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domingo, 27 de julio de 2014

Las armas secretas de Mussolini en España

En el diario "El País" se puede leer un amplio reportaje sobre el libro del italiano Gianluca de Feo titulado,Veleni di Stato (Venenos de Estado) donde se hacen revelaciones muy importantes y sorprendentes sobre la intervención fascista italiana en la guerra civil. Hasta ahora sabíamos que la guerra civil había sido campo de experimentación para la guerra posterior, especialmente en el uso de la aviación y, sobre todo, por parte de los nazis. Ahora se ha revelado que Mussolini empleó y experimentó armas biológicas en España.
El laboratorio Celio, muy cerca del Coliseo en Roma, se dedicó entre 1935 y 1945 a experimentar y producir a gran escala armas químicas y biológicas. Era una realidad silenciada hasta ahora. El proyecto del Duce era construir 46 plantas químicas y destilar 30.000 toneladas anuales de gas. La información del artículo es impresionante sobre lo realizado y esperemos que pronto se traduzca al castellano.
El investigador encontró documentación se sabe que el ejército italiano lanzó esporas del virus del tétano contra la población española.
El artículo merece una lectura detenida.
Ver:

viernes, 3 de junio de 2011

Conde Galeazzo Ciano

El Conde Ciano nació en 1903 y murió en 1944. Se trata de uno de los principales líderes fascistas y que terminó fusilado por orden del Duce, su suegro.




Ciano nació en Livorno y se licenció en Derecho en 1925 en Roma, ingresando en la carrera diplomática. Al casarse con Edda, la hija mayor de Mussolini, su carrera política se disparó. En 1933 fue nombrado jefe del Gabinete de Prensa del Duce y en 1935 es ascendido a ministro de Prensa y Propaganda. En ese mismo año partió a la guerra de Abisinia. Al año siguiente, es designado para hacerse cargo de la cartera de Exteriores. Aunque pertenecía a la carrera diplomática no tenía mucha experiencia y, sobre todo, no contaba con firmes apoyos en el fascismo italiano. Aún así, imprimió su sello personal a la política exterior italiana. Una de sus actuaciones más destacadas fue la implicación de Italia en la guerra civil española. También, se inclinó hacia la intervención en Albania.



Ciano firmó el Pacto de Acero con Hitler pero aconsejó a Mussolini que se mantuviera neutral cuando estalló. Cuando Italia entró en la contienda en 1940 la estrella política de Ciano comenzó a declinar, especialmente después del desastre del ataque en Grecia. Fue degradado y nombrado embajador ante el Vaticano en febrero de 1943. Ciano apoyó la decisión del Gran Consejo Nacional Fascista que depuso a Mussolini el 25 de julio de 1943. No cabe duda que Ciano era consciente del desastre que se avecinaba. Al final de su vida intentó poner freno a una pesadilla a la que, desde su alta responsabilidad, había contribuido a poner en marcha.



Fue capturado por los alemanes y ejecutado en la República de Saló.



Para conocer a Ciano podemos leer sus Diarios (1935-1943) y la biografía de Ray Moseley, El Conde Ciano. La sombra de Mussolini, y que en España ha publicado “Temas de Hoy”.

