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sábado, 15 de febrero de 2014

Los archivos criminales británicos en la red

En el número 96 de la revista "Clío" leemos una noticia interesante para los historiadores y curiosos. Al parecer, previa suscripción, se podrán consultar en la red la información sobre los pocesos judiciales sobre crímenes cometidos en Inglaterra y País de Gales desde 1791 a 1882. Los expedientes judiciales son una riquísima información no sólo sobre los delitos en sí y sobre sus autores, así como sobre las víctimas, sino sobre la propiedad sociedad británica del siglo XIX. Permitirán comprobar la relación entre la criminalidad la pobreza en un período de fuertes cambios y reformas. Se podrá estudiar la práctica del sistema judicial británico, extremadamente duro, ya que se calcula que unos 200 delitos podían llevar a la pena capital.
La dirección es la siguiente:

viernes, 8 de noviembre de 2013

La memoria de Manuel Suárez

A finales de julio de 2009 se produjo el homenaje al alcalde de Ourense, Manuel Suárez, destacado socialista gallego, que desde la humildad de su oficio de cantero y maestro de obras llegó a ser alcalde. No pudo esconderse de la inquina y de la vesania políticas. Fue detenido por los falangistas, juzgado por el delito de rebelión militar con agravante de perversidad, y sentenciado a la pena capital el 22 de marzo de 1937. Fue fusilado el 27 de julio de dicho año en las inmediaciones del Cuartel de San Francisco.
Sobre el homenaje:
http://www.elpais.com/articulo/Galicia/ERA/HOMBRE/BUENO/GENEROSO/elpepuespgal/20090728elpgal_15/Tes
http://www.farodevigo.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009072800_16_352898__Portada-de-Ourense-homenaje-alcalde-Manuel-Suarez-todos-partidos-despues-fusilado 

miércoles, 8 de mayo de 2013

La labor humanitaria de Alfonso XIII en la Primera Guerra Mundial

La labor humanitaria del rey Alfonso XIII surgió casi de forma casual en torno a su secretaria particular y su titular, Emilio Torres. La publicidad de sus acciones fue realizada por la prensa francesa. Esto provocó la creación de una verdadera oficina en el Palacio Real con la finalidad de localizar desaparecidos y prisioneros franceses, británicos y alemanes. Desde el año 1915 se localizaron centenares de miles de prisioneros y desaparecidos gracias al servicio prestado desde Madrid. Además, se gestionó medio centenar de indultos de la pena capital casi todos con éxito, se atendieron unas cinco mil demandas de repatriación de heridos graves, y se gestionaron unas veinte mil informaciones de familias residentes en territorios ocupados. Esta oficina fue financiada por el monarca, y le reportó fama entre los beligerantes.
La Oficina se organizó en varias secciones:
1. Servicio de desaparecidos.
2. Servicio de información y correspondencia en territorios ocupados.
3. Servicio de prisioneros.
4. Servicio de repatriaciones de militares heridos graves o enfermos.
5. Servicio de repatriaciones de población civil.
6. Servicio de internamiento en Suiza.
7. Indultos.
8. Conmutaciones de pena.
9. Remesa de fondos a individuos o familias que vivían en territorios ocupados y que se hallaban incomunicados durante mucho tiempo en relación con sus familiares.
10. Informes relativos a visitas de inspección realizadas por los delegados españoles a las embajadas en Berlín, Viena y Roma.
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Para la redacción de este blog he consultado las siguientes obras:
Julián Cortés-Cabanillas, Alfonso XIII. Vida, confesiones y muerte, Barcelona, Juventud, 1966, y en edición moderna de Planeta DeAgostini de 1995.
Antonio Niño, "El rey embajador", en Javier Moreno Luzón (ed.), Alfonso XIII. Un político en el trono. Madrid, Marcial Pons, 2003.

martes, 10 de julio de 2012

José Perelló Torrens


José Perelló Torrens nació en Alicante en 1885. Fue el primer alcalde democrático de la localidad de Tormos, primero por Acción Republicana y luego por Izquierda Republicana. Estuvo al frente de los destinos del Ayuntamiento desde abril de 1931 hasta el final de la guerra civil. En su haber queda su preocupación y labor en beneficio del abastecimiento de agua de la localidad. En la guerra se empeñó en evitar matanzas de personas significadas de la derecha en Tormo. Además, dio cobijo a las hermanas carmelitas de Denia. Al terminar la guerra fue denunciado por el jefe local de la Falange, por lo que fue detenido en el verano de 1939. Estuvo en una cárcel provisional en Denia hasta noviembre de ese mismo año. Posteriormente, fue trasladado al campo de concentración habilitado en la Cartuja de Porta Coeli en Valencia. El 5 de abril de 1940 fue sometido a consejo de guerra en Alicante, siendo condenado por delito de auxilio a la rebelión a una pena leve, ya que fue de seis meses y un día; seguramente, debió pesar el testimonio del cura párroco de Tormos, Luis Ripoll Ginestar. Es probable que, de no haber sido así, hubiera sufrido una pena mayor de cárcel o la pena capital. Nuestro protagonista murió en 1955.

En el año 2009, Joaquín Riera Ginestar, bisnieto de José Perelló, consiguió una reparación moral y reconocimiento personal del Ministerio de Justicia. En noviembre de 2011, el Ayuntamiento de Tormos le concedió el nombre de una calle.


Ver:













miércoles, 10 de marzo de 2010

Represión del ludismo

En el anterior artículo sobre el ludismo ya hablamos algo sobre la represión del mismo, pero parece interesante detenerse más en esta cuestión. La primera medida contra la destrucción de máquinas y fábricas se dio en 1769 con una ley aprobada por el Parlamento inglés. La pena para estos delitos era la pena capital. Los trabajadores no cejaron en elevar a dicho Parlamento la prohibición de que se empleasen máquinas. Al no conseguir eco sus demandas, se reanudaron las destrucciones en los primeros decenios del siglo XIX. Como el movimiento alcanzó una enorme dimensión, el gobierno inglés dio como respuesta el empleo del terror.
En el Parlamento inglés en 1812 se generó un debate sobre la cuestión. Lord Byron pronunció un discurso contra el proyecto de ley, pero de nada sirvió. La ley castigaría con la pena de muerte, como antes, las destrucciones.
En España se dio una Orden el 24 de junio de 1824 en las que se decía que los que realizaran estos actos podían ser procesados y castigados como "tumultuarios".