al fracasar el movimiento de diciembre fue detenido. El Partido le designó como uno de sus representantes en el gobierno provisional de la República. Fue nombrado ministro de Justicia. Después tendría la responsabilidad ministerial de Instrucción Pública, entre diciembre de 1931 y junio de 1933 y Estado (Asuntos Exteriores) entre junio y septiembre de 1933. Fernando de los Ríos defendió la postura de reanudar la alianza con los republicanos durante los años 1934 y 1935. Terminó por dimitir de la Ejecutiva ante la negativa del sector de Largo Caballero a convocar el Comité Nacional para debatir la política de alianzas.
Al iniciarse la guerra civil fue nombrado embajador de España en Francia en julio de 1936 y, en octubre, en Estados Unidos. Al terminar la guerra se quedó a vivir en New York. Formó parte del gobierno republicano en el exilio que presidió Giral en agosto de 1945, como ministro de Estado. Dimitió en marzo de 1946 poco antes que los comunistas entraran en el gobierno, aunque siguió representando a la República en el exilio ante las Naciones Unidas. Falleció en 1949.

Fernando de los Ríos. Primera Parte

Uno de los grandes personajes de la Historia española contemporánea y del socialismo español ha sido, sin lugar a dudas, Fernando de los Ríos. Le hemos visto en este blog al tratar las etapas de la II República y, sobre todo, cuando nos acercamos al libro que escribió sobre su viaje a la Rusia revolucionaria. En este nuevo artículo glosaremos, brevemente, su biografía. El autor de este blog cree honesto dejar constancia de la profunda admiración que siempre ha sentido hacia este personaje: intelectual, servidor público y destacado humanista. Aún así se intentará, como en otras biografías, hacer un recorrido con distancia y serenidad.
Fernando de los Ríos nació en Ronda en 1879. Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en el krausismo. En 1911 obtuvo la cátedra de Teoría Política de la Universidad de Granada. Fernando de los Ríos comenzó preocupándose por la cosa pública a través del reformismo de Melquíades Álvarez para pasar al republicanismo y en este recorrido terminar en el socialismo. Participó en la Escuela Nueva, experimento pedagógico socialista que ha merecido un estudio monográfico en este blog. En el año 1918 ingresó en el PSOE donde muy pronto alcanzó un gran protagonismo dada su altura intelectual y no tanto por su experiencia política u organizativa. En 1919 fue elegido diputado en las Cortes y asistió como representante español a la primera Conferencia del Trabajo, celebrada en Washington. Fernando de los Ríos tuvo una destacadísima participación en el Congreso extraordinario del PSOE de junio de 1920 donde se debatió una cuestión crucial: la adhesión o no a la III Internacional. En principio defendió una afiliación condicional. Por ello fue elegido, junto con Anguiano, representante de los partidarios del ingreso sin condiciones, para que viajaran a Rusia y así conocer de forma directa la realidad de la nueva Internacional y de la revolución. De aquella experiencia salió un libro, Mi viaje a la Rusia sovietista (1921). Al regresar a España, y en vista de su experiencia, cambió de opinión y defendió que el PSOE no podía ingresar en la Internacional comunista y sí ingresar en la Unión de Viena. El Partido decidió convocar otro Congreso para debatir la cuestión para abril de 1921. Al final, ganaron las tesis de Fernando de los Ríos.