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miércoles, 17 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia: la Tcheka. Segunda Parte


Continuamos con el escrito de Fernando de los Ríos sobre la Tcheka:
"¡La Tcheka! Ya no hay poder superior al de ella. Un día, Lenin intervino, a instancias de un querido camarada español, paraque se autorizase a salir de Rusia a una inteligentísima dama en quien es culto familiar el amor por las más radicales formas de la organización social; más tarde, el comisario de Cultura, Lunacharsky, uno de los espíritus más amplios y jugosos del grupo director ruso, intervino en pro de dicha dama, por la que siente un vivo respeto intelectual y gran cariño; encargándola de una misión oficial de enseñanza en Inglaterra; todo estaba presto; pero... la Tcheka nególe el permiso, y quedóse en Rusia. El Gobierno fomentó este organismo para dominar, y hoy es él, a su vez, dominiado por la Tcheka."
Interesante análisis de Fernando de los Ríos al final del caso que expone, el organismo policial termina haciéndose más poderoso que el propio gobierno.

martes, 16 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia: la Tcheka. Primera parte


En el repaso que estamos haciendo a la cuestión de los derechos en el libro de Fernando de los Ríos, Mi viaje a la Rusia sovietista, dedica en el apartado citado mucha atención a la policía:
"¡La policía! ¡La Tcheka! ¡Con qué terror se evoca esta siniestra organización, en la que se ha filtrado el espíritu y aun las personas que constituían la antigua Ojrana, o policía de los tiempos zaristas! ¡Aquella Ojrana, a cuyos individuos niega la Constitución sovietista el derecho electoral activo y pasivo (art. 65), recogiendo una de las emociones más densas de menosprecio y odio que existían en el castigao pueblo ruso! ¡Y hoy ese mismo pueblo tiembla de continuo ante su posible aparición súbita en las primeras horas de la madrugada! Y la Tcheka, sucesora de la Ojrana, ha advenido de nuevo un instrumento formidable de Poder, y por su impunidad absoluta, por su autoridad sin control alguno, ha degenerado en lo que, desgracidamente, pero de un modo casi fatal, se convierten los órganos de autoridad que carecen de quien los pueda someter a su vez a un juicio de responsabilidad, y no tienen siquiera el freno de la crítica de la opinión: en un órgano de tiranía"
En este primer párrafo nuestro autor establece la conexión entre el sistema represivo zarista y el nuevo bolchevique. En otro artículo ya hablamos cómo la policía política zarista es la antecesora con sus métodos de la posterior comunista. La Tcheka se convierte en un instrumento inmenso de poder, y que actúa con impunidad, sin control alguno. Además, no es responsable ante un juicio ni la opinión pública tiene el derecho de conocer sus actuaciones y, por lo tanto, criticarla y frenarla.
(La cita está sacada del libro ya aludido, en el apartado "El eclipse de los derechos humanos")