miércoles, 30 de noviembre de 2011

Una dictadura personal, por Enrique Moradiellos

Francisco Franco ejerció una amplísima gama de poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. A lo largo de su régimen, la facultad última de decisión quedó siempre en sus manos. Extracto de un libro de Enrique Moradiellos.
En:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/dictadura/personal/elpepusocdmg/20110619elpdmgrep_7/Tes?print=1

Las Misiones Pedagógicas en Híjar, por Cándido Marquesán

Las Misiones Pedagógicas en Híjar
Una de la preocupaciones de los políticos que llegaron al poder a partir del 14 de abril de 1931, fue el elevar el nivel cultural de la población española.

Artículo de Cándido Marquesán:

http://www.fundacionaladren.com/index.php?destino=articulo&vari=636

lunes, 28 de noviembre de 2011

Primitiva Marcos Pinilla

A los 26 años era maestra interina en la Escuela nacional de Hornes de Mena, afiliada a la FETE, participaba activamente en manifestaciones y mítines y organizaba reuniones de contenido político en la escuela.


Todo esto, unido al hecho de asistir a algunas manifestaciones vestida con una blusa roja, hizo que fuera detenida, expedientada y condenada a 6 años y 1 día de prisión mayor, en octubre de 1938 por un delito de inducción a la rebelión.



Poco más sabemos de su vida, de sus ilusiones o de su quehacer profesional.

Fuente: De la Blusa roja la Camisa azul. Carlos de la Sierra . Muerte y represión en el Magisterio de Castilla y León. Ed. Fundación 27 de Marzo.







Tomado de:





http://maestrasrepublicafeteugt.blogspot.com/2011/06/primitiva-marcos-martin.html

domingo, 27 de noviembre de 2011

Máximo Calvo Cano

Máximo Calvo Cano fue un destacado comunista extremeño, alcalde de Cadalso (Cáceres) en tiempos de la República. Fue ejecutado en la guerra civil.
Una detallada biografía de Calvo Cano se puede consultar en el siguiente enlace:
http://historiaconmemoria.blogspot.com/2011/06/calvo-cano-maximo.html

sábado, 26 de noviembre de 2011

Historia del sindicalismo socialista en la educación

Los interesados en sumergirse en la historia del sindicalismo socialista en la educación(UGT-FETE) deben hacer una parada obligatoria en el blog de Alfredo Liébana:

http://liebanaalfredo.blogspot.com/

viernes, 25 de noviembre de 2011

Gregorio Merino Ortiz

Gregorio Merino Ortiz nació en Ortigosa de Cameros en el año 1906. Era jornalero y vicepresidente de la UGT de su localidad natal, en febrero de 1936. Al estallar la guerra huyó de Ortigosa y pasó varios días en el monte. Fue detenido el día 26 de julio. Condenado en un consejo de guerra, celebrado en Logroño el 10 de enero de 1939, a doce años y un día de prisión, pudo salir en libertad en abril de 1944.










Ver:









http://diccionariobiografico.psoe.es/pdfTemps/Biografia_12456.pdf

jueves, 24 de noviembre de 2011

Mauricio Bravo González

Mauricio Bravo González nació en Vegués (Santander) en 1908, pero era vecino de Ortigosa de Cameros, en Logroño. Había sido jornalero y trabajó en las obras de construcción del pantano donde llegó a ser capataz. Mauricio Bravo fue uno de los fundadores de la UGT en Ortigosa. El 23 de julio de 1936 fue detenido, aunque logró escapar. Pero, de nuevo, fue detenido tras ser herido por la Guardia Civil. El 9 de julio de 1938 fue encarcelado en la prisión de Alfaro. Fue juzgado en consejo de guerra celebrado el 13 de enero de 1939 en Logroño y salió con una condena de doce años de prisión y un día. Fue puesto en libertad el 12 de febrero de 1942.










