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domingo, 4 de agosto de 2013

El concepto de Crisis en Historia

Crisis designaría a un período breve de cambio decisivo. Sería un punto de inflexión que determinaría la supervivencia de un personaje, una institución, un período, una condición, etc. En un sentio más amplio indicaría un período breve o no tan breve de inestabilidad, de dificultades, cambios, y de transformaciones profundas. El concepto de crisis en Historia tiene una evidente relación con el de decadencia, declive, así como con los de recesión y depresión, en la perspectiva económica.
En Historia es un concepto muy utilizado, así como en Ciencias Sociales, pero es un concepto que presenta una serie de dificultades, es ambiguo e impreciso, especialmente por el uso indiscriminado y abusivo que se hace del mismo. El concepto se usa, tanto para describir revoluciones como tensiones en las relaciones internacionales, o de dificultades en el ámbito económico, social y hasta cultural.
El término tiene su origen en griego, y en la antigüedad se empleó mucho en el ámbito de la medicina, así como en el de la astrología, y de ahí pasó a la historia. En el siglo XVII se entendió como un punto de inflexión que determinaría un cambio en un sentido u otro, como en el curso de una enfermedad, para generalizarse su uso en la época ilustrada y en el siglo XIX. Debemos recordar que el desarrollo histórico se contemplaba como una especie de metáfora orgánica. Las sociedades serían como organismos vivos que experimentarían procesos y cambios: nacimiento, desarrollo, salud, enfermedades, recuperaciones, decadencias y, por fin, la muerte. El historiador Burckhardt empleó en este sentido el concepto de crisis cuando hizo su análisis de la Historia. Había momentos decisivos, de crecimiento, unos de aceleración y otros de ruptura.
La historiografía del siglo XIX empleó mucho la idea de crisis, como podemos ver en Ranke, Thiers, Taine o Michelet. Hubo un gran interés en el estudio de los períodos o momentos críticos, en relación con las revoluciones, especialmente, la liberal.
El marxismo dio una importancia enorme al concepto de crisis. Cada etapa histórica entraba en crisis y ésta daba lugar a otra época o etapa distinta y más avanzada, hasta que se llegaría al final, a la sociedad comunista.
En el siglo XX el término terminó por generalizarse y vulgarizarse, con el peligro que hemos señalado en el segundo párrafo de este artículo. En los medios académicos se habla de crisis del Antiguo Régimen, de crisis del liberalismo, de crisis de la democracia, de crisis del capitalismo, etc.. Pero, a pesar del peligro descrito, bien es cierto que se ha hecho un gran esfuerzo para definir los momentos o períodos de crisis en la Historia. En el ámbito de la historia política, así como en el de la económica el concepto está muy delimitado, es decir, se emplea de forma restringida, con márgenes muy marcados, frente a la historia social o cultural donde la idea es más fluida, con menos márgenes.

sábado, 8 de septiembre de 2012

La Comuna de París


La Comuna de París constituye la primera experiencia de gobierno obrero en el siglo XIX. La Comuna surge a partir de la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana. La derrota de Sedán produce la huida del gobierno francés a Versalles. En septiembre de 1870 la ciudad de París queda en manos de unos comités de distrito con un comité central. Este comité tiene a su cargo unos 60.000 hombres de la guardia nacional. El comité declara una comuna directamente elegida por el pueblo y rechaza la autoridad del gobierno de Versalles. En enero de 1871, los prusianos llegan a las afueras de París.

En París sale elegida una Asamblea comunal, organizada en diez comisiones, que se dedican a distintas funciones: subsistencias, finanzas, trabajo, justicia, etc. En la Asamblea se sientan representantes de distintas sensibilidades: antiguos jacobinos, blanquistas, proudhonianos, bakuninistas, etc..

Se está intentando organizar un modelo político nuevo, en el que todos los poderes debían proceder de la soberanía popular. El día 19 de abril se publica la Declaración al pueblo francés, que pide autonomía para todas las comunas que se constituyan en ciudades y departamentos, con derechos ilimitados de reunión y prensa, enseñanza obligatoria gratuita, etc.. Los talleres e industrias abandonados por sus dueños pasarían a ser regidos por comités obreros en régimen de autogestión. Los pisos vacíos son requisados y hasta se decreta la liberalización del arte.

Pero fuera de París está constituido el primer gobierno de la III República con Thiers a la cabeza. El gobierno envía un potente ejército, comandado por Mac-Mahon, para ocupar París. Los combates fueron intensos y se desató la violencia con utilización de rehenes y fusilamiento de prisioneros por ambas partes. Por fin, el ejército vence la resistencia y entra en la ciudad, desatándose una durísima represión, ya que se calculan por miles los fusilados.

El fracaso de la Comuna no sólo repercutió en la marcha de la AIT, como hemos visto en el artículo anterior, sino, también en el movimiento obrero de muchos países, ya que los gobiernos consideraron a las asociaciones obreras como enemigas del orden y de la paz pública.