Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de julio de 2013

Jane Adams

Jane Adams fue una destacada socióloga, pacifista, sufragista y reformadora social norteamericana. Adams nació en 1860 y murió en Chicago en 1935. En el año 1889 fundó la Hull-House, la primera organización de acogida de inmigrantes y pobres de los Estados Unidos. Esta institución fue dirigida por Adams durante 46 años. En dicha fundación participó, también, Bill Gates. La institución tutelaba centros de acogida donde se daba formación a las personas humildes y se administraban beneficios sociales. Se calcula que a la Hull-House acudían unas 2000 personas a la semana a sus escuelas, talleres, biblioteca, piscina, comedores, guardería, etc.
También dio clases en algunas iglesias, y apoyó a los niños negros en el Chicago`s Room.
Fue una firme defensora del sufragio femenino y del pacifismo. Ya en el siglo XX, en el año 1915 fundó y presidió la Liga Femenina Internacional para la Paz y la Libertad, siendo su presidenta honoraria desde el año 1929. También colaboró en la fundación de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, y en la Unión Americana por las Libertades Civiles. En 1931 se le concedió el Premio Nobel de la Paz.
En Chicago hay un museo en su honor, el Museo Jane Addams Hull-House. Se encuentra en dos edificios originales del Hull-House Settlement Buildings. Es Hito Histórico Nacional de los Estados Unidos.
En su vida privada estuvo unida a Mary Rozet Smith. Para Addmas era como un matrimonio, aunque no fuera reconocido por el Estado. Por ello, se trata de uno de los ejemplos de la lucha por los derechos de las mujeres lesbianas.
Obras (consultado en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Jane_Addams):
  • Democracy and social ethics. (Democracia y ética social) New York: Macmillan, 1902.
  • Children in American street trades. New York: National Child Labor Committee, 1905.
  • New ideals of peace. Chautauqua, N.Y.: Chautauqua Press, 1907.
  • The Wage-earning woman and the state. Boston: Boston Equal Suffrage Association for Good Government, [191?].
  • Symposium: child labor on the stage. New York: National Child Labor Committee, [1911?].
  • Alchemilla Hospital: Situado en Silent Hill

miércoles, 20 de marzo de 2013

Desigualdad legal entre el hombre y la mujer en el franquismo


nserto cuatro artículos del Código Civil de 1958 donde se puede comprobar la desigualdad legal entre el hombre y la mujer en el franquismo:
Artículo 57. El marido tiene que proteger a la mujer y ésta tiene que obedecer al marido.
Artículo 58. La mujer está obligada a seguir al marido donde éste fije su residencia.
Artíuclo 59. El marido es el administrador de los bienes de la sociedad conyugal.
Artìculo 60. El marido es el representante de su mujer
En el primer artículo comprobamos el distinto papel de los esposos en el matrimonio, desde un acusado paternalismo. El marido tiene como misión la protección del ser más desvalido en la concepción tradicional del sexo femenino. En contraprestación, la esposa debe obedecer. La mujer vendría a ser una especie de menor. Otra obligación de la esposa es seguir al marido donde éste decida que se fije la residencia común. Según esta disposición se podría perseguir legalmente a una mujer que se negara a convivir en el mismo hogar. Por supuesto, la mujer no tiene voz ni voto en esta toma de decisiones, al menos, según se dispone en el Código. La condición de menor de la mujer se reafirma en los dos últimos artículos: el marido administra los bienes del matrimonio y representa legalmente a la esposa.
Esta concepción del matrimonio está ya superada legalmente desde que este país se dotó de una democracia pero ha pesado en la mentalidad de parte de la sociedad española, otra de las herencias o rémoras de una mentalidad paternalista, machista y tradicional que nos legó el franquismo. No debemos olvidar que la legislación matrimonial cambió con la República en un esfuezo por modernizar las instituciones de la sociedad española en clave de igualdad entre los sexos, aunque luego fuera frenada de forma radical con el triunfo de Franco y de las concepciones tradicionales defendidas por la Iglesia Católica.

jueves, 18 de octubre de 2012

Un ‘catecismo’ para los rojos de San Marcos


Cástor González Álvarez salió del campo de concentración de San Marcos en 1941 con un documento excepcional cuyo fin era adoctrinar a los presos: «Para ti, Prisionero de San Marcos, para este recuerdo de la Entronización del Sagrado Corazón de Jesús en el Campo... ¿Estuviste con los rojos? Aprovecha el tiempo que estés aquí concentrado para recibir oreos de Religión y oreos de Patria...».
Dice del campo que «no sólo es un redil más o menos cómodo (...) Aspiramos que unos salgais espiritual y patrióticamente cambiados». Tras recordar que fue hospital de peregrinos apunta: «San Marcos hoy os recibe a los que escapasteis de la zona Roja para venir peregrinando a la España Nacional y quedaros definitivamente en ella». Instruye sobre el matrimonio y el divorcio y sentencia: «Entre los ricos y los pobres se levanta la Cruz como un signo de paz».
En:

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Historia del mundo contemporáneo. El movimiento obrero y las mujeres


      Socialismo utópico
El socialismo utópico comenzó a interesarse por las mujeres, al reconocer la necesidad de la independencia económica de las mismas. Pero, por otro lado, los socialistas utópicos no fueron especialmente críticos con la división sexual del trabajo. En todo caso, su preocupación por la sujeción de las mujeres tuvo un gran impacto en su momento. Fourier llegó a decir que la situación de las mujeres era el indicador clave a la hora de conocer el nivel de progreso y civilización de una sociedad.
Otro aspecto que trató el socialismo utópico fue su crítica al celibato y al matrimonio indisoluble como instituciones represoras y causa de injusticias e infelicidades.


