Mostrando entradas con la etiqueta 1870. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1870. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de marzo de 2014

El movimiento de los Métis canadienses


Los métis eran los descendientes de europeos e indios que se establecieron, especialmente en Manitoba, a comienzos del siglo XIX. Eran cazadores de búfalos, y proveían a la North West Company.
Cuando las grandes manadas de búfalos desaparecieron los métis perdieron su principal medio de vida. Se les prometió un millón y medio de acrees de tierra como alternativa pero la llegada de colonizadores europeos en el comienzo de la década de 1870 impidió esa concesión. Los métis se rebelaron el 16 de noviembre de 1885, dirigidos por Louis Riel. El fracaso de la rebelión provocó la dispersión de la población, y la pérdida de su influencia política. El nuevo siglo comenzó de forma sombría para esta minoría. Pero, poco a poco, comenzó a nacer entre la población de los métis la necesidad de organizarse. En 1930 plantearon formalmente sus exigencias. En 1936 aparece una obra capital: la History of the Métis Nation in Western Canada, de A. H. de Tremaudan. Esta libro dignificaba a la minoría estudiando su historia. En este clima se abrió una investigación pública en Alberta sobre sus reivindicaciones. Otro momento de resurgimiento reivindicativo tuvo lugar en los años sesenta cuando sus reivindicaciones se unieron a las de los otros pueblos indígenas: los indios canadienses, y los inuit. Los gobiernos canadienses comenzaron a tener en cuenta sus exigencias: el reconocimiento de sus identidades específicas, y las reclamaciones sobre las tierras.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Manuel Vigil Montoto (1870-1961)


"Gijonés de nacimiento, Manuel Vigil Montoto, lector voraz y autodidacta, inició una pronta colaboración en distintos periódicos. Durante el servicio militar, en Madrid, toma contacto con el Partido Socialista, en el que ingresará en 1893. Un año después en Asturias, fundará la Sociedad de Obreros en Hierro y demás Metales de Gijón. Y en 1913 será nombrado secretario general del Sindicato Obrero Metalúrgico Asturiano. Su pasión por la prensa le llevará hasta la dirección de la publicación socialista La Aurora Social, desde su fundación en 1896 hasta 1914. Tuvo una larga carrera política, siendo elegido concejal del ayuntamiento de Oviedo en 1901 y treinta años más tarde diputado en las Cortes Constituyentes de la II República. Desde 1921 ejerció una de sus labores más destacadas junto a su abundante producción periodística. Durante la guerra civil es trasladado a Valencia como delegado del INP. Y al terminar la contienda, permaneció en la capital del Turia hasta su muerte, en 1961." [Editorial]
Manuel Vigil Montoto | Madrid | Fundacion Anastasio de Gracia-FITEL | 134 páxinas | 2012

lunes, 29 de octubre de 2012

Constitució de la Federació Regional Espanyola de l´AIT


El 25 de juny de 1870 es va tancar el congrés constituent de la Federació Regional Espanyola de l'Associació Internacional dels Treballadors (AIT) al Teatre Circ de Barcelona. Inaugurat una setmana abans, va ser el primer congrés obrer d'àmbit estatal celebrat a Espanya. Des del setmanari "La Solidaridad" els internacionalistes madrilenys van fer una crida a la participació de totes les Societats de Treballadors del país, mentre a la capital catalana el diari "La Federación"", del Centre Federal de Societat Obreres de Barcelona, li donava ple suport.
Sota el lema No més drets sense deures, no més deures sense drets, i presidits per Rafael Farga i Pellicer, es van reunir noranta delegats vinguts de societats obreres de tot l'estat, si bé la delegació catalana, amb setanta-quatre representants, va ser la majoritària. Es van tractar diferents temes com les societats i les caixes de resistència, la cooperació o l'actitud de la classe obrera davant la política, alhora que es definí l'estructura de la nova Federació, s'aprovaren els estatuts i s'escollí un Consell Federal integrat entre d'altres per Anselmo Lorenzo i Tomás González Morago.
Des del mateix moment de la seva constitució aquesta Federació va patir la repressió dels diferents governs de l'època, i poc temps després va ser declarada il·legal, obligant als seus membres a treballar des de la clandestinitat.
Consultado en:

sábado, 7 de julio de 2012

La unificación italiana


La situación de Italia


Después del Congreso de Viena Italia era realmente, una “expresión geográfica” dividida en multitud de estados:

a)Norte: Reino del Piamonte-Cerdeña (Casa de Saboya) y los dominios austriacos de la Lombardía (Milán) y Véneto (Venecia).

b)Centro: pequeños estados controlados por los austriacos –Parma, Módena, Toscana-, y los Estados Pontificios bajo la soberanía del Papa de Roma.

c)Sur: Reino de Nápoles o de las Dos Sicilias (Casa de Borbón).


