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jueves, 21 de noviembre de 2013

El último brigadista cubano

En 2009 falleció Universo Lípiz a los 91 años en Matanzas, en Cuba. Lípiz era el último brigadista cubano vivo. Su familia fue expulsada de la isla porque el padre era anarquista y la madre libertaria, en el año1932. Lípiz se hizo amigo en España de Durruti, y en el año 1936 se sumó al "Batallón Español" de la XV Brigada, también conocido como el "Cubano" por los muchos naturales de la isla que pertenecían al mismo. Desde julio de ese año Universo llevó hasta el día de su muerte los restos de un proyectil en una de sus rodillas.
Al terminar la guerra civil se marchó de España, siendo detenido y llevado a Dachau. Allí logró escapar y regresar a Francia. En 1942 regresó a Cuba. Allí participó en la defensa de la Bahía de Cochinos en 1961.
Ver:

martes, 10 de julio de 2012

José Perelló Torrens


José Perelló Torrens nació en Alicante en 1885. Fue el primer alcalde democrático de la localidad de Tormos, primero por Acción Republicana y luego por Izquierda Republicana. Estuvo al frente de los destinos del Ayuntamiento desde abril de 1931 hasta el final de la guerra civil. En su haber queda su preocupación y labor en beneficio del abastecimiento de agua de la localidad. En la guerra se empeñó en evitar matanzas de personas significadas de la derecha en Tormo. Además, dio cobijo a las hermanas carmelitas de Denia. Al terminar la guerra fue denunciado por el jefe local de la Falange, por lo que fue detenido en el verano de 1939. Estuvo en una cárcel provisional en Denia hasta noviembre de ese mismo año. Posteriormente, fue trasladado al campo de concentración habilitado en la Cartuja de Porta Coeli en Valencia. El 5 de abril de 1940 fue sometido a consejo de guerra en Alicante, siendo condenado por delito de auxilio a la rebelión a una pena leve, ya que fue de seis meses y un día; seguramente, debió pesar el testimonio del cura párroco de Tormos, Luis Ripoll Ginestar. Es probable que, de no haber sido así, hubiera sufrido una pena mayor de cárcel o la pena capital. Nuestro protagonista murió en 1955.

En el año 2009, Joaquín Riera Ginestar, bisnieto de José Perelló, consiguió una reparación moral y reconocimiento personal del Ministerio de Justicia. En noviembre de 2011, el Ayuntamiento de Tormos le concedió el nombre de una calle.


Ver:













lunes, 19 de julio de 2010

Más sobre los salvajes

En línea con otro artículo sobre la consideración de los habitantes de América en vísperas de la conquista en los textos escolares del franquismo nos acercamos al libro de Agustín Serrano de Haro, Yo soy español, del año 1951. En dicho texto se puede leer lo siguiente:

"Y las gentes que vivían allí (en América) cuando llegaron los españoles, eran salvajes. Iban desnudos y con todo el cuerpo pintado. No sabían leer ni escribir; no tenían Iglesias, ni escuelas, ni carreteras ni fábricas. Ni tan siquiera sabían lo que era el pan. Y algunos eran tan feroces que se comían unos a otros, y hasta engordaban a los niños para las matanzas, lo mismo que hacemos nosotros con los cerdos"

El texto establece claramente lo atrasados y salvajes que debían ser los indígenas americanos. Al parecer, un signo de salvajismo era tener el cuerpo pintado e ir desnudos. Es de suponer que el autor de este libro no conocía a los incas ni tampoco el medio natural donde se asentaban, por ejemplo. No tenían Iglesias, y esto, es evidente porque no eran cristianos pero tenían templos de sus religiones pero, desde una perspectiva eurocéntrica y católica esto era aún peor. No tenían carreteras, es evidente, pero tampoco los castellanos del siglo XVI las tenían. Tampoco conoce nuestro autor la magna obra del camino de los incas de miles de kilométros, y de la misma importancia que una calzada romana y que, precisamente, ahora puede llegar a ser declarado patrimonio de la humanidad, ni las obras de ingeniería en el medio acuático de los aztecas. ¿Y las fábricas?, ¿no fabricaban nada en las civilizaciones precolombinas?. Por último, la alusión al canibalismo es impresionante. Sobre el pan, de nuevo nuestro autor hace gala de su nulo conocimiento de lo que son las civilizaciones y sus medios de subsistencia. El pan es un alimento propio de la zona mediterránea donde hay trigo. En otros lugares de la tierra se emplean otros alimentos distintos para la misma función alimenticia como el maíz o el arroz.