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lunes, 30 de septiembre de 2013

Artículo de Vincenç Navarro. Las derechas españolas y el fascismo

"Las derechas españolas y el fascismo 
La ideología que caracteriza las derechas españolas –el nacionalcatolicismo- es una herencia de la ideología fascista que promovió la dictadura que gobernó España de 1939 a 1978 
Vincenç Navarro (Vnavarro.org, 10-07-2009) 

Artículo publicado en Le Monde Diplomatique, edición española, Julio 2009



jueves, 19 de septiembre de 2013

República, guerra y franquismo en La Solana

Paulino Sánchez Delgado es el máximo especialista en la historia contemporánea de La Solana. Se incluyen sus obras sobre la época que nos interesa en este cuaderno:

SÁNCHEZ DELGADO, P. (1998): La Segunda República en La Solana (1931-1933). I. De las elecciones municipales al triunfo de las derechas. Ediciones Soubriet. Tomelloso.
– (2000): La Segunda República en La Solana (1933-1936). II. Del Bienio Negro al pórtico de la guerra. Ediciones Soubriet. Tomelloso.
– (2002): La Segunda República en La Solana (1936-1939). III. La Guerra Civil. Ediciones Soubriet. Tomelloso.

– (2008): El franquismo en La Solana (1939-1946). IV. Victoria, represión y hambre. Ediciones Soubriet. Tomelloso.

jueves, 27 de junio de 2013

Carmona tricolor

Antonio Lería y Francisco Eslava han escrito la obra Carmona tricolor. Militancia política y afiliación sindical en la Segunda República. Se trata de un libro exhaustivo donde se estudia la afiliación política y sindical de los habitantes de Carmona desde la proclamación de la República hasta el estallido de la guerra, además de los antecedentes y consecuencias de los militantes y afiliados . Carmona era una localidad que en los años treinta contaba con más de 22.000 habitantes. En el año 1936 unas 1802 personas pertenecían a grupos del Frente Popular. En total, unos 3.000 carmonenses militaron en algún partido o sindicato durante la República. Al estallar la guerra tuvieron que huir unas 200 personas, mientras que otras 200 fueron fusiladas. En el trabajo también se estudia la militancia de derechas.
Más información en:

lunes, 23 de julio de 2012

Tiburcio Osácar Echalecu


Tiburcio Osácar Echalecu nació en Berriosuso (Pamplona) el 14 de abril de 1869 en el seno de una familia humilde, ya que su padre era jornalero. La familia se trasladó a Pamplona vivir. Allí, Tiburcio trabajó como tipógrafo y periodista y, también en la venta ambulante. En 1894 dirigió el semanario donostiarra “Thun-Thun” y colaboró en “El Eco de Navarra”. En 1898 dirigió el semanario satírico “El Irunsheme”, donde se fustigaba a los sectores más derechistas de la capital navarra.

Tiburcio Osácar pasó a residir en Zaragoza en la segunda década del nuevo siglo y allí es donde comenzó su intensa carrera política, además de seguir como periodista, ya que colaboró con “El Ideal de Aragón”. Se vinculó al Partido Radical pero muy pronto abandonó el radicalismo por el socialismo, afiliándose al PSOE. Regresó a Pamplona donde comenzó a destacar tanto en el partido como en la UGT navarros. En el año 1928 fue elegido presidente de la Sociedad de Tipógrafos de la Federación Local de Sociedades Obreras de Pamplona.

Tiburcio fue uno de los navarros que proclamó la República desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, dirigiendo a los asistentes un discurso. No consiguió salir como diputado en las elecciones de ese año pero eso no mermó su energía política. Durante la época de la República se dedicó a dar mítines en Pamplona y en localidades de la Ribera. Además, dirigió el semanario ugetista “¡¡Trabajadores!!”. Curiosamente, el 18 de julio de 1936 salió el último número de la revista con un artículo en el que pedía calma a los socialistas ante el aumento de la tensión y de la violencia políticas, que achacaba a las derechas. Tras el intento de Golpe de Estado que originó la Guerra Civil, políticos del Frente Popular y algunos sindicalistas se reunieron con el Gobernador Civil de Navarra, Mariano Menor Poblador, tratando de formar un gabinete de crisis con la finalidad de organizar la resistencia contra los sublevados. Además de Tiburcio, participaron en la reunión los republicanos Ramón Bengaray y Aquiles Cuadra; el comunista Jesús Monzón y su hermano Carmelo;el socialista Constantino Salinas; Natalio Cayuela, secretario de la Audiencia y los concejales Antonio García Fresca, Salvador Goñi y Antonio García Larraeche. Sin embargo, el grupo no tardaría en dispersarse al hacerse evidente que la resistencia era inútil.