Ver:









http://diccionariobiografico.psoe.es/pdfTemps/Biografia_12454.pdf

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Pablo Fernández Díaz

Pablo Fernández Díaz nació en Casalarreina (Logroño) en 1886. Era jornalero, miembro de la UGT y miembro de la Agrupación Socialista de su localidad natal. Fernández Díaz, además, presidía, tanto el sindicato como la agrupación. Fue detenido en octubre de 1934 por su activa participación en el asalto al cuartel de la Guardia Civil de Casalarreina. Detenido tras el golpe de estado de julio de 1936, fue internado en la prisión habilitada en el frontón “Beti-Jai” de Logroño. Fue puesto en libertad en noviembre de 1937 y desterrado a Caspe, de donde se marchó hacia Haro, para ser nuevamente desterrado en San Sebastián. El 24 de junio de 1938 ingresó en la prisión de Alfaro. Fue condenado a doce años de cárcel el 10 de enero de 1939. El Tribunal de Responsabilidades Políticas de Logroño le impuso una multa de 10.000 pesetas. Salió en libertad en 1941.













Ver:







J.V. AGUIRRE GONZÁLEZ. Aquí nunca pasó nada: La Rioja 1936. – Logroño : Ochoa, 2007, p. 401.



















http://diccionariobiografico.psoe.es/pdfTemps/Biografia_12451.pdf

Lucas Castelar Cavero

Lucas Castelar era metalúrgico y miembro del Sindicato Metalúrgico de la UGT de Zaragoza. Representó al mismo en el XVI Congreso de la UGT, celebrado en el año 1928. En ese mismo año fue elegido vocal del Comité Nacional de la Federación Nacional de Metalúrgicos de la UGT, representando la conocida como zona 5ª, que englobaba Aragón, Navarra, La Rioja y Gerona. También fue miembro de la Agrupación Socialista de la capital aragonesa. En mayo de 1931, recién estrenada la República, fue elegido vicepresidente de la Federación Provincial de Sociedades Obreras de la UGT. Representó a su Agrupación en el Congreso de Constitución de la Federación Aragonesa de Agrupaciones Socialistas, celebrado el 18 de febrero de 1933, donde fue elegido tesorero de su Comité Ejecutivo. Castelar Cavero fue, por lo tanto, un destacado sindicalista y socialista aragonés. Al triunfar el golpe de estado fue detenido y asesinado el 5 de febrero de 1937.










Ver:





Dirigentes de la UGT (FPI); Memoria XII Congreso Federación Nacional de Metalúrgicos UGT. 1928; Republicanos y República… p. 475; H. LAFOZ RABAZA. Dirigentes… p. 53.









http://diccionariobiografico.psoe.es/pdfTemps/Biografia_10322.pdf

Algunas aportaciones sobre el culto a la personalidad de Franco. Segunda parte

Seguimos rastreando el culto a la personalidad hacia Franco a través del artículo de Rafael Abella publicado en la revista “Historia y Vida” (“La posguerra en sus textos. La forja de un caudillo”, número 104, año 1976, págs. 100 y ss).











A Franco se le atribuyó un destino providencial. En un artículo del diario “Arriba” del 18 de julio de 1939 se puede leer lo siguiente:











“De las Islas Afortunadas-nunca les fue tan propio el nombre como ahora- ha volado a Marruecos el máximo Capitán de su siglo. El es providencialmente elegido para dar a su pueblo, ya casi amortajado por rojos trapos moscovitas, la voz de “levántate y anda” que aún espera expirante. El centelleo de su espada rasga la bruma espesa en que se emboza el porvenir de España. Brilla en su diestra el arma saludable como si fuera un mínimo Jordán de redención patriótica. Cuando ella traza en el aire africano su fúlgido zigzag, todos los descorazonados ponen su corazón en su puesto de honor…”











En el texto interesarían dos cuestiones: el repetido argumento acerca del poder soviético sobre la República, aspecto fundamental en el capítulo de justificaciones sobre el golpe de estado del 18 de julio y que, como bien ha demostrado la historiografía es una invención; y, por otro lado, el tema de la espada como galvanizadora, en manos del “máximo Capitán de su siglo” (no sabemos si de España o del mundo), del patriotismo y del honor en España. La espada aparece en muchas ocasiones; como en este ejemplo,











“Franco, la espada más limpia del mundo”











El texto es de Francisco Lucientes y, sí, esta vez, la espada es del mundo, ya no sólo de España.











