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sábado, 14 de junio de 2014

Anulación por parte de Franco de toda ley emanada por el Parlament de Catalunya

En estos días nos estamos acercando a una serie de textos claves para entender algunos aspectos de la guerra y del inicio del franquismo en Cataluña. Después de conocer la ley que abolió el Estatut le llegaba la hora al Parlament, institución clave de la Autonomía catalana por ser el órgano legislativo nacido de la soberanía popular. Es importante destacar que se anulan todas las leyes emanadas el legislativo catalán desde su comienzo mediante una disposición de rango inferior pero dada por el dictador, máxima fuente de la legislación. Interesa comprobar la calificación de "audaces" aplicada a las reformas que se promovieron.
Font:FRANCO, Francisco: Anul.lació de tota llei emanada del Parlament de Catalunya .Madrid:"Boletín Oficial del Estado", 30 septiembre 1939.A:GARCIA-NIETO, Mª Carme ( et al.): Madrid: Guadiana Publicaciones,Bases Documentales, vol. XI; 1975.79 p.
Texto:
La Ley de cinco de abril de mil novecientos treinta y ocho afirmando los principios que informan el espíritu de nuestro salvador Movimiento, declaró en su preámbulo sin validez jurídica, desde el diecisiete de julio de mil novecientos treinta y seis, el Estatuto de Cataluña, reflejo exacto de un régimen profundamente disgregador, que implicaba la negación de aquellos vínculos consustanciales con la unidad nacional.
Pero en su parte dispositiva sólo dedujo las consecuencias de tal invalidez en el orden administrativo, sin hacer referencia a otras cuestiones jurídicas de señalada importancia que la intervención del parlamento Catalán y del Tribunal de Casación provocaron en el orden del
Derecho civil con sus audacias reformadoras ; por lo cual se hace imprescindible completar las disposiciones de la mencionada Ley , extendiendo los efectos del principio sentado en ella a los problemas planteados por la legislación y jurisprudencia regional derivados del invalidado Estatuto de Cataluña. En su virtud,
DISPONGO:
Artículo único.-Quedan sin efecto y , por tanto, dejarán de aplicarse desde esta fecha, todas las leyes, disposiciones y doctrinas emanadas del Parlamento de Cataluña y del Tribunal de Casación, restableciéndose en toda su integridad el derecho existente al promulgarse el Estatuto.
Así lo dispongo por la presente Ley, dada en Burgos a ocho de septiembre de mil novecientos treinta y nueve.- Año de la Victoria.
Francisco Franco.
En:

jueves, 28 de febrero de 2013

El asesinato de Matteotti


El asesinato del diputado socialista Matteotti se ha convertido en el símbolo de como el fascismo utilizó el asesinato para acabar con la oposición. En mayo de 1924 el político había denunciado en el Parlamento la violencia que ejercida contra la oposición. Presentó pruebas irrefutables y pidió que se convocaran elecciones generales. El discurso concitó la inquina de los diputados fascistas, llegando Farinacci a amenazar a Matteotti.
Al mes siguiente, el político fue secuestrado por cinco hombres que lo introdujeron en un automóvil. El vehículo pertenecía a Filipelli, un hombre muy próximo de un amigo del propio Mussolini. La noticia provocó un escándalo y los rumores hablaban de que Matteotti había sido asesinado. En efecto, en agosto apareció el cadáver. Fillipelli fue detenido, así como otros implicados.
El hecho terrible provocó que la oposición indignada se retirara del Parlamento en lo que se conoce como "la retirada del Aventino", en memoria de la marcha de la plebe a dicha colina como protesta contra los patricios en el año 494 a.C. Esta retirada fue fatal, ya que el único lugar donde se conservaba la democracia en Italia se perdió.
En enero del año siguiente el duce asumió la responsabilidad política del caso Matteotti. Estas son sus palabras:
"Declaro aquí, ante la asamblea y ante todo el pueblo italiano, que yo, y solamente yo, asumo la responsabilidad política, moral e histórica de lo que ha sucedido. Si el fascismo es una banda de criminales, entonces yo mismo soy el caudillo de esta banda de criminales"
La verdad exacta de la autoría del asesinato sigue sin resolverse, aunque hay varias hipótesis: pudo deberse a una orden directa del propio Mussolini, una especie de interpretación libre de sus deseos con su conocimiento o una acción autónoma de un grupo de escuadristas. En todo caso, el propio dictador asumió la responsabilidad política en un discurso tremendo: el triunfo de la fuerza y de la violencia sobre la palabra y el debate.

