El bilbaíno Manuel Valdés Larrañaga estudió arquitectura en Barcelona, y fue un destacado deportista, ya que batió un récord nacional en natación. Fue uno de los fundadores de Falange al lado de José Antonio Primo de Rivera, y obtuvo uno de sus primeros carnets, por lo que era, sin lugar a dudas, un "camisa vieja".
Al estallar la guerra fue detenido y pasó a la cárcel Modelo de Madrid desde donde dirigió los servicios de información de la Quinta Columna. Consiguió salvar la vida ante su condena a muerte porque un médico le diagnosticó una enfermedad inexistente.
Al terminar el conflicto fue consejero nacional del Movimiento, miembro de la Junta Política y jefe del Movimiento en Madrid, subsecretario de Trabajo, presidente del Colegio de Arquitectos y de la Federación de Fútbol. En el año 1952 se le nombró embajador en Santo Domingo, luego en Venezuela, para pasar a Egipto y, finalmente, al Líbano. Su carrera política terminó con la vicesecretaría general del Movimiento.
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lunes, 3 de junio de 2013
Manuel Valdés Larrañaga
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jueves, 20 de octubre de 2011
Las fuerzas dinásticas en la víspera de la República
Los partidos dinásticos del turno político del sistema de la Restauración, llevaban ya mucho tiempo divididos en fracciones vinculadas a distintos líderes. Durante la Dictadura de Primo de Rivera casi habían desaparecido. Muchos de sus cuadros habían ingresado en la Unión Patriótica, mientras que algunos destacados personajes habían sufrido la represión del régimen, como la padecida por Sánchez Guerra, Santiago Alba y el conde de Romanones.
Al terminar la Dictadura, los partidos conservador y liberal intentaron resurgir, y reconstruir su influencia electoral, basada en el caciquismo pero las circunstancias políticas eran adversas para resucitar viejas maquinarias políticas obsoletas. Por un lado, regresaron las viejas divisiones, acrecentadas, además por las distintas visiones que sus líderes políticos tenían sobre el período de transición y el futuro de la Monarquía. Destacados personajes del sistema político monárquico iniciaron un intenso debate sobre el futuro. Unos, siendo monárquicos, como Sánchez Guerra, criticaban abiertamente la actitud de Alfonso XIII, mientras que otros, como Ángel Ossorio, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura, se declararon por la salida republicana. Por otro lado, las bases sociales del antiguo sistema de partidos estaban abandonando masivamente la causa monárquica. La clase media española estaba inclinándose, como hemos señalado en otros artículos de esta serie, por la República.
En este momento surgieron nuevas formaciones políticas. Destacaría el Bloque Constitucional, formado en marzo de 1930 por el Partido Reformista de Melquíades Álvarez y sectores liberales y conservadores afines a Sánchez Guerra, Burgos Mazo y Bergamín. Pero el Bloque era más bien una tertulia o grupo de opinión de políticos prestigiosos sin base social alguna, como un partido del pasado. El Bloque era monárquico pero crítico con la situación a la que el rey había llevado a la Monarquía, y no se encontraban muy lejos de los republicanos más moderados. Defendían la abdicación de Alfonso XIII, la exigencia de responsabilidades por la Dictadura y la convocatoria de unas Cortes Constituyentes.
En el otro extremo del grupo de fuerzas dinásticas estarían los herederos de la Unión Patriótica de Miguel Primo de Rivera. Esta formación se transformó en la Unión Monárquica Nacional, presidida por el conde de Guadalhorce. Entre sus líderes destacarían José Calvo Sotelo, Ramiro de Maeztu y José Antonio Primo de Rivera. Eran ultraconservadores y se empeñaron en defender la obra del dictador, además de ser muy críticos con el gobierno Berenguer. Querían una reforma constitucional en un sentido autoritario.
Más a la derecha estaría un grupo de formaciones de escaso peso: el Partido Nacionalista Español de Albiñana, el Partido Laborista de Eduardo Aunós, y la Juventud Monárquica Independiente de Eugenio Vegas Latapié.
