Según la Ley de Sucesión de 1947 España se constituía en Reino
aunque, como bien se sabe, sin rey en ese momento. Un decreto de 4 de
junio de 1948 establecía que todas las referencias que en la legislación
se hacían al rey y a la Monarquía se atribuían al jefe del Estado. Así
pues, Franco decidió conceder títulos nobiliarios como habían venido
haciendo desde tiempo inmemorial los monarcas. Estos títulos servían para
premiar a personajes leales al franquismo: militares que se hubieran
destacado en la guerra, civiles que hubieran realizado servicios a favor
de la causa, o personajes fallecidos. También, concedió la Grandeza de
España, el máximo honor para un noble en España.
Algunos de los títulos fueron los siguientes:
Duque de Primo de Rivera a José Antonio, a título póstumo.
Duque de Mola al general Emilio Mola, a título póstumo.
Duque de Calvo Sotelo a Calvo Sotelo, a título póstumo.
Conde del Alcázar de Toledo al general José Moscardó.
Marqués de Queipo de Llano al general Gonzalo Queipo de Llano.
Conde de Arruga al oftalmólogo Hermenigildo Arruga
Conde de Arteche al presidene del Banco de Bilbao, Julio Arteche.
Marqués de Varela de San Fernando al general Enrique Varela.
Marqués de Santa María de la Almudena, al nuncio de Su Santidad en España, cardenal Federicho Tedeschini.
Conde de Fenosa a Pedro Barrié de la Maza, presidente de Fenosa.
Marqués de Suances a Juan Antonio Suances.
Condesa del Castillo de la Mota a Pilar Primo de Rivera.
Marquesado de Ramón y Cajal, al Nobel Santiago Ramón y Cajal, a título póstumo.
Baronesa de Camporredondo a María Samaniego y Martínez-Fortún, suegra
de José Antonio Girón, y que había perdido al marido y a tres hijos
varones en Madrid durante la guerra, asesinados.
Duque de Cádiz con tratamiento de Alteza Real a Alfonso de Borbón y
Dampierre, y a su esposa, la nieta de Franco, Carmen Martínez-Bordiú.
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lunes, 17 de junio de 2013
La concesión de títulos nobiliarios en el franquismo
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domingo, 2 de junio de 2013
Juntas Militares de Defensa
Las Juntas Militares de Defensa fueron asambleas o grupos de jefes y oficiales de infantería que surgieron en 1916 y duraron hasta 1922. Nacieron con un elevado espíritu corporativo por varias causas. Por un lado, recogían parte del ideario regeneracionista, pero, además los militares estaban preocupados por el elevado coste de la vida en plena Guerra Mundial en España, y que les afectaba directamente. Pero, sobre todo, sus integrantes eran contrarios a los militares africanistas, o más bien, contra las autoridades del Ministerio de la Guerra que ascendían a dichos militares por méritos de guerra de forma muy rápida frente a los ascensos por antigüedad, muchísimo más lentos.
El pretexto que impulsó a la creación de estas Juntas se produjo a causa de la orden del gobierno de Romanones de exigir pruebas de aptitud a los oficiales que quisieran ascender. Los militares consideraron estas pruebas como humillantes. Los propios artilleros se negaron a efectuarlas, y el arma de Infantería se sumó a este plante. En Cataluña comenzaron a funcionar las primeras Juntas. La figura principal sería el coronel del Regimiento Vergara de Barcelona, Benito Márquez. En mayo del año siguiente, el capitán general de Cataluña, Alfau, arrestó a los principales protagonistas. Pero ante el aumento de la tensión con el Manifiesto de las Juntas, donde se recogían las quejas de los militares, el gobierno cedió y se ordenó liberar a Márquez y demás arrestados.
Tenemos que tener en cuenta que el movimiento de las Juntas militares gozó, al principio, de cierto predicamento social, desde algunos periódicos y tribunas de opinión, y el propio monarca no desaprobaba a estos militares.
El ministro La Cierva maniobró para dividir a los junteros al aceptar algunas de las reivindicaciones de tipo técnico o militar. Pero el gobierno liberal de García Prieto era contrario a las juntas por considerar que se inmiscuían en asuntos que sólo competían al poder civil. Eso le valió su caída. Vueltos los conservadores con Eduardo Dato, y con el veterano Fernando Primo de Rivera como ministro de la Guerra, se reconoció a las Juntas. A cambio, estos militares acudieron en ayuda del gobierno cuando estalló la huelga general.
En 1922 las Juntas decaían y fueron disueltas por Sánchez Guerra. Habían perdido su poder, y su prestigio inicial, pero, sobre todo, tenían la fuerte oposición de los militares africanistas. Estos militares acusaban a los junteros de cobardes, burócratas e insolidarios con el sufrimiento que padecían los que luchaban en Marruecos.
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miércoles, 8 de mayo de 2013
La labor humanitaria de Alfonso XIII en la Primera Guerra Mundial
La labor humanitaria del rey Alfonso XIII surgió casi de forma casual
en torno a su secretaria particular y su titular, Emilio Torres. La
publicidad de sus acciones fue realizada por la prensa francesa. Esto
provocó la creación de una verdadera oficina en el Palacio Real con la
finalidad de localizar desaparecidos y prisioneros franceses, británicos
y alemanes. Desde el año 1915 se localizaron centenares de miles de
prisioneros y desaparecidos gracias al servicio prestado desde Madrid.