domingo, 9 de septiembre de 2012

El nacimiento de los partidos socialistas


Desde el final de la Primera Internacional hasta la Primera Guerra Mundial se asiste a un período en el que se multiplican y consolidan los partidos socialistas de orientación marxista, en toda Europa.

En 1875 se fusionaron dos organizaciones obreras alemanas en el Congreso de Gotha y nació el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Sus principales líderes fueron F. Lasalle y K. Liebknecht. A los dos años, este partido contaba ya con medio millón de votos, alcanzando doce escaños en el Reichstag, el parlamento alemán. En 1890 obtuvo 35 escaños. Pero los socialistas alemanes se negaron durante todo este período a participar en los gobiernos, aunque en vísperas del estallido de la guerra su peso era tal en el parlamento (110 diputados) que consiguieron la aprobación de una legislación social muy avanzada, pudiéndose considerar el precedente del futuro estado del bienestar. Además, el SPD creó una extensa red de asociaciones, cooperativas, casas del pueblo, centros culturales, etc., una especie de sociedad alternativa en la que se gestó y desarrolló una verdadera cultura obrera.

En 1879, un grupo de marxistas españoles, liderados por el tipógrafo Pablo Iglesias, fundaron en Madrid el Partido Socialista Obrero Español(PSOE). En esos años se crearon otros partidos: el Partido de los Trabajadores Socialistas en Francia, el Partido Socialdemócrata Danés, el Partido Socialdemócrata Holandés, el Partido Obrero Belga, el Partido Socialista Sueco, el Partido Obrero Socialdemócrata Austriaco, etc..

En 1893 se fundó en Gran Bretaña el Independent Labour Party, y, en 1900, el Partido Laborista, que unía diversos grupos y tendencias socialistas y sindicalistas. Este partido tuvo un vertiginoso crecimiento, ya que ocho años después de su fundación, contaba con millón y medio de militantes.

domingo, 8 de julio de 2012

La unificación alemana


La situación previa


El Sacro Imperio Romano Germánico de origen medieval sobrevivió hasta las guerras napoleónicas. El Congreso de Viena creó en el año 1815 una Confederación Germánica en la que convivían más de treinta estados. Los dos más importantes eran el Imperio Austriaco, en el sudeste, y que controlaba la Confederación; y el reino de Prusia, dividido en dos partes, una al este y otra al oeste (Renania). Los dos estados tenían, además, parte importante de sus territorios fuera de la Confederación.

La mayor parte de la población de la Confederación mantenía un fuerte vínculo cultural: el alemán como lengua común. Pero, también es cierto que había mucha población de lengua alemana fuera de la Confederación y que existía otra población que no lo hablaba dentro de la Confederación.


La vía revolucionaria (1815-1848)

La revolución de 1848 intentó establecer un estado nacional sobre bases liberales y populares. El Parlamento de Francfort buscaba crear una constitución alemana pero no contó ni con el apoyo de Austria ni con el de Prusia, además de recibir la hostilidad de las minorías no alemanas como la checa. A partir de este fracaso, se empezaron a barajar dos proyectos políticos: la “Gran Alemania”, encabezada por Austria y la “Pequeña Alemania”, con Prusia como protagonista.