jueves, 5 de mayo de 2011

El Concordato de 1953

Un concordato es un convenio entre la Iglesia Católica y un Estado con el fin de regular las relaciones entre ambos poderes. En este artículo nos acercaremos al Concordato de 1953 entre la Iglesia y el Estado español, ya que es importante para conocer, tanto aspectos del régimen franquista, como de la propia Iglesia.
El último concordato firmado lo había sido en 1851 en plena Década Moderada en el reinado de Isabel II. Su vigencia fue interrumpida durante el Sexenio Democrático y en la II República. Al terminar la guerra civil, el nuevo régimen volvió a reconoció su vigencia pero era evidente que las circunstancias habían cambiado que se hacía necesaria una revisión o un nuevo concordato. Las negociaciones fueron muy largas, trabajosas y difíciles. Aunque el Vaticano había reconocido al nuevo Estado, Roma era consciente de las dificultades internacionales del régimen franquista. Además, a pesar del encendido catolicismo proclamado desde la España oficial había elementos de signo fascista que inquietaban a la Santa Sede.
Se estableció una especie de solución provisional con la firma de un acuerdo el 7 de junio de 1941, aunque prefiguraba, en gran medida, la parte sustancial del futuro concordato: plena libertad y privilegios enormes para la Iglesia a cambio de que el jefe del Estado conservara el privilegio de seguir presentando los obispos, con el fin de contar con una jerarquía afecta al franquismo. Del anterior concordato se recogían, también dos aspectos fundamentales: confesionalidad del Estado y la negación de la libertad religiosa.
Cuando en 1950 la situación internacional del régimen franquista comenzó a mejorar en el contexto de la guerra fría y era evidente que Franco se consolidaba en el poder, la Santa Sede pensó que era el momento de plantear la aprobación de un nuevo concordato. No fue una mera coincidencia que, al mismo tiempo, se firmara el acuerdo hispano-norteamericano sobre las bases militares.
Las negociaciones sobre el nuevo concordato fueron llevadas por Martín Artajo, como ministro de asuntos exteriores, Fernández Cuesta desde su cartera en justicia y por Ruiz Giménez, embajador ante la Santa Sede. En abril de 1951 fue entregado a Pío XII el anteproyecto español. La firma tardó en llegar, ya que no se dio hasta el 27 de agosto de 1953.
El concordato consta de 36 artículos. Comienza declarando a la religión católica como la “única de la Nación española, y gozará de los derechos y prerrogativas que le corresponden en conformidad con la ley divina y el derecho canónico”. La Iglesia Católica es reconocida como sociedad perfecta y se le garantiza el pleno derecho de su jurisdicción. Los eclesiásticos no estarían obligados a ejercer cargos públicos pero, en el caso de asumirlos, necesitarían licencia de sus superiores. También estarían exentos del servicio militar. Las causas civiles en las que se viesen implicados miembros de la Iglesia serían sustanciadas en los tribunales civiles, pero en las causas criminales era necesaria una autorización del ordinario del lugar. La privación de libertad a las que se le podía condenar a un eclesiástico debía cumplirse en un establecimiento o lugar distinto, siendo preferible casas religiosas.
El concordato preveía la constitución del patrimonio de la Iglesia, sin mayores especificaciones, aunque el Estado debía indemnizar a la Iglesia por las desamortizaciones del pasado y por la contribución de la misma a la nación, por lo que tendría derecho a una dotación adecuada. Además,se preveían ayudas estatales para la construcción y conservación de los templos, misiones y obras asistenciales.
El matrimonio canónico era reconocido con efecto civil. Los tribunales eclesiásticos tendrían la competencia exclusiva en las causas de separación y nulidad matrimonial.
La Iglesia Católica veía reconocidos amplios derechos en materia educativa: obligatoriedad de la enseñanza religiosa en todos los centros y grados, derecho a ejercer la vigilancia de esta enseñanza, pudiendo exigir la prohibición de libros y material escolar que fueran considerados contrarios al dogma y moral católicas.
En contrapartida a esta serie de privilegios, la Iglesia reconocía el derecho del jefe del estado a proponer los arzobispos y obispos. Curiosamente, en el concordato no aparecen los obispos auxiliares. Esta omisión, seguramente deliberada, fue empleada por Roma como excusa, posteriormente, para intentar esquivar esta concesión.
A pesar de que este concordato fue presentado por la propaganda oficial como el más perfecto no pudo cumplirse en su totalidad dado lo exorbitado de su contenido. No era el concordato perfecto porque no podía servir de modelo para otros países, especialmente si eran democráticos, ni satisfacía a los propios firmantes. La Santa Sede siempre quiso esquivar el privilegio de Franco a través del nombramiento de obispos auxiliares para las sedes vacantes. El franquismo contempló esta decisión como una estafa, ya que podían ser nombrados obispos que no fueran suficientemente afectos al régimen.
Por fin, el giro que el Concilio Vaticano II dio a la Iglesia, especialmente en la cuestión de la libertad religiosa, demostró que el concordato de 1953 era de otra época, estaba muy desfasado y no tenía un claro consenso social dentro del catolicismo y no sólo fuera de España sino en el propio seno de la Iglesia español. En algún momento se pensó en reformarlo pero nada se hizo. Sin ser formalmente denunciado, dejó de existir al llegar la democracia a España.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mateo Múgica Urrestarazu

