Se inserta un fragmento del Manifiesto de la Liga Gallega, dado en Santiago el 24 de junio de 1899:
"No nace hoy la Liga Gallega de Santiago, constituida desde que la autoridad aprobó sus estatutos en julio de 1898 (...) las circunstancias y porque entonces y después atravesó España, no eran oportunas para manifestar en alta voz nuestro pensamiento (...). Tristístimos y vergonzos sucesos, que han labrado la ruina del Estado español (...) deseamos la supresión de los gobiernos civiles, diputaciones provinciales y demás funcionarios y centros (...) y pedimos para Galicia (...) una Diputación regional, a la cual corresponderá atender y resolver, con independencia del poder central, los asuntos peculiares a la pequeña patria.
Queremos también la desparición de los ayuntamientos rurales, odiosos albergues del caciquismo (...)
En nuestros asuntos administrativos y judiciales queremos que se tramiten y resuelvan en todas las instancias, dentro del territorio gallego (...)
Reclamamos (...) un sistema tributario y prefijar por medio de conciertos con el Estado, un cupo anual"
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lunes, 29 de marzo de 2010
sábado, 27 de marzo de 2010
Valencianismo. Texto de Faustí Barberá
Se incluye un texto de Faustí Barberá:
De regionalismo y valencianismo. Discurso viejo y comentarios nuevos (Valencia, 1910)
"Enseñando nuestra historia, estimulando nuestro arte, impulsando nuestra ciencia, despertando el espíritu de asociación y haciendo renacer el amor colectivo a nuestra raza y reavivando y purificando nuestra lengua, irá preparando el regreso de los valencianos a lo valenciano; irá determinando la concentración regional y concentrando y dando tono y firmeza persistentes a esta aspiración que, de una parte, ha de hacer frente a la absorción y asimilación castellana y por otra se declarará en condiciones de exigir, para nuestro antiguo Reino, el derecho de gobernarse y arraigar en nuestro territorio todos aquellos asuntos que son de su total y propia incumbencia."
(Texto citado por Alfons Cucó, El valencianismo político. 1874-1939, Barcelona, Ariel, 1977, pág. 31)
De regionalismo y valencianismo. Discurso viejo y comentarios nuevos (Valencia, 1910)
"Enseñando nuestra historia, estimulando nuestro arte, impulsando nuestra ciencia, despertando el espíritu de asociación y haciendo renacer el amor colectivo a nuestra raza y reavivando y purificando nuestra lengua, irá preparando el regreso de los valencianos a lo valenciano; irá determinando la concentración regional y concentrando y dando tono y firmeza persistentes a esta aspiración que, de una parte, ha de hacer frente a la absorción y asimilación castellana y por otra se declarará en condiciones de exigir, para nuestro antiguo Reino, el derecho de gobernarse y arraigar en nuestro territorio todos aquellos asuntos que son de su total y propia incumbencia."
(Texto citado por Alfons Cucó, El valencianismo político. 1874-1939, Barcelona, Ariel, 1977, pág. 31)
domingo, 1 de noviembre de 2009
Los nacionalismos sin Estado
El mayor protagonismo o dinamismo en la actualidad, en relación con el nacionalismo, se da entre los nacionalismos sin estado, ya sea en el terreno de la iniciativa política, ya sea en el campo social. Los nacionalismos sin estado parten del nacionalismo tradicional y la defensa irrenunciable del principio de autodeterminación, y se aprovechan del moderno proceso de globalización económica y cultural, así como de la crisis del estado nacional como se ha conocido.
Su fuerza se vincula con el ofrecimiento que hacen de un mayor y más cercana defensa de los intereses de los indiviudos frente al Estado central. Además, otorga a los inidividuos de un sentimiento de pertenencia a la comunidad más palpable y cercano.
Es evidente que cada nacionalismo sin estado presenta peculiaridades y, aunque formulemos características comunes, es muy importante tener cuidado con las comparaciones. Pensemos, por ejemplo, en los intentos de comparar la situación nacionalista de Irlanda del Norte con la del País Vasco, partiendo de que la violencia es protagonista del conflicto, cuando ambas situaciones son muy distintas, precisamente, por la Historia de ambos lugares.
Pero sí es cierto que hay características comunes, y que podemos repasar:
1. La utilización de un idioma distinto al común del Estado se convierte en un instrumento fundamental y eficaz para el nacionalismo sin estado, ya que posibilita un elemento claramente diferenciador del conjunto. En el caso de los nacionalismos sin estado de España es paradigmático, fundamentalmente en el caso catalán. En el caso quebequés sería el único elemento diferenciador del conjunto canadiense, mientras que es más complejdo en los casos irlandés, bretón, galés o corso, donde el idioma del Estado nacional es mayoritario -inglés, francés- , y el uso de la lengua propia es casi testimonial.
2. La religión: ya sea como elemento diferenciador, ya como defensa de la verdad revelada es una de las bases de algunos de estos nacionalismos. Fue fundamental en las guerras de liberación del norte de África, y en la creación del Estado de Israel. En Irlanda del Norte es un elemento muy importante, ya que la diferencia entre las dos comunidades de católicos y protestantes es la que define las dos concepciones del Estado, y dos identidades nacionales. En la India tenemos el caso del nacionalismo sikh de corte musulmán.
3. La delimitación del territorio se ha convertido en uno de los elementos más importantes del nacionalismo en su historia. La novedad en esto caso es la utilización de la peculiaridad de ese territorio como instrumento de unidad nacionalista. Es el caso de Palestina donde el nacionalismo no se caracteriza tanto por lo religioso que por su reivindicación territorial. Tenemos, también el caso del nacionalismo kurdo, cuyo territorio se encuentra entre varios estados.