La unión económica precedió a la política en el caso alemán. En 1834 se creó el Zollwerein, espacio de libre comercio establecido en torno a Prusia, y que excluía a Austria. El Zollwerein contribuyó a unir los intereses de industriales, comerciantes y terratenientes en un mercado nacional protegido de la competencia exterior, especialmente, de la británica.


La vía de la guerra (1849-1871)

El promotor de la unificación alemana fue Prusia y su canciller, Otto von Bismarck, que estaba al frente del gobierno prusiano desde el año 1862. Bismarck era un junker prusiano, es decir, un terrateniente conservador, representante de la aristocracia y contrario al liberalismo, aunque entendía que para mantener el poder de la aristocracia y las viejas jerarquías, había que utilizar y manipular las nuevas formas de la sociedad: parlamento, opinión pública, liberalismo, capitalismo y partidos políticos. En su objetivo de unificar Alemania se valió de las guerras.

En 1864 aprovechó un conflicto entre la Confederación Germánica y Dinamarca, sobre quién debía heredar los ducados de Schleswig y Holstein, con una importante población de lengua alemana, pero bajo autoridad del monarca danés. Bismarck consiguió el apoyo de Austria y declararon la guerra a Dinamarca. Tras la derrota danesa, los ducados pasaron a ser administrados por austriacos y prusianos.

Pero esta unión de prusianos y austriacos duró poco. Las disensiones eran evidentes y Bismarck decidió provocar el estallido de otra guerra en 1866 con el apoyo de Italia contra Austria. Con la derrota de Austria Italia consiguió el Véneto y Prusia que la Confederación se remodelara y pasara a ser denominada Confederación del Norte, de la que quedó excluida Austria. Prusia pasó a controlar la nueva confederación y decidió anexionarse los ducados de Schleswig y Holstein. Fuera de la confederación quedaron algunos reinos importantes del sur, como Baviera, pero con los que Prusia estableció acuerdos secretos.

La última guerra y sus consecuencias provocaron un evidente malestar en muchos estados alemanes y en Europa. Napoleón III pidió compensaciones territoriales, sin éxito, y después amenazó a Prusia. Pero las amenazas francesas fueron utilizadas por Bismarck para atraerse a los estados alemanes hostiles y a la opinión pública nacionalista para desarrollar una guerra contra Francia, que quedaría como agresora. El conflicto (1870-71) terminó con la derrota francesa (Batalla de Sedán): Napoleón III perdió el trono, estalló la Comuna de París y supuso un duro revés para Francia, ya que por el Tratado de Francfort (1871), Francia cedió Alsacia y Lorena y tuvo que pagar, además, una fuerte indemnización. Esta pérdida de territorio se vivió en Francia como una humillación y alimentó el revanchismo galo contra los alemanes hasta la primera guerra mundial.

El rey de Prusia, Guillermo I, es nombrado káiser (emperador) en Versalles. Nació, de ese modo, el Imperio Alemán, que incluía la Confederación del Norte y los estados del sur, pero excluía a Austria.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Friedrich Ebert

