Mostrando entradas con la etiqueta obreros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta obreros. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de noviembre de 2013

Manuel Agulló Sempere

Manuel Agulló Sempere nació en Elche en el año 1885. Formó parte del primer Comité Directivo de las Juventudes Socialistas de Elche en el año 1904. Además de estar afiliado al PSOE en la Agrupación Socialista de dicha ciudad, también lo estuvo a la UGT. Representó a los obreros de la construcción de Elche en el Congreso Extraordinario de la UGT del año 1927.
En la guerra civil luchó por la República y al terminar la guerra tuvo que marchar al exilio en el Norte de África. Estuvo en varios campos de concentración y compañías de trabajo para terminar por establecerse en Orán. Allí residió hasta el año 1962, para pasar a Francia donde falleció en el año 1968.
Ver:

martes, 29 de octubre de 2013

Francisco Cabello Jurado

Francisco Cabello Jurado era natural de Sevilla, aunque vivía en Palma de Mallorca cuando estalló la guerra. Tenía unos cuarenta años. Había estudiado para ser maestro pero no debió acabar la carrera. Era anarquista. Se dedicó a dar clase a los obreros en el Ateneo Libertario de Valencia. En Mallorca trabajaba de relojero. Fue detenido. Se le asesinó en enero de 1937. Es un desaparecido.
Ver:
http://www.memoriadelesilles.org/public/bios/detbio.asp?id=309

martes, 26 de febrero de 2013

La revuelta alemana de junio de 1953


Entre las revueltas que se dieron en los países comunistas del Este de Europa la que aconteció en junio de 1953 en Alemania es la menos conocida. Se trata, realmente, de la primera de todas ella, y merece que nos detegamos en la misma.

A finales de mayo de 1953 el gobierno de la RDA anunció una reducción de los salarios de los obreros a menos que alcanzaran un 10% de incremento de la producción. El día 16 de junio se inicia una huelga espontánea entre los obreros de la construcción de la avenida Stalin de Berlín oriental. Esta protesta se expande por toda la capital y por otras ciudades. Los obreros ocupan algunas comisarias de policía e incendian edificios del gobierno, así como el del partido comunista. Los huelguistas pedían unas condiciones mejores de vida, elecciones libres, sindicatos libres y el final de la ocupación soviética.

La revuelta fue reprimida con contundencia por los tanques soviéticos (el empleo de los tanques se hará común en futuras revueltas). Se detuvieron a más de cincuenta mil personas y murieron centenares de alemanes.

lunes, 21 de enero de 2013

El Congreso de la Internacional de Basilea en 1869


La historiografía oficial ha mostrado a la Primera Internacional como resultado de la iniciativa y dirección de Marx y Engels y ha reducido la presencia de los anarquistas a una operación de infiltración ajena a los obreros internacionalistas de la primera hora, al mismo tiempo que ha minusvalorado, cuando no ha silenciado, la presencia de otras corrientes ideológicas entre los fundadores y defensores de la Internacional obrera. Sin embargo, como casi siempre, la realidad es más compleja que las interesadas simplificaciones de la historiografía marxista. Recogemos aquí el último capítulo del libro La Internacional de los Trabajadores (desde su fundación hasta el Congreso de Basilea) del anarquista James Guillaume, que conoció los hechos de primera mano por participar tan activa como decididamente en los conflictos sociales de su tiempo. Reproducimos la traducción que se publicó en una edición que salió en La Habana en octubre de 1946, homenaje a los anarquistas cubanos que continuaron la lucha de los trabajadores por su emancipación de toda tiranía.
El artículo completo en:

martes, 16 de octubre de 2012

Huelga por la jornada de ocho horas en Guadalajara (1902)


En el mes de junio de 1902, con la perspectiva de un sensible aumento de la demanda de obreros de la construcción en Guadalajara, los albañiles alcarreños decidieron forzar a los patronos a aceptar la jornada laboral de ocho horas, una emblemática reivindicación de la clase trabajadora. Rápidamente, la burguesía se puso manos a la obra para conjurar el éxito de la Sociedad de Albañiles (adherida a la UGT): buenas palabras desde la prensa con tono paternal, intervención directa del gobernador civil… Aunque la mayoría de los patronos aceptaron las peticiones obreras, la Condesa de la Vega del Pozo, de mano de su administrador Enrique Figueras, hizo imposible el acuerdo y forzó el fracaso de la lucha obrera, algo que era previsible por la desacostumbrada sumisión que los albañiles mostraban en la carta que reproducimos y por la falta de solidaridad de los canteros y demás oficios del ramo. Componían el Comité de Huelga: Isaac Henche, presidente; Modesto Henche, vicepresidente; José Dombriz, secretario; y Manuel Molina, Isidoro Dombriz y Julián Toquero, vocales.
El artículo completo en:

lunes, 27 de agosto de 2012

Breve repaso al socialismo. Segunda parte


El marxismo

a)Introducción

Friedrich Engels (1820-1895) era hijo de un rico fabricante de tejidos y un gran conocedor de la realidad industrial y económica del momento. Karl Marx (1818-1883), por su parte, tuvo una amplia formación académica y filosófica y se había formado con los jóvenes hegelianos, la corriente a la izquierda de los discípulos del filósofo Hegel. La colaboración entre ambos supuso la elaboración de una nueva teoría socialista que, con el tiempo, se denominaría marxismo, con una gran influencia en la política y en la historia.

