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miércoles, 26 de febrero de 2014

Bibliografía de Nigel Townson

Nigel Townson, especialista en el republicanismo español, especialmente, en el centrista y conservador:
Ver:

viernes, 6 de julio de 2012

El nacionalismo


Concepto de nación

El concepto de nación como comunidad política con derecho a contar con un estado organizado es una de las herencias ideológicas de la Revolución francesa. Anteriormente, existía la lealtad personal de los súbditos al monarca absoluto pero, después de la Revolución esta vieja lealtad se sustituyó por otra, la lealtad legal de los ciudadanos a una Constitución. Los individuos debían pertenecer a una comunidad y compartir con otros una cultura, lengua y costumbres para poder ejercer los derechos políticos propios de todo ciudadano.

Los liberales intentaron sustituir los viejos estados absolutos de súbditos por estados nacionales, formados por hombres libres, por ciudadanos. En la época de las guerras napoleónicas las ideas del nacionalismo comenzaron a extenderse por Europa. La oposición a la ocupación francesa y a los sistemas políticos que Napoleón impuso, impulsó que diversos pueblos y países se enfrentasen al ejército napoleónico buscando su propio camino para constituirse en estados. El Congreso de Viena y el sistema de la Restauración no respetaron los intereses de muchos pueblos europeos cuando se rediseñó el mapa de Europa, provocando que el nacionalismo se convirtiera en una fuerza opositora a este sistema de la misma importancia que el liberalismo.

El nacionalismo

El nacionalismo del siglo XIX fue un fenómeno político y social complejo, ya que tuvo dos vertientes: una progresista, más vinculada con el liberalismo, y otra tradicionalista, de raíces conservadoras.

El nacionalismo progresista defendía el derecho de los pueblos a liberarse de tiranías extranjeras y la necesidad de la solidaridad de unos pueblos con otros en sus respectivas liberaciones nacionales. Para este nacionalismo cualquier comunidad podía convertirse en una nación si así lo deseaba y buscar los medios para emanciparse y formar un Estado o unirse a otro ya existente con el objetivo de crear uno nuevo. De esa misma forma, cualquier persona podría cambiar de nacionalidad con sólo desearlo. Por eso se trata de un nacionalismo basado en la voluntad, ya sea de una comunidad o de un individuo. Este nacionalismo fue seguido, principalmente por los liberales demócratas franceses e italianos, destacando la figura de Giuseppe Mazzini.

El nacionalismo tradicional o conservador consideraba que las naciones no se basaban en la decisión o la voluntad de los pueblos o de los individuos, sino que existían previamente como realidades objetivas ineludibles. Esas naciones tendrían rasgos geográficos, culturales, lingüísticos y hasta étnicos propios diferentes a los de otras naciones. Esos rasgos acompañarían a las personas estuviesen donde estuviesen. Una comunidad constituía una nación cuando la historia, la tradición, la cultura y la lengua así lo determinaban. Todo el que perteneciera a esa comunidad pertenecería, asimismo, a la nación y debía compartir esos rasgos nacionales, ya fuera de grado o por la fuerza. No era una cuestión de voluntad como en el liberalismo progresista. El liberalismo conservador tuvo mucha importancia en Alemania, destacando la figura de Fichte.

Por otro lado, hubo también dos modelos de nacionalismo:

a)Nacionalismo unitario, que pretendía reunir en un único estado pueblos separados pero con una nacionalidad común. Serían los casos del nacionalismo alemán y del italiano.

b)Nacionalismo disgregador o separatista, que buscaba la fragmentación de imperios o estados para formar unidades políticas o nuevos estados con sus propias naciones. Fue el caso de Hungría en relación con el Imperio austriaco, o de los pueblos balcánicos en relación con el Imperio otomano o el Imperio austriaco.


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Al igual que en el anterior artículo sobre el liberalismo, el nacionalismo ha sido profusamente tratado en este blog. Este nuevo artículo pretende enriquecer la cuestión