Mateo Múgica nació en Idiazábal (Guipúzcoa) en 1870. Desde 1917 a 1924 ocupó la diócesis de Osma para pasar a la de Pamplona. En 1928 se le destinó a Vitoria. Múgica era monárquico y muy contrario a la II República. Animó a sus feligreses a que no votaran a partidos republicanos y de izquierda. En mayo de 1931 abandonó España al ser considerado como un personaje potencialmente perturbador del orden público. Regresó en junio de 1932 pero no ocupó su sede hasta abril del año siguiente. Fue partidario de la sublevación militar de julio de 1936. Junto con Olaechea, obispo de Pamplona, suscribió el 6 de agosto de 1936 la pastoral Non Licet, en la que afirmaban que los católicos no podían defender a la República. Pero su afinidades con el nacionalismo vasco provocaron su expulsión de España por orden de la Junta de Defensa de Burgos el 26 de septiembre. En octubre marchó a Roma. Ante la Santa Sede se quejó del trato que el bando franquista estaba dando al clero vasco. Por esa razón se negó a firmar la Carta Colectiva del Episcopado Español de julio de 1937. Regresó del exilio en el año 1947 pero no volvió a ocupar ninguna diócesis. En 1945 publicó en Francia Imperativos de mi conciencia, donde explicó su actitud personal y experiencias. Murió en 1968.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Proclamación del Imperio Italiano

“¡Italianos! Escuchad la ley que pone punto final a un período de nuestra historia y abre otro repleto de inmensas posibilidades de futuro.1º Los territorios pertenecientes hasta el presente al imperio de Etiopía pasan a la soberanía absoluta e indeclinable del reino de Italia.2º El rey de Italia adopta para sí y para sus herederos el título de emperador de Etiopía.¡Oficiales' ¡Suboficiales! ¡Soldados de todas las fuerzas de África e Italia! «Camisas negras» ¡Italianos e italianas! ¡Levantad, legionarios, vuestros corazones y vuestras banderas con esta convicción y saludad como se merece la reaparición del Imperio, después de mil quinientos años, sobre las colinas de Roma!”

Proclamación del Imperio desde el 9 de mayo de 1936.

En:E. Nolte. Fascismo. 1970.

Visto en:
http://www.claseshistoria.com/fascismos/%2Bfascismoimperialismo.htm

domingo, 17 de octubre de 2010

El catecismo fascista

P ¿Cuál es el significado del nombre Duce?
R. Duce viene del latín dux que deriva de duco y significa «el que conduce». P ¿Quién es el Duce? R. El Duce, Benito Mussolini, es el creador del fascismo, el renovador de la sociedad civil, el jefe del pueblo italiano, el fundador del imperio.
P ¿Por qué el Duce es el creador del Fascismo?
R. Porque fundó el Fascio de Combate y porque se debe a él la Revolución Fascista y la doctrina del fascismo. P ¿Qué quiere el Duce para el pueblo italiano?
R. Quiere mejorarlo moralmente y materialmente, garantizándole el máximo de trabajo y bienesta1; y quiere que a través de la educación y la organización política, sindical, deportiva y moral del fascismo, seamos siempre conscientes de sus fines y su misión en el mundo.
P ¿Cuál es la diferencia entre el Duce y los jefes de gobierno liberales y demócratas?
R. En el régimen liberal y democrático, el jefe del gobierno es el exponente de los intereses de un partido y está sujeto al beneplácito del Parlamento, que puede ocasionar su caída; por el contrario, el Duce representa, como jefe del Gobierno, a la nación entera, que está a sus órdenes en la disciplina fascista y en la de la Patria.
P ¿Cuáles son las atribuciones del Duce?
R. El Duce es presidente del Gran Consejo del Fascismo, jefe del Gobierno, jefe del PNF, Primer Mariscal del Imperio, Comandante general de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional.
P ¿Por qué el Duce es el fimdador del Imperio?
R. Porque conduce y vence, contra una coalición de 52 Estados, la más grande guerra colonial de la historia, guerra para aumentar el prestigio, la grandeza y la vida de la Patria fascista. A través de esta guerra y la conquista de Etiopía, Italia ha tenido su Imperio."