Marx y Engels consideraron que sus doctrinas socialistas eran teorías científicas frente a las de los socialistas utópicos porque éstos sustituían la realidad social por creaciones fantásticas al margen de dicha realidad. Por eso, sus ideas son conocidas como socialismo científico, al partir del análisis de la realidad económica y la descripción del enfrentamiento entre las clases.

A mediados de los años cuarenta, Marx llegó a la conclusión de que el liberalismo no podía resolver las contradicciones que veía en el capitalismo. En 1845 escribe las Tesis sobre Feverbach donde hace una profunda crítica a los filósofos, ya que considera que hasta el momento solamente habían analizado e interpretado de diversas maneras el mundo, pero no de transformarlo, que era de lo que se trataba. En 1847 escribe Miseria de la Filosofía, donde rechaza el socialismo que no fuera científico.

Con Engels, escribe en 1848 el Manifiesto Comunista, una obra fundamental en la historia del socialismo y donde se formulan las ideas claves del marxismo. Esta obra fue un encargo de la Liga de los Comunistas. El lema de su portada decía “¡Proletarios del mundo, uníos!”, un llamamiento a la organización y la lucha política de los obreros para la defensa común de sus intereses y para conquistar el poder. El texto parte de la idea de que la historia de la sociedad era la historia de la lucha de clases. En el Manifiesto se denuncia la sociedad burguesa y se plantea que el futuro pasaría por la emancipación del proletariado, la desaparición de la burguesía y la construcción de la sociedad sin clases. Las ideas expresadas en el Manifiesto se desarrollarán de forma más profunda en otra obra clave, El Capital.

b)Materialismo histórico

La principal tesis del marxismo afirma que existe una relación dialéctica, o de tensión entre la base económica (infraestructura) y la ideología y la política (superestructura). La economía es el fundamento de la historia. Cada sociedad se montaría sobre las relaciones de producción. Un cambio en la economía provocaría la aparición de otra superestructura, es decir un cambio de ideas, de mentalidades, de estado, etc.. Además, la relación sería mutua, es decir, que, a su vez, la superestructura actuaría sobre la infraestructura o economía, pero el papel predominante y clave sería el de ésta.


c)Lucha de clases

Para el marxismo los hombres no actúan aislados sino en grupos sociales que condicionan a los individuos. Como la sociedad está organizada en relaciones de producción, la función del individuo viene definida por la división del trabajo. Así pues, los que se encuentran en las mismas condiciones forman una clase. Las clases son grupos sociales que ocupan un lugar determinado en el proceso de producción. Unos son propietarios y otros no. Las clases surgen cuando lo hace la propiedad privada y la historia es, por tanto, la lucha entre propietarios y no propietarios, entre opresores y oprimidos. La conciencia de clase se convierte en uno de los puntos más importantes en la lucha para destruir el capitalismo. Los obreros deben ser conscientes de la clase a la que pertenecen.

En relación con la explotación que sufren los obreros estaría el concepto de valor que formula Marx. El valor de un producto no sería el del mercado sino el del trabajo. El capitalista paga un salario al trabajador pero el obrero produce, trabajando, un valor superior al de la retribución que recibe. Ese valor superior que produce y no cobra, se acumula y genera beneficios al capitalista, se denomina plusvalía. La plusvalía es, por lo tanto, un trabajo sin pagar, con el que se forman los capitales.


d)La dictadura del proletariado

Esta tesis no fue exhaustivamente planteada por Marx y sí, posteriormente, por Lenin. Es, además, una de las más discutidas y revisadas. Marx hablaba de una dictadura transitoria. Una vez que el proletariado conquistara el poder emplearía los mecanismos del Estado para destruir el capitalismo. Progresivamente, el Estado debía ir reduciéndose hasta desaparecer.


e)Sociedad sin clases

La última fase en la transformación de la sociedad se definiría por la supresión de las clases. Los medios de producción estarían colectivizados y, por tanto, la relación con los medios sería la misma para todos los individuos. Así pues, ya no habría clases ni tensiones, ni explotación, ni Estado.


