En este blog hemos estudiado el integrismo en el mundo actual en varios artículos pero no de la corriente ideológica y partido político posterior en la historia contemporánea de nuestro país. En línea con los recientes artículos sobre el carlismo y el tradicionalismo nos faltaba el integrismo.
El ideario del integrismo tendría dos elementos básicos: la condena papal del liberalismo y la utilización de la religión como baza política. En las encíclicas "Mirari Vos" (1832) de Gregorio XVI y Pío IX en "Sylabus" (1864) se condenaba sin paliativos el liberalismo y se prohibía a los católicos aceptar la separación Iglesia-Estado, la libertad de culto, el origen humano de la autoridad (la soberanía nacional), la competencia de las autoridades civiles en materias como la enseñanza o el matrimonio y, por fin, la democracia.
El integrismo fue una corriente ideológica y un partido político en España a partir del "Manifiesto de Burgos" del año 1888. El integrismo de Cándido y Ramón Nocedal se separó de la Comunión Tradicionalista (ver el artículo correspondiente al tradicionalismo) y arrastró a parte del carlismo de este momento. Tenemos que tener en cuenta la situación histórica del momento. El carlismo acababa de ser derrotado en 1876 por tercera vez y parecía ya imposible que pudiera imponerse por las armas. Sus opciones políticas eran, por otro lado, muy escasas. Además, Alejandro Pidal había fundado en 1881 la Unión Católica que había atraido a un sector carlista hacia el apoyo a Cánovas. Así pues, Nocedal comprendió que la única forma de reclutar clientela política para el carlismo era presentarlo como la alternativa católica exclusiva.
El integrismo terminó agotándose por la división en el seno de la Iglesia Española. E movimiento se debilitó mucho cuando Nocedal murió en 1907.
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martes, 20 de abril de 2010
martes, 1 de septiembre de 2009
Sobre el sistema constitucional español de 1876
El sistema de la Constitución del 76 se basaba en el concepto de soberanía compartida, entre la nacional y la histórica, encarnada en la monarquía. Este tipo de soberanía es propio del liberalismo más conservador, frente al progresista. Además, daba al monarca mucho poder, que no bien usado podía llevar a la ruina a la misma monarquía. De hecho, se discute si Alfonso XIII abusó del mismo frente al modelo de su madre, la Reina Regente. Este debate es interesante, y hay una reciente historiografía fascinante, al resepcto, como el libro colectivo y editado por Javier Moreno Luzón, las obras del desaparecido Tussell, o la visión de Carlos Seco Serrano.
Esta Constitución es la que más ha durado en nuestra historia, y solamente se terminó con la Dictadura de Primo de Rivera.
El sistema del turnismo político no pudo, por varias razones, terminar en un sistema democrático, y ahí está la raíz de los problemas contemporáneos de nuestro país, es decir, la dificultad de pasar de un sistema liberal a otro democrático. Pero este paso, tan complicado, no fue fácil en el resto de Occidente, lo que demuestra que nuestra historia no está tan alejada del resto de la europea. ¿Cuántos países europeos pudieron transformar, sin grandes traumas, sus sistemas liberales en otros democráticos? Pues, más bien, creo que nada más que Francia e Inglaterra.
Otro de los grandes problemas de este sistema de la Restauración fue el electoral, por mucho que se terminara por instaurar el sufragio universal con Sagasta. Todo estaba viciado por el fraude electoral y el caciquismo: frente a la España oficial, estaría la real, que no pudo incorporarse al sistema y desembocar en un régimen democrático.
El personaje que impulsó este sistema fue el malagueño Cánovas.
Esta Constitución es la que más ha durado en nuestra historia, y solamente se terminó con la Dictadura de Primo de Rivera.
El sistema del turnismo político no pudo, por varias razones, terminar en un sistema democrático, y ahí está la raíz de los problemas contemporáneos de nuestro país, es decir, la dificultad de pasar de un sistema liberal a otro democrático. Pero este paso, tan complicado, no fue fácil en el resto de Occidente, lo que demuestra que nuestra historia no está tan alejada del resto de la europea. ¿Cuántos países europeos pudieron transformar, sin grandes traumas, sus sistemas liberales en otros democráticos? Pues, más bien, creo que nada más que Francia e Inglaterra.
Otro de los grandes problemas de este sistema de la Restauración fue el electoral, por mucho que se terminara por instaurar el sufragio universal con Sagasta. Todo estaba viciado por el fraude electoral y el caciquismo: frente a la España oficial, estaría la real, que no pudo incorporarse al sistema y desembocar en un régimen democrático.
El personaje que impulsó este sistema fue el malagueño Cánovas.
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