Por último, estaría un sector más dinámico del sector político dinástico español. Nos referimos al Centro Constitucional, creado en marzo de 1931. Esta formación nació de la convergencia de la Lliga Regionalista, el Partido Maurista y de otros grupos regionalistas. El Centro Constitucional estuvo dirigido por Cambó y por Gabriel Maura. Defendía la monarquía parlamentaria, un programa político reformador y descentralizador. Podría haber sido una baza importante para el mantenimiento de la Monarquía pero llegaba muy tarde, apenas semanas antes del final de la misma.
Al terminar la Dictadura, los partidos conservador y liberal intentaron resurgir, y reconstruir su influencia electoral, basada en el caciquismo pero las circunstancias políticas eran adversas para resucitar viejas maquinarias políticas obsoletas. Por un lado, regresaron las viejas divisiones, acrecentadas, además por las distintas visiones que sus líderes políticos tenían sobre el período de transición y el futuro de la Monarquía. Destacados personajes del sistema político monárquico iniciaron un intenso debate sobre el futuro. Unos, siendo monárquicos, como Sánchez Guerra, criticaban abiertamente la actitud de Alfonso XIII, mientras que otros, como Ángel Ossorio, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura, se declararon por la salida republicana. Por otro lado, las bases sociales del antiguo sistema de partidos estaban abandonando masivamente la causa monárquica. La clase media española estaba inclinándose, como hemos señalado en otros artículos de esta serie, por la República.
En este momento surgieron nuevas formaciones políticas. Destacaría el Bloque Constitucional, formado en marzo de 1930 por el Partido Reformista de Melquíades Álvarez y sectores liberales y conservadores afines a Sánchez Guerra, Burgos Mazo y Bergamín. Pero el Bloque era más bien una tertulia o grupo de opinión de políticos prestigiosos sin base social alguna, como un partido del pasado. El Bloque era monárquico pero crítico con la situación a la que el rey había llevado a la Monarquía, y no se encontraban muy lejos de los republicanos más moderados. Defendían la abdicación de Alfonso XIII, la exigencia de responsabilidades por la Dictadura y la convocatoria de unas Cortes Constituyentes.
En el otro extremo del grupo de fuerzas dinásticas estarían los herederos de la Unión Patriótica de Miguel Primo de Rivera. Esta formación se transformó en la Unión Monárquica Nacional, presidida por el conde de Guadalhorce. Entre sus líderes destacarían José Calvo Sotelo, Ramiro de Maeztu y José Antonio Primo de Rivera. Eran ultraconservadores y se empeñaron en defender la obra del dictador, además de ser muy críticos con el gobierno Berenguer. Querían una reforma constitucional en un sentido autoritario.
Más a la derecha estaría un grupo de formaciones de escaso peso: el Partido Nacionalista Español de Albiñana, el Partido Laborista de Eduardo Aunós, y la Juventud Monárquica Independiente de Eugenio Vegas Latapié.
Por último, estaría un sector más dinámico del sector político dinástico español. Nos referimos al Centro Constitucional, creado en marzo de 1931. Esta formación nació de la convergencia de la Lliga Regionalista, el Partido Maurista y de otros grupos regionalistas. El Centro Constitucional estuvo dirigido por Cambó y por Gabriel Maura. Defendía la monarquía parlamentaria, un programa político reformador y descentralizador. Podría haber sido una baza importante para el mantenimiento de la Monarquía pero llegaba muy tarde, apenas semanas antes del final de la misma.
jueves, 1 de septiembre de 2011
El Yugo y las Flechas
Los símbolos han sido y siguen siendo importantes en política. El pasado siglo ha sido muy pródigo en simbología política, tanto en la izquierda como en la derecha. En este artículo nos acercaremos a uno de los más significativos de la historia contemporánea española, nacido como emblema de las JONS, de Falange, del Movimiento Nacional y luego incorporado al escudo oficial español en la época franquista: “el yugo y las flechas”.