La difusión del marxismo

Marx y Engels participaron activamente en la actividad del movimiento obrero. El marxismo se difundió entre los obreros que buscaban la creación de un partido político propio, independiente de los partidos burgueses. De ese modo se irán creando partidos políticos socialistas en el último tercio del siglo XIX. Unos se inclinarán por la lucha pacífica y progresiva para conquistar el poder dentro del juego democrático (elecciones y participación en los parlamentos y en los gobiernos) mientras intentan conseguir reformas a favor de la clase obrera. Pero, también habrá otros partidos que optarán por la toma revolucionaria del poder que, con el tiempo, serán conocidos como partidos comunistas.

domingo, 26 de agosto de 2012

Breve repaso al socialismo. Primera Parte


Introducción

El movimiento obrero organizado se reforzó con la elaboración y difusión de las teorías o doctrinas socialistas


El socialismo premarxista

a)Precursores del socialismo

Como precursores de del socialismo podemos encontrar a finales del siglo XVIII un movimiento en las zonas industriales británicas dirigido por intelectuales y miembros de profesiones liberales, que pedían una reforma del Parlamento y el sufragio universal masculino y femenino, y que fueron conocidos como radicales. Destacó Thomas Spence, que publicó el libro Los verdaderos derechos del hombre. Los radicales pueden ser considerados los precursores de los cartistas por la búsqueda de soluciones políticas a la cuestión social generada por la Revolución Industrial.

b)Robert Owen

La gran figura precursora del socialismo en Gran Bretaña fue, sin lugar a dudas, Robert Owen (1771-1858). Este galés era fabricante de hilo de algodón y tenía una fábrica en New Lanark (Escocia). Estaba influido por las ideas de Rousseau y otros filósofos ilustrados, así como por economistas como David Ricardo. Owen introdujo en su fábrica una serie de importantes reformas: educación para los hijos de los obreros, aumento de salarios, reducción de la jornada laboral y la aplicación de un sistema de incentivos. Con estas mejoras consiguió un espectacular aumento de producción. Owen utilizó esta experiencia como respaldo para sus propuestas de reforma social, pero fracasó a la hora de intentar convencer a los empresarios de la bondad y ventajas de sus reformas. Owen puso en marcha una nueva ciudad en Estados Unidos, New Harmony, organizada en cooperativas obreras, pero fracasó.

c)Socialismo utópico

Desde de los inicios del siglo XIX, algunos intelectuales empezaron a criticar los costes sociales de la industrialización y plantearon modelos sociales y políticos alternativos. El término socialismo comenzó a emplearse en la Revolución de 1830 en Francia. Al principio, su significado era un tanto impreciso y se relacionaba con la eliminación de la desigualdad social. El primer socialismo recibió mucha influencia de las ideas ilustradas pero, también, de algunas del romanticismo y del cristianismo. En los planteamientos de los socialistas utópicos predominaron consideraciones morales sobre las injusticias y los efectos negativos del capitalismo. Como alternativa se planteaban modelos sociales ideales, utópicos, en los que desaparecerían la explotación y la injusticia social, por lo que es conocido como socialismo utópico. Donde se desarrolló con más intensidad fue en Francia, con menos obreros pero donde abundaban los intelectuales herederos de la Revolución Francesa interesados en las ideas políticas frente a una Inglaterra con más proletariado, pero con mayores preocupaciones por los problemas concretos de los obreros, como hemos visto en el caso de Owen. Los más importantes socialistas utópicos fueron Fourier, Saint-Simon y Cabet.

Estos pensadores no tienen muchos elementos en común aunque podemos señalar algunos. No suelen ser partidarios de la revolución y sí de emplear métodos pacíficos para cambiar la sociedad, basándose en el convencimiento progresivo y la aceptación por parte de la burguesía de la necesidad y bondad de los cambios. Frente a los conflictos entre las clases sociales abogan por la concordia y el entendimiento. En estos planteamientos parece evidente la influencia ilustrada y de Rousseau, al basarse en la idea de la bondad natural del hombre.

Los socialistas utópicos plantearon, como hemos señalado, modelos para una nueva sociedad. Charles Fourier (1772-1837) imaginó una sociedad ideal de comunidades de hombres y mujeres, a la que denominó como falansterios. Serían poblaciones con 1.600 habitantes, entre los que se distribuirían las funciones y trabajos alternativamente, para evitar la excesiva especialización. En los falansterios se respetaría la propiedad privada y el derecho de herencia, pero los instrumentos de producción serían comunes. Los falansterios eran grandes edificios, que recuerdan los palacios barrocos, en cuya parte central se encontrarían los talleres y almacenes, mientras que en las alas laterales se situarían las viviendas. Se llegaron a organizar algunos falansterios en Francia y en otros países pero terminaron por fracasar.

Por su parte, Saint Simon (1760-1825) era un noble de ideas liberales que propuso un desarrollo racional de la industria para superar los enfrentamientos sociales. Era partidario de aplicar el progreso técnico a la producción y de la existencia de una élite científica que dirigiera una organización social para proporcionar el bienestar general. Sus discípulos fundaron el monasterio de Ménilmontant, donde cada miembro trabajaba según su capacidad.

