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martes, 22 de julio de 2014

Basilio Gurrea Cárdenas

Basilio Gurrea Cárdenas fue un destaco político republicano moderado, muy vinculado a la vida municipal de Logroño, llegando a ser su alcalde en dos ocasiones y de profesión odontólogo. Su carrera política comenzó siendo muy joven. Fue elegido concejal de la ciudad en el año 1903 por los republicanos unionistas. Tres años después fue segundo teniente de alcalde aunque dura poco en dicho cargo porque es suspendido por una causa de coacción electoral.
Gurrea ingresa en el Partido Radical, formación con la cual consigue ser elegido, de nuevo, concejal en 1912. En el Ayuntamiento de Logroño estará hasta el año 1916. Por esa época ingresa en el Partido Reformista. En la Dictadura de Primo de Rivera es multado y declarado persona desafecta por una conversación crítica sobre las nuevas autoridades y que sostuvo en un tren en el que viajaba de Zaragoza a su ciudad.
No volveremos a ver a Gurrea en el consistorio riojano hasta las elecciones de 1931. Consigue ser concejal dentro de la candidatura de republicanos y socialistas. En ese momento Gurrea es miembro de la Derecha Liberal Republicana de Alcalá-Zamora.
El 5 de septiembre de 1932 es elegido alcalde de Logroño y cesa en 1934. Regresa como alcalde después del triunfo del Frente Popular. Al estallar la sublevación es detenido el 19 de julio y fusilado en una tapia del cementerio. Al parecer, llevaba la insignia de la ciudad en su bolsillo cuando fue fusilado.
Sobre Gurrea Cárdenas:

viernes, 15 de febrero de 2013

Indalecio Prieto en el primer gobierno de la República


Prieto tuvo un destacado papel en la firma del Pacto de San Sebastián pero lo firmó a título personal, no en nombre del partido. Participó en el comité revolucionario en la conspiración para derribar a la monarquía, pero el fracaso de la huelga de diciembre de 1930 le obligó a refugiarse en Francia. Al proclamarse la República regresó a España.
Indalecio Prieto fue nombrado ministro de Hacienda y se destacó por estabilizar la peseta. No olvidemos que estamos en plena crisis del 29. También impulsó la Ley de Ordenación Bancaria. Pero Indalecio Prieto era dueño de una personalidad muy fuerte, arrolladora y eso le provocó no pocos conflictos con Azaña. En diciembre de 1931 es cesado en el ministerio y se le nombra ministro de Obras Públicas.
Indalecio era un gran defensor de la presencia de los socialistas en el gobierno, frente a compañeros suyos que no estaban por la labor de que se asumieran responsabilidades de este tipo. Así lo defendió en el Congreso Extraordinario del año 1932. Pero, aunque salieron reforzadas sus tesis y fue nombrado miembro de la Comisión Ejecutiva, su triunfo no durará mucho. En junio de 1933 no conseguirá convencer al partido para que pudiera aceptar el encargo del presidente Alcalá Zamora para formar gobierno.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El camino hacia la Segunda República. De las elecciones municipales a la proclamación de la República


Con este artículo terminamos la serie de trabajos que hemos dedicado al proceso histórico que condujo a la proclamación de la Segunda República.

En la última entrega nos quedamos en el análisis de las elecciones municipales del 12 de abril. En ese momento se precipitaron los acontecimientos. En el seno del gobierno cundió el desconcierto: unos eran partidarios de la abdicación del rey frente a otros que deseaban resistir, como La Cierva. En el seno de las clases dominantes y en sus círculos políticos cundió el pánico ante la posibilidad de una revolución. Pero en el seno de la Conjunción también reinaba la incertidumbre, ya que no habían imaginado que la Monarquía se estuviera derrumbando tan rápidamente. Y fue la calle la que precipitó el desenlace, ya que la gente se echó a la calle una vez que se supo de la victoria moral de los republicanos y socialistas en los comicios.

