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viernes, 20 de junio de 2014

Los gritos del silencio

La película "Los gritos del silencio" es obra del director Roland Joffé. Se realizó en el año 1984. Los intérpretes fueron los siguientes: Sam Waterston (Sydney Schanberg), Haing S. Ngor (Dith Pran), John Malkovich (al Rockoff), Julian Sands (Jon Swain), Craig T. Nelson (mayor Reeves), y Spalding Gray (cónsul de los Estados Unidos).
El argumento es el siguiente: en el año 1972 Sydney Schanberg trabaja en Camboya para el diario New York Times como corresponsal de guerra. Tiene como guía a Dith Pran que, además, le sirve como traductor. Pran también es periodista. Los dos protagonistas intentan realizar su labor en medio de la violencia desatada, peses a los riesgos y dificultades que corren. Quieren denunciar lo que están viendo. Pero por el hecho de haber nacido en dos mundos distintos sus destinos serán muy diferentes.
Es una película dura, una película que hay que ver.

martes, 27 de mayo de 2014

Manuales escolares de Historia en el franquismo

Emilio Castillejo Cambra ha escrito, Mito, legitimación y violencia simbólica en los manuales escolares de Historia en el franquismo. La obra ha sido publicada por la UNED dentro del proyecto de investigación de los manuales escolares producidos en España, Portugal y América Latina durante los siglos XIX y XX.
Una reseña del libro en:

lunes, 21 de octubre de 2013

Martín Ainsa Pinal

Martín Ainsa Pinal es uno de los personajes principales de la historia del socialismo en Huesca. Participó en la creación de la Sociedad del Arte de Imprimir y Similares de la UGT en el año 1912, siendo su vicesecretario y presidente dos años después. En el año 1913 fue elegido en la recién creada Federación de Sociedades Obreras de Huesca. También fue uno de los fundadores de la Agrupación Socialista de Huesca en el año 1931. Ainsa Pinal fue el único socialista elegido en las elecciones municipales de febrero de 1931. Fue responsable de la inspección de los servicios municipales del Ayuntamiento de Huesca, aunque se destacó más como vocal de la Comisión Mixta de Reforma de la Enseñanza.
Murió fusilado el 12 de diciembre de 1936.
Para profundizar en la vida de Ainsa Pinal:
J. CASANOVA y otros. El pasado oculto. Fascismo y violencia en Aragón (1936-1939). – Madrid: Siglo XXI, 1992, p.610

lunes, 29 de julio de 2013

Orden General de Francisco Largo Caballero

 En este caso insertamos la Orden General que dio el presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra, Francisco Largo Caballero en octubre de 1936 en plena organización de la defensa de Madrid:
Pueblo de Madrid! ¡Combatientes del frente! Llegó la hora del esfuerzo decisivo. Los ataques del enemigo se estrellan contra nuestra voluntad de vencer. Es el momento, no sólo de hacer frente al enemigo, sino de arrojarlos de una vez para siempre de sus posiciones actuales, de librar a Madrid de la garra fascista, que se extiende impotente sin poder llegar al corazón de nuestra capital.El Gobierno, estrechamente unido a los combatientes del frente, los conjura a proseguir su lucha heroica, a no ceder un solo palmo de terreno, a lanzarse al ataque con la violencia del que, sin saber combatir, tiene de antemano asegurada la victoria.
A la vez que exige, el Gobierno anuncia a las fuerzas del frente que dispone de todos los medios necesarios para lograr el triunfo. Disciplina férrea. Ni un solo paso atrás. Hacia delante siempre. Y que los prisioneros que caigan en nuestras manos, sean, al ser respetadas sus vidas, como os ordeno que las respetéis, la mejor evidencia de qué lado están la barbarie y la destrucción y de qué otro el heroísmo de quienes por defender la causa del pueblo, pueden permitirse la grandeza que inspira las masas populares.
Obedecer con toda tranquilidad y confianza en las órdenes de vuestros jefes y de vuestros Comisarios de guerra.
¡Al ataque!
¡Por la liberación definitiva de Madrid, fortaleza suprema de la lucha mundial contra el fascismo!
Aguarda la llegada de vuestros partes de victoria el presidente del Consejo de ministros y Ministro de la Guerra.
Francisco Largo Caballero
Madrid, 28 de Octubre de 1936"
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Texto sacado del siguiente enlace:

domingo, 3 de febrero de 2013

La cultura del exilio anarcosindicalista español en el sur de Francia


La cultura del exilio anarcosindicalista español en el sur de Francia
Alicia Alted Vigil y Lucienne Domergue
A quien no está muy al tanto de la ideología y de la realidad histórica del anarquismo, la conjunción de este término con el de cultura puede resultar, cuanto menos, paradójica. En efecto, desde sus orígenes el concepto de anarquía fue sinónimo de desorden y violencia y la “acción directa” vinculada al anarquismo o al anarcosindicalismo se identificó siempre con el terrorismo o el nihilismo.
Sin embargo, para los anarcosindicalistas su actuar implicó en todo momento la unión de una teoría (“la Idea” o “las ideas”) con una praxis (la acción), y la revolución social que preconizaban, llevaba implícita una formación, una transformación voluntarista de la persona por medio de su propia toma de conciencia y de su capacitación a través de la cultura.
En consonancia con esto, cualquier intento de comprensión de lo que ha sido y significado el anarcosindicalismo en la historia contemporánea española no puede prescindir de esa consideración, que constituye el punto de partida de este libro, con el que queremos mostrar, como el anarquismo es mucho más que la imagen que una gran parte de la sociedad en nuestro país continúa manteniendo hoy en día. Encierra unos principios que se proyectan en unas formas de vida y en unas prácticas culturales que conservan plena vigencia y que podrían ayudar a mejorar el mundo en el que vivimos.
Alicia Alted Vigil es catedrática de Historia Contemporánea en la UNED (Madrid).
Lucienne Domergue era en 2007, cuando falleció, catedrática emérita en la Université de Toulouse-Le Mirail (Toulouse).
En la elaboración de esta obra ha colaborado el historiador, documentalista e investigador Roger González Martell.
Más información: http://www.cazarabet.com
Consultado en:
http://fal.cnt.es/?q=node%2F35205

domingo, 20 de enero de 2013

La revolución de los comités. Hambre y Violencia en la Barcelona Revolucionaria. De junio a diciembre de 1936


La revolución de los comités. Hambre y Violencia en la Barcelona Revolucionaria. De junio a diciembre de 1936.
Agustín Guillamón
El presente libro es complemento o continuación de los anteriores libros de Agustín Guillamón, Los Comités de Defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938) y Barricadas en Barcelona. En ambos se relatan los hechos que, durante la guerra civil española, van desde el mismo comienzo y el estallido de la revolución social, hasta el triunfo de la contrarrevolución, en el mes de mayo de 1937.

Consultado en:
http://www.foroporlamemoria.info/2013/01/la-revolucion-de-los-comites-hambre-y-violencia-en-la-barcelona-revolucionaria-de-junio-a-diciembre-de-1936/

viernes, 28 de septiembre de 2012

Franco: la represión como sistema


Franco: la represión como sistema, de Julio Aróstegui (coordinador).
"Lejos de basarse en el Derecho el fundamento del poder del franquismo fue siempre la represión, la coerción extra política de los governados mediante la violencia no legítima, con resultados que fueron desde la ejecución sumaria de muchos enemigos hasta la reclusión carcelaria, el extrañamiento, …"

martes, 28 de agosto de 2012

Breve repaso al anarquismo


Introducción

El anarquismo es un movimiento que, al contrario del marxismo, no presenta una coherencia doctrinal, ya que, agrupa distintas concepciones, aunque, como regla general se trata de una corriente individualista y libertaria. Entre sus pensadores se pueden señalar a William Godwin, Max Stirner, Proudhon, Tolstoi, Eliseo Reclus, Kropotkin y, especialmente, Bakunin.

