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martes, 25 de septiembre de 2012

“Contra Companys, 1936. La frustración nacionalista ante la Revolución”


Contra Companys, 1936. La frustración nacionalista ante la Revolución, libro de Enric Ucelay-Da Cal, Arnau González i Vilalta (coords.).
La historia se compone de una suma de hechos ventilados públicamente, de otros conocidos a medias y, aun, de misterios que han quedado siempre entre dudosas tinieblas. El presente volumen pretende exponer y descubrir uno de estos últimos: un misterio catalán durante la Guerra Civil española (1936- 1939). Un enigma nunca explicado con claridad, tapado y menospreciado intencionadamente durante décadas y apartado del foco de la historiografía con claras motivaciones políticas: ¿Hubo o no un complot contra el presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys, a finales de 1936, protagonizado por sectores nacionalistas catalanes? Complot contra Companys y contra el predominio anarquista en la Cataluña de los primeros meses de guerra, que estaría vinculado a muchos otros aspectos, como la posible salida catalana de la contienda a través de un proceso secesionista o hasta un posible pacto del nacionalismo catalán con Franco. Rumores o misterios aún más secretos, hechos no acontecidos al fin y al cabo, pero que estarían siempre presentes en el decurso del conflicto en territorio catalán provocando agrias polémicas.
El volumen reúne la mayoría de aportaciones historiográficas que a lo largo de los últimos casi cuarenta años se han ido publicando sobre la cuestión desde diferentes posiciones. Así, componiendo un gran tapiz, los diferentes autores aquí incluidos, algunos con aportaciones específicamente redactadas para la obra, presentan una amplia mirada poliédrica a los diversos matices de lo que se ha llamado el “afer Rebertés” o el complot contra Companys.
Ver:

domingo, 14 de agosto de 2011

Enric Pérez i Farràs

Enric Pérez nació en Lleida en 1885. Pérez fue comandante y mantuvo contactos con la CNT y grupos republicanos. En 1930 intentó conspirar contra el gobierno Berenguer. Cuando llegó la República, Francesc Macià le hizo jefe de los mossos d’esquadra. En los sucesos de la Revolución de Octubre de 1934 defendió el palacio de la Generalitat, a las órdenes de Companys. Pérez se negó a acudir a Capitanía cuando fue requerido. Estos hechos le acarrearon una condena a muerte pero el presidente Alcalá-Zamora le indultó. Al producirse el golpe del 18 de julio de 1936 luchó contra los militares sublevados y se hizo asesor militar de la Columna Durruti. En el exilio intentó organizar una unidad de combatientes catalanes para luchar a favor de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Falleció en México en el año 1949.


lunes, 7 de febrero de 2011

Estatuto de Autonomía de Catalunya en la Segunda República

En este artículo nos acercaremos a la historia de su elaboración, aprobación y desenvolvimiento del Estatuto de Autonomía de Catalunya de la Segunda República hasta su abolición por Franco.




Después del acuerdo entre Macià y el gobierno provisional de la República que sustituirá la República Catalana por una Generalitat provisional el 17 de abril de 1931, ésta fue encargada de elaborar un anteproyecto de estatuto de autonomía que debía ser consultado en plebiscito por Cataluña y ratificado, posteriormente, por las Cortes constituyentes españolas. La Generalitat designó una diputación que establecerá una ponencia redactora presidida por Jaume Carner. El 20 de junio de 1931 se presentó el anteproyecto con el nombre de Estatut de Núria, lugar donde fue redactado. Fue votado en referéndum el día 2 de agosto con una participación del 75% del censo electoral, y con el 99% de votos afirmativos. Las mujeres, aún privadas del derecho al voto, presentaron 400.000 firmas de adhesión al Estatut. El 18 de agosto de 1931 el presidente Niceto Alcalá Zamora presentó el Estatuto en las Cortes.



El Estatut era una especie de desiderátum federalista, previendo un gobierno común para los Països Catalans, que no fue recogido por la Constitución de 1931, que establecía España como estado integral. Reivindicaba la lengua catalana como la única oficial en Cataluña y todos los niveles educativos serían competencia exclusiva de la Generalitat. También debía cambiar el régimen municipal, la división territorial, el derecho civil y el orden público, pasando a depender de la Generalitat, que contaría con los recursos de las antiguas diputaciones provinciales.



En las Cortes se abrió el debate sobre el Estatuto el 6 de mayo de 1932, pero las Cortes no consideraban que hubiera que ratificarlo, a partir del contenido de la Constitución aprobada en diciembre de 1931. Las Cortes establecieron que no era más que un anteproyecto modificable en muchos aspectos. El Estatut de Núria tocaba aspectos fundamentales de la concepción unitaria o centralista del Estado español, provocando un intenso debate y una evidente crispación política. Los parlamentarios catalanes harán una enérgica defensa del Estatut, especialmente Companys y Campalans. En este debate se destacó, sin lugar a dudas, el propio Azaña que, a pesar de no ser un político decididamente autonomista, defendió que la autonomía de Cataluña era un derecho inalienable del pueblo catalán. Al final, las Cortes aprobaron el Estatut de Catalunya el 9 de septiembre de 1932. No cabe duda que pesó mucho en esta aprobación el peligro que había supuesto la Sanjurjada en agosto de ese año.