Además, se gestionó medio centenar de indultos de la pena capital casi
todos con éxito, se atendieron unas cinco mil demandas de repatriación
de heridos graves, y se gestionaron unas veinte mil informaciones de
familias residentes en territorios ocupados. Esta oficina fue financiada
por el monarca, y le reportó fama entre los beligerantes.
La Oficina se organizó en varias secciones:
1. Servicio de desaparecidos.
2. Servicio de información y correspondencia en territorios ocupados.
3. Servicio de prisioneros.
4. Servicio de repatriaciones de militares heridos graves o enfermos.
5. Servicio de repatriaciones de población civil.
6. Servicio de internamiento en Suiza.
7. Indultos.
8. Conmutaciones de pena.
9. Remesa de fondos a individuos o familias que vivían en territorios ocupados y que se hallaban incomunicados durante mucho tiempo en relación con sus familiares.
10. Informes relativos a visitas de inspección realizadas por los delegados españoles a las embajadas en Berlín, Viena y Roma.
-------
Para la redacción de este blog he consultado las siguientes obras:
Julián Cortés-Cabanillas, Alfonso XIII. Vida, confesiones y muerte, Barcelona, Juventud, 1966, y en edición moderna de Planeta DeAgostini de 1995.
Antonio Niño, "El rey embajador", en Javier Moreno Luzón (ed.), Alfonso XIII. Un político en el trono. Madrid, Marcial Pons, 2003.
La Oficina se organizó en varias secciones:
1. Servicio de desaparecidos.
2. Servicio de información y correspondencia en territorios ocupados.
3. Servicio de prisioneros.
4. Servicio de repatriaciones de militares heridos graves o enfermos.
5. Servicio de repatriaciones de población civil.
6. Servicio de internamiento en Suiza.
7. Indultos.
8. Conmutaciones de pena.
9. Remesa de fondos a individuos o familias que vivían en territorios ocupados y que se hallaban incomunicados durante mucho tiempo en relación con sus familiares.
10. Informes relativos a visitas de inspección realizadas por los delegados españoles a las embajadas en Berlín, Viena y Roma.
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Para la redacción de este blog he consultado las siguientes obras:
Julián Cortés-Cabanillas, Alfonso XIII. Vida, confesiones y muerte, Barcelona, Juventud, 1966, y en edición moderna de Planeta DeAgostini de 1995.
Antonio Niño, "El rey embajador", en Javier Moreno Luzón (ed.), Alfonso XIII. Un político en el trono. Madrid, Marcial Pons, 2003.
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viernes, 10 de agosto de 2012
La insurrección de octubre del 34 y la II República en Eibar
La insurrección de octubre del 34 y la II República en Eibar es un libro de Jesús Gutiérrez Arosa (2001)
Resumen:
Se analizan con detalle los factores que hicieron de Eibar una población referente y símbolo del republicanismo a lo largo de la II República en el Estado español.
Además de los factores políticos y sociales se presta atención preferente a las causas de la insurrección de octubre de 1934, preparación del movimiento, desarrollo del mismo, factores que determinaron su fracaso, etc. También se analiza la posterior represión y el juicio en el que los mandos militares dictaron duras sentencias contra los encausados.
Posteriormente, a raíz de las elecciones de 1936 en las que venció El Frente Popular, se decretó una amnistía de la que se beneficiaron los encausados en los hechos sucedidos en 1934 en Eibar.
En:
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jueves, 29 de septiembre de 2011
Forja
Forja fue una asociación de militares fundada en septiembre de 1951, vinculada a actividades católicas, bajo el patrocinio del padre José María Llanos, figura clave en la transición ideológica de una parte de la Iglesia española en franquismo. Forja duró unos siete años. Mantuvo relaciones con el FELIPE, organización que hemos estudiado en otro artículo de este blog. En Forja estuvieron militares que luego terminarían en la Unión Militar Democrática: Julio Busquets, Jesús Martín Consuegra y Restituto Valero. En la reunión fundacional en Coca (Segovia), el capitán Luis Pinilla y el padre Llanos estuvieron presentes 66 militares, 26 de ellos cadetes aún, entre los que estaban Miguel Alonso Baquer y Javier Calderón.
Forja fue una mezcla de centro de formación espiritual y de discusión teórica. El gobierno la prohibió en 1959. Sobre Forja han escrito Busquets y Gabriel Cardona. Para el primero, esta asociación atrajo a jóvenes militares hacia un nuevo espíritu militar, exigente y “críticamente ortodoxo”, algo incómodo para los mandos y hasta para muchos compañeros. Para Cardona, Forja planteó las primeras reservas mentales en los cuarteles después de años de silencio (Ver la obra de Busquets, Militares y demócratas).
Forja fue una mezcla de centro de formación espiritual y de discusión teórica. El gobierno la prohibió en 1959. Sobre Forja han escrito Busquets y Gabriel Cardona. Para el primero, esta asociación atrajo a jóvenes militares hacia un nuevo espíritu militar, exigente y “críticamente ortodoxo”, algo incómodo para los mandos y hasta para muchos compañeros. Para Cardona, Forja planteó las primeras reservas mentales en los cuarteles después de años de silencio (Ver la obra de Busquets, Militares y demócratas).
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