Bakunin

Mijail Bakunin (1814-1876) procedía de una familia aristocrática rusa. Abandonó su carrera militar y se instaló en Berlín para estudiar. La Revolución de 1848 le sorprendió en Praga donde fue detenido por las autoridades austriacas, siendo enviado a Rusia y desterrado a Siberia. Consiguió escaparse y vivió en varias ciudades europeas, instalándose en Suiza. Bakunin se destacó por su enfrentamiento con Marx en la I Internacional.

Bakunin defiende y exalta la libertad del individuo pero concebida socialmente. El hombre no podría ser verdaderamente libre sino lo eran el resto de seres humanos. Otra de las ideas fundamentales de Bakunin es su rechazo total a la Iglesia como institución aunque admite la pluralidad de cultos, ya que la religión es una cuestión de las conciencias individuales. La educación se contempla como un instrumento de cambio social; de hecho, entre los anarquistas siempre hubo destacados pedagogos, que defendieron un nuevo modelo de educación basado en las ideas libertarias, abriendo escuelas y editando libros. En relación con esto estaría, también, la preocupación que los activistas anarquistas dieron al desarrollo de la propaganda oral hacia los obreros, muchos de ellos analfabetos.

Bakunin perseguía la eliminación del Estado por considerarlo un instrumento represivo, la desaparición del ejército, innecesario una vez que el Estado desaparece; y la creencia en la revolución campesina, hecha desde abajo, por las masas, de forma espontánea, sin participación de partidos políticos de ningún tipo. Estos postulados se basan en el rechazo radical de Bakunin y del anarquismo, en general, hacia la política y cualquier tipo de autoridad. El anarquismo no consideraba a los obreros industriales como protagonistas exclusivos de la revolución. Hemos visto la importancia de los campesinos en el pensamiento de Bakunin, mientras que otros anarquistas valoraron también la importancia de otros sectores oprimidos, como los estudiantes y los jóvenes.

Una vez que triunfe la revolución, surgiría una sociedad sin Estado, sin poderes institucionales y se organizaría en torno a comunas autónomas, especie de pequeñas células organizadas en régimen de autogestión. Mediante el sufragio universal masculino y femenino se elegirían a quienes dirigirían las comunas. Éstas podrían federarse o separarse libremente de otras comunas, hasta constituir regiones o naciones, pero manteniendo siempre la capacidad de abandonar la federación en la que se habrían integrado. En las comunas la propiedad sería colectiva.

El ideal anarquista sería, en conclusión, el de una sociedad de hombres y mujeres absolutamente libres, que no obedecerían más que a su razón. Las comunas son la constatación del rechazo anarquista hacia las grandes concentraciones fabriles y de población, resultado de la Revolución Industrial, ya que, pensaban que en estas concentraciones era imposible el ejercicio constante de la soberanía, verdaderamente, popular.


Comparación entre el anarquismo y el marxismo

El anarquismo y el marxismo presentan grandes diferencias entre sí, como se puso de manifiesto en la I Internacional cuando se discutió la cuestión de la participación obrera en la política institucional. Frente a la lucha política mediante la organización de los trabajadores en partidos políticos del marxismo, los anarquistas abominan de todo tipo de organización política centralizada. Eran enemigos de emprender acciones políticas porque sus ataques no iban solamente contra el Estado burgués o capitalista, como defendía el marxismo, sino de cualquier forma de Estado y, por supuesto, contra la dictadura del proletariado. Los anarquistas no fundaron nunca partidos y sí sindicatos.

Si la revolución era el resultado de la lucha de clases y debía ser guiada por los partidos obreros, según el marxismo;los anarquistas hablan, como hemos visto, de una revolución o insurrección espontáneas. Otra de las grandes diferencias era el de los protagonistas de la revolución. Si el proletariado industrial era el sujeto revolucionario para el marxismo, los anarquistas se inclinaban hacia los campesinos y los sectores oprimidos, en general, de la sociedad.