El “yugo y las flechas” nació como emblema de las JONS. Al fusionarse con Falange, José Antonio Primo de Rivera, lo adoptó para la formación política surgida: Falange y de las JONS. El origen del emblema estaría en una interpretación del escudo de los Reyes Católicos. Recordemos la importancia dada a este reinado dado por las JONS, como por Falange y el franquismo, al interpretarlo como una época gloriosa de la historia española. Los Reyes Católicos, siempre según esta interpretación, serían los monarcas que crearon España, cuestión que hoy, como bien sabemos, no se corresponde con el análisis historiográfico serio y no como justificación ideológica. Al parecer, escritores como Ernesto Giménez Caballero o Rafael Sánchez Mazas habrían tratado sobre este símbolo.
El diseño final establecía cinco flechas en haz apuntando hacia arriba y sobre ellas un yugo, aunque se pueden encontrar unos primeros emblemas con siete flechas. El “yugo y las flechas” se bordaba en la camisa azul. Franco incorporó el emblema en el nuevo escudo oficial de España, aunque por separado, al igual que otros símbolos, como el águila de San Juan. En todas las entradas de las poblaciones españolas se colocó el símbolo del “yugo y las flechas”, así como en placas, monumentos, etc. Aún queda alguno de estos símbolos o sus huellas en antiguas fachadas o tapias de pequeños pueblos.
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lunes, 28 de febrero de 2011
Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria
En varios de los últimos artículos sobre personajes históricos catalanes hemos aludido al CADCI o Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria. Conviene, pues, que le dediquemos cierta atención monográfica.
El CADCI fue una entidad social, política y obrera fundada en marzo de 1903 en el café dels Quatre Gats. Tenía como finalidad la defensa y difusión del catalanismo, la formación de sus asociados y el reformismo social. En el terreno del nacionalismo el objetivo era luchar por las reivindicaciones catalanistas mediante la propaganda y la formación de sus asociados. Sus fundadores procedían de la Associació Popular Catalanista. El CADCI terminó por convertirse en una tribuna abierta a los políticos e intelectuales catalanes. Recibirá la influencia de las distintas fuerzas políticas catalanas desde el inicio del siglo XX hasta el final de la guerra civil: la Unió Catalanista, la Lliga, a pesar de su moderación, la UFNR, la Esquerra Republicana, el BOC y el Partit Català Proletari. Además de la defensa del catalanismo será republicano pero desarrollará una profunda aversión al lerrouxismo. Participará en la Solidaritat Catalana.
En la parte propagandística el CADCI estará presente en todas las manifestaciones o actos políticos y deportivos de signo catalanista. Además, organizará un calendario de fiestas catalanistas, como el Onze de Setembre, como más importante. Publicaba un boletín informativo, “Acció”, a partir de 1908, completándose, entre 1910 y 1925 con la “Revista Anyal”.
El CADCI tuvo una honda repercusión social en Cataluña. Sus afiliados pasaron de 85 en 1903 a más de 3.000 en 1914, elevándose a 10.000 en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera. Como muchas asociaciones del momento, tenía distintos tipos de socios: fundadores, numerarios y protectores. A partir de los años veinte se crearon centros por toda Cataluña: Sabadell, Terrasa, Mataró, Lleida, Manresa, etc..
Además de la propaganda, el CADI desarrolló una intensa actividad en el terreno de la enseñanza. Contaba con una sección de educación e instrucción pública con escuelas mercantiles. En el terreno deportivo organizó una sección de deportes y excursiones, que desarrolló de manera clara el deporte en Cataluña. En lo social el CADCI contaba con una sección de Socorros Mutuos para sus asociados. La sección de trabajo se dedicaba a la acción sindical con el objetivo de mejorar las condiciones laborales de sus asociados. Por fin, la sección del Cooperativismo, la última que se creó, organizó una cooperativa de consumo.
El CADCI contaba con una biblioteca, caja de ahorros para los asociados, instalaciones deportivas. La sede estaba situada en la rambla de Santa Mónica, inaugurada en 1914.
