Continuamos con el escrito de Fernando de los Ríos sobre la Tcheka:
"¡La Tcheka! Ya no hay poder superior al de ella. Un día, Lenin intervino, a instancias de un querido camarada español, paraque se autorizase a salir de Rusia a una inteligentísima dama en quien es culto familiar el amor por las más radicales formas de la organización social; más tarde, el comisario de Cultura, Lunacharsky, uno de los espíritus más amplios y jugosos del grupo director ruso, intervino en pro de dicha dama, por la que siente un vivo respeto intelectual y gran cariño; encargándola de una misión oficial de enseñanza en Inglaterra; todo estaba presto; pero... la Tcheka nególe el permiso, y quedóse en Rusia. El Gobierno fomentó este organismo para dominar, y hoy es él, a su vez, dominiado por la Tcheka."
Interesante análisis de Fernando de los Ríos al final del caso que expone, el organismo policial termina haciéndose más poderoso que el propio gobierno.