El catecismo fascista, Il primo libro del fascista. Roma PNF. 1938.



Consultado en:

http://www.claseshistoria.com/fascismos/%2Bcatecismofascista.htm

sábado, 7 de agosto de 2010

Regalismo

Cuando hemos tratado el anticlericalismo aludimos al regalismo. Conviene que le dediquemos mayor atención. El término procede del de regalía. Las regalías eran los derechos, propiedades y prerrogativas de la Corona. En la Edad Media aparecen como derechos económicos o financieros exclusivos de la Monarquía. Al final de dicha época se terminan por consolidarse pero ya referidas a todas las cuestiones de la actividad del rey frente a los derechos o jurisdicciones de otras autoridades, como la Iglesia y la nobleza. En el Fuero Viejo de Castilla se consideraban regalías las funciones que iban unidas esencialmente a la soberanía de la Corona: administración de justicia, acuñación de moneda, levas militares y determinadas rentas como la de la sal.

En la Edad Moderna el concepto de regalía se enriquece. Por un lado se mantiene el que había nacido en el Medievo pero adquiere un nuevo significado, y que tiene que ver con lo que estudiábamos en el artículo previo. Se trata de la prerrogativa del monarca en determinados asuntos religiosos y eclesiásticos.

En la época de los Austrias se da un conflicto de índole regalista en el año 1632 cuando la Junta Grande Especial elaboró un listado de las quejas y "discordias" entre la Corona con Roma. Al año siguiente, se redactó un famoso Memorial que se presentó ante el papa Urbano VIII.

Después de la Guerra de Sucesión y con los Borbones el conflicto entre la Corona y el Papado creció. Hay dos razones para explicarlo. Por un lado, Roma había apoyado al candidato austriaco, y, por otro lado, la Corona francesa se había destacado por arrancar competencias de la Iglesia en Francia. El nuncio papal llegó a ser expulsado de España.

En tiempos de Fernando VI se firmó en el año 1753 el Concordato con Roma. Por el mismo la Corona adquiría el Patronato Universal. El Patronato Regio era una concesión papal a la Corona española para la designación y presentación de los beneficios eclesiásticos, y que terminó por convertirse en una regalía, como hemos visto. La historia del Patronato Regio es larga. En el siglo XV con los Reyes Católicos, el papa Inocencio VIII que necesitaba la ayuda de Fernando para defender sus intereses en Italia, le concedió el derecho de presentación de todos los beneficios mayores en el reino de Granada. Este primer paso fue aprovechado por los monarcas para extender su poder y para establecer un modelo a aplicar en América. En 1508 Julio II otorgó a la Monarquía Española el Patronato en toda la Iglesia americana. El Concordato de 1753, como hemos visto, ampliaba este derecho al resto de la Iglesia española, con algunas excepciones. Se trata de un extraordinario incremento del poder real, ya que los monarcas eran los que nombraban los cargos, y controlaba, indirectamente, sus ingresos, además de obtener algunos de ellos procedentes de los beneficios vacantes mientras no se cubrían.

martes, 19 de enero de 2010

Dictadura en Roma

Se trataba de una magistratura, es decir, estaba perfectamente regulada y formaba parte del ordenamiento legal romano. Era de carácter extraordinario. Se confería el "imperium" al titular de la dictadura. El dictador era escogido e investido de dicho poder por el cónsul, ya que, solamente, un magistrado "cum imperium" podía transmitir el poder a otro. El "imperium" es el poder originario y soberano en Roma, de vida y muerte, al que ningún ciudadano podía sustraerse. Sólo eran investidos con este poder los altos magistrados, es decir, los cónsules, los dictadores y los pretores. Por eso eran magistrados cum imperium. Para que fuera efectivo dicho poder, había que pasar por la aclamación popular y la salutación de los soldados. No me voy a alargar más sobre el imperium, y vuelvo a la dictadura. El dictador no podía ejercer su poder más que por un tiempo determinado, que era de seis meses. Se le designaba en situaciones de emergencia. Es la única magistratura no colegiada en Roma. Así pues, nuestro concepto de dictadura difiere en varios aspectos del romano.