En el año 1921 el CADCI promovió la creación de la Federació de Dependents de Catalunya, que agrupó a casi todos las secciones de dependientes.
Durante la Dictadura de Primo de Rivera la entidad fue disuelta acusada de ser separatista. En su sede se instaló el Sindicato Libre. Después de la llegada de la República el CADCI se reorganizó para tener un papel relevante en la vida política, sindical y social de Catalunya, aunque, dada la disparidad política e ideológica del momento, sufrió en su seno intensas divisiones y discusiones. En los hechos del Seis de Octubre el CADCI tuvo un papel fundamental en la resistencia frente al ejército. Recordemos que en su defensa murieron personajes como J. Compte y G. Alba. A partir de 1936 el CADCI se vinculó a la UGT. En 1939 la entidad fue disuelta.
El CADCI fue una entidad social, política y obrera fundada en marzo de 1903 en el café dels Quatre Gats. Tenía como finalidad la defensa y difusión del catalanismo, la formación de sus asociados y el reformismo social. En el terreno del nacionalismo el objetivo era luchar por las reivindicaciones catalanistas mediante la propaganda y la formación de sus asociados. Sus fundadores procedían de la Associació Popular Catalanista. El CADCI terminó por convertirse en una tribuna abierta a los políticos e intelectuales catalanes. Recibirá la influencia de las distintas fuerzas políticas catalanas desde el inicio del siglo XX hasta el final de la guerra civil: la Unió Catalanista, la Lliga, a pesar de su moderación, la UFNR, la Esquerra Republicana, el BOC y el Partit Català Proletari. Además de la defensa del catalanismo será republicano pero desarrollará una profunda aversión al lerrouxismo. Participará en la Solidaritat Catalana.
En la parte propagandística el CADCI estará presente en todas las manifestaciones o actos políticos y deportivos de signo catalanista. Además, organizará un calendario de fiestas catalanistas, como el Onze de Setembre, como más importante. Publicaba un boletín informativo, “Acció”, a partir de 1908, completándose, entre 1910 y 1925 con la “Revista Anyal”.
El CADCI tuvo una honda repercusión social en Cataluña. Sus afiliados pasaron de 85 en 1903 a más de 3.000 en 1914, elevándose a 10.000 en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera. Como muchas asociaciones del momento, tenía distintos tipos de socios: fundadores, numerarios y protectores. A partir de los años veinte se crearon centros por toda Cataluña: Sabadell, Terrasa, Mataró, Lleida, Manresa, etc..
Además de la propaganda, el CADI desarrolló una intensa actividad en el terreno de la enseñanza. Contaba con una sección de educación e instrucción pública con escuelas mercantiles. En el terreno deportivo organizó una sección de deportes y excursiones, que desarrolló de manera clara el deporte en Cataluña. En lo social el CADCI contaba con una sección de Socorros Mutuos para sus asociados. La sección de trabajo se dedicaba a la acción sindical con el objetivo de mejorar las condiciones laborales de sus asociados. Por fin, la sección del Cooperativismo, la última que se creó, organizó una cooperativa de consumo.
El CADCI contaba con una biblioteca, caja de ahorros para los asociados, instalaciones deportivas. La sede estaba situada en la rambla de Santa Mónica, inaugurada en 1914.
En el año 1921 el CADCI promovió la creación de la Federació de Dependents de Catalunya, que agrupó a casi todos las secciones de dependientes.
Durante la Dictadura de Primo de Rivera la entidad fue disuelta acusada de ser separatista. En su sede se instaló el Sindicato Libre. Después de la llegada de la República el CADCI se reorganizó para tener un papel relevante en la vida política, sindical y social de Catalunya, aunque, dada la disparidad política e ideológica del momento, sufrió en su seno intensas divisiones y discusiones. En los hechos del Seis de Octubre el CADCI tuvo un papel fundamental en la resistencia frente al ejército. Recordemos que en su defensa murieron personajes como J. Compte y G. Alba. A partir de 1936 el CADCI se vinculó a la UGT. En 1939 la entidad fue disuelta.