Anarco-comunismo

El anarquismo de Bakunin puede ser definido como anarco-colectivismo, que suponía la colectivización de los instrumentos de trabajo, el capital y la tierra, pero no de los frutos. Pero, también, habría un anarco-comunismo, defendido por Kropotkin o Reclus, entre otros, que estipula la necesidad de colectivizar no sólo los instrumentos sino también los productos. El anarco-comunismo era más sensible a la economía industrial donde era imposible determinar la cantidad de trabajo de cada uno y, en consecuencia, la riqueza pertenecería a todos.

Sindicalismo y violencia

Los anarquistas, al renegar de los partidos políticos, actuaron preferentemente a través de la creación de sindicatos y la acción directa de los trabajadores contra los patronos a través de la huelga general. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, un sector del anarquismo eligió la vía del atentado terrorista contra los representantes del poder (reyes, políticos), pero hubo también hubo verdaderos apóstoles de la no violencia.

jueves, 26 de julio de 2012

Disputando la esfera pública: violencia anticlerical, conflictividad y el Sagrado Corazón de Jesús, abril de 1931 – julio de 1936


Disputando la esfera pública: violencia anticlerical, conflictividad y el
Sagrado Corazón de Jesús, abril de 1931 – julio de 1936.

Maria Thomas
Cuadernos de Historia Contemporánea. (UCM), vol. 33 (2011).

Resumen

Los actos de violencia anticlerical e iconoclasta después de julio de 1936 reconfiguraron radicalmente las relaciones sociales y el paisaje físico en la zona republicana. Usando la destrucción del Sagrado Corazón de Jesús como enfoque analítico, este texto examina la conexión entre la lucha llevada a cabo por los obreros anticlericales entre abril de 1931 y julio de 1936 contra la presencia pública de la Iglesia católica, y la severidad y las formas de destrucción anticlerical durante la guerra civil.
Texto completo:PDF
Consultado en:
http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/36665

viernes, 23 de diciembre de 2011

“Historia del anarquismo en España (1870-1980)”

Historia del anarquismo en España (1870-1980) de Josep Termes.
Sinopsis:
Este monumental, riguroso y apasionante estudio acerca a los lectores la historia del anarquismo en España desde su gestación en la segunda mitad del siglo XIX hasta su progresiva disolución en el posfranquismo. Más de un siglo de historia marcada por la divulgación de las ideas revolucionarias, las escisiones, la confrontación con otros idearios políticos, el uso de la violencia, la supervivencia en momentos difíciles como la clandestinidad durante el franquismo… Minuciosamente documentado, este es un libro de vocación imparcial, no sectaria ni doctrinaria, que aborda el anarquismo con todos sus claroscuros y busca primordialmente informar y documentar un movimiento social y político clave para entender la evolución de la España moderna y contemporánea. Como dice el autor en el prólogo: “con la perspectiva que proporciona el paso del tiempo, podemos sintetizar que el anarquismo y el anarcosindicalismo fueron utopías que cayeron a menudo en el desorden y en la violencia, inevitable reacción contra la injusticia y la enorme desigualdad social imperantes tanto en Cataluña como en España, pero que ayudó decididamente, y en mayor grado que cualquier otro movimiento político y social, a crear una conciencia de los derechos de las clases trabajadoras y a darles un sentido de autoestima, de orgullo y de dignidad social. Y que, por otra parte, asoció definitivamente la idea que la igualación social no debía ser solamente económica o laboral sino también, y fundamentalmente, el derecho al conocimiento y a la cultura, para crear un ser humano más integrado y completo”.
Ver:
www.cazarabet.com/lalibreria
http://www.foroporlamemoria.info/2011/07/historia-del-anarquismo-en-espana-1870-1980/

miércoles, 27 de julio de 2011

La sumisión de la mujer al marido en el ideario de la Sección Femenina

Ahondando en la ideología falangista de la Sección Femenina en la cuestión de la relación de sexos nos acercamos a otro trabajo:

Sumisión y obediencia al marido: el ideario de la Sección Femenina




  • Resumen:
    • Las autoras somos profesoras de Psicología y trabajamos en el análisis de la violencia de género y sus causas. Según nuestra hipótesis, en el origen de la violencia contra las mujeres están las creencias misóginas, las creencias sobre la inferioridad "natural" de las mujeres, empleadas tanto para justificar el sometimiento, como el castigo a las transgresoras del orden establecido. El régimen franquista, a través especialmente del control ejercido por la Sección Femenina durante más de 40 años, contribuyó a articular y transmitir un férreo discurso sobre el rol de la mujer. Se la consideraba como sacrificada cuidadora de la familia, como figura obediente y sumisa a la autoridad del varón. Este discurso, del que presentamos numerosos ejemplos, no es ni puede ser considerado ajeno a la violencia de género y al maltrato de mujeres presentes en nuestra sociedad actual.



  • Ver:

    lunes, 6 de junio de 2011

    Carlismo y violencia en la II República

    Manuel Ferrer Muñoz, "Carlismo y violencia en la II República. 1931-36: la organizaión del Requeté vasco-navarro", en Historia 16, número 194 (1992), págs. 12 y ss.

    lunes, 1 de noviembre de 2010

    Colectivizaciones industriales en la Guerra Civil

    El fenómeno de las colectivizaciones industriales se da, especialmente en Cataluña, la primera región industrial del país. Por un lado, hay un fenómeno de asunción de poderes por parte del pueblo, tomando las fábricas y talleres, en una suerte de “revolución espontánea” pero, por otro lado, se genera una espiral de violencia, traducida en persecución de enemigos políticos y de represión de clase.
    Conviene detenerse en los primeros momentos de julio de 1936 en los que se mezclan, como hemos señalado, el idealismo y la violencia. La primera medida que se toma nada más ser derrotados los sublevados en Barcelona no fue, realmente, la toma de fábricas y talleres para realizar el cambio revolucionario y comenzar a producir pensando en una nueva sociedad, sino la toma de medidas, por parte de los dirigentes obreros, para combatir y derrotar la posible contrarrevolución.
    En agosto se comprobó, una vez que, realmente el peligro de esa posible contrarrevolución se había conjurado, que la situación industrial catalana no estaba en una situación boyante. El textil catalán llevaba tiempo en una profunda crisis y no cabía esperar una salida de la misma por la asunción de la gestión de las empresas por parte de los obreros. La guerra, además, empeoró esa crisis por una evidente contracción de la demanda y por las dificultades para la importación. El índice de producción cayó de forma vertiginosa en el verano y otoño. Además, el aumento de salarios no fue suficiente ante el enorme incremento del coste de la vida. Tenemos que tener en cuenta, como dificultad añadida, que Cataluña estaba recibiendo a miles de refugiados de zonas tomadas por los sublevados; hacia el final de 1936 la Generalitat calculó que había unos trescientos mil.
    Esta compleja y difícil situación fue abordada con una mezcla de elementos revolucionarios y otros del más puro modelo capitalismo, aunque todo estuviera dirigido por sindicatos y comités obreros. El 24 de octubre de 1936 se dio el famoso Decreto de Colectivizaciones (el texto se puede consultar en este mismo blog). Como consecuencia del mismo, se estableció un aparato administrativo con apoyo anarquista del consejero de Economía, el anarcosindicalista Joan Fábregas. El Decreto establecía que debían colectivizarse las empresas que antes del 30 de junio de 1936 tuvieran más de cien obreros, aquellas cuyos propietarios hubieran sido declarados fascistas por sentencia de un tribunal popular o que hubiesen sido abandonadas por ellos, las empresas de cincuenta a cien obreros si así lo decidían las tres cuartas partes, y las de menos de cien trabajadores si la mayoría se ponía de acuerdo y con la conformidad del propietario. Este Decreto ofrecía, pues, la dirección de las empresas colectivizadas a los obreros y mantenía la pequeña industria como propiedad privada. Medidas similares se establecieron en el País Valenciano.
    La situación económica siempre fue muy difícil por la guerra: problemas de abastecimiento como consecuencia del encarecimiento de los bienes de consumo, descenso de los salarios reales, utilización de materias primas y bienes de peor calidad y aparición del mercado negro. Este panorama generó tensiones y protestas, siendo la otra cara del fenómeno de conquista del poder por la clase obrera y el fin de la lucha de clases, que supusieron las colectivizaciones industriales.