4. Una parte de los nacionalismos sin Estado en Occidente se sitúan en zonas de fuerte desarrollo económico, y en ocasiones a la cabeza del conjunto del Estado nacional, y suelen situarse en los primeros puestos a la hora de contribuir a la Hacienda pública general. Estos motivos suelen ser utilizados por los nacionalismos en su política de separación o en la búsqueda de mayores cuotas de autonomía en el terreno fiscal o de la autofinanciación. Tenemos el caso del nacionalismo de la Padania, y de los nacionalismos vasco y catalán, aunque éstos tienen otros componentes que no tiene el primero.
5. La monopolización de la idea de nación. Se trataría del último rasgo de los nacionalismos sin Estado. Se monopolizaría el concepto de nación para su causa, negando este carácter al Estado nacional que quedaría reducido a una entidad administrativa superior pero sin ninguna identificación afectiva.
Su fuerza se vincula con el ofrecimiento que hacen de un mayor y más cercana defensa de los intereses de los indiviudos frente al Estado central. Además, otorga a los inidividuos de un sentimiento de pertenencia a la comunidad más palpable y cercano.
Es evidente que cada nacionalismo sin estado presenta peculiaridades y, aunque formulemos características comunes, es muy importante tener cuidado con las comparaciones. Pensemos, por ejemplo, en los intentos de comparar la situación nacionalista de Irlanda del Norte con la del País Vasco, partiendo de que la violencia es protagonista del conflicto, cuando ambas situaciones son muy distintas, precisamente, por la Historia de ambos lugares.
Pero sí es cierto que hay características comunes, y que podemos repasar:
1. La utilización de un idioma distinto al común del Estado se convierte en un instrumento fundamental y eficaz para el nacionalismo sin estado, ya que posibilita un elemento claramente diferenciador del conjunto. En el caso de los nacionalismos sin estado de España es paradigmático, fundamentalmente en el caso catalán. En el caso quebequés sería el único elemento diferenciador del conjunto canadiense, mientras que es más complejdo en los casos irlandés, bretón, galés o corso, donde el idioma del Estado nacional es mayoritario -inglés, francés- , y el uso de la lengua propia es casi testimonial.
2. La religión: ya sea como elemento diferenciador, ya como defensa de la verdad revelada es una de las bases de algunos de estos nacionalismos. Fue fundamental en las guerras de liberación del norte de África, y en la creación del Estado de Israel. En Irlanda del Norte es un elemento muy importante, ya que la diferencia entre las dos comunidades de católicos y protestantes es la que define las dos concepciones del Estado, y dos identidades nacionales. En la India tenemos el caso del nacionalismo sikh de corte musulmán.
3. La delimitación del territorio se ha convertido en uno de los elementos más importantes del nacionalismo en su historia. La novedad en esto caso es la utilización de la peculiaridad de ese territorio como instrumento de unidad nacionalista. Es el caso de Palestina donde el nacionalismo no se caracteriza tanto por lo religioso que por su reivindicación territorial. Tenemos, también el caso del nacionalismo kurdo, cuyo territorio se encuentra entre varios estados.
4. Una parte de los nacionalismos sin Estado en Occidente se sitúan en zonas de fuerte desarrollo económico, y en ocasiones a la cabeza del conjunto del Estado nacional, y suelen situarse en los primeros puestos a la hora de contribuir a la Hacienda pública general. Estos motivos suelen ser utilizados por los nacionalismos en su política de separación o en la búsqueda de mayores cuotas de autonomía en el terreno fiscal o de la autofinanciación. Tenemos el caso del nacionalismo de la Padania, y de los nacionalismos vasco y catalán, aunque éstos tienen otros componentes que no tiene el primero.
5. La monopolización de la idea de nación. Se trataría del último rasgo de los nacionalismos sin Estado. Se monopolizaría el concepto de nación para su causa, negando este carácter al Estado nacional que quedaría reducido a una entidad administrativa superior pero sin ninguna identificación afectiva.
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martes, 27 de octubre de 2009
El nacionalismo de los Estados en el siglo XIX
Después de los procesos nacionalistas de Grecia, Bélgica, Italia y Alemania el nacionalismo pasó de ser una fuerza revolucionaria a ser instrumentalizado por los grupos liberales más moderados o conservadores como medio para consolidar los Estados. Así se denomina al nacionalismo de Estado aquellas acciones y políticas llevadas a cabo por la Administración para dicha consolidación. Este nacionalismo de Estado o Estado-nación triunfó con un éxito tal que se convirtió en el modelo a seguir en el siglo siguiente.
Se dotará al Estado de un conjunto de aparatos para vertebrar el territorio y todas las sociedades de cada zona, desarrollando una conciencia nacional para generar un grupo homogéneo frente a las diversidades internas. Para llevar a cabo tanto la vertebración territorial y social, así como para generar la conciencia nacional se establecieron una serie de medios:
1. Nueva administración y funcionariado.
2. Polícia y ejército.
3. Sistema educativo.
4. Identificadores: simbólicos, rituales y míticos.
5. Enemigos externos y expansionismos imperiales o coloniales.
6. Economía nacional.
7. Comunicaciones.
Se dotará al Estado de un conjunto de aparatos para vertebrar el territorio y todas las sociedades de cada zona, desarrollando una conciencia nacional para generar un grupo homogéneo frente a las diversidades internas. Para llevar a cabo tanto la vertebración territorial y social, así como para generar la conciencia nacional se establecieron una serie de medios:
1. Nueva administración y funcionariado.
2. Polícia y ejército.
3. Sistema educativo.
4. Identificadores: simbólicos, rituales y míticos.
5. Enemigos externos y expansionismos imperiales o coloniales.
6. Economía nacional.
7. Comunicaciones.
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