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domingo, 2 de enero de 2011
Jaume Aiguader i Miró
Jaume Aiguader i Miró nació en Reus en 1882. Pertenecía a una familia republicana. Estudió medicina en Barcelona y se doctora en Madrid. Le interesaron mucho los problemas sociales y del higienismo, lo que le lleva a colaborar con núcleos sindicales y presidir entre 1919 y 1923 el Ateneu Enciclopèdic popular. Se afilió a la USC para, luego, pasar a Estat Català, ocupándose de tareas directivas durante la Dictadura de Primo de Rivera. Fue detenido en 1926 y en 1929. En nombre de su partido firmó el Pacto de San Sebastián de 1930 y participó en la constitución de la Esquerra Republicana de Catalunya. Fue elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona y después proclamado alcalde de la ciudad en abril de 1931. Entre 1931 y 1936 fue diputado de ERC en las Cortes por la provincia de Barcelona. En 1934 fue detenido por los sucesos de Octubre. Fue ministro sin cartera en el segundo gobierno de Largo Caballero, ya en la guerra civil, y de Trabajo y Asistencia Social con Negrín. Dimitió por estar en desacuerdo con la creación de tribunales militares y por el trato dado a las industrias de guerra de Cataluña. En 1939 pasa a Francia y luego a México, en el año 1941.
Aiguader fue un habitual colaborador de la prensa nacionalista catalana. Fundó y dirigió “Pamflet” y las ediciones Arnau de Vilanova, que publicaron las “Monografies Mèdiques”, la primera colección científica en catalán. Publicó en un volumen parte de sus escritos, conferencias y el testimonio de su activismo contra Primo de Rivera. Falleció en México en el año 1943.
Aiguader fue un habitual colaborador de la prensa nacionalista catalana. Fundó y dirigió “Pamflet” y las ediciones Arnau de Vilanova, que publicaron las “Monografies Mèdiques”, la primera colección científica en catalán. Publicó en un volumen parte de sus escritos, conferencias y el testimonio de su activismo contra Primo de Rivera. Falleció en México en el año 1943.
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
Manuel Llaneza Zapico
Manuel Llaneza nació en el año 1879 en Langreo (Asturias). Siendo niño se trasladó a Barruelo en la provincia de Palencia, en cuyas minas entró a trabajar en 1890. En 1902 pasó a vivir a Mieres y al año siguiente ingresó en el PSOE. Las persecuciones patronales le obligaron a emigrar a Puertollano (Ciudad Real) y a Francia. En el país vecino trabajó en las minas de Pas-de-Calais y conoció cómo funcionaba la organización sindical francesa. Regresó a Asturias y fundó en 1910 el Sindicato de Obreros Mineros; siete años después creó el Orfanato Minero. En abril del año 1921 publicó un estudio sobre la industria minera española. En este estudio defendía la nacionalización de las minas de hulla y la organización general para la explotación y administración de las mismas.
Entre 1916 y 1917 estuvo detenido por participar en las huelgas. Fue elegido alcalde de Mieres en 1918, cargo que desempeñó hasta 1921 en que renunció por la crisis que el PSOE sufrió en ese año.
Fue presidente de la Mancomunidad de Ayuntamientos y de la Federación de Mineros de Asturias hasta su fallecimiento. Fue elegido diputado a Cortes por Oviedo en 1923. En ese mismo año, al poco tiempo del golpe de Primo de Rivera, se entrevistó con el dictador para defender los intereses de los mineros.
Llaneza escribió muchos artículos periodísticos en la prensa nacional y tuvo mucho que ver con la conversión en diario de “La Aurora Social”. Murió en enero de 1931.
Entre 1916 y 1917 estuvo detenido por participar en las huelgas. Fue elegido alcalde de Mieres en 1918, cargo que desempeñó hasta 1921 en que renunció por la crisis que el PSOE sufrió en ese año.