El día 13 por la tarde, mientras media España estaba manifestándose por la República, el gobierno se reunió para deliberar sobre el camino a seguir. Romanones, consciente de la situación y verdadero hombre fuerte del gabinete, terminó por imponer su criterio, es decir, el traspaso ordenado el poder al gobierno provisional, y de ese modo, evitar desórdenes o un desbordamiento popular. Pero conviene recordar que esta fue la solución final de este puntal del sistema político Alfonsino, ya que, anteriormente, había propuesto a los dirigentes de la oposición la formación de un gobierno neutral que convocase elecciones con una retirada temporal del rey en París, pero Alcalá-Zamora optó por una postura firme, exigiendo la total e inmediata entrega del poder.

A primera hora de la mañana del día 15 se proclamó la República en Eibar. A lo largo de las horas, esta proclamación se extendió por las principales ciudades españolas y sin resistencia u oposición de autoridad alguna. Al comenzar la tarde, la bandera tricolor fue izada en el Palacio de las Comunicaciones de la madrileña plaza de la Cibeles.

Romanones apremió al rey a abandonar España. Al saberse que el general Sanjurjo, director de la Guardia Civil, se había puesto a las órdenes del gobierno provisional y que se negaba a reprimir a los manifestantes, se fue consciente que la suerte de la Monarquía estaba echada. El rey abandonó el Palacio Real y embarcó en Cartagena rumbo al exilio. Su último acto fue la elaboración y publicación de un manifiesto en el diario ABC sobre su abdicación. El resto de la familia real marchó, posteriormente, y se reunió con Alfonso XIII en París. España se había convertido en una República.

domingo, 14 de agosto de 2011

Enric Pérez i Farràs

Enric Pérez nació en Lleida en 1885. Pérez fue comandante y mantuvo contactos con la CNT y grupos republicanos. En 1930 intentó conspirar contra el gobierno Berenguer. Cuando llegó la República, Francesc Macià le hizo jefe de los mossos d’esquadra. En los sucesos de la Revolución de Octubre de 1934 defendió el palacio de la Generalitat, a las órdenes de Companys. Pérez se negó a acudir a Capitanía cuando fue requerido. Estos hechos le acarrearon una condena a muerte pero el presidente Alcalá-Zamora le indultó. Al producirse el golpe del 18 de julio de 1936 luchó contra los militares sublevados y se hizo asesor militar de la Columna Durruti. En el exilio intentó organizar una unidad de combatientes catalanes para luchar a favor de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Falleció en México en el año 1949.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Indalecio Prieto. Segunda Parte

Prieto regresó a España tras la proclamación de la República, integrándose en el gobierno provisional en representación del PSOE. Inicialmente fue ministro de Hacienda y se encargó de estabilizar la peseta y de poner en marcha la Ley de Ordenación Bancaria. Pero Prieto era un hombre de fuerte carácter que hicieron que Azaña decidiera que era mejor encargarle la cartera de Obras Públicas, a pesar de las protestas del interesado. Se hizo cargo de la nueva responsabilidad en diciembre de 1931. En el Congreso Extraordinario del PSOE de 1932 defendió la participación de los socialistas en el gobierno. Resultó elegido miembro de la Comisión Ejecutiva pero su influencia en el Partido estaba disminuyendo claramente. Prueba de esta debilidad se pudo comprobar cuando en 1933 el PSOE no le apoyó cuando Alcalá Zamora le propuso presidir el gobierno. Tras el triunfo del centro-derecha en las elecciones de ese año participó en el proceso de radicalización del Partido. Contribuyó a la derrota de Besteiro pero rechazó la propuesta de promover un proceso revolucionario al margen de los republicanos. Prieto seguía fiel a la convergencia con los republicanos frente al sector del PSOE que seguía las tesis de Largo Caballero. Tras el fracaso de la Revolución de Octubre de 1934 se exilió en Francia donde siguió, infatigable, por defender su postura a favor de la coalición con los republicanos. Al final, se establece el Frente Popular. Tras el triunfo del mismo regresa a España y promueve la sustitución de Alcalá Zamora por la de Azaña al frente de la presidencia de la República. Tampoco consiguió ahora su empeño en presidir el gobierno ante la negativa de Largo Caballero y el grupo parlamentario socialista. Prieto quiso frenar esta corriente poderosa del Partido a través de un Congreso pero el estallido de la guerra lo impidió.

