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domingo, 3 de agosto de 2014

República y Fascismo en Bailén

Luis Miguel Sánchez Tostado es el autor de República y Fascismo en Bailén. Lucha de clases, guerra civil y dictadura (1931-1945). Con este libro ha ganado el XII Premio de Investigación Historiador Jesús de Haro Malpesa, que convoca la Asociación Cultural que lleva el nombre de dicho historiador.
Más información en:

sábado, 16 de octubre de 2010

La doctrina fascista de Mussolini

“El fascismo niega que el número, por el solo hecho de ser número pueda dirigir las sociedades humanas, niega que este número pueda gobernar gracias a una consulta periódica. Afirma la desigualdad indeleble, fecunda y bienhechora de los hombres, que no es posible nivelar gracias a un hecho mecánico y exterior como el sufragio universal. Se puede definir a los regímenes democráticos como aquellos que dan al pueblo, de tiempo en tiempo, la ilusión de la soberanía (...). El fascismo rechaza de la democracia la absurda mezcla convencional de igualdad política, el hábito de la irresponsabilidad colectiva, el mito de la felicidad y del progreso indefinido. Pero si la democracia puede entenderse de modo diferente, si ella significa no dejar al pueblo al margen del Estado, el fascismo puede ser definido por el que escribe estas líneas como una 'democracia organizada, centralizada y autoritaria. (...).
Ni agrupaciones (partidos políticos, asociaciones, sindicatos) ni individuos fuera del Estado. Por consiguiente, el fascismo es contrario al socialismo que limita el movimiento histórico al punto de reducirlo a la lucha de clases y que ignora la unidad del Estado que, de suyo, funde las clases en un sólo bloque económico (...).”

Benito Mussolini. La doctrina del fascismo, 1932.


Consultado en:

http://www.claseshistoria.com/fascismos/%2Bmussoliniantidemocracia.htm

lunes, 21 de junio de 2010

La lucha de clases en la escuela franquista

"La lucha de clases es la destrucción de todos los ideales cristianos de paz, orden y trabajo"

(H.S.R., "Así quiero ser, el niño del Nuevo Estado", 1944)

Otra máxima categórica, siguiendo la práctica educativa de aprender frases o sentencias sin más razonamiento.

martes, 8 de diciembre de 2009

El corporativismo

Hemos aludido en el artículo anterior al corporativismo. En este nuevo trabajo nos acercaremos a este concepto.
Esta ideología o práctica política pretende canaliza, a través de unas pocas corporaciones sociales como grupos de interés o asociaciones voluntarias, la participación de los individuos en la política, en la toma de decisiones públicas. Se funden las fronteras entre la sociedad y el estado, que es el que asigna un papel preponderante, privilegiado y hasta monopolístico a ciertas organizaciones que representan determinados intereses y ejercen una autoridad sobre sus miembros. Se anula el conflicto competitivo y se reemplaza por la intermediación de las corporaciones. También se termina con el pluralismo liberal y democrático. La democracia orgánica franquista es un tipo de corporativismo. También se aplica al sistema vertical sindicalista fascista italiano y al español de la época de Franco. En esta parte el Estado se convierte en el agente fundamental, que instituye corporaciones profesionales verticales donde se tienen que integrar obligatoriamente empresarios y obreros. De ese modo, se dice, se evitan los conflictos o luchas de clases (los sindicatos horizontales quedarían abolidos), por la mediación del Estado. Pero, es evidente que el Estado no es neutral y para mantener esta ficción debe ser autoritario o dictatorial.

Puntos octavo y noveno de Falange

8. El Estado Nacionalsindicalista permitirá toda iniciativa privada compatible con el interés colectivo, y aun protegerá y estimulará las beneficiosas.

Antes de definir lo que era el estado nacionalsindicalista, la Falange pretende armonizar una organización socioeconómica estatal con la iniciativa privada.

9. Concebimos a España en lo económico corno un gigantesco sindicato de productores. Organizaremos corporativamente a la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de la producción, al servicio de la integridad económica nacional.

El falangismo se basa en el fascismo italiano para establecer el estado corporativo. Se trata de organizar la producción, a través del sindicalismo vertical, frente a la existencia de sindicatos de clase. Esta idea se pondrá en práctica con el franquismo, aunque en el auge económico de la década de los sesenta fue un fracaso. Comisiones Obreras terminó por emplear los mecanismos electivos para hacerse con el poder sindical en los años setenta.
El corporativismo fascista pretendía ser una tercera vía entre el liberalismo económico y el socialismo. Por un lado, se permite la empresa e iniciativa privadas pero, por otro lado, el estado adquiere un protagonismo económico incompatible con la ortodoxia del liberalismo económico. Habría una especie de reelectura del sistema gremial medieval, idealizado como el sistema donde patronos y trabajadores estaban en paz. El corporativismo pretende acabar con la lucha de clases, haciendo al Estado árbitro supremo de los posibles conflictos y de las relaciones entre el capital y el trabajador. El fascismo italiano creó la "Carta del Lavoro" en el año 1927, y que organiza las profesiones en corporaciones verticales de patronos y obreros. El sindicalismo vertical falangista y franquista se basa en esta legislación.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Fragmentos del Manifiesto Comunista

Continuamos estudiando el marxismo y en este artículo insertamos algunos fragmentos del Manifiesto Comunista:

"La historia de todas las sociedades hasta nuestros día es la historia de la lucha de clases.
Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos, se enfrentaron siempre,; mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta (...)
La moderna sociedad burguesa que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.
Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes bandos hostiles, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado".
Nos interesa este texto para ilustrar la cuestión de la lucha de clases que abordaremos en un próximo artículo.
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Este texto ha sido consultado en el libro de Historia del Mundo Contemporáneo de Primero de Bachillerato de la Ed. Vicens Vives, de J. Aróstegui Sánchez, et alli, pág. 70.