La vía revolucionaria (1815-1849)

Tras la dominación napoleónica y la reorganización del mapa italiano como resultado de las resoluciones del Congreso de Viena surgió en algunos sectores intelectuales y políticos italianos el deseo de crear un estado único. Es el momento en el que surge el Risorgimento, un movimiento intelectual que sueña con la unidad de Italia, con ambiciones económicas, lideradas por los comerciantes e industriales piamonteses que desean un mercado mayor y único, y unos proyectos políticos diversos, ya que para algunos la unidad debía realizarse bajo la autoridad del Papa (Gioberti), otros bajo el rey del Piamonte (Cavour) y, finalmente, otros defenderían la república (Mazzini).

Las revoluciones de 1820, 1830 y 1848 fueron ensayos para poner en marcha la unidad pero fracasaron. En el 48 comenzó a calar en algunos sectores populares la idea nacionalista al enfrentarse al Imperio austriaco, enemigo común de liberales y nacionalistas. El doble fracaso del movimiento liberal y nacionalista en el norte por la intervención austriaca contra los levantamientos milanés y veneciano con el apoyo del Piamonte, y en el centro con la intervención francesa contra la república romana, obligó a replantearse la estrategia a seguir.


La vía de la guerra (1849-1870)

En este período clave para la unificación italiana destacará la figura de Camilo Benso , conde de Cavour, liberal moderado al frente del gobierno del Piamonte, que convierte a este estado en un régimen político liberal y al rey Víctor Manuel II en el candidato para liderar la lucha contra los austriacos. Cavour desarrolla una intensa actividad diplomática y consigue atraer a Napoleón III para que apoye su proyecto a cambio de recibir Saboya y Niza. El Piamonte y Francia entrarán en guerra contra el Imperio austríaco en 1859 y le arrebatan Lombardía (Milán), pero Napoleón decide retirarse y fuerza un pacto con Austria. Posteriormente, el Piamonte consigue hacerse con los estados de Parma, Módena y Toscana.

Mientras tanto, en el sur se están produciendo una serie de acontecimientos muy importantes. Garibaldi, un guerrillero republicano, héroe del 48, con un ejército de voluntarios, los “camisas rojas”, desembarca en Sicilia y Nápoles y derrota a los Borbones, con el apoyo de los campesinos sublevados. Garibaldi tenía un proyecto de unidad muy distinto al defendido desde el Piamonte. Defendía una república con alto contenido social pero, al final, cedió ante Víctor Manuel y Cavour, porque primó más en su ánimo el deseo de unidad. Así pues, cedió el poder al rey del Piamonte.

El nuevo reino situó su capital en Florencia y aprovechó otros conflictos internacionales para completar la unificación. En 1866, valiéndose de la derrota de Austria frente a Prusia ocupó Venecia; y en 1870, con la derrota de Francia frente a Prusia, ocupó Roma, donde se instaló definitivamente la capital de Italia.


El nuevo estado: los problemas

El nuevo estado italiano adoptó el sistema político liberal piamontés, una monarquía constitucional. Además, se unificó la administración. El sistema electoral era censitario y muy restringido hasta 1913. Los sucesivos gobiernos, generalmente, en una posición de centro liberal, se emplearon en políticas centralizadoras y de creación de una unidad real sobre la diversidad que suponía la larga historia dividida de los italianos.

Los principales problemas del nuevo estado y que se mantuvieron hasta la Primera Guerra Mundial fueron los siguientes:

a)La integración del sur atrasado. Frente a un norte desarrollado y que había tenido su propia revolución industrial, el sur italiano era agrícola y estaba muy atrasado y no se industrializó. En su seno nacieron sociedades secretas delictivas como la Camorra napolitana y la Mafia siciliana.

b)La integración de los católicos en el nuevo estado. Fue un problema importante porque el Papa no reconoció el estado italiano y se consideró un prisionero en Roma, una vez que los Estados Pontificios habían desaparecido.

c)El desarrollo de una política imperialista en África y que fracasó. Italia intentó incorporarse a la carrera colonial occidental pero sufrió serios reveses en Abisinia (Etiopía).

d)Las reivindicaciones territoriales insatisfechas en Europa. Italia reclamaba el Tirol meridional y Trieste, en manos austriacas, al considerar que eran territorios de habla italiana. Son los conocidos como territorios “irredentos” o no rescatados del poder extranjero.

e)El desarrollo de un potente movimiento obrero en dos grandes sectores: el anarquismo y el socialismo revolucionario, y que tenían en común su negativa a colaborar con las instituciones.

sábado, 9 de junio de 2012

"Les cooperatives obreres de Sants"


Reseña de Les Cooperatives obreres de Sants. Autogestió proletària en un barri de Barcelona (1870-1939). La Ciutat Invisible, Barcelona, 2010.
Agustín Guillamón
En:
http://www.kaosenlared.net/noticia/resena-les-cooperatives-obreres-sants

viernes, 23 de diciembre de 2011

“Historia del anarquismo en España (1870-1980)”