Ebert nació en 1871 en Heidelberg. En el año 1889 se afilió al SPD; a los cuatro años de su ingreso fue editor del periódico del partido. En 1912 entró en el parlamento alemán, y al año siguiente, fue elegido presidente del SPD. Votó la aprobación de los créditos de guerra en 1914, sellando con esta decisión el fracaso del pacifismo socialista alemán y europeo frente al belicismo y que había sido uno de los objetivos de la II Internacional.
Al terminar la guerra y caer el sistema político imperial alemán, fue nombrado canciller el 9 de noviembre de 1918 por su firme posición ante los conflictos que se estaban dando en la Alemania de la posguerra, sucediendo en el cargo a Max de Baden. El día 10 de noviembre, es decir, al día siguiente de su nombramiento, llegó a un acuerdo con el general Groener. Con este apoyo y el de la clase dirigente alemana, sofocó la revolución espartaquista y contribuyó a la instauración de un nuevo sistema político, el de la República de Weimar. Pero esa colaboración tuvo un precio: la autonomía del ejército y de las antiguas estructuras administrativas imperiales, uno de los factores claves para entender la debilidad de la nueva democracia alemana.
El 11 de febrero de 1919 fue elegido presidente del nuevo estado alemán. Obtuvo amplios poderes que empleó para durante la inestable posguerra alemana, además de intentar defender una política de conciliación. Trató de conseguir un mejor trato para Alemania por parte de las potencias vencedoras en la guerra en la Conferencia de París, pero no lo consiguió. En 1921 se le prorrogó el mandato dada la inestabilidad política alemana. Ebert comenzó a recibir continuos y duros ataques por parte de la extrema derecha, especialmente, tras la ocupación francesa del Ruhr en 1923. Fueron tan duros estos ataques que llegó a tener que comparecer ante los tribunales en el año 1924 para responder de la acusación de traición durante la guerra por su participación en una huelga de municioneros. Aunque el denunciante fue acusado de mentir, la judicatura alemana, extremadamente conservadora, no le exculpó del cargo de traición. La salud de Ebert sufrió por este proceso y murió al poco tiempo, en 1925.

domingo, 17 de octubre de 2010

El catecismo fascista

P ¿Cuál es el significado del nombre Duce?
R. Duce viene del latín dux que deriva de duco y significa «el que conduce». P ¿Quién es el Duce? R. El Duce, Benito Mussolini, es el creador del fascismo, el renovador de la sociedad civil, el jefe del pueblo italiano, el fundador del imperio.
P ¿Por qué el Duce es el creador del Fascismo?
R. Porque fundó el Fascio de Combate y porque se debe a él la Revolución Fascista y la doctrina del fascismo. P ¿Qué quiere el Duce para el pueblo italiano?
R. Quiere mejorarlo moralmente y materialmente, garantizándole el máximo de trabajo y bienesta1; y quiere que a través de la educación y la organización política, sindical, deportiva y moral del fascismo, seamos siempre conscientes de sus fines y su misión en el mundo.
P ¿Cuál es la diferencia entre el Duce y los jefes de gobierno liberales y demócratas?
R. En el régimen liberal y democrático, el jefe del gobierno es el exponente de los intereses de un partido y está sujeto al beneplácito del Parlamento, que puede ocasionar su caída; por el contrario, el Duce representa, como jefe del Gobierno, a la nación entera, que está a sus órdenes en la disciplina fascista y en la de la Patria.
P ¿Cuáles son las atribuciones del Duce?
R. El Duce es presidente del Gran Consejo del Fascismo, jefe del Gobierno, jefe del PNF, Primer Mariscal del Imperio, Comandante general de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional.
P ¿Por qué el Duce es el fimdador del Imperio?
R. Porque conduce y vence, contra una coalición de 52 Estados, la más grande guerra colonial de la historia, guerra para aumentar el prestigio, la grandeza y la vida de la Patria fascista. A través de esta guerra y la conquista de Etiopía, Italia ha tenido su Imperio."

El catecismo fascista, Il primo libro del fascista. Roma PNF. 1938.



Consultado en:

http://www.claseshistoria.com/fascismos/%2Bcatecismofascista.htm

sábado, 24 de abril de 2010

Federalismo en España. Tercera Parte

Continuamos el estudio sobre el federalismo en España.

En pleno Sexenio Democrático el federalismo español adquirió un tono revolucionario acusado. Una de sus facetas fue el movimiento cantonal, del que hemos dado cuenta en un artículo anterior. Mientras ocurría este movimiento en la Asamblea en Madrid se estaba discutiendo un proyecto de Constitución Federal. Dicho texto constitucional organizaba al país en quince estados federales más Cuba y Puerto Rico. Dicha Constitución nunca entró en vigor, aunque merece nuestra atención.