Cabet publicó en el año 1842 su obra Viaje a Icaria donde describirá su propio proyecto utópico, con clara influencia de Platón y de Tomás Moro. Cabet defendía un modelo de sociedad con sufragio universal.

d)Otros pensadores

Auguste Blanqui (1805-1881) participó activamente en las Revoluciones de 1830 y 1848. Defendió la creación de una organización conspirativa para fomentar el levantamiento de masas. Blanqui fue un verdadero profesional de la Revolución y sus ideas influyeron en las de Lenin en relación a la cuestión de la organización de un partido para hacer la revolución. Por su parte, Louis Blanc propuso la constitución de talleres nacionales en la Revolución de 1848 para dar trabajo a los parados.

Una de las figuras más importantes, a caballo entre el socialismo y el anarquismo, fue Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865).Proudhon participó en la vida política francesa y europea. Era tipógrafo autodidacta, que denunció la propiedad privada, a la que consideró el origen de la desigualdad. En su principal obra ¿Qué es la propiedad? afirmó que la propiedad era un robo. Sus ideas y ataques contra las instituciones, el poder y el autoritarismo le convierten en un precursor del anarquismo.

e)Extensión del socialismo

Las primeras teorías socialistas se fueron extendiendo entre los trabajadores europeos en las décadas de 1830 y 1848. En el año 1836 un grupo de exiliados alemanes fundó en París la Liga de los Justos, una organización cuya doctrina era igualitaria. Posteriormente, la organización cambió de nombre por la de Liga de los Comunistas. En vísperas de la Revolución de 1848 la Liga se proponía la abolición de la propiedad privada. En esta Liga comenzaron a destacar dos jóvenes inquietos, Friedrich Engels y Karl Marx.

domingo, 5 de agosto de 2012

«Las Casas del Pueblo generaron las grandes acciones de los obreros asturianos hasta 1936»


«Manuel Llaneza fue clave en la extensión de esas obras, y Asturias el mayor foco español, junto con el País Vasco y Madrid»
La entrevista a uno de los autores del libro, «Los palacios obreros. Casas del Pueblo socialistas en Asturias (1902-1937), libro editado por KRK del que son autores Manuel Jesús Álvarez y Luis Arias González (abril de 2011), por parte de J.L. Argüelles, en:
http://www.lne.es/gijon/2011/04/04/casas-pueblo-generaron-grandes-acciones-obreros-asturianos-1936/1055479.html

jueves, 26 de julio de 2012

Disputando la esfera pública: violencia anticlerical, conflictividad y el Sagrado Corazón de Jesús, abril de 1931 – julio de 1936


Disputando la esfera pública: violencia anticlerical, conflictividad y el
Sagrado Corazón de Jesús, abril de 1931 – julio de 1936.

Maria Thomas
Cuadernos de Historia Contemporánea. (UCM), vol. 33 (2011).

Resumen

Los actos de violencia anticlerical e iconoclasta después de julio de 1936 reconfiguraron radicalmente las relaciones sociales y el paisaje físico en la zona republicana. Usando la destrucción del Sagrado Corazón de Jesús como enfoque analítico, este texto examina la conexión entre la lucha llevada a cabo por los obreros anticlericales entre abril de 1931 y julio de 1936 contra la presencia pública de la Iglesia católica, y la severidad y las formas de destrucción anticlerical durante la guerra civil.
Texto completo:PDF
Consultado en:
http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/36665

sábado, 2 de junio de 2012

Ángel Gavín Pradilla


Ángel Gavín Pradilla nació en Alcubierre (Huesca) en 1894. Al poco tiempo de nacer su familia se trasladó a vivir a Huesca. Fue maestro nacional y abogado. En el año 1920 estaba ya dirigiendo la Escuela de Naval (Huesca). Muy pronto, también, alcanzó renombre porque se dedicó a defender a los obreros encausados por su participación en huelgas y conflictos laborales. Ingresó en el PSOE, siendo elegido secretario provincial de Huesca. En la Revolución de 1934 participó en el Comité Revolucionario. Volvió a destacarse en los tribunales defendiendo a los encausados por participar en la Revolución. Además, colaboró en la reconstrucción de la organización socialista en Huesca.

Gavín perteneció al sector centrista del Partido Socialista y fue uno de los protagonistas de la polémica que se desató en la organización socialista con motivo de la elección de candidato en el Frente Popular. Los dos candidatos eran Gavín y otro de los socialistas más importantes de Huesca, Julián Borderas. Ganó Borderas por un estrecho margen de votos pero se denunciaron algunas irregularidades acontecidas en la asamblea regional. La Comisión Ejecutiva del PSOE recomendó que se repitiera la votación pero no tuvo lugar porque Gavín decidió retirarse.

En 1936, Gavín fue elegido miembro de la Comisión Gestora provincial y en el mes de abril actuó como compromisario del PSOE por Huesca en la elección del presidente de la República.

El día 23 de agosto de 1936 fue asesinado.


