Mostrando entradas con la etiqueta conflictos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conflictos. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de junio de 2013

La civilización de Europa y Rabindranath Tagore

 En este artículo se inserta una parte del discurso pronunciado por Rabindranath Tagore en la Universidad de Tokio, en el año 1916, contra la colonización europea:
"La civilización que nos viene de Europa es voraz y dominante: consume a los pueblos que invade y extermina las razas que se oponen a su conquista. Es una civilización con tendecias caníbales: oprime a los débiles y enriquece a los fuertes. Es una máquina de triturar. Allá donde va, siembra conflictos y disensiones. Es una civilización científica, pero no humana (...). Concentra todas sus fuerzas en el único objetivo de enriquecerse, como lo haría un millonario que vende su alma por una fortuna (...).
Nosotros profetizamos, sin ninguna duda, que esto no podrá durar siempre, ya que existe en el mundo una ley moral soberana que se aplica tanto a los individuos como a las colectividades."
-----------

El texto ha sido consultado en el libro de Primero de Bachillerato, Historia del Mundo Contemporáneo de Vicens Vives, de J. Aróstegui et alli.

sábado, 31 de diciembre de 2011

“Izquierdas y nacionalismos en la España contemporánea”

Izquierdas y nacionalismos en la España contemporánea, de Javier Moreno Luzón (ed.).
Sinopsis:
¿Se puede ser de izquierdas y nacionalista a la vez? ¿O hay sólo una izquierda, marcada por el internacionalismo cosmopolita? ¿Cómo se ha desarrollado en España las relaciones entre las fuerzas progresistas y los diferentes nacionalismo peninsulares? Este libro responde a estas y otras cuestiones a través de un recorrido por los siglos XIX y XX que subraya la complejidad de estos vínculos.
Un recorrido que arranca del liberalismo progresista decimonónico, defensor de la patria española, y acaba con las dudas recientes de la izquierda ante el españolismo, herederas de la oposición a la dictadura de Francisco Franco.
Por su capítulos desfilan diversos discuros y prácticas, de grupos liberales y demócratas -republicanos o monárquicos- y también de los obrerismos marxistas y anarcosindicalistas. Y distintas propuestas de organización estatal, desde las fórmulas federales hasta el patriotismo constitucional basado en la idea de ciudadanía, pasando por los proyectos soberanistas centrífugos. En definitiva, una historia de conflictos indentitarios y territoriales que, lejos de haber finalizado, no deja de evolucionar.
Ver:
www.cazarabet.com/lalibreria
http://www.foroporlamemoria.info/2011/07/izquierdas-y-nacionalismos-en-la-espana-contemporanea/

martes, 27 de diciembre de 2011

Honorio Miranda Torca

Honorio Miranda Torca fue miembro del Sindicato Metalúrgico de la UGT y perteneció a la Agrupación Socialista de La Arboleda (Vizcaya). Al parecer, fue un activo militante en los conflictos políticos y sociales de la zona. Se exilió en Francia y allí siguió militando en el socialismo en los grupos departamentales del PSOE y de la UGT de Saone et Loire. Murió en La Guiche el 9 de abril de 1945.


Ver:


jueves, 21 de abril de 2011

La República del Frente Popular. Reformas, conflictos y conspiraciones

La República del Frente Popular. Reformas, conflictos y conspiraciones es el título de un libro dirigido por Manuel Ballarín y José Luis Ledesma que recoge textos de Ángel Viñas, Gabriel Cardona y Sandra Souto, entre otros. Ha sido publicado la Fundación de Investigaciones Marxistas "Rey del Corral".




Sobre el libro:



"Con la excepción de la Guerra Civil que le sucedió, ningún otro momento de la historia española ha generado tanta letra impresa ni acumula tantas descripciones, relatos, pero también confusiones, mitos y usos públicos como el periodo conocido como del Frente Popular. Lo que para unos es visto como una 'primavera sangrienta' y una 'revolución inminente', es para otros casi una idílica etapa de reformas. Pero tanto o más significativo que todo eso es que ese periodo ha sido tradicionalmente considerado un mero prólogo, preludio o incluso primer acto de la contienda fratricida. Y, como consecuencia, su estudio ha tendido a buscar los factores y responsables de su abrupto final, y no se aborda tanto el conjunto de ese tiempo, sino aquello que pueda prefigurar el estallido de la guerra. Dicho de otro modo, su historia se ha reducido a menudo a la crónica de una muerte, o al menos de un fracaso anunciado. Este libro surge animado por la intención de aportar un espacio para debatir sobre esos meses y tratar de indagar en toda su complejidad y aristas más allá de lo que en ellos pudiera haber de augurio del cataclismo bélico iniciado en julio de 1936, y supone la continuación natural de dos obras anteriores dedicadas a los dos primeros bienios de la II República -Avenida de la República (2007), y La II República en la encrucijada: el segundo bienio (2009)-. Como sus dos precedentes, este volumen presenta los trabajos de una serie de especialistas de reconocido prestigio. Con sus contribuciones, los autores no sólo abordan el periodo desde diversos aspectos y enfoques, sino que además muestran que son todavía bastantes los interrogantes y retos que ese periodo genera y hacen patente que los historiadores están acometiendo esos interrogantes y nuevas líneas de estudio que pueden convertir esa última fase de la República en terreno de fructífero debate histórico sobre el conjunto de los convulsos años treinta del siglo XX español".



