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miércoles, 13 de enero de 2010

Zentrum

Uno de los primeros partidos que podríamos considerar de inspiración democristiana fue el Zentrum alemán, el partido católico conservador, que tuvo una larga vida entre 1871 y 1933. Nació al calor de las políticas anticatólicas del canciller Bismarck. Después, comenzó a ser un partido imprescindible en las coaliciones de gobierno del período de transición de un siglo al otro y, muy especialmente, en la República de Weimar. Los nazis disolvieron el partido. Al terminar la guerra, muchos de sus cuadros montaron la actual CDU.
En la época de Bismarck, el Zentrum (Zentrumpartei), y dirigido por Winddhorst era fuerte en Baviera, y en el Rin. Defendía un programa democristiano:
1. Intervención del estado a favor de los trabajadores.
2. Defensa de los católicos, frente al protestantismo del norte prusiano.
También defendía el federalismo y el parlamentarismo. Fue un partido que se organizó como de masas, como lo era el socialdemócrata, pero siempre estuvo dominado por una élite de aristócratas y de burgueses.
La Alemania de Bismarck tenía un problema religioso. El 60% de la población era protestante, aunque en el sur bávaro y en la zona de la Renania eran mayoritarios, teniendo cierta fuerza en Baden, Silesia y Posnania. Recordemos que el Sacro Imperio Germánico quedó dividido después de la Paz de Westfalia en el año 1648, tratado por el que termina la Guerra de los Treinta Años, entre católicos y protestantes, muerto ya el ideal del emperador Carlos.
Las dos confesionalidades que hoy no suponen ninguna dificultad o enfrentamiento, ya que de hecho la democracia cristiana alemana aglutina a ambas confesiones, sí generaron conflictos en la Alemania del último cuarto del siglo XIX. El Kulturkampf, movimiento cultural protestante, supuso un enfrentamiento con la jerarquía católica. Kulturkampf es en alemán, lucha de culturas. Este conflicto fue protagonizado por el canciller Bismarck durante muchos años, desde el nacimiento del Imperio hasta el año 1887. Bismarck estaba alarmado por los decretos emanados del Vaticano por los cuales la Iglesia tenía un derecho anterior al del Estado a la obediencia de los ciudadanos, es decir, lo que se conoce como ultramontanismo. También se preocupó por la creación del Zentrum que se hizo fuerte en los estados y zonas católicos, con un marcado carácter antiprusiano, y se interpreta, además, que su catolicismo debilitaba los vínculos con el recién creado Imperio, establecido y regido bajo la batuta de Prusia. Es, entonces, cuando el canciller de hierro reacciona con la promulgación de las Leyes Falk, por las cuales la Iglesia tenía que someterse al Estado. El Vaticano intervino ante el gobierno alemán y, después de una serie de negociaciones se llegó al acuerdo en 1887 de restablecer los derechos de los católicos, mientras éstos terminaban por vincularse, claramente, con el Imperio.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los escuadristas

Los escuadristas eran ex soldados, jóvenes y trabajadores parados imbuidos de ideas nacionalistas que formaban bandas o escuadras al terminar la Gran Guerra, a comienzos de los años veinte en Italia. Atacaban a los socialistas, a los huelguistas, a algunos locales católicos, se dedicaban a romper huelgas y ocuparon los territorios en dipusta del Fiume y del Trentino en el año 1922. Al año siguiente se encuadraron en la Milicia fascista.
Estas escuadras surgen del desclasamiento producido por la guerra. Muchos combatientes, al regresar del frente, no pueden reincoporarse a los modos de vida del momento. Hay una cierta nostalgia del heroísmo y un acusado nacionalismo. Están orgullosos de sus heridas, de sus medallas, de sus uniformes, de su vida en la milicia donde tenían un lugar y había un orden, donde recibían y daban órdenes, frente a una sociedad y una economía con graves problemas, con paro y donde no son comprendidos. No se identifican con los burgueses porque su modo de vida es harto distinto, además del interés por la paz que demuestran para que puedan prosperar sus intereses. Pero tampoco congenian con los obreros y sus reinvindicaciones porque consideran que son egoístas. Las verdaderas reivindicaciones serían las de la patria a las que debían subordinarse todas las demás.
Estas tropas de choque encuentran el apoyo de una parte de la clase intelectual italiana desengañada del parlamentarismo y del liberalismo italiano. En este sentido destacará Gabriele D'Annunzio, que con esos escuadrones ocupará el puerto de Fiume y se convertirá en un héroe nacional. En Italia cunde la idea de que la victoria ha sido pírrica, que el enorme esfuerzo realizado en vidas y recursos económicos no ha servido para mucho. La aventura del Fiume es una respuesta a este desegaño.
Estamos, pues, ante un fenómeno social en el que el fascismo calará muy pronto.