Ver:





H. LAFOZ RABAZA. Dirigentes…,p. 204.




El Pasado oculto: fascismo y violencia en Aragón (1936-1939) / Julián

Casanova… [et al.]. – Madrid : Siglo XXI, 1992, p. 601.

J.M. AZPIROZ. Poder político y conflictividad social en Huesca durante la Segunda República [Tesis doctoral, Zaragoza 1991. Tomo II.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La acción directa

La acción directa fue un método de lucha del anarcosindicalismo, que en España practicó la CNT. Consistía en el enfrentamiento directo con los patronos fuera de los cauces legales o de mediación personal o institucional existentes. La justificación de este método debe encontrarse en la consideración de que el capitalismo estaría estructurado y organizado en función de los intereses de la burguesía, por lo que esos mecanismos de mediación no serían válidos, ya que solamente se habían establecido en beneficio de la misma. Los burgueses evitarían, de esta forma, la lucha de clases. En consecuencia, los obreros tendrían que emplear métodos propios para conseguir sus reivindicaciones. La acción directa incluiría: la huelga, el trabajo a un ritmo más lento, boicot en la fábrica, a los comercios o a los propietarios de la tierra y el sabotaje.

martes, 6 de septiembre de 2011

Miguel Acuña Larios

Miguel Acuña Larios nació en La Palma del Condado, provincia de Huelva. Fue dirigente de la Sección de Obreros Arrumbadores (los arrumbadores son los encargados en las bodegas de sentar las botas y de trasegar, cabecear y clarificar los vinos) y de la Agrupación Socialista de su localidad. Al triunfar el golpe de julio de 1936 en La Palma del Condado, fue detenido y fusilado el 9 de agosto. No había cumplido 30 años.






Ver:



F. ESPINOSA MAESTRE, La guerra civil en Huelva. Huelva: Diputación, 1996, pp. 404 y 637.



http://diccionariobiografico.psoe.es/pdfTemps/Biografia_4498.pdf

lunes, 2 de mayo de 2011

Los Ateneos Obreros

Los ateneos obreros aparecen en la segunda mitad del siglo XIX como alternativa a los ateneos que la burguesía ha ido abriendo en distintas ciudades como centros para el fomento de la cultura y del arte. Los ateneos obreros pretendían ser centros culturales populares, es decir, se centraban en las preocupaciones y necesidades culturales y de ocio de las clases trabajadoras. Destacarán, entre muchos ejemplos, el Ateneo Catalán de la Clase Obrera y el Ateneo Enciclopédico Popular.


Hemos señalado que se presentan como una alternativa a los ateneos burgueses pero, conviene, señalar, además que los ateneos populares surgen por el desinterés del Estado liberal por la educación y fomento cultural de los obreros.

Los anarquistas mostraron una intensa y constante preocupación por la mejora cultural de los obreros. Por su parte, los socialistas se incorporaron después hacia estas iniciativas desde una posición inicial más recelosa o tímida. A finales del siglo XIX cambiarán de posición y se lanzarán a intentar conquistar el espacio cultural perdido ante los anarquistas. En lo que sí estaban de acuerdo unos y otros era en que el triunfo de sus ideas debía ir precedido o acompañado de la educación del proletariado. Si los obreros no tenían educación ni cultura era imposible que la revolución triunfase, es decir, se convertían en instrumentos para el fin revolucionario que se pretendía.

Los ateneos se organizaron como un espacio común, una casa para todos los obreros, desde donde se difundían doctrinas e ideas sociales y políticas, especialmente las relacionadas con las ventajas de la asociación y la organización como medios para luchar en defensa de sus intereses, además del reforzamiento de la conciencia de clase. Este primer objetivo se fue acompañando del eminentemente cultural. Se abrieron en su seno bibliotecas populares, centros de lectura, escuelas para adultos y para los hijos de los obreros, y espacios para desarrollar el deporte, actividades musicales y teatrales, así como lugares para el ocio.

En el comienzo del siglo XX se vive una verdadera eclosión de ateneos obreros de signo anarquista, pero, también las casas del pueblo socialistas albergarán las actividades propias de los ateneos. Es importante destacar que, en algunos casos ateneos y casas del pueblo llegaron a contar con actividades relacionadas con servicios médicos, mutualidades y economatos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Colectivizaciones industriales en la Guerra Civil