Historia del anarquismo en España (1870-1980) de Josep Termes.
Sinopsis:
Este monumental, riguroso y apasionante estudio acerca a los lectores la historia del anarquismo en España desde su gestación en la segunda mitad del siglo XIX hasta su progresiva disolución en el posfranquismo. Más de un siglo de historia marcada por la divulgación de las ideas revolucionarias, las escisiones, la confrontación con otros idearios políticos, el uso de la violencia, la supervivencia en momentos difíciles como la clandestinidad durante el franquismo… Minuciosamente documentado, este es un libro de vocación imparcial, no sectaria ni doctrinaria, que aborda el anarquismo con todos sus claroscuros y busca primordialmente informar y documentar un movimiento social y político clave para entender la evolución de la España moderna y contemporánea. Como dice el autor en el prólogo: “con la perspectiva que proporciona el paso del tiempo, podemos sintetizar que el anarquismo y el anarcosindicalismo fueron utopías que cayeron a menudo en el desorden y en la violencia, inevitable reacción contra la injusticia y la enorme desigualdad social imperantes tanto en Cataluña como en España, pero que ayudó decididamente, y en mayor grado que cualquier otro movimiento político y social, a crear una conciencia de los derechos de las clases trabajadoras y a darles un sentido de autoestima, de orgullo y de dignidad social. Y que, por otra parte, asoció definitivamente la idea que la igualación social no debía ser solamente económica o laboral sino también, y fundamentalmente, el derecho al conocimiento y a la cultura, para crear un ser humano más integrado y completo”.
Ver:
www.cazarabet.com/lalibreria
http://www.foroporlamemoria.info/2011/07/historia-del-anarquismo-en-espana-1870-1980/

martes, 7 de junio de 2011

Pere Llosas i Badia

Pere Llosas fue un político, natural de Olot (1870), que se destacó en el ámbito del tradicionalismo catalán en el cambio de siglo. Fue miembro del Círculo Tradicionalista de Olot y de las juntas carlistas de la zona. Elegido concejal en el ayuntamiento de su localidad natal, también fue diputado provincial. Desde principios del siglo XX hasta 1918 representó a su distrito en el Congreso como diputado. En los momentos finales de la Restauración se alejará, en cierta medida del carlismo. Eso le permitió ser nombrado gobernador civil de las Baleares. Repetirá en el cargo en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, siendo, posteriormente, nombrado para la misma función en A Coruña. Al llegar la República tornará al carlismo pero no en la primera fila. Entre sus obras, podemos destacar las siguientes: Verdader concepte de la Democràcia Cristiana (1902), Concepte filosófich-social de la Tradició (1903), La Ley del “Candado” (1911), y Jaime I el Conquistador (1929). Murió en 1955 en Olot.

viernes, 1 de enero de 2010

Anarquismo y País Vasco

Se han publicado dos obras que giran en torno a la historia del anarquismo en el País Vasco:

- Alfredo Velasco Núñez, El hilo negro vasco. Anarquismo y anarcosindicalismo en el País Vasco (1870-1936).


-Manuel Chiapuso y Luis María Jiménez de Aberasturi, Los anarquistas y la guerra en Euskadi.


Más datos de estas publicaciones en:

http://ar.geocities.com/espadasyserpien77es/libros/losanarquistasylaguerraeneuskadi.html

http://www.cazarabet.com/lalibreria/

http://www.foroporlamemoria.info/noticia.php?id_noticia=6473

http://www.foroporlamemoria.info/noticia.php?id_noticia=6471

viernes, 25 de diciembre de 2009

Anarquismo en España. Primera Parte

El anaquismo se extendió en España a partir de la I Internacional. En esta difusión de las ideas anarquistas tendría un evidente protagonismo Giuseppe Fanelli, amigo de Bakunin. En el primer congreso obrero español, celebrado en Barcelona en 1870, se creó la Federación Regional Española de la AIT (Internacional), siendo mayoría los partidarios de las ideas de Bakunin. En el Congreso de Córdoba de 1872 se rechazaron las resoluciones aprobadas en el Congreso de La Haya, y se decide adherirse a la Internacional disidente anarquista que se constituyó en Saint-Imier.

Mientras tanto el fracaso del cantonalismo y la intervención de Pavía que terminar con la I República marcan el fracaso del intenacionalismo en España. La organización pacífica de los obreros de esa etapa se transforma en otro tipo y con otros métodos. Surgen grupos clandestinos y defensores de la revolución. Esta situación cambiará cuando en 1881 el gobierno liberal inicia una política de mayor tolerancia. Un sector de los anarquistas catalanes, partidarios de las acciones sindicales abiertas y no clandestinas, consiguen crear la Federación de Trabajadores de la Región Española. En el Congreso de 1882, y que se celebró en Sevilla, se comprueba el auge de dicha Federación porque ya cuenta con 50.000 afiliados, especialmente del mundo industrial catalán, y de las federación andaluzas, las dos zonas donde siempre el anarquismo español tuvo sus mayores fuerzas.