    viernes, 29 de octubre de 2010

    Discurso de José Antonio en el acto fundacional de la Falange

    “El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase, desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas.
    Porque en el fondo la derecha es la aspiración a mantener una organización económica aunque sea injusta, y la izquierda es en el fondo el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertirla se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que esas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial en derechas e izquierdas.
    La patria es una unidad total en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria.
    […]
    He aquí lo que exige nuestro sentido total de la Patria y del Estado que ha de servirla:
    Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino.
    Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si esas son nuestras unidades naturales, si la familia y el Municipio y la corporación es en lo que de veras vivimos, ¿para qué necesitamos del instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos que para unirnos en grupos artificiales empiezan por desunirnos en nuestras realidades auténticas?
    Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de salvarse y de condenarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad, y más todavía si esa libertad se conjuga, como nosotros pretendemos, en un sistema de autoridad, de jerarquía y de orden.
    Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones que realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y de refinamientos.
    Pero que en una comunidad tal como la que nosotros apetecemos, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos.
    Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serlo, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna.
    Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias, ni comparta –como lo hacía tal vez por otros intereses que los de la verdadera religión – funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo.
    Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su historia.
    Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque ¿quién ha dicho –al hablar de «todo, menos la violencia»– que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas, cuando se ofende a la justicia o a la Patria.”
    […]
    José Antonio Primo de Rivera( 29 de octubre de 1933)

    miércoles, 21 de abril de 2010

    Los nihilistas

    Los nihilistas fueron miembros de una sociedad secreta revolucionaria rusa que dio a conocer un manifiesto después del atentado que costó al vida al zar Alejandro II en el año 1881. En el manifiesto contaban que perseguían la mejora de la condición del campesinado y la necesidad de profundas reformas. Como todos los intentos de reforma habían fracasado o habían sido duramente reprimidos por la policía rusa, se defendía el uso de la violencia para lograr los cambios.
    El término de nihilista fue empleado, por vez primera, por el escritor Turguenev en su famosa novela, Padres e Hijos (1862).

    martes, 9 de marzo de 2010

    Ludismo

    Por ludismo se entiende la primera etapa del movimiento obrero, dirigido contra la introducción de innovaciones tecnológicas, de máquinas. Se caracteriza por el uso de la violencia. Nace en pleno proceso industrializador, y la protesta se centra en la destrucción de las propiedades de los empresarios, especialmente, de las máquinas y herramientas porque se consideraba que eran las responsables de la pérdida de puestos de trabajo. De ese modo, se pretendía presionar a los patronos para evitar despidos, mejorar las condiciones laborales y buscar aumentos de salario. El gran historiador Eric Hobsbawn ha denominado a esta etapa la de la "negociación colectiva a través del motín".
    El ludismo alude, en lo terminológico, al nombre del tejedor Ned Ludd, de existencia insegura que, al parecer, en 1799 destruyó unos telares. Lo que sí es cierto es que surgió un movimiento de tejedores de algodón y de seda en varios condados que, entre 1811 y 1817, se dedicaron a destruir máquinas. Otras revueltas se dirigieron hacia los propios patronos. El gobierno reprimió con dureza estos movimientos, hasta con penas capitales.
    El término de ludismo ha terminado por usarse de forma genérica para denominar a cualquier movimiento contrario a la introducción de maquinaria, y, en algunos sectores, ha adquirido un sentido peyorativo al considerar la resistencia de los obreros a las innovaciones tecnológicas.

