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viernes, 8 de febrero de 2013

Ideas de Carrero Blanco


Reproduzco el siguiente texto, por su interés, porque definiría el régimen según uno de sus baluartes:
"Somos demócratas, pero nuestra democracia es una democracia orgánica que nada tiene que ver con la democracia inorgánica del liberalismo masónico; y somos socialistas porque somos cristianos, pero sin que tengamos nada que ver con el marxismo, ni con el socialismo liberal masónico, ni tampoco con la democracia cristiana que, ¡allá ellos!, ingenua o farisaicamente, pretenden en nombre de Dios copiar un sistema inspirado por el Diablo, que además ya probamos y a punto estuvimos de que nos costara la vida como Nación."
(Es un texto de un extenso "Introducción al estudio de una planificación de acción de Gobierno" de marzo de 1970, destinado a los ministros del gabinete nombrado en octubre de 1969)
Es interesante esta cita no tanto porque defina al régimen sino porque establece lo que no es. La democracia inorgánica, como la llama, es decir, la que nosotros conocemos aquí y en Occidente, es atacada por liberal y por masónica. El socialismo es igual de peligroso, ya sea en su versión marxista, ya en la liberal, y ésta sería mala por su supuesta vinculación con la masonería, la gran bestia negra de Carrero y de Franco. Tampoco el sistema tiene nada que ver con la democracia cristiana porque ésta cree en la democracia inorgánica, un sistema, por fin, inspirado,al parecer, por el Diablo.
Cuando uno lee textos así, no tan alejados en el tiempo, sobre los poderes de la masonería y del Diablo en la política y destrucción de España no deja de asombrarse, pero así era.
He sacado el texto del artículo de TÉLLEZ MOLINA, A."Carrero Blanco, veinte años después. Un político inmutable", en [/i]Historia 16[i], número 212, (1993), págs. 22-30.
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El último texto de Carrero: las notas autógrafas para la reunión del Consejo de Ministros del 20 de diciembre de 1973
"En el Mundo que nos rodea no hay más que capitalismo o socialismo liberales que la Masonería sostiene, o el marxismo que el Comunismo trata de imponer"
Efectivamente, se trata de un texto de unas notas autógrafas del almirante para ser leído al Consejo al que nunca pudo llegar.

martes, 27 de septiembre de 2011

Torquato Fernández Miranda

Torquato Fernández Miranda nació en Gijón en 1916. Catedrático de Derecho Político en Oviedo entre 1945 y 1968, rector de dicha Universidad entre 1951 y 1954, sirvió en la administración como director general de Enseñanza Media en el bienio 1954-1956, para pasar a serlo de de Enseñanza Superior entre 1956 y 1962. Al año siguiente, fue nombrado director general de Promoción Social en el Ministerio de Trabajo, además de entrar en el Consejo Nacional, en el Consejo de Estado y ser nombrado procurador en Cortes. En 1968 accedió a la cátedra en la Universidad de Madrid. Al año siguiente, es nombrado ministro secretario general del Movimiento. En el gobierno presidido por Carrero Blanco en el verano de 1973 es nombrado vicepresidente, teniendo que ejercer la presidencia del mismo cuando el almirante es asesinado por ETA en diciembre de ese año. Cesó en su cargo cuando se nombró el gobierno de Arias Navarro.




El rey Juan Carlos pretendió que Fernández Miranda fuera designado presidente de las Cortes y del Consejo del Reino para facilitar la reforma política sin forzar y sin salirse de forma radical de los cauces legales establecidos por el franquismo. De ese mismo modo, se trataba evitar que continuara en estas responsabilidades políticas, Rodríguez Valcárcel. Tenemos que recordar que Torquato Fernández Miranda había demostrado su defensa de la restauración borbónica en la figura de Juan Carlos aún en vida de Franco y que era un experto conocedor de la legislación franquista.



Al ser relevado Arias Navarro de sus responsabilidades, Fernández Miranda maniobró hábilmente en el seno de la clase política franquista para conseguir que fuera introducido el nombre de Adolfo Suárez, a la sazón secretario general del Movimiento, en la terna que se le debía presentar al rey, para que nombrara al presidente del gobierno, en el verano de 1976. Los otros dos nombres fueron Federico Silva Muñoz y Gregorio López Bravo. El rey y Fernández Miranda consideraban que Suárez tenía el perfil adecuado para seguir con la estrategia de reforma política que fuera desmontando el sistema franquista. Torquato Fernández Miranda se retiró de la política antes de las elecciones de 1977. Falleció en Londres en el año 1980.