Cuando Pavía se pronunció en 1874 los defensores más radicales del federalismo fueron perseguidos, se cerraron sedes y se llegó a deportar a muchos de sus dirigentes y seguidores. Pero el federalismo había calado mucho en muchos sectores sociales, como hemos visto en el artículo anterior, y su presencia no decayó en muchos lugares. El problema provenía, curiosamente, de dentro, de la división interna, que impidió organizarse de forma coordinada. La Restauración había conseguido mantenerlo fuera del Parlamento.

Hacia 1880 el federalismo consiguió reestructurarse y organizarse, pero siguieron las divisiones entre los más radicales y los más pragmáticos o posibilistas. Por otro lado, es el momento del surgimiento de los nacionalismos no españolistas, como el gallego y, sobre todo, el catalán.

Pi y Margall siguió siendo la gran cabeza del federalismo. De esta época es su obra más conocida, Las Nacionalidades (1876), donde defenderá un proyecto de pacto federal. Cuando falleció en 1901 el Partido se dispersó. A pesar del fracaso las ideas federalistas no decayeron, permanecieron como una forma distinta de organizar o vertebrar a España. En realidad, el autonomismo establecido en la Constitución de 1931 recoge parte de este ideario, aunque se creó un estado unitario. Salvando el tiempo y las circunstancias, pueden llegar estas ideas, en cierta medida, hasta el moderno Estado de las Autonomías. Lo que es evidente, es que fue un proyecto alternativo al del centralismo.

lunes, 12 de abril de 2010

Absolutismo. Sexta Parte

En Inglaterra las tendencias a favor del absolutismo de los Estuardo provocaron las dos revoluciones del siglo XVII, l de 1640-1660 y la de 1688, que terminaron por establecer la primera monarquía parlamentaria de la historia. La monarquía quedaba limitada por el Parlamento, que elegía al primer ministro entre sus miembros. Los poderes ejecutivo y legislativo estaban separados, y la justicia era independiente. Además, el monarca nuevo, Guillermo de Orange juró el Bill of Rights, o Declaración de Derechos. Además, se establecía el habeas corpus, que garantizaba las libertades individuales e impedía las detenciones arbitrarias.

domingo, 14 de marzo de 2010

Liebknecht

Karl Liebknecht es un personaje clave en la historia de la izquierda. Nació en 1871 en Alemania. Era abogado, y se afilió al SPD en el año 1900. En 1908 fue elegido miembro de la Cámara de Diputados de Prusia, y en 1912 entra en el Parlamento Alemán. Liebknecht, fiel a la Internacional, fue un crítico profundo de la guerra. Desde su escaño se opuso a la petición de créditos para financiar la guerra en la sesión del 4 de diciembre de 1914. Se quedó solo en el seno del grupo socialdemócrata, y en la propia cámara. Fue expulsado del partido, y encarcelado en el año 1916. Estuvo en prisión hasta 1918.

Con Rosa Luxemburgo creó el grupo espartaquista, y el primero de enero 1919, el Partido Comunista. Durante la sublevación espartaquista fue asesinado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Represión del ludismo

En el anterior artículo sobre el ludismo ya hablamos algo sobre la represión del mismo, pero parece interesante detenerse más en esta cuestión. La primera medida contra la destrucción de máquinas y fábricas se dio en 1769 con una ley aprobada por el Parlamento inglés. La pena para estos delitos era la pena capital. Los trabajadores no cejaron en elevar a dicho Parlamento la prohibición de que se empleasen máquinas. Al no conseguir eco sus demandas, se reanudaron las destrucciones en los primeros decenios del siglo XIX. Como el movimiento alcanzó una enorme dimensión, el gobierno inglés dio como respuesta el empleo del terror.
En el Parlamento inglés en 1812 se generó un debate sobre la cuestión. Lord Byron pronunció un discurso contra el proyecto de ley, pero de nada sirvió. La ley castigaría con la pena de muerte, como antes, las destrucciones.
En España se dio una Orden el 24 de junio de 1824 en las que se decía que los que realizaran estos actos podían ser procesados y castigados como "tumultuarios".