    viernes, 5 de marzo de 2010

    Consideraciones teóricas sobre el pacifismo

    Por pacifismo se entiende un conjunto de ideas, opiniones y prácticas que defienden la paz entre los pueblos. Se pretende la reconciliación internacional empleando los mecanismos diplomáticos y de cooperación. El movimiento pacifista rechaza el empleo de la violencia para solucionar los conflictos.
    El pacifismo tiene dos vertientes: una más general o colectiva que tiene que ver con lo que hemos expresado, es decir, con el intento de que la guerra y la violencia desaparezcan de las relaciones internacionales, y otra más íntima. Esta postura tiene que ver con las actitudes personales o individuales frente al Estado y se relaciona con la objeción de conciencia al servicio militar.
    No hay una ideología o teoría pacifista estructurada como tales. Hay una orientación o tendencia religiosa, como la defendida por Ghandi. Otra tendencia se relaciona con el utilitarismo vinculado al pacifismo socialista y al anarquista. Esta tendencia última considera que la violencia termina por producir a la larga efectos negativos que no se habían previsto al principio.

    sábado, 9 de enero de 2010

    Revista Ayer. La extrema derecha en la España Contemporánea

    Número 71 (2008)

    LA EXTREMA DERECHA EN LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA, Francisco Cobo y Teresa María Ortega , eds.

    Presentación, Francisco Cobo y Teresa María Ortega

    Tradicionalismo, catolicismo y nacionalismo: la extrema derecha durante el régimen de la Restauración (1898-1930), Pedro Carlos González Cuevas
    Conservadurismo, catolicismo y antifeminismo: la mujer en los discursos del autoritarismo y el fascismo (1914-1936), Teresa María Ortega López
    La violencia y sus discursos: los límites de la «fascistización» de la derecha española durante el régimen de la II República, Eduardo González Calleja
    El franquismo y los imaginarios míticos del fascismo europeo de entreguerras, Francisco Cobo Romero
    Las culturas de los nacionalismos franquistas, Ismael Saz Campos
    Nostalgia y modernización. La extrema derecha española entre la crisis final del franquismo y la consolidación de la democracia (1973-1986), Ferrán Gallego
    Estudios

    Significados de República. Insurrecciones federales, redes milicianas y conflictos laborales en la Cataluña de 1869, Albert García Balañà
    La industria eléctrica y su actividad en el negocio del alumbrado en España, 1901-1935, Mercedes Fernández Parada.
    Retribuciones en la Guardia Civil, 1931-1936, Alberto RicoSánchez
    Ensayos Bibliográficos

    Los estudios sobre las Falanges (FE de las JONS y FET y de las JONS): Revisión historiográfica y perspectivas, Joan Maria Thomàs Andreu

    Ver:

    http://www.ahistcon.org/319.htm

    miércoles, 2 de diciembre de 2009

    La violencia según Mussolini

    En un discurso de Mussolini del 3 de mayo de 1921 se puede leer lo siguiente:

    "Se habla mucho de la actividad violenta de los fascistas. Nos arrogamos para nosotros el derecho de controlarla y, si el caso llega, de elmininarla. Que cese primeramente la campaña de descrédito y odio que se ha desencadenado contra nosotros y, luego, depondremos nuestras armas. Entretanto y mientras lo consideremos necesario, seguiremos golpeando con mayor o menor intensidad los cráneos de nuestros enemigos, es decir, hasta que la verdad haya penetrado en ellos."

    De este texto se desprenden las siguientes cuestiones, a nuestro entender:
    1. La violencia está justificada porque se tienen muchos enemigos. Se pretende demostrar que la violencia es en legítima defensa.
    2. Solamente desapacería la violencia propia cuando cesase la campaña de descrédito que sufriría el fascismo.
    3. El control o cese de la violencia es potestad del fascismo: "y mientras lo consideremos necesario"
    4. La verdad no se alcanza con el debate razonado y democrático sino golpeando los cráneos para que penetre en ellos. Es el fracaso de la diálogo. Además se explicita que la verdad reside en el movimiento fascista.