Siguiendo con el destino providencial de Franco nos detendremos en la aportación de Ernesto Giménez Caballero, en el diario “Arriba” del primero de octubre de 1942, porque, además nos ofrece un interesante retrato del dictador:











“España sólo se moverá otra vez con ímpetu en la Historia por el símbolo de Franco. No sólo porque ve en él su Guía providencial sino porque al cabo de seis años sabe ya quién es el Hombre (…) de paso lento y firme: de entrañas implacables; y de rostro impasible. Tipo cesáreo. Que no vaciló en la Guerra. No ha vacilado en la paz – ni vacilará en lo que viene. Caiga quien caiga…











…Sereno, impávido; broncíneo –ese Hombre misterioso que casi nadie conoce bien de cerca- pero que todo un pueblo presiente alucinado que le lleva a una gloria cierta y mayor que las pasadas. A la Grandeza y a la Libertad soñadas y prometidas.











¿Cómo? ¿Cuándo? No sabemos. Ni desearlo sabemos.”











Es sumamente curioso cómo Giménez Caballero define de forma muy aproximada a la realidad la personalidad de Franco: “lento y firme”, “de entrañas implacables”, “rostro impasible”, “sereno”, “impávido” que no vaciló ni en la guerra ni en la paz ni en lo que se avecinaba (recordemos que el texto es de 1942 y en unos pocos años el régimen se las verá con su peor crisis al ser vencida la Alemania nazi), “ y que casi nadie conoce bien de cerca”. Giménez Caballero pretendía reflejar la templanza de Franco y otros atributos propios del culto a la personalidad, como “broncíneo” y “cesáreo”, pero nos aporta, sin quererlo, rasgos, confirmados por los histories, y que si para el autor serían cualidades de un gran líder, pueden ser interpretadas desde otro punto de vista. Si para el autor era impasible, sereno, impávido, duro en su interior, sin vacilaciones, hoy sabemos que, efectivamente lo fue en su forma de gobernar, en la represión implacable y en su nula empatía, o caridad, sin apeláramos a su pretendido catolicismo, hacia los perseguidos por su régimen. Muchos autores y personajes contemporáneos que trataron a Franco repiten, por fin, lo difícil que era saber lo que pensaba Franco. Para terminar con el texto de Giménez Caballero no podemos dejar de comentar el final. Para el autor, Franco llevaría al pueblo español a la gloria inigualable, a la grandeza y a la libertad que prometió, pero los españoles ni sabían el modo de conseguirlas ni cuándo llegarían. Además, como buenos súbditos obedientes y confiados en su líder, no lo deseaban saber, todo llegaría por voluntad de Franco; harto definitorio de lo que se pretendía con el nuevo régimen: ciudadanos esperanzados con Franco y el nuevo estado y dóciles, porque ya tenían quien pensara y decidiera por ellos.

martes, 22 de noviembre de 2011

Algunas aportaciones sobre el culto a la personalidad de Franco. Primera parte.

En un viejo artículo de Rafael Abella publicado en la revista “Historia y Vida” (“La posguerra en sus textos. La forja de un caudillo”, número 104, año 1976, págs. 100 y ss) se estudia, a través de una serie de textos, el culto a la personalidad a Franco, especialmente en la posguerra. En nuestro trabajo, nos detendremos en algunos de los textos entresacados por Abella, y los comentaremos porque, creemos que nos permiten comprender este fenómeno histórico del culto a la personalidad y la pervivencia del discurso franquista en la sociedad española. Rafael Abella se basó en fuentes periodísticas:


“Un ojeo a la Prensa de la época franquista da amplios motivos de meditación al registrar la escala de calificativos, la gratuidad de las atribuciones y el desahogo en las afirmaciones sin que un elemental sentido de la medida recortara el torrente verbal del encomio. En ocasiones se buscaba una síntesis arquetípica tan desenfocada como delirante…”





Los textos:
Franco ha luchado con la espada del Cid, la lanza de Don Quijote y la vara del Alcalde de Zalamea” (El Tebib Arrumi, abril de 1939). Esta frase, según Abella, podría resumir esa síntesis arquetípica, a la que hemos hecho referencia, anteriormente.
“El Caudillo impetra la ayuda de Dios para la forja del Imperio y es un ungido con las palabras sacramentales de la Iglesia” (mayo de 1939). Abella alude a la atribución de “efluvios taumatúrgicos” a Franco. Por nuestra parte, recordemos que ese poder consistía en la facultad de los santos de producir milagros o de determinadas personas para obrar prodigios. En la Edad Media, la Iglesia propugnó la sacralización de las monarquías para establecer un poder indiscutido a través de esta atribución taumatúrgica. Así pues, determinadas dinastías, al ser copartícipes de la autoridad divina, se arrogaron la gracia de poder curar enfermedades con la imposición de manos y la invocación a la mediación celestial. El caso más conocido es el de los monarcas franceses. En el caso español, hubo algún autor que intentó demostrar que los Austrias gozaban, también, de esta prerrogativa. No cabe duda que la idea es sugerente en relación con el intento del franquismo de elevar a Franco a lugares muy altos en lo político y divino, entroncando, además con la tradición histórica. En relación con esta vinculación con el orden divino podemos aludira la siguiente frase de un artículo de Agustín de Foxá: “En el sencillo cuarto de trabajo del Generalísimo brillaba entre sus mapas, el cristal y el oro litúrgico del relicario que contenía la mano derecha de Santa Teresa…” (ABC, mayo de 1939).
“La utilización de los gasógenos tiene en España amplio porvenir. El Jefe del Estado sugirió e impulsó esta iniciativa de tan alta conveniencia para el interés público” (noviembre de 1940). De sobra es conocido el nulo conocimiento, medianamente elaborado, sobre economía del dictador.
“Y si sobre el heroico pecho del Caudillo, constelado merecidamente por las más preciadas condecoraciones que se otorgan al valor militar y al civil pudiera bordarse una nueva, hecha con las lágrimas de gratitud que su bello gesto ha arrancado, ella sería la que más rutilantemente brillaría en aquél, apagando incluso los resplandores de las otras, aun confeccionadas con las gemas más valiosas y mejor talladas…” (octubre de 1939). El texto se refiere a un indulto que había otorgado Franco. En el texto se exalta su supuesta generosidad. La concesión de indultos tiene mucho que ver con la exaltación del poder de Franco como jefe del estado todopoderoso. No se trata de justicia, ya que, en una dictadura no impera el estado de derecho, sino de una concesión graciosa, al estilo de monarcas del pasado. Franco se convierte en el dueño de vidas ajenas: firmando sentencias de muerte o indultando a condenados.
“El primer día del Caudillo, es decir, el 1 de octubre de 1939 (recordemos que en ese día de octubre de 1936 Franco asumió todos los poderes en el bando sublevado, y que se instauró como celebración, propio de sistemas dictatoriales y totalitarios): “Toda España vibró de fervorosa emoción el domingo al conmemorar el Día del Caudillo, ese fasto nacional que nos deparó la Providencia para salvar al país de la horda y concluir con la tutela extranjera que nos esclavizaba, deprimía y anulaba (…) para dar gracias al Altísimo por su bondad de depararnos, con Franco, el artífice que anhelábamos…”. El texto es importante porque resume, a nuestro juicio, muchos de los puntos vitales de la propaganda franquista: España estaría unida con Franco y agradecida con él por su labor, Franco era un enviado por Dios, Franco habría conseguido terminar con la “horda”, es decir, con los malos españoles y concluir con la supuesta tutela extranjera, que presumimos se refiere a la soviética, obviando, lógicamente la vinculación de