El Estatut definirá a Catalunya como un región autónoma dentro del Estado español, aspecto que suponía una clara rebaja de lo definido en el Estatut de Núria. Implantaba el bilingüismo, reducía la competencia legislativa catalana, preveía la designación de delegados para supervisar los actos ejecutivos de la Generalitat, sustraía a la misma la competencia exclusiva en la enseñanza, creaba una junta de seguridad mixta para el orden público, que podía ser mantenido por intervención del poder central sin requerimiento ni participación de la Generalitat, suprimía el Tribunal Paritario para dirimir los conflictos entre la Generalitat y el poder central, ya que estos conflictos serían competencia del Tribunal de Garantías Constitucionales.



A pesar de la evidente decepción por estos recortes, el Estatuto se convirtió en algo muy útil e histórico, ya que suponía la reconquista de las instituciones catalanas de gobierno y con capacidad legislativa, aunque limitada. El siguiente problema fue el de la lentitud de los traspasos, ya que en 1938 aún quedaban servicios por traspasar, así como el de los conflictos sobre los bienes y derechos que el Estado cedía a Generalitat. Se creó una Comisión Mixta del Estatuto para ejecutar los traspasos y hacer las valoraciones oportunas.



Uno de los grandes conflictos llegó, como hemos visto en algunos anteriores artículos, con la declaración de inconstitucionalidad de la Ley de Contratos de Cultivo en junio de 1934. Las relaciones entre los dos poderes se tensaron de forma evidente.



Después de los hechos del Seis de Octubre de 1934 el Estatut fue suspendido parcialmente y no será restaurado completamente hasta la victoria del Frente Popular en febrero de 1936. Se puede decir que durante la guerra civil se dio un período de máxima asunción de competencias estatutarias por parte de la Generalitat, al menos entre 1936 y 1937, pero la autonomía catalana comenzó su final cuando el ejército franquista entró en territorio catalán. Una ley de 5 de abril de 1938 abolía el Estatut y todos los signos de autonomía. Dicha ley se completó cuando toda Cataluña fue ocupada en febrero de 1939.

viernes, 28 de enero de 2011

Consell Nacional de Catalunya

El Consell Nacional de Catalunya fue un organismo político creado en París por Lluís Companys el 18 de abril de 1940, después de haber disuelto el gobierno de la Generalitat. El Consell estaba formado por personalidades importantes de la cultura catalana en el exilio: Pompeu Fabra, Jaume Pi i Sunyer, Josep Pous i Pagès, Antoni Rovira i Virgili y Jaume Serra i Húnter. El Consell tendría como función principal asesorar al president de la Generalitat. Cuando los alemanes invadieron y derrotaron a Francia y Companys fue detenido, el Consell desaparece por la imposibilidad de actuación de Josep Irla, nuevo presidente de la Generalitat, que residía en la Francia de Vichy. Carles Pi i Sunyer creará en Londres un nuevo Consell en setiembre de 1940. Formarán parte de este Consell: Josep Trueta, Josep Maria Batista i Roca, Ramon Parera y Fermí Vergés. El Consell mantuvo contacto con los gobiernos aliados en relación con la situación de Cataluña. Esta institución, además, se relacionó con las comunidades de catalanes exiliados en América, donde se formará una delegación presidida por Josep Carner y Manuel Serra i Moret. Una parte de los miembros del Consell terminará por abandonar las posiciones legalistas de restablecimiento del Estatut y de la República para proponer la autodeterminación. Esto provocó la división en el seno del Consell. En junio de 1945, Josep Irla lo disuelve y forma un gobierno de personalidades.

viernes, 21 de enero de 2011

Joan Casanovas i Maristany

Joan Casanovas nació en 1890 en Sant Sadurní d’Anoia en el seno de una familia de propietarios rurales. En 1912 ingresa en el Partit Republicà Català. Fue elegido diputado provincial durante el período 1919-1923, así como conceller de la Mancomunitat de Catalunya en 1921. Al defender, como abogado, a sindicalistas, comienza a relacionarse con Companys, Layret, Seguí, etc.. Durante la Dictadura de Primo de Rivera se exilia en París y Ginebra. Regresa en 1931 y participará en la creación de la Esquerra Republicana. Casanovas fue conceller de Defensa de la República Catalana y, luego, conseller de Governació. A partir de diciembre de 1931 fue nombrado conceller de Fomento y vicepresidente de la Generalitat. En 1933 fue elegido presidente del Parlament de Catalunya. A raíz de los sucesos de octubre de 1934 fue detenido. Entre julio y septiembre de 1936 presidirá los dos primeros gobiernos de la Generalitat. Casanovas fue contrario tanto a la actuación de los anarquistas como a la del gobierno de la República. En noviembre de 1936 decidirá exiliarse. En el exilio intentó negociar la neutralidad de Francia y del Reino Unido. Decide regresar en mayo de 1937, aunque al año siguiente se exiliará definitivamente. Murió en Francia en 1942.