Fue presidente de la Mancomunidad de Ayuntamientos y de la Federación de Mineros de Asturias hasta su fallecimiento. Fue elegido diputado a Cortes por Oviedo en 1923. En ese mismo año, al poco tiempo del golpe de Primo de Rivera, se entrevistó con el dictador para defender los intereses de los mineros.
Llaneza escribió muchos artículos periodísticos en la prensa nacional y tuvo mucho que ver con la conversión en diario de “La Aurora Social”. Murió en enero de 1931.
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martes, 14 de diciembre de 2010
Federica Montseny Mañé
Después de haber estudiado a sus padres nos quedaba glosar la vida de Federica Montseny Mañé, una de las mujeres y anarquistas más importantes de la historia española.
Federica Montseny nació en 1905 en Madrid, hija de Joan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gallego). Desde muy jovencita, dado su marco familiar, se vio inclinada a la escritura con fines revolucionarios. Durante la Dictadura de Primo de Rivera inició una colaboración en “La Revista Blanca”, donde escribió temas literarios y filosóficos. En esta misma época publicó sus primeras novelas. Su pasión literaria se transformó en actividad política cuando fue proclamada la II República. En junio de 1931 ingresó en la CNT. Montseny siempre estuvo preocupada por la cuestión de la revolución anarquista en línea con el insurrecionalismo agrario. Esta teoría defendía que la revolución nacería en el campo, extendiéndose luego a la ciudad. Pero, por otro lado, no defendía el ataque frontal a la República como lo pretendía el grupo “Nosotros”.
En noviembre de 1933 fue nombrada redactora del periódico “Solidaridad Obrera”. En el congreso de la CNT, celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, participó en la elaboración de la ponencia sobre comunismo libertario, junto con Zubizarreta, Ascaso y García Oliver.
Al día siguiente del fracaso de la sublevación militar en Barcelona, el Comité Peninsular de la FAI, organización a la que aún no pertenecía nuestra protagonista, le pidió que aceptara ser miembro del mismo. Fue designada delegada en el Comité Regional de la CNT. Al poco tiempo se encargó de representar a la regional catalana en el Comité Nacional.
Montseny participó en el gobierno republicano. Al igual que García Oliver, justificó esta entrada en el gobierno porque consideraba que era necesaria para impedir el desplazamiento de los libertarios de la dirección del proceso revolucionario. Fue ministra de Sanidad y Asistencia Social desde noviembre de 1936 hasta mayo de 1937 cuando cayó Largo Caballero. Hasta el final de la guerra desarrolló una intensísima labor propagandística, tarea en la que siguió empeñándose al terminar la contienda en el exilio. Federica Montseny falleció en Toulouse en 1994.
Federica Montseny nació en 1905 en Madrid, hija de Joan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gallego). Desde muy jovencita, dado su marco familiar, se vio inclinada a la escritura con fines revolucionarios. Durante la Dictadura de Primo de Rivera inició una colaboración en “La Revista Blanca”, donde escribió temas literarios y filosóficos. En esta misma época publicó sus primeras novelas. Su pasión literaria se transformó en actividad política cuando fue proclamada la II República. En junio de 1931 ingresó en la CNT. Montseny siempre estuvo preocupada por la cuestión de la revolución anarquista en línea con el insurrecionalismo agrario. Esta teoría defendía que la revolución nacería en el campo, extendiéndose luego a la ciudad. Pero, por otro lado, no defendía el ataque frontal a la República como lo pretendía el grupo “Nosotros”.
En noviembre de 1933 fue nombrada redactora del periódico “Solidaridad Obrera”. En el congreso de la CNT, celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, participó en la elaboración de la ponencia sobre comunismo libertario, junto con Zubizarreta, Ascaso y García Oliver.
Al día siguiente del fracaso de la sublevación militar en Barcelona, el Comité Peninsular de la FAI, organización a la que aún no pertenecía nuestra protagonista, le pidió que aceptara ser miembro del mismo. Fue designada delegada en el Comité Regional de la CNT. Al poco tiempo se encargó de representar a la regional catalana en el Comité Nacional.
