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martes, 6 de agosto de 2013

Proletariado

Dentro de la parte que dedicamos en este blog al estudio de conceptos históricos e ideológicos nos acercamos al del proletariado.
El término proletariado nace con Marx, y designaría la clase social de los trabajadores, es decir, de los que no son propietarios de los medios de producción. Marx estableció dos acepciones del término. Por un lado, denominaría como proletariado a los obreros de las fábricas pero, por otro lado, también haría una definición mucho más amplia, al incluir en el concepto a todos los trabajadores productivos asalariados.
Para Marx con el desarrollo del capitalismo se produciría una proletarización de la sociedad. Afectaría a los artesanos, campesinos, empleados, comerciantes, etc. Se asimilarían al trabajor de la fábrica. El proletariado sería el sujeto histórico protagonista de la revolución, de la transformación de la sociedad, y de la destrucción del capitalismo.
El gran problema del concepto del proletariado es que engloba, en su acepción máxima, a distintos tipos de trabajadores que presentan grandes diferencias económicas, sociales, políticas y culturales. Pensemos en las diferencias de todos estos tipos entre un funcionario y un campesino o un obrero de una cadena de montaje. Algunos autores prefieren emplear el concepto de "clases trabajadoras".

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Huelga General

Históricamente, la huelga general ha sido considerada por el sindicalismo revolucionario como el medio más adecuado para conseguir el triunfo de la Revolución sobre las fuerzas económicas, sociales y políticas que sostendrían el capitalismo. A través de la huelga general, los sectores productivos pasarían a manos de los obreros y campesinos, quienes expropiarían los medios de producción. Estos medios se organizarían a través de sindicatos, comités y cooperativas. Es la expresión máxima de la acción directa. En la Carta de Amiens de 1906 se estableció que la huelga revolucionaria era el camino para llegar al final del proceso revolucionario, llegando a la total emancipación capitalista.
Pero la huelga general no ha tenido ni tiene, en la actualidad, un carácter revolucionario, ya que se emplea como un medio para solucionar problemas que no encuentran solución mediante huelgas parciales, o para acelerar cambios políticos y sociales.
En España, tanto la CNT como la UGT utilizaron la huelga general en distintos momentos y ámbitos geográficos: en 1902 en Cataluña y en 1917 en toda España. El anarcosindicalismo siempre fue más partidario de la huelga general que el sindicalismo socialista. Para los socialistas la huelga general generaba un desgaste de las fuerzas sindicales.