Flora Tristán
Flora Tristán dedicó en su obra Unión Obrera (1843) un capítulo a estudiar la situación de las mujeres. La autora mantenía la idea de que todas las desgracias del mundo provenían del olvido y del desprecio que se había hecho a los derechos naturales e imprescriptibles de la mujer. Flora Tristán defendió la importancia de la educación de las mujeres para el progreso de las clases trabajadoras por su influencia como madres, hijas y esposas sobre los hombres.

      El socialismo marxista
El marxismo ofreció una nueva explicación sobre el origen de la opresión de las mujeres y una nueva estrategia para su emancipación. Friedrich Engels explicó en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), que el origen de la sujeción de las mujeres no estaría en causas biológicas, sino sociales, es decir, en la aparición de la propiedad privada y la exclusión de las mujeres de la producción. La emancipación de las mujeres pasaría por su retorno a la producción y la independencia económica. Pero el apoyo a la incorporación de la mujer al trabajo generó en ciertos pensadores y sectores socialistas algunas críticas. Algunos se oponían al trabajo asalariado de las mujeres para protegerlas de la explotación y, también, por el posible aumento de abortos y de la mortalidad infantil, o del paro masculino, así como el descenso de los salarios al aumentar oferta de mano de obra.Auguste Bebel, en su obra La mujer y el socialismo, denunció que no todos los socialistas apoyaban la igualdad de los sexos.
El socialismo dedicó especial atención en las diferencias que separaban a las mujeres de las distintas clases sociales. Aunque las socialistas apoyaban las demandas de las sufragistas, también consideraban a éstas enemigas de clase y las acusaban de olvidar la situación de las obreras. Por otro lado, la fuerza del mensaje y la infraestructura del movimiento sufragista atraían a muchas obreras, por lo que uno de los objetivos de las socialistas era romper esa especie de alianza.
A pesar de los enfrentamientos con las sufragistas, muchas mujeres socialistas, aunque consideraban que la emancipación de las mujeres era imposible en capitalismo, eran conscientes que para muchos de sus camaradas de lucha y para las direcciones de los partidos y sindicatos, la cuestión femenina no era prioritaria. Eso provocó que comenzaran a organizarse dentro de los partidos y sindicatos, reuniéndose para discutir sus problemas, llegando a crear organizaciones femeninas. En este sentido, la figura de Clara Zetkin es fundamental. Creó una revista femenina, “Igualdad” y organizó una Conferencia Internacional de la Mujer en 1907.

      El anarquismo
El anarquismo no precisó teóricamente la cuestión de la igualdad entre los sexos. Es más, Proudhon mantuvo una postura antigualitaria evidente al defender la idea de que no contemplaba el destino de la mujer fuera de la familia y el hogar.
Pero, también es cierto que el anarquismo contó siempre con numerosas mujeres que lucharon por la igualdad. Una de las ideas claves que guiaron a muchas anarquistas -fruto del acusado individualismo del anarquismo- fue que las mujeres se liberarían gracias a su propia fuerza y esfuerzo individual. De poco valdría el acceso al trabajo asalariado si las mujeres no eran capaces de vencer el peso de la ideología tradicional en su interior. Así pues, se puso el énfasis en vivir de acuerdo con las propias convicciones.
Las anarquistas propiciaron verdaderas revoluciones en la vida cotidiana propugnando que las mujeres fueran libres. La libertad debía regir la relación entre los sexos. Su rebelión contra el Estado, la Iglesia y la autoridad llevó a las anarquistas a no dar ninguna importancia a la lucha por el voto de las sufragistas pero, también a criticar con dureza la intervención del Estado en la procreación, la educación y cuidado de los hijos, defendida por el marxismo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Trabajo, familia y patria

Esta es la trilogía del régimen de Vichy en Francia. El régimen que presidía Petain era autoritario, de obediencia y con algunos preceptos tomados del pensamiento de Charles Maurras. Se gobernaba por decreto. Las primeras medidas se dirigían contra la libertad política, ya que se prohibieron los partidos políticos y los sindicatos; también se impuso la censura y se dejó en suspenso el poder legislativo del Parlamento. Este poder sólo podría ser convocado por el jefe del Estado. Petain pretendía que Francia, la Francia que gobernaba expiase los "pecados" de la Tercera República. La nueva Francia se organizaría en torno a la Legión Francesa de Combatientes, compuesta por veteranos de guerra, y Los Talleres de la Juventud, movimiento juvenil.
El sistema debía basarse en la familia tradicional, donde el padre era como el jefe del Estado, es decir, la máxima autoridad. De este modo se lograría recuperar el supuesto verdadero espíritu francés. La familia era el pilar, por lo que, estaba prohibido el aborto o cualquier otra manifestación sexual al margen del matrimonio, especialmente, la homosexualidad.
El trabajo era el segundo pilar del régimen. Se pretendía la paz social a través del establecimiento de un sistema corporativo superador del conflicto laboral. Se establece una Carta del Trabajo donde se establecía la colaboración de patronos y trabajadores pero, como en todos los demás experimentos corporativos, siempre eran los primeros los más favorecidos.
La patria era fundamental, pero una patria bien distinta de la que se habría establecido en la larga historia revolucionaria francesa. Frente a la "Libertad, Igualdad y Fraternidad" que informa a la República, estaba el lema de "Trabajo, familia y patria". Frente a las libertades y derechos, a la división de poderes, al contrapeso de unos y otros, y a la pluralidad política, se define el poder del jefe del Estado, encarnación de los valores eternos de Francia y objeto de creciente culto.