Montseny participó en el gobierno republicano. Al igual que García Oliver, justificó esta entrada en el gobierno porque consideraba que era necesaria para impedir el desplazamiento de los libertarios de la dirección del proceso revolucionario. Fue ministra de Sanidad y Asistencia Social desde noviembre de 1936 hasta mayo de 1937 cuando cayó Largo Caballero. Hasta el final de la guerra desarrolló una intensísima labor propagandística, tarea en la que siguió empeñándose al terminar la contienda en el exilio. Federica Montseny falleció en Toulouse en 1994.
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jueves, 9 de diciembre de 2010
Fernando de los Ríos. Segunda Parte
Durante la Dictadura de Primo de Rivera rechazó toda colaboración con el nuevo régimen, siguiendo la misma postura que defendía Prieto, pero no abandonó la Ejecutiva como había hecho éste. De los Ríos pertenecía a la misma desde 1920. Participó, a título personal, como Prieto, en la firma del Pacto de San Sebastián de 1930. Formó parte del comité revolucionario y al fracasar el movimiento de diciembre fue detenido. El Partido le designó como uno de sus representantes en el gobierno provisional de la República. Fue nombrado ministro de Justicia. Después tendría la responsabilidad ministerial de Instrucción Pública, entre diciembre de 1931 y junio de 1933 y Estado (Asuntos Exteriores) entre junio y septiembre de 1933. Fernando de los Ríos defendió la postura de reanudar la alianza con los republicanos durante los años 1934 y 1935. Terminó por dimitir de la Ejecutiva ante la negativa del sector de Largo Caballero a convocar el Comité Nacional para debatir la política de alianzas.
Al iniciarse la guerra civil fue nombrado embajador de España en Francia en julio de 1936 y, en octubre, en Estados Unidos. Al terminar la guerra se quedó a vivir en New York. Formó parte del gobierno republicano en el exilio que presidió Giral en agosto de 1945, como ministro de Estado. Dimitió en marzo de 1946 poco antes que los comunistas entraran en el gobierno, aunque siguió representando a la República en el exilio ante las Naciones Unidas. Falleció en 1949.
Al iniciarse la guerra civil fue nombrado embajador de España en Francia en julio de 1936 y, en octubre, en Estados Unidos. Al terminar la guerra se quedó a vivir en New York. Formó parte del gobierno republicano en el exilio que presidió Giral en agosto de 1945, como ministro de Estado. Dimitió en marzo de 1946 poco antes que los comunistas entraran en el gobierno, aunque siguió representando a la República en el exilio ante las Naciones Unidas. Falleció en 1949.
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miércoles, 1 de diciembre de 2010
Ramiro Ledesma Ramos
Ramiro Ledesma Ramos nació en 1905 en Alfaraz (Zamora). A los dieciséis años consiguió ser funcionario de correos y tuvo varios destinos mientras estudiaba. Se estableció en Madrid y comenzó a publicar artículos y cuentos en publicaciones periódicas. En 1924 vio la luz su novela El sello de la muerte. Se licenció en filosofía y estudió matemáticas y química. Para la “Revista de Occidente” realizó traducciones y otras colaboraciones. También escribió para “El Sol” y “La Gaceta Literaria”. En marzo de 1931 publicó un manifiesto político que terminaría dando nombre a un semanario; se trata de La conquista del Estado. En este texto defendía una España “joven, imperial y revolucionaria”, un “Estado hispánico eficaz y poderoso”, rompiendo con la realidad en la que vivía. Poco a poco, fue perfilando una serie de ideas en torno al nacional-sindicalismo y formando una organización política que le provocaron no pocos disgustos, ya que sufrió procesos y pena de cárcel. Las ideas de Ledesma Ramos se basarían en el nacional-sindicalismo, como un intento de nacionalizar al proletariado mediante la intervención de un Estado autoritario y la creación de una estructura sindical, aunque no detalló cómo sería esta estructura. Pretendía crea un orden social por encima del capitalismo. Ledesma Ramos bebió en las fuentes del fascismo pero no parece que fuera un “fascista perfecto”, ya que sintió una fascinación hacia el sindicalismo revolucionario, especialmente por sus métodos, como la acción directa.