El fenómeno de las colectivizaciones industriales se da, especialmente en Cataluña, la primera región industrial del país. Por un lado, hay un fenómeno de asunción de poderes por parte del pueblo, tomando las fábricas y talleres, en una suerte de “revolución espontánea” pero, por otro lado, se genera una espiral de violencia, traducida en persecución de enemigos políticos y de represión de clase.
Conviene detenerse en los primeros momentos de julio de 1936 en los que se mezclan, como hemos señalado, el idealismo y la violencia. La primera medida que se toma nada más ser derrotados los sublevados en Barcelona no fue, realmente, la toma de fábricas y talleres para realizar el cambio revolucionario y comenzar a producir pensando en una nueva sociedad, sino la toma de medidas, por parte de los dirigentes obreros, para combatir y derrotar la posible contrarrevolución.
En agosto se comprobó, una vez que, realmente el peligro de esa posible contrarrevolución se había conjurado, que la situación industrial catalana no estaba en una situación boyante. El textil catalán llevaba tiempo en una profunda crisis y no cabía esperar una salida de la misma por la asunción de la gestión de las empresas por parte de los obreros. La guerra, además, empeoró esa crisis por una evidente contracción de la demanda y por las dificultades para la importación. El índice de producción cayó de forma vertiginosa en el verano y otoño. Además, el aumento de salarios no fue suficiente ante el enorme incremento del coste de la vida. Tenemos que tener en cuenta, como dificultad añadida, que Cataluña estaba recibiendo a miles de refugiados de zonas tomadas por los sublevados; hacia el final de 1936 la Generalitat calculó que había unos trescientos mil.
Esta compleja y difícil situación fue abordada con una mezcla de elementos revolucionarios y otros del más puro modelo capitalismo, aunque todo estuviera dirigido por sindicatos y comités obreros. El 24 de octubre de 1936 se dio el famoso Decreto de Colectivizaciones (el texto se puede consultar en este mismo blog). Como consecuencia del mismo, se estableció un aparato administrativo con apoyo anarquista del consejero de Economía, el anarcosindicalista Joan Fábregas. El Decreto establecía que debían colectivizarse las empresas que antes del 30 de junio de 1936 tuvieran más de cien obreros, aquellas cuyos propietarios hubieran sido declarados fascistas por sentencia de un tribunal popular o que hubiesen sido abandonadas por ellos, las empresas de cincuenta a cien obreros si así lo decidían las tres cuartas partes, y las de menos de cien trabajadores si la mayoría se ponía de acuerdo y con la conformidad del propietario. Este Decreto ofrecía, pues, la dirección de las empresas colectivizadas a los obreros y mantenía la pequeña industria como propiedad privada. Medidas similares se establecieron en el País Valenciano.
La situación económica siempre fue muy difícil por la guerra: problemas de abastecimiento como consecuencia del encarecimiento de los bienes de consumo, descenso de los salarios reales, utilización de materias primas y bienes de peor calidad y aparición del mercado negro. Este panorama generó tensiones y protestas, siendo la otra cara del fenómeno de conquista del poder por la clase obrera y el fin de la lucha de clases, que supusieron las colectivizaciones industriales.

domingo, 31 de octubre de 2010

Decreto de colectivizaciones en Cataluña. 24 de octubre de 1936

«La criminal sublevación militar del 19 de Julio, ha producido un trastorno extraordinario a la economía del país. El Consejo de la Generalidad tiene que atender a la reconstrucción de los estragos que han causado a la industria y al comercio de Cataluña, la traición de los que intentaron imponer a nuestro país, un régimen de fuerza.

La reacción popular producida por aquella sublevación ha sido de tal intensidad, que ha provocado una profunda transformación económico-social, los fundamentos de la cual se están asentando en Cataluña. La acumulación de riquezas en manos de un grupo de personas cada vez mas restringido, iba seguida de la acumulación de miseria en la clase trabajadora y por el hecho que aquel grupo, para salvar sus privilegios, no dudó en provocar una cruenta guerra, la victoria del pueblo equivaldrá a la muerte del capitalismo.

Es necesario ahora, pues, organizar la producción, orientarla en el sentido de que el único beneficiario sea la colectividad, el trabajador, al cual corresponderá la función directiva del nuevo orden social. Se impone la supresión del concepto de la renta que no proceda del trabajo.

El principio de la organización económico-social de la gran industria tiene que ser la producción colectivizada.

La sustitución de la propiedad individual por la colectiva la concibe el Consejo de la Generalidad, colectivizando los bienes de la gran empresa, es decir, el capital, y dejando que subsista la propiedad privada de los bienes de consumo y de la pequeña industria.

El esfuerzo revolucionario de la clase trabajadora levantándose en armas para aplastar el fascismo, plantea este cambio en la estructura económica y social que hasta poco era mantenida. Uno de los problemas fundamentales que plantea este cambio de situación es el de la organización del trabajo, que debe articular las fuentes de riqueza y ordenar su distribución en concordancia con las necesidades sociales.

Después del 19 de Julio, la burguesía declaradamente fascista desertó de sus puestos, la mayoría ha huido al extranjero; una minoría ha desaparecido. Las empresas industriales afectadas no podían quedar sin dirección y los obreros decidieron intervenirlas, creando comités obreros de control. El Consejo de la Generalidad tuvo que sancionar y encauzar lo que espontáneamente realizaban los obreros.