Consultado en:



http://www.tiempodehistoria.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1723

sábado, 28 de agosto de 2010

Consenso

Por consenso se entiende, en política, la práctica propia de sistemas democráticos por la que se busca la resolución pacífica de las controversias y diversas formas de entender los problemas o de resolverlos. Se considera que tiene una doble vertiente:

1. El acuerdo general sobre los valores sobre los que se fundamenta la democracia. Esta vertiente tiene que ver con la conformidad de las fuerzas políticas sobre unos principios básicos que se plasmarían en la Constitución. En nuestra reciente Historia tendríamos el ejemplo del consenso llegado para sacar la Constitución de 1978. Es evidente que el consenso total es imposible. Los grupos o sectores que no entran en el mismo, por diferentes razones, suelen limitarse o se les anula por ciertos controles sociales.

2. Una forma de arreglar o superar los conflictos de forma pacífica pero sin renunciar a las diferencias políticas. Esta acepción tiene que ver con el intento de conciliar programas o intereses políticos distintos. Esta vertiente se opone a la imposición de la mayoría, sino a la búsqueda o elaboración de compromisos y apoyos muy amplios a la hora de tomar decisiones políticas, como puede ser, la aprobación de una ley orgánica. Suele darse en sistemas frágiles donde se busca un marco mínimo de acuerdo porque se estima que es mejor dicho acuerdo que la persistencia de las discrepancias o diferencias. Nuestra Transición fue un ejemplo claro. Los Pactos de la Moncloa son un ejemplo evidente. Las fuerzas políticas renunciaron a mantener fuertes discrepancias en favor del objetivo común de traer y consolidar la democracia, habida cuenta de la fragilidad de la situación.

En la actualidad, en las democracias consolidadas el consenso aparece como forma de consolidación de las mismas, y sobre todo, como una forma de protección de las minorías políticas. Pero esta protección tiene sus peligros porque puede llevar consigo un triunfo no efectivo de la mayoría frente a esas minorías.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Qué es la política?

La política es un concepto que abarca de forma genérica la actividad desarrollada por el hombre de forma interesada, con una justificación ideológica, y con unos objetivos que deben ser conseguidos y válidos para la comunidad. Pero esta definición es muy vaga y hay muchas otras aproximaciones que terminar por enriquecerlo.

Una primera perspectiva considera la política relacionada con el conflicto. En este sentido se habla de un juego de amigo-enemigo, o como lucha o combate entre individuos y grupos para conquistar el poder y, una vez conseguido, usarlo en beneficio propio y en perjuicio de los vencidos. Un ser político sería, en esta perspectiva como aquel que ha sabido desarrollar una serie de argucias, así como saber emplearlas para conseguir el mejor resultado en el enfrentamiento.

La segunda visión considera la política desde una dimensión ética. Sería la disposición a obrar en la comunidad influyendo o utilizando el poder para lograr el bien común. Las acciones políticamente correctas serian aquellas actitudes que tienen presente la dignidad de las personas o los derechos y libertades de personas y/o grupos.

La política, también es entendida como el colectivo de individuos que ocupan cargos durante un tiempo. Se habla, pues, de clase política, como un grupo cohesionado que, pretende, independientemente de las ideas, su autoperpetuación.

Como se comprueba, se trata de un término o concepto complicado. Al principio se designó como el arte o ciencia del gobierno, naciendo en la polis griega (política viene de polis, de gobierno de la polis). Este concepto se relaciona con el de estudio de cómo emplea el Estado sus recursos para tomar decisiones políticas. Sería la "policy" anglosajona. El problema de esta concepción tiene el problema de que alude más al resultado de la política que a la política en sí.

Hoy en día, se considera la política como la interacción entre los distintos actores que, al tener intereses encontrados, luchan para acceder o influir sobre el poder público. El poder, ya sea por consenso o por imposición genera y transforma las normas que regulan la convivencia con el fin de resolver los conflictos. Sería el concepto anglosajón "politics", es decir, el juego o juegos y las relaciones de poder en relación con las deliberaciones y desacuerdos que atecederían a la toma de decisiones. El concepto, pues, sí que trata de la política en sí, no del resultado de la misma, como en el anterior concepto de "policy".

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El derecho a la huelga en España

En España la prohibición de la huelga y su tipificación como delito duró hasta el año 1909. Un año antes, en 1908, una ley había previsto la creación de comités paritarios para conciliar a las partes en los conflictos colectivos. En 1922 un decreto estableció los comités permanentes y temporales para resolver los conflictos. En la II República la huelga y el lockout (cierre patronal) eran ilegales si se realizaban en contra de lo dispuesto en las normas de los jurados mixtos o si violaban la conciliación o los laudos arbitrales. En el Código Penal de 1932 ya no se consideró la huelga como un delito de sedición, como hasta el momento.
En el franquismo, el Fuero del Trabajo prohibió la huelga, al tipificar como delito los actos individuales o colectivos que turbasen la producción. En el Código Penal de 1944 se volvió a establecer el delito de sedición para las huelgas de los obreros.
El Decreto-ley de 4 de marzo de 1977 anuló la normativa del franquismo, estableciendo una serie de condiciones para que una huelga fuera legal. Por fin, en la Constitución de 1978 estableció en su artículo 37, punto 2 lo siguiente:

"Se reconoce el derecho de los trabajadores y empresarios a adoptar medidas de conflicto colectivo. La ley que regule el ejercicio de este derecho, sin perjuicio de las limitaciones que se puedan establecer, incluirá las garantías precisas para asegurar el funcionamiento de los servicios esenciales de la comunidad".