Se unió con Onésimo Redondo y formaron las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS). En 1934 se fusionarían con la Falange de José Antonio Primo de Rivera. Ledesma quedó como uno de los tres dirigentes y encargado de la propaganda y de la Central Obrera Nacional-Sindicalista o CONS. Pero Ledesma Ramos chocó muy pronto con José Antonio por la orientación que le estaba dando al partido. Ledesma abandonó el grupo a principios de 1935, sin lograr crear una formación política propia. Publicó el periódico “La Patria Libre” y dos libros, ¿Fascismo en España?, en el que expone su versión del nacimiento y desarrollo del partido, y Discurso a las Juventudes de España, donde se apela a los jóvenes y a las masas como protagonistas de la revolución nacional. En su periódico se dedicó al estudio de la penetración económica extranjera en España. Ledesma fue fusilado al poco de comenzar la guerra, en 1936.
Se unió con Onésimo Redondo y formaron las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS). En 1934 se fusionarían con la Falange de José Antonio Primo de Rivera. Ledesma quedó como uno de los tres dirigentes y encargado de la propaganda y de la Central Obrera Nacional-Sindicalista o CONS. Pero Ledesma Ramos chocó muy pronto con José Antonio por la orientación que le estaba dando al partido. Ledesma abandonó el grupo a principios de 1935, sin lograr crear una formación política propia. Publicó el periódico “La Patria Libre” y dos libros, ¿Fascismo en España?, en el que expone su versión del nacimiento y desarrollo del partido, y Discurso a las Juventudes de España, donde se apela a los jóvenes y a las masas como protagonistas de la revolución nacional. En su periódico se dedicó al estudio de la penetración económica extranjera en España. Ledesma fue fusilado al poco de comenzar la guerra, en 1936.
martes, 30 de noviembre de 2010
Arriba
“Arriba” fue la publicación falangista más importante. Su primer número apareció en Madrid el 21 de marzo de 1935, bajo la dirección del propio José Antonio Primo de Rivera. En su primera etapa fue semanario. Entre julio y octubre de 1935 su publicación se suspendió por orden gubernativa por un artículo publicado contra la CEDA. Dejó de imprimirse, también, cuando Falange fue prohibida después el triunfo del Frente Popular. Su último número salió a la calle el 5 de marzo de 1936.
La segunda época o etapa de “Arriba” se inicia el 29 de marzo de 1939 cuando las tropas franquistas entran en Madrid. El diario se editaba en los talleres del antiguo diario “El Sol”, confiscados por el gobierno. “Arriba” pasó a ser una publicación de la cadena de prensa del Movimiento Nacional. Se designó como director de “Arriba” a José María Alfaro, que permaneció en su puesto hasta finales de 1939. Su sucesor fue Xavier de Echarri.
Los principales protagonistas del régimen franquista escribieron en páginas, incluido el propio Franco aunque con pseudónimo, como Hakim Boor, entre otros.
En junio de 1979 dejó de publicarse en el momento de crisis y desmantelamiento de la prensa de Movimiento.
La segunda época o etapa de “Arriba” se inicia el 29 de marzo de 1939 cuando las tropas franquistas entran en Madrid. El diario se editaba en los talleres del antiguo diario “El Sol”, confiscados por el gobierno. “Arriba” pasó a ser una publicación de la cadena de prensa del Movimiento Nacional. Se designó como director de “Arriba” a José María Alfaro, que permaneció en su puesto hasta finales de 1939. Su sucesor fue Xavier de Echarri.
Los principales protagonistas del régimen franquista escribieron en páginas, incluido el propio Franco aunque con pseudónimo, como Hakim Boor, entre otros.
En junio de 1979 dejó de publicarse en el momento de crisis y desmantelamiento de la prensa de Movimiento.
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