Por la situación en que se encontraban algunas de ellas, los obreros, para salvar sus propios intereses, se vieron obligados a proceder a su incautación, creándose así la necesidad de la colectivización de las industrias. El Consejo de Economía, atento a los anhelos de la clase trabajadora y cumpliendo el programa que de antemano habíase señalado, recoge sus palpitaciones y orienta el conjunto de la vida de Cataluña, de acuerdo con la voluntad de los trabajadores.

Mas la colectivización de las empresas significaría poco si no se ayudaba su desenvolvimiento y pujanza. A tal efecto se ha encargado al Consejo de Economía el estudio de las normas básicas para proceder a la constitución de una Caja de Crédito Industrial y Comercial que proporcione el apoyo financiero a las empresas colectivizadas y para que agrupe nuestra industria en grandes concentraciones que aseguren el máximo rendimiento y posibiliten las mejores transacciones a nuestro comercio exterior. Se están también realizando los estudios necesarios para la creación de un organismo de investigación y asesoramiento técnico que proporcione a la industria mayor eficacia y progreso.

Atendidas las consideraciones precedentes y visto el informe del - 20 - Consejo de Economía, a propuesta del Consejero de Economía y de acuerdo con el Consejo, Decreto : Articulo 1°. - De acuerdo con las normas que dan establecidas en el presente decreto, las empresas industriales y comerciales de Cataluña se clasifica en:

a) Empresas colectivizadas, en las cuales la responsabilidad de la dirección recae en los propios obreros que las integran, representados por un Consejo de Empresa.

b) Empresas Privadas, en las cuales la dirección va a cargo del propietario o gerente con la colaboración y fiscalización del Comité de Control […].


Barcelona 24 de octubre de 1936. El Consejero Primero, Josep Tarradellas. El Consejero de Economía, Joan P. Fábregas”


-----------------------

Consultado en:

http://sauce.pntic.mec.es/~prul0001/Textos/Texto%2012%20tema%20XIV.pdf

viernes, 3 de septiembre de 2010

Las ligas patrióticas en Chile y en Argentina

Las ligas patrióticas funcionaron entre 1910 y la década de los treinta del siglo XX. Funcionaban como sociedades secretas, con grupos o fuerzas paramilitares para reventar huelgas, generar violencia y hostigar a los obreros y a las organizaciones sindicales.

En Chile nacen en 1910 en Antofagasta, Tarapacá y Tacna. Se dedicaron a hostigar a la población peruana de la zona. Estas eran provincias recién incorporadas a Chile después de la guerra del Pacífico. Gracias a la pasividad de las autoridades consiguieron echar a la población peruana. Posteriormente, estas ligas se multipllican por todo el país, y se vincularon con ciertos sectores del ejército. En Santiago y en Valpaíso funcionaba la Liga Patriótica Militar. Sus miembros generaron un discurso antisindical y xenófobo. También, se opusieron al presidente Arturo Alessandri.

En Argentina nace la Liga Patriótica Argentina en relación con la Semana Trágica de aquel país, como hemos explicado en el artículo anterior. Su intervención fue decisiva para reprimir a los obreros y a los anarquistas. Después de estos hechos la Liga se expandió por el país, con el apoyo de ciertas autoridades. También, esta organización desarrolló un discurso xenófobo, como en Chile. En 1930 participaron en el golpe militar.

lunes, 23 de agosto de 2010

Los mítines

Los mítines (meeting, o encuentro, en inglés) son reuniones públicas en torno a una causa política común. Son espectáculos estáticos en los que unos cuantos oradores, o uno solo reciben el apoyo entusiasta de un auditorio compuesto de personas predispuestas hacia dichos oradores y sus discursos, así como para reforzar los liderazgos y las lealtades.

Los mítines surgen muy relacionados con el movimiento obrero y el nacimiento de los partidos de masas cuando entran en decadencia los partidos tradicionales del sistema liberal, más bien clubs políticos con poca o nula presencia en las calles. Los partidos de izquierdas comienzan a usarlos, aunque luego los partidos fascistas y de derechas terminarán por emplearlos. En principio, los partidos de izquierdas comprendieron que el mitín era un instrumento muy eficaz para difundir ideas entre un público con escasa formación, como era el compuesto por los obreros. Los partidos fascistas transformarán los mítines en grandes exaltaciones de sus líderes con una parafernalia muy bien estudiada, como bien sabemos, por tantos reportajes sobre los actos nazis y fascistas italianos.