viernes, 8 de junio de 2012

Nazismo y revisionismo histórico


Nazismo y revisionismo histórico es un libro de Pier Paolo Poggio en Akal.
Sinopsis:
¿Qué línea negra corre entre los discursos que niegan el Holocausto y la Shoah, banalizan Auschwitz, reivindican el nazismo como mal menor contra la barbarie asiática y comunista, niegan el carácter golpista y fascista de la Guerra Civil española y redimensionan en clave modernizadora la dictadura franquista? ¿De dónde proviene la necesidad de reescribir la historia de la modernidad para afirmar por enésima vez las virtudes del pensamiento conservador, mil veces metamorfoseado en el fragor de la lucha de clases de los últimos doscientos años, para decir de nuevo que la explotación, la desigualdad y la corrupción de los mecanismos democráticos son justas y necesarias? En este libro, Pier Paolo Poggio efectúa un estupendo análisis del panorama de las tentativas conservadoras de reducir las formas más bárbaras de la dominación en el sistema-mundo capitalista a meros desajustes de un modelo liberal concebido de forma autoritaria y reaccionaria y construido sobre la afirmación prepotente de un pensamiento eurocéntrico y racista. Una denuncia de la banalización de la historia y del oficio de historiador como ingredientes esenciales de la lucha ideológica de nuestros días, en la que el embrutecimiento y la manipulación cotizan cada vez más al alza en los mercados mediáticos de nuestras sociedades.
En:

domingo, 5 de diciembre de 2010

Óscar Pérez Solís

Óscar Pérez Solís nació en Valladolid en el año 1882. Ingresó en el ejército e hizo su carrera en el Arma de Artillería. Terminó la misma en el año 1913 con el grado de capitán. Pérez Solís había desarrollado una conciencia social; sin lugar, a dudas la misma creció por el contacto que mantuvo con un joven anarquista andaluz que conoció en 1907. Pero, pasado un tiempo, pasó al socialismo, dirigiendo el semanario “Adelante” en Valladolid. Ingresó en el PSOE, y se encuadró en su ala más moderada. En 1919 fue desterrado de su ciudad natal por una campaña que realizó contra el caciquismo en Castilla. Debido a lo que consideró una falta de apoyo del PSOE, al año siguiente se convirtió en un firme partidario de la bolchevización del mismo. Fue el principal autor de un manifiesto, que leyó en público, de escisión de los denominados “terceristas”. Participó en la creación del Partido Comunista Obrero Español en el año 1921. Unido ya al PCE se convirtió en su secretario general desde 1924 hasta 1926, momento en el que es encarcelado y cae enfermo. En ese momento sufre otro cambio ideológico porque el padre Gafo le convierte al catolicismo, abandonando el comunismo. En 1927 obtiene un puesto de ingeniero en la CAMPSA, la Compañía creada al poco tiempo en la época de la Dictadura de Primo de Rivera. Pérez Solís fue haciéndose cada vez más conservador y llegó al fascismo, aunque, al parecer, ayudó a algunos antiguos compañeros comunistas durante la guerra civil. Falleció en 1951.

martes, 1 de septiembre de 2009

Breve Historia de las Constituciones

Las Constituciones fueron los instrumentos fundamentales de la ideología liberal que terminó por destruir el Antiguo Régimen, y luego se han convertido en el mismo instrumento de la democracia.
En la Constitución se establecía, en su parte dogmática, que el sistema de gobierno que estaba sometido a ella tenía contrapesos instituciones y constricciones marcadas por la misma. Los poderes se dividían y se relacionaban entre sí para evitar la tiranía o el absolutismo, y para poner fin a las arbitrariedades que se pudieran cometer hacia los ciudadanos. Por eso mismo, la Constitución reconoce y garantiza los derechos y las libertades, y pone en el mismo plano a los gobernantes y a los gobernados.
Las Constituciones han ido evolucionando desde su surgimiento en las Revoluciones liberales-burguesas. En un principio, el liberalismo más conservador o censitario pretendía solamente abolir el absolutismo monárquico, establecer un poder legislativo bien articulado en los parlamentos, y el reconocimiento de unos derechos individuales básicos. Cuando llegó la época de la Restauración del Antiguo Régimen, después de la derrota de Napoleón, surgen las Cartas Otorgadas, especie de compromiso entre el pasado o tradición y las recientes conquistas liberales. Al terminar este período histórico, vuelven a triunfar las Constituciones en sí, y de signo conservador o moderado.
El paso al liberalismo democrático o a la democracia en sí no se da hasta los decenios finales del siglo XIX, cuando se consolida el Parlamento como poder fundamental, se acaba con el sufragio censitario (derecho a votar y ser votado para una minoría, en función de sus rentas) para que instaurar el sufragio universal masculino, y el comienzo de los derechos a colectivos.
En el siglo XX el progreso del constitucionalismo se disparó. Triunfa el concepto de soberanía popular, más acorde con el sufragio universal, se reconoce el sufragio femenino y surgen con fuerza los derechos sociales, reconocidos, aunque no todos de fácil garantía. Se termina con la existencia de la doble cámara aristocrática (los Senados), suprimiéndolas (unicameralismo) o sustituyéndolas por Senados democráticos. Es, también, el momento del final de muchas Monarquías y el triunfo de las Repúblicas, con excepciones.