jueves, 11 de noviembre de 2010

La proclamación de la República catalana el 14 de abril de 1931

"CATALANS:
Interpretant el sentiment i els anhels del poble que ens acaba de donar el seu sufragi, proclamo la República Catalana com Estat intengrant de la Federació Ibérica.
D'acord amb el President de la República federal espanyola senyor Nicet Alcalá Zamora, amb el qual hem ratificat els acords presos en el pacte de Sant Sebastiá, em faig cárrec provisionalment de les funcions de President del Govern de Catalunya, esperant que el poble espanyol i el català expressaran quina és en aquests moments llur voluntat.
En fer aquesta proclamació, amb el cor obert a totes les esperances ens conjurem idemanem a tots els ciutadans de Catalunya que es conjurin amb nosaltres per a fer-la prevaler pels mitjans que siguin, encara que calgués arribar al sacrifici de la propia vida.
Preguem que cada català, així com tot altre ciutadá resident a Catalunya, es faci càrrec de la enorme responsabilitat que en aquests moments pesa sobre nosaltres.
Tot aquell, doncs que pertorbi l'ordre de la República Catalana, será considerat com un agent provocador i com a un traïdo a la Pátria.
Per Catalunya, pels altres pobles germans d'Espanya, per la fraternitat de tots els homes i de tots els pobles, Catalans, sapigeu fer-vos dignes de Catalunya.
El President."

viernes, 8 de enero de 2010

Miguel Maura. Otra derecha

El artículo en la sección de Cultura de la edición impresa del diario "El País" de 15 de abril, sobre la reedición aumentada de la obra clásica de Miguel Maura, Así cayó Alfonso XIII, por parte de su nieto el profesor e historiador Joaquín Romero Maura, que prologa el libro e incluye nuevos textos del político, hasta la llegada de Franco, es una noticia muy importante para los historiadores. La obra de Maura se publicó en el año 1962 en México, y no pudo ser editada por Ariel en España hasta 1966. En 1981 se pudo publicar sin censuras.

Miguel Maura es un personaje muy interesante en la época de la llegada de la República, como lo fue, indudablemente, y mucho más su padre, Antonio Maura en el reinado de Alfonso XIII. Miguel uno de los autores del famoso Pacto de San Sebastián que permitió la llegada de la República, después del fracaso de la Monarquía. Miguel Maura representa una tradición conservadora española profundamente democrática, legalista y defensora de las instituciones. Maura quiso que esa derecha participara activamente en la República, defendiendo sus posturas e ideas, intentando obtener el poder pero no para desvirtuar el sistema para crear otro nuevo, lo que le enfrentó a la CEDA y a Gil Robles, ni para usar el poder de forma fraudulenta como Lerroux.

Maura participó en el primer gobierno de la República y en la intensa etapa constitucional. Ferviente católico, pero no ultramontano, terminó por enfrentarse al anticlericalismo de la parte de izquierdas del gobierno, lo que hizo que dimitiera del gobierno, como también lo hizo Alcalá-Zamora, otro de los paladines conservadores demócratas de esta etapa crucial de nuestra historia. Maura intentó convencer en el gobierno sobre el arraigado catolicismo en España y que había que buscar alguna forma de entendimiento con la Iglesia.

Maura es una figura fundamental, un posible referente para la construcción de una tradición conservadora española legalista, demócrata, no reaccionaria, ni contraria a las libertades. Nuestra derecha sí tiene personajes donde poder construir esa memoria, más o menos liberales, más o menos demócratas, pero todos ellos alejados de posturas maximalistas, maniqueas, extremistas y rozando o entrando de lleno en el fascismo. Se puede proponer una línea que nacería con Cánovas, seguiría con Antonio Maura, su hijo y Alcalá-Zamora, con algunos otros personajes menos conocidos, y con otros de la crisis de la Restauración que, en aquel momento estaban en la izquierda del sistema, pero hoy serían centristas o conservadores liberales.

Esta nueva edición es una grata noticia. Tengo una edición anterior de este libro vívido, escrito por un protagonista de aquellos días, pero me haré con el nuevo. Me interesan mucho las opiniones de Maura posteriores a la llegada de la República, y el texto de su nieto.

Quizás, en un mensaje futuro, tendremos que detenernos en el patriarca de la familia, Antonio Maura, un personaje aún más importante, con grandes claros y algún otro oscuro en su gestión.