lunes, 18 de enero de 2010

Dictadura

¿Qué es una dictadura?
Pues bien, esta fórmula o sistema político tiene su origen en Roma. El Senado Romano en determinados casos de especial emergencia, como una guerra, dotaba a un magistrado de poderes absoluto por un tiempo determinado, pero sin que el ordenamiento legal fuera trastocado, para evitar la arbitrariedad.
En nuestros tiempos se caracteriza la dictadura como el sistema político contrario a la democracia. Es un sistema donde no habría división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), inexistencia de derechos básicos, especialmente los relacionados con la libertad de expresión, la inexistencia de pluralidad política, sindical y asociativa, la tendencia a ejercer el poder de forma arbitraria en beneficio propio, de un grupo, clase o minoría que sostiene el sistema frente al imperio de la ley de los estados de derecho. Además, es un sistema que no se basa en el consentimiento libre de los gobernados, aunque la propaganda del sistema suele insistir mucho en que dicha aquiesciencia sí existe, y suele recurrir a métodos populistas o plebiscitarios pero no libres, en realidad. Es importante destacar que las dictaduras no se sostienen sin cierto o mucho apoyo social, dependiendo de muchas circunstancias y factores, pero impiden que los opositores puedan expresar, libremente, sin menoscabo de su integridad física o de sus libertades, el rechazo a la misma. Si el grado de represión es muy alto, y con un sistema de ideas que lo apoya, la dictadura se tiñe de totalitaria.
La dictadura suele estar muy vinculada a un concepto muy personalista del poder, a la ambición de quien detenta el mismo. Se enaltece al dictador, jefe, líder o cuadillo a través de la propaganda. Es un personaje que ejercería el poder con grandes sacrificios personales, un jefe que renuncia a los placeres de la vida privada por la patria o el país. Puede llegar a ser presentado como un estadista dispuesto a darlo todo por el pueblo, hasta la vida, y sin pedir nada a cambio, bueno, sí la obediencia al mismo, precisamente por esos sacrificios. Muchas dictaduras tienen, pues, un marcado carácter paternalista.
Las dictaduras suelen buscar la justificación de su existencia en la necesidad de la misma, apelando a una situación extraordinaria o terrible y que se soluciona con este ejercicio del poder. Es la legitimación de la dictadura y de su permanencia durante un tiempo, o de forma indefinida, al menos hasta la muerte del dictador. Se tiende, además, a que el sistema sobreviva a la muerte de su creador o impulsor.

lunes, 30 de noviembre de 2009

El neofascismo: el nacimiento del M.S.I.

Fue en Italia donde más pronto que en otros lugares se desarrolló un interés y una voluntad por parte de los antiguos dirigentes del fascismo por crear nuevos grupos o partidos. Realmente, ya en 1943, en plena guerra, después de producirse la caída de Mussolini, se crea un nuevo partido, el Fascista Republicano, que sostendrá a la República Social Italiana de Saló. En Verona aprobaron los "18 puntos de Verona", que sería el programa del fascismo republicano, mucho más fascista que el que se había desarrollado anteriormente.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, ya en diciembre de 1946 se funda en Roma el Movimiento Social Italiano, conocido por las siglas M.S.I. Dicho partido se crea para defender los ideales del fascismo de Mussolini. Sus partidarios eran ex nacionalistas, jerarcas y mandos fascistas y miembros destacados de la República Social Italiana.
El nuevo partido fue acusado de ser un intento de reorganizar el fascismo pero nunca se prohibió ni disolvió. El M.S.I. dedicó sus primeros esfuerzos a mantener relaciones con otros movimientos y grupos fascistas, a través de una Sección del Exterior, especialmente con los franceses, belgas, alemanes y españoles.