miércoles, 3 de marzo de 2010

El Cartismo

En la década de los años treinta del siglo XIX los líderes del movimiento obrero británico consideraron que eran insuficientes la lucha por mejoras laborales, y que eran necesarias reformas políticas. En 1831, durante la campaña para reformar la ley electoral, Lovett reclamó el sufragio universal. Esta pretensión se basaba en que si los obreros producían la riqueza del país tenían derecho a participar en la vida política.
En mayo de 1838 un grupo redacta un documento que ha pasado a la Historia. Se trata de la "Carta del pueblo". En dicho texto se reclama el sufragio universal, la supresión del certificado de propiedad para ser miembro del Parlamento, es decir, para ser elegido, la inmunidad parlamentaria, y que las circunscripciones electorales fueran iguales, ya que se primaban las rurales frente a las urbanas, que tenían más población. El movimiento cartista está considerando que sin reformas políticas no se producirán los cambios sociales.
El movimiento cartista no era homogéneo. Hay una tendencia más moderada, la que defendían Lovett y Richard Owen. Sus pretensiones eran más económicas; defienden la organización de cooperativas de producción y la supresión de los intermediarios. Otra tendencia, la defendida por O'Brien o por O'Connor se inclinaba más por la lucha política, por los mítines y por la huelga. Los primeros buscan más el entendimiento con las clases medias, frente a los segundos.
En 1839 se celebra en Londres el primer Congreso Cartista, y vencen las posturas más radicales: huelga general, protestas y presiones para conseguir los fines del movimiento. El gobierno británico reacciona ante el miedo a una huelga general, y decide emplear el ejército, además de detener a los líderes y permitir la formación de unidades cívicas armadas. Esta situación provoca una grave tensión entre las dos tendencias del movimiento cartista.
En 1842 hay nuevos intentos de presión pero terminan en fracaso, también.
La conclusión que se sacó de todos estos acontecimientos era que la clase obrera aislada no podía conseguir las reformas políticas necesarias para democratizar el sistema inglés. Se tenderá a buscar la alianza con algunos sectores de las clases medias. Pero, no cabe duda, que el cartismo, a pesar de su fracaso, permite comprobar que es el primer ensayo de organización política obrera. Pero, además, sus reivindicaciones, con el tiempo, triunfaron.

jueves, 15 de octubre de 2009

Soberanía. Segunda Parte

En los Tratados sobre el gobierno civil (1690) de Locke la soberanía pasa a coincidir con el poder del Parlamento. Locke partía, también del pactismo que hemos estudiado con Hobbes pero con consecuencias harto distintas. Los hombres pactan en el estado de naturaleza pero no para crear un Estado coercitivo sino para generar un Estado garantista, es decir, un poder que garantice los derechos naturales del hombre. La visión de Locke es, a diferencia de Hobbes, más optimista. Se camina hacia el Estado liberal.
Rosseau, también parte del pactismo, pero da un giro mayor, al establecer que la soberanía es la suma de las voluntades individuales. Es una nueva concepción que permite derribar el principio legitimador del Antiguo Régimen para fundamentar el de nueva época. La soberanía es de la nación de donde emanan los poderes. Así se recogerá en las Constituciones liberales junto con el principio garantista de los derechos naturales que hemos estudiado.
Pero la voluntad nacional se restringe en la versión más moderada o conservadora del liberalismo. La soberanía aun siendo de la nación sólo es ejercida por una minoría de ciudadanos a través del sufragio censitario, y de limitar las condiciones para poder ser elegido en los parlamentos. Además, este liberalismo desarrollará la teoría de la soberanía compartida. Por un lado, estaría la nacional, es decir la que viene de la nación y, por otro lado, la real o histórica, que tendrían los monarcas, como continuadores de la historia del país. Esto puede comprobarse en algunas de las Constituciones españolas del siglo XIX, las creadas por el liberalismo doctrinario o moderado. Así vemos en la Constitución de 1876 que la potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey (artículo 18).