Tiburcio Osácar Echalecu sería fusilado, previsiblemente en agosto, en las inmediaciones de Ibero. En el momento de su muerte, contaba 67 años de edad. Dejó como viuda a Adelaida Andrés Galindo.


Tiburcio Osácar fue, sin lugar a dudas, uno de los principales protagonistas del socialismo navarro en su historia.

Ver:






M. FERRER MUÑOZ. El socialismo en Navarra durante la II República. – En : Príncipe de Viana, nº 184 (1988)

A. GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI. Tiburcio Osácar Echalecu. – En : La Comarca de Pamplona: Mancomunidad de Aguas de Pamplona. Semblanzas
biográficas,
pp. 275 y 276

viernes, 30 de septiembre de 2011

Agustín de Foxá

«Soy aristócrata, soy conde, soy rico, soy embajador, soy gordo, ¿y todavía me preguntan por qué soy de derechas?».

Agustín de Foxá nació en Madrid en 1903. Era conde de Foxá y marqués de Armendáriz. Sin lugar a dudas, fue el escritor más destacado del falangismo, además de periodista y diplomático de carrera. Estuvo muy vinculado a José Antonio Primo de Rivera y participó en la redacción del himno falangista “Cara al Sol” de tanta significación política e ideológica en la historia contemporánea española. El golpe del 18 de julio de 1936 le sorprendió en Madrid donde había recibido un homenaje porque se le había destinado como cónsul en Bombay, y donde tuvo serios problemas. Al final, el gobierno le destinó como secretario de Embajada en Bucarest. Allí entabló un doble juego, terminado por incorporarse de forma clara al bando franquista. Después de la guerra civil, continuó su carrera diplomática en Roma, destino complicado en su carrera diplomática, Helsinki, Buenos Aires, La Habana y Manila. Viajó por Hispanoamérica en una Misión poética organizada por el gobierno, junto con Rosales, Panero y Zubiarre donde dictó muchas conferencias, encontrando en muchos lugares la oposición y el boicot de republicanos españoles exiliados.
Escribió en las revistas falangistas “Jerarquía” y “Vértice”. Dirigió la publicación bilingüe en español e italiano “Legiones y Falanges”. Su trayectoria literaria se inició en la poesía con el libro El toro, la muerte y el agua (1933), en el que se muestra seguidor de un modernismo tardío. Más tarde publicó La niña del caracol (1933), obra en la que retoma las formas de la poesía popular. Otras obras suyas son: dos volúmenes de versos, El almendro y la espada (1940), y El gallo y la muerte (1948), así como diversas obras de teatro. Pero su obra más destacada fue la novela Madrid, de corte a cheka (1938), escrita en plena contienda. Concebida como el primero de una serie de episodios nacionales que no continuó, es fruto de su militancia política falangista. En la obra se recrean los últimos tiempos de la monarquía, los años de gobierno republicano y el período previo al golpe del 18 de julio de 1936. La novela empieza con una trifulca en el Ateneo de Madrid, en vísperas de las elecciones municipales de abril de 1931, y concluye cuando el protagonista, el falangista José Félix, y su novia, Pilar, consiguen escapar del Madrid republicano.
Como periodista, colaboró en ABC y diversas revistas literarias de los años treinta. En 1948, recibió el premio “Mariano de Cavia”. Fue elegido para ocupar un sillón en la Real Academia Española, aunque murió en 1959 antes de tomar posesión.

martes, 30 de agosto de 2011

El Frente Popular

El Frente Popular fue un pacto de los partidos de izquierda republicana y obrera en España para concurrir juntos a las elecciones de febrero de 1936 sobre un programa común de gobierno. El inicio de este pacto debe buscarse en el año 1934, especialmente, cuando comienzan a confluir las formaciones republicanas con el sector centrista del PSOE. Pero su gestación no comenzaría, realmente, hasta después de los hechos acontecidos en octubre de 1934 con la huelga general y la Revolución. La represión ejercida con miles de muertos, unos treinta mil presos y numerosas penas de muerte conmutadas, junto con la represión de tipo social (despidos, endurecimiento de las relaciones laborales y paso a la clandestinidad de algunos sectores obreros) ejercieron como revulsivo para que las izquierdas españolas entendiesen la necesidad de pactar. La unidad se convirtió en un factor clave si se quería arrebatar el poder a las derechas.
Pero el camino hacia la unidad no fue fácil porque los partidos y sindicatos tenían diversas concepciones sobre la misma, aunque tuvieran en común la necesidad de la alianza electoral para obtener la victoria. Los partidos republicanos –Izquierda Republicana (Azaña), la Unión Republicana (Martínez Barrio), el Partido Nacional Republicano (Sánchez Román)- defendían la idea del entendimiento con los socialistas pero no veían conveniente ampliar el pacto hacia las organizaciones obreras a la izquierda del PSOE. La alianza era concebida como una forma de volver a la situación anterior al triunfo electoral del centro-derecha de 1933, es decir, al espíritu y la situación del bienio reformista.
En el PSOE se vivía un intenso debate entre dos posturas. El sector centrista, con Indalecio Prieto a la cabeza, estimaba la necesidad del pacto con los republicanos, en el mismo sentido y objetivo que el defendido por éstos, aunque incidiendo en la necesidad de proclamar una amnistía y profundizar en la reforma agraria. El sector más a la izquierda del socialismo español, representado por Largo Caballero y con el apoyo de la UGT, pretendía, en cambio, un frente obrero. Pero, a medida, que avanzó el año 1935, este sector terminó por comprender que el pacto con los republicanos era necesario si se quería obtener la ansiada amnistía, pero, en principio, estos socialistas no estaban dispuestos a ir más allá de una alianza electoral sin establecer un programa de gobierno conjunto.
El PCE propugnaba un frente obrero orgánico, la Alianza Obrera, con un programa de reformas radicales, en alianza con los republicanos.
La gestación del Frente Popular se dilató más de un año, desde diciembre de 1934 hasta el 15 de enero de 1936, fecha del pacto. En el invierno de 1934-35, los republicanos entablaron conversaciones entre sí, y el 12 de abril anunciaron su unión electoral con un programa de gobierno. Antes, en enero, Azaña contactó con Prieto para insistir en la necesidad de establecer una conjunción republicano-socialista. En el PSOE se decidió escuchar a las bases sobre esta capital cuestión y se pasó una encuesta a las agrupaciones socialistas. Prieto se significó para conseguir la alianza, publicando un artículo el 14 de abril. El Partido Comunista expuso públicamente su estrategia de la Alianza Obrera, en junio.
En Cataluña, el proceso de unión tuvo su primera etapa, en julio de 1935, cuando se firmó la Coalició d’Esquerres Catalanas, formada por la Esquerra Republicana, Acció Catalana Republicà, Partit Nacionalista Republicano Català y Unió Socialista.
Al margen de los partidos políticos se vivió una intensa actividad en pro de una alianza de toda la izquierda: comités a favor de la amnistía, de ayuda las víctimas de la represión, mítines, fiestas unitarias, etc. El anarquismo optó por moderar sus ataques a los republicanos y socialistas, y cuando llegó el momento, a pesar de su tradicional defensa de la abstención, no hizo campaña contraria al Frente Popular y, de forma privada, apoyó a las candidaturas de izquierda.
El 14 de noviembre de 1935, Azaña propuso oficialmente a Prieto una conjunción. Dos días después, el PSOE le respondió afirmativamente con la condición de que el pacto incluyese a la izquierda obrera. El partido envió un programa a las organizaciones obreras como un documento-base para la negociación de la alianza. Comenzaron las reuniones entre republicanos y socialistas. Estos representaban en estas reuniones no sólo al partido sino, también a las organizaciones obreras, por lo que tenían que reunirse, además con sus representantes. Estaríamos en una especie de negociación a tres bandas. No fueron fáciles las negociaciones dada la heterogeneidad de la izquierda. El PNR se retiró el 14 de enero por su resistencia a aceptar la presencia comunista. Al final, al día siguiente, se firmó el pacto y el programa entre Izquierda Republicana, Unión Republicana, PSOE, UGT, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, PCE, Partido Sindicalista y el POUM.
El programa era republicano, con el añadido de la amnistía y rehabilitación política de los presos políticos, restituyéndoles en sus cargos y responsabilidades, condiciones ineludibles para el PSOE y la izquierda obrera.
El 4 de febrero se constituía el Front d’Esquerres en Cataluña, con los grupos anteriores de la Coalició más el Partit Comunista de Catalunya, Partit Català Proletari, POUM y la Unió de Rabassaires.
La siguiente tarea del Frente Popular fue la de la elaboración de las listas de candidatos. Se encargó de dicha tarea un comité.
El 16 de febrero la coalición obtuvo 4.654.116 votos, frente a los 400.901 del centro político y los 4.503.505 de la derecha. El Frente Popular venció en 37 circunscripciones electorales y en todas las ciudades mayores de 150.000 habitantes. La ley electoral en vigor primaba las coaliciones frente a las minorías, por lo que la izquierda obtuvo 278 diputados, 131 las derechas, 10 el centro y otros 10 del PNV. Tres días después, Niceto Alcalá-Zamora ofrecía la presidencia del gobierno a Manuel Azaña. El 3 de abril se inauguró el Parlamento. Se constituyó el Comité Nacional del Frente Popular, que se encargó de proponer como candidato a la presidencia de la República a Azaña, en sustitución de Alcalá-Zamora.

sábado, 5 de febrero de 2011

Félix Escalas i Chamení

El financiero y político Félix Escalas nació en Mallorca en 1880. Se licenció en derecho en el año 1902 y se afilia a la Lliga Regionalista. Fue vicesecretario de la Cámara de Comercio de Barcelona entre 1903 y 1919, para luego presidirla entre enero de 1934 y julio de 1936. Fue director del Banco Urquijo Catalán en 1919, e intervendrá en la gestión de empresas importantes, como La Maquinista, Catalana de Gas, Hidroeléctrica de Catalunya, etc.. Fue elegido diputado provincial entre 1919 y 1923. Durante la etapa de suspensión del Estatut de Catalunya será conseller de economía (mayo-octubre de 1935) y gobernador general y presidente de la Generalitat (diciembre de 1935-febrero de 1936). Durante el régimen franquista Escalas representa una especie de catalanismo posibilista de derechas. Ocupa la presidencia de la Comisión Abad Oliba en 1947, de la Cámara de Comercio (1954-1963), del Consejo Regional del Banco Urquijo Catalán y de la Feria Internacional de Muestras de Barcelona. Será procurador en Cortes entre los años 1955 y 1962. No consiguió ser alcalde de Barcelona, a pesar de ser el candidato de Gual Villalbí y Acedo Colunga, ministro y gobernador civil de Barcelona, ya que fue Porcioles quien lo consiguiera.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

La constitución de la CEDA

“Anoche se constituyó, entre vítores de entusiasmo, la Confederación Española de Derechas Autónomas. Las mujeres y los jóvenes, puestos en pie sobre las sillas, como si éstas fueran un peldaño que llevara a los altos ideales comunes, certificaron la unidad de pensar, de querer y de obrar de las 750.000 personas representadas directamente en ese acto solemne.
Cerraron la asamblea dos intervenciones: la de un obrero valenciano, vestido con la negra blusa de su región, el Sr. Martín, y otra del Sr. Gil Robles.
-Me dirijo a todas las derechas, a todos los ciudadanos de buena voluntad -decía el primero- para decirles que somos responsables ante España y ante Cristo de la salvación de aquélla. Hablo en nombre de los hombres de mi clase, de los obreros españoles, que en su noventa por ciento son honrados, para deciros que tenemos interés en que quienes creen en Cristo y en el Papa cumplan lo que Cristo y el Papa ordenan. Muchos de vosotros sois aristócratas y ricos, y por eso mismo tengo un gusto especial en hablaros.
Si los católicos, por haber dejado de serlo, hemos sido los causantes de lo ocurrido en España, pensemos que es esta la hora de rectificar el camino, pues para hacer el bien todos los instantes son el instante supremo. Los obreros tenemos derecho a esperar mucho de esta asamblea.
Poco después, Gil Robles, en las palabras finales, decía:
-Debemos felicitarnos de los trabajos, de la misma diversidad de tendencias manifestadas, porque sólo han revelado la pugna de llevar a las conclusiones la interpretación más fiel y avanzada de la doctrina social y política cristiana. Dios ha bendecido nuestros trabajos porque los ha presidido la humildad del corazón y la pureza de los fines. Me limito, pues, a darle las gracias y a declarar solemnemente que ha quedado constituida la C.E.D.A., que ha de ser el núcleo derechista que salve a la Patria, hoy en peligro.
Se leyó y subrayó con vítores a Navarra el saludo y adhesión telegráficos remitidos por la «Liga de Mujeres Tudelanas», y una carta emocionada sobre el programa social de Acción Popular y las conclusiones a que ustedes han llegado.
Viejo ya, doy por bien empleados los golpes sufridos al defender eso mismo, y es para mí un gran consuelo ver que aquellas viejas sugestiones que presentábamos con timidez, como un requerimiento leal de la fraternidad cristiana y como una lucecilla de ideal, esos jóvenes y esas masas de Acción Popular las están convirtiendo en antorchas con las que espero han de prender incendios espirituales de redención próxima de España.
Nuestro ideal ya no muere. A él dediqué lo mejor de mi vida, y al ver asegurada su perpetuidad, no me importa ya morir.»
El señor Fernández Ladreda pidió que se hiciera constar como dos conclusiones finales del Congreso la derogación de las leyes de excepción y la petición de garantías ante la próxima lucha electoral.
Cuando la asamblea se disponía a levantarse, el señor Gil Robles propuso, y los reunidos asintieron unánimes, dirigir un telegrama de protesta en nombre de los 800.000 afiliados de la C.E.D.A., al Ayuntamiento de Bilbao, por el acuerdo de derribar el monumento al Sagrado Corazón de Jesús.
Las coincidencias que deben unir a las derechas
Así terminó sus trabajos sobre política, municipalismo, cuestiones sociales, agrarias, política internacional y, en suma, cuantos grandes problemas generales tiene planteados una agrupación de partidos modernos, el Congreso e la C.E.D.A., que comenzó bajo el signo de la Cruz cinco días antes.
Al discutirse, por la tarde, después de terminar todas las secciones sus respectivos trabajos, el Estatuto de la C.E.D.A., se admitieron como coincidencias fundamentales de los partidos que la integran -aparte de las conclusiones aprobadas en detalle- las siguientes, debidas a la iniciativa de la Derecha Regional Valenciana:
a) Afirmación y defensa de los principios fundamentales de la civilización cristiana.
b) Necesidad de una revisión constitucional de acuerdo con dichos principios.
c) Aceptación, como táctica para toda su actuación política, de las normas dadas por el Episcopado a los católicos españoles en su declaración colectiva de diciembre de 1931.
El peso de los debates recayó ayer sobre Medina Togores, defensor de la ponencia sobre los Estatutos de la C.E.D.A. y autor de la relativa a organización interna del partido de Acción Popular.”

El Debate, de 5 de marzo de 1933

lunes, 23 de agosto de 2010

Los mítines

Los mítines (meeting, o encuentro, en inglés) son reuniones públicas en torno a una causa política común. Son espectáculos estáticos en los que unos cuantos oradores, o uno solo reciben el apoyo entusiasta de un auditorio compuesto de personas predispuestas hacia dichos oradores y sus discursos, así como para reforzar los liderazgos y las lealtades.

Los mítines surgen muy relacionados con el movimiento obrero y el nacimiento de los partidos de masas cuando entran en decadencia los partidos tradicionales del sistema liberal, más bien clubs políticos con poca o nula presencia en las calles. Los partidos de izquierdas comienzan a usarlos, aunque luego los partidos fascistas y de derechas terminarán por emplearlos. En principio, los partidos de izquierdas comprendieron que el mitín era un instrumento muy eficaz para difundir ideas entre un público con escasa formación, como era el compuesto por los obreros. Los partidos fascistas transformarán los mítines en grandes exaltaciones de sus líderes con una parafernalia muy bien estudiada, como bien sabemos, por tantos reportajes sobre los actos nazis y fascistas italianos.

Los mítines terminaron por ser un instrumento de socialización política en las democracias, pero en la actualidad la mayor formación general de la población, así como los nuevos medios de comunicación y transmisión de ideas han hecho perder la primigenia función formativa y de socialización política. Hoy se usan en las campañas electorales como un instrumento para demostrar el gran número de seguidores, de unión entre los militantes y los líderes, esperando, además, los minutos en los que las cadenas de televisión retransmiten una parte breve del acto, para las audiencias.