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lunes, 25 de agosto de 2014

Testimonio oral de Rodolfo Llopis en 1965

Dentro del gran esfuerzo renovador de sus trabajos y de su página web el Centro de la Memoria Manuel Albar de la Fundación Bernardo Aladrén de la UGT de Aragón, se nos ofrece un documento sonoro histórico. Se trata de un mitin dado por Rodolfo Llopis a trabajadores y exiliados españoles en los alrededores de Franckfurt en el año 1965 sobre la transición.
El enlace:

domingo, 7 de agosto de 2011

El PSOE durante el franquismo. Segunda Parte

Las esperanzas puestas en una presión aliada para que España se convirtiese en una democracia se desvanecieron en el inicio de la guerra fría. La gran oportunidad de los primeros años de la posguerra (1946-1947) se desvaneció y afectó claramente a toda la oposición al franquismo y el PSOE no iba a ser una excepción. La militancia socialista se resintió en los años cincuenta. El número de secciones representadas en los congresos de la UGT en el exilio llegó a ser de 469 en 1951; pues bien, en 1959 había disminuido a 186. Además, se instaló el desconcierto a la hora de establecer una estrategia política. El posibilismo había llevado a una colaboración con los monárquicos pero el fracaso de esta opción provocó que el PSOE viviera, a partir de 1952, una etapa de aislamiento, aunque no pudo durar mucho porque los socialistas siempre fueron conscientes de que tenían que colaborar con otras opciones. En la década de los cincuenta se vivieron muchas negociaciones y fracasos a la hora de establecer pactos y estrategias con otros grupos y sectores del antifranquismo.


Rodolfo Llopis se afianzó en esta época como máximo dirigente del socialismo español en el exilio. Llopis procedía de la izquierda del PSOE pero, con el tiempo, y especialmente visto desde las nuevas generaciones del interior, se convertiría en el símbolo del conformismo o inmovilismo. Pero debe tenerse en cuenta que Llopis hizo una labor fundamental para mantener la estructura del partido en momentos de extrema dificultad y así permitir que no desapareciera ni se rompiera la correa de transmisión entre la histórica herencia del PSOE y el futuro del partido, aunque Llopis no terminara por encajar en ese futuro.

sábado, 6 de agosto de 2011

El PSOE durante el franquismo. Primera Parte

El PSOE vivió durante los años cuarenta una situación de enfrentamiento interno evidente. Esta división ya había surgido en la época de la República y de la guerra civil y se trasladó al exilio, especialmente hasta el año 1945. La esperanza de la victoria aliada permitió una cierta recomposición del partido. El principal beneficiario de esta recomposición fue Indalecio Prieto, que consiguió incorporar a sus filas a antiguos colaboradores de Largo Caballero y hasta de Besteiro. Indalecio Prieto insistió en la defensa del plebiscito como salida política en línea con lo que venía defendiendo desde la crisis final de la guerra civil. Consiguió un apoyo mayoritario dentro del partido aunque no de forma incondicional o total. De forma paralela, la influencia de Negrín declinó, aunque bien es cierto que nunca tuvo mucho poder en el seno de la organización socialista, frente a la que sí tenía las estructuras de la República en el exilio.


Frente a esta situación en el exilio, el PSOE del interior vivió una época de extremas dificultades. En Asturias se mantuvieron grupos guerrilleros hasta el año 1948. Por fin en el año 1944 se formó una ejecutiva nacional en el interior. La ejecutiva que se formó en Francia fue organizada por Rodolfo Llopis aunque nada pudo hacer frente a la personalidad arrolladora de Prieto, que es quien tenía los resortes de dicha ejecutiva. El PSOE en Francia llegó a contar en la segunda mitad de los años cuarenta con hasta ocho mil afiliados. Tanto esta ejecutiva “francesa” como la del interior defendieron posturas profundamente anticomunistas. Los socialistas optaron por una estrategia basada en la presión exterior para poner en marcha un proceso de transición hacia la democracia, primando más una postura posibilista que fundamentalmente republicana.