Los mítines terminaron por ser un instrumento de socialización política en las democracias, pero en la actualidad la mayor formación general de la población, así como los nuevos medios de comunicación y transmisión de ideas han hecho perder la primigenia función formativa y de socialización política. Hoy se usan en las campañas electorales como un instrumento para demostrar el gran número de seguidores, de unión entre los militantes y los líderes, esperando, además, los minutos en los que las cadenas de televisión retransmiten una parte breve del acto, para las audiencias.

viernes, 23 de abril de 2010

Federalismo en España. Segunda Parte

En un anterior artículo comenzamos el estudio del federalismo en España. Aquí presento la segunda entrega de este breve trabajo.
El federalismo adquirió un gran protagonismo en la Revolución de 1868 que derribó a Isabel II. Los defensores de estas ideas se agruparon en torno al Partido Republicano Democrático Federal, frente a la otra corriente del Partido Demócrata que aceptó el principio monárquico de la Constitución de 1869. La implantación del nuevo partido fue desigual en cada región o provincia. El programa de los federalistas era heterogéneo y unía la defensa de grandes reformas sociales y agrarias, y se acercaba al socialismo. Tenemos que tener en cuenta que el federalismo recogía ideas reformistas de las clases medias, con un acusado laicismo y anticlericalismo y que no se sentían identificadas con el sistema político liberal moderado o conservador isabelino. Pero, desde la Revolución se habían incorporado ideas obreristas, más a la izquierda, en la línea del cooperativismo. Conjugar ideas de esas clases con las que podían defender los obreros era harto complejo, e impedía presentar un programa político común claro. Esta heterogeneidad provocó no pocas disputas internas, además de por las tácticas políticas a emplear. Otro de los grandes problemas era alcanzar una dirección común. En contraposición, este interclasismo hizo aumentar su protagonismo y sus bases en la sociedad española. El resultado fue su éxito electoral.

martes, 2 de marzo de 2010

Lo radicales en la Inglaterra del XVIII: Thomas Spence

Una de las corrientes en favor de los obreros en la Inglaterra de la Revolución Industrial es la de los radicales. En la década de los años setenta del siglo XVIII surge en el seno de las clases populares londinenses y en distintas ciudades industriales y con apoyo de intelectuales, una corriente que piden reformas políticas, especialmente el derecho al sufragio universal. Como se comprueba este movimiento es previo en medio siglo al del cartismo e influyó en el mismo.

Entre los intelectuales radicales destacará, sin lugar a dudas, Thomas Spencer. Algunos le consideran un socialista utópico. Era maestro de escuela y preceptor. En el año 1775 presentó un texto muy polémico en la Sociedad Filosófica de Newcastle, con el título, Los verdaderos derechos del hombre, que le valió la expulsión de dicha institución. Además, escribió, El sol meridiano de la libertad, del año 1801, y Restauración de la sociedad en un estado natural, del mismo año. Spencer vendía estos textos en las calles, y los exponía en cuadros y carteles para el pueblo. Este tipo de actividad en las calles era muy propia de los radicales del momento.

Spencer defendía la destrucción de toda autoridad personal y hereditaria, y la propiedad privada de la tierra que era inherente a dicha autoridad. Pretendía una reforma agraria radical, colectivizando la tierra, puesta en manos de los municipios. Estos municipios deberían arrendar la tierra a los campesinos. Parte de la renta que se sacaría debería ser redistribuida entre todos.

Dicho autor fue un claro defensor de la igualdad entre hombres y mujeres. El sufragio debería ser, claramente, universal, y no debería existir la concepción de ilegitimidad para los niños nacidos fuera del matrimonio.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los escuadristas

Los escuadristas eran ex soldados, jóvenes y trabajadores parados imbuidos de ideas nacionalistas que formaban bandas o escuadras al terminar la Gran Guerra, a comienzos de los años veinte en Italia. Atacaban a los socialistas, a los huelguistas, a algunos locales católicos, se dedicaban a romper huelgas y ocuparon los territorios en dipusta del Fiume y del Trentino en el año 1922. Al año siguiente se encuadraron en la Milicia fascista.
Estas escuadras surgen del desclasamiento producido por la guerra. Muchos combatientes, al regresar del frente, no pueden reincoporarse a los modos de vida del momento. Hay una cierta nostalgia del heroísmo y un acusado nacionalismo. Están orgullosos de sus heridas, de sus medallas, de sus uniformes, de su vida en la milicia donde tenían un lugar y había un orden, donde recibían y daban órdenes, frente a una sociedad y una economía con graves problemas, con paro y donde no son comprendidos. No se identifican con los burgueses porque su modo de vida es harto distinto, además del interés por la paz que demuestran para que puedan prosperar sus intereses. Pero tampoco congenian con los obreros y sus reinvindicaciones porque consideran que son egoístas. Las verdaderas reivindicaciones serían las de la patria a las que debían subordinarse todas las demás.
Estas tropas de choque encuentran el apoyo de una parte de la clase intelectual italiana desengañada del parlamentarismo y del liberalismo italiano. En este sentido destacará Gabriele D'Annunzio, que con esos escuadrones ocupará el puerto de Fiume y se convertirá en un héroe nacional. En Italia cunde la idea de que la victoria ha sido pírrica, que el enorme esfuerzo realizado en vidas y recursos económicos no ha servido para mucho. La aventura del Fiume es una respuesta a este desegaño.
Estamos, pues, ante un fenómeno social en el que el fascismo calará muy pronto.