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miércoles, 1 de mayo de 2013

Entrevista a Franco en julio de 1936


Incluyo una entrevista realizada a Franco a los diez días de la sublevación:

“El general Franco insiste en que vencerá. ¿Tendrá que matar a lo mitad de España? "Triunfaré cueste lo que cueste”. (…)
Acabo de llegar de Tetuán donde he tenido una entrevista sensacional con el general Francisco Franco, jefe de os rebeldes españoles. Salí de su caluroso cuartel general con dos convicciones: 1ª. Realmente cree que tiene todavía lo posibilidad de dominar a la República. 2.ª Si considera posible el fracaso cercano tendrá la tentación de provocar un incidente internacional de lo mayor gravedad. A mi pregunta: ¿Ahora que el golpe ha fracasado en sus objetivos por cuánto tiempo seguirá la matanza? Contestó tranquilamente: ‘No habrá compromiso ni tregua, seguiré preparando mi avance hacia Madrid. Avanzaré —gritó—, tomaré la capital. Salvaré España del marxismo, cueste lo que cueste”. Le pregunté sí no había llegado el momento de los tablas. Me miró con lo que creo era auténtica sorpresa y dijo: ‘No, no ha llegado. He tenido dificultades, la deserción de la flota fue un duro golpe, pero seguiré avanzando. Pronto, muy pronto, mis tropas habrán pacificado el país y todo eso (…) será pronto algo como una pesadilla”.
Pregunta: ¿Eso significa que tendrá que matar a la mitad de España? El general Franco sacudió la cabeza con sonrisa escéptica, pero dijo: “Repito, cueste lo que cueste (…)”
Pregunta: ¿Qué haría su gobierno si venciera? General Franco: ‘Yo establecería una dictadura militar y más tarde convocaría un plebiscito nacional para ver lo que el país quiere. Los españoles están cansados de política y de políticos (…)”
Pregunta: ¿Cómo consiguió usted colaborar con la República con aparente lealtad durante tanto tiempo? (Franco fue jefe de Estado Mayor en 1934 y 1935).
General Franco: “Colaboré realmente todo el tiempo en que pensé que la República representaba la voluntad popular”.
Pregunta: Y las elecciones de febrero, ¿no representaron la voluntad popular?
General Franco: “Los elecciones nunca la representan (…)”
Pregunta: ¿Pero cómo va a pacificar España si la matanza sigue? ¿No teme que una guerra civil prolongada destruirá a la República, destruirá el Ejército y la Marina y dejará el camino abierto al comunismo?
General Franco: “No. Los ejércitos se forjan en la guerra. Esta es la lucha entre la España verdadera y los marxistas”
News Chronicle, 29 de julio de 1936
Interesa destacar las siguientes cuestiones:
1. Franco considera que no habrá ningún tipo de compromiso ni tregua. Se seguirá avanzando hacia Madrid.
2. Franco justifica el continuar la guerra para salvar, supuestamente, a España del marxismo, sin reparar en nada, "cueste lo que cueste".
3. Franco insiste, ante la reiteración del periodista sobre la posibilidad de originar una gran matanza, en que el cumplirá sus objetivos "cueste lo que cueste".
4. Franco explica que instaurará una dictadura militar y luego convocaria un plebiscito. Esta declaración puede interpretarse como un ardid para calmar a la prensa internacional. No parece que esta fuera la idea primigenia del futuro dictador.
5. Son muy interesantes las interpretaciones que hace Franco sobre su lealtad a la República y sobre el concepto de voluntad popular. En realidad, hay una cierta contradicción entre su defensa de la lealtad a la República porque representaba la voluntad popular, y luego cuando considera que las elecciones no representan la misma.
6. Ya en fecha tan temprana como fines de julio del 36 se establece la teoría franquista de la España verdadera contra la anti España, la de los marxistas.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Anticlericalismo. Tercera Parte

La llegada del ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis terminó con la experiencia del Trienio Liberal y comenzó un nuevo episodio de represión contra los liberales hasta la muerte de Fernando VII. Al iniciarse el período de la Regencia de María Cristina y en plena guerra carlista, gran parte del clero se vincula al carlismo o defiende posturas muy conservadoras. En julio de 1834 se produce una matanza de frailes en Madrid (74 religiosos fueron asesinados), suceso que tiene mucho de motín de subsistencias, aunque no vinculado tanto a la escasez de pan sino a la de agua potable en plena epidemia de cólera. El objetivo de la violencia será el clero, al que se le hace responsable del envenenamiento del agua y de la enfermedad. En aquellos difíciles momentos, desde muchos púlpitos se había explicado que los males que azotaban a la capital eran fruto de la cólera divina en castigo por la deriva política hacia el liberalismo. Entre las clases populares urbanas estaban calando los valores del anticlericalismo. La realidad social era interpretada como resultado de las actividades perniciosas del clero: holgazanería, lujuria, avaricia, engaño y hasta el recurso del asesinato.
Durante el resto del reinado de Isabel II y en el Sexenio Democrático, la Iglesia sufrirá las fuertes críticas del liberalismo progresista, del demócrata y, posteriormente, del republicanismo, así como una legislación que socava su poder, como las desamortizaciones, la abolición del diezmo, o supresión de órdenes. El acoso de la prensa liberal es evidente hacia la Iglesia, identificada con el absolutismo. El liberalismo moderado, en cambio, será más sensible a la causa eclesiástica.