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martes, 17 de junio de 2014

Depuraciones y represalias en la Álava franquista

En Álava se realizó una exhaustiva depuración de los funcionarios de la Diputación, abriéndose expediente a 72 funcionarios sufrieron procesos de este tipo y fueron expedientados. Tenemos que tener en cuenta que en la época esta institución tenía 280 funcionarios. De los 72 miembros aludidos, 55 fueron sancionados, y casi todos ellos con separación del servicio. En el Ayuntamiento de Vitoria sufrieron la misma suerte 73 de sus 659 empleados. Entre los maestros, 25 fueron sancionados y el resto fueron sometidos a una estrecha vigilancia. En el seno de la Iglesia, cuando se marchó el obispo Múgica y se nombró como vicario general a Pérez Ormazábal se reorganizó toda la estructura eclesial, tanto en el obispado como en el seminario. Se desterró a no pocos sacerdotes, y fueron enviados 45 curas a prisión en Nanclares. En el ámbito civil se desterró a 75 personas con sus correspondientes multas y 265 ciudadanos fueron puestos a disposición judicial ante la jurisdicción militar por su "peligrosidad", pasando a prisión. En el mundo económico fueron represaliadas 749 personas, encausadas por la comisión de incautación de bienes, especialmente en los valles de Ayala y Llodio, que habían estado bajo jurisdicción del gobierno de Euskadi hasta 1937. No debemos olvidar, tampoco, la elaboración de interminables listas de sospechosos.
Este texto se ha elaborado consultando la obra de Javier Ugarte, "Años de Silencio. Tiempo de Cambio", en la obra colectiva Historia de Álava, editada por Antonio Rivera Blanco, págs. 469-470, y que se puede consultar en la red:

viernes, 31 de agosto de 2012

Manuel López Meana


Manuel López Meana era natural y vecino de Gijón. Estaba casado y era alfarero (modelista) de profesión. Perteneció a la CNT, siendo secretario del Sindicato “La Cerámica”. En la Revolución de 1934 formó parte del Comité Revolucionario. También fue delegado de la CNT en la “Fábrica de Loza”, donde trabajaba. Fue detenido en Llodio y sometido a un consejo de guerra el 12 de febrero de 1938. Fue condenado a muerte. El 30 de marzo de ese mismo año fue fusilado. Se le enterró en la fosa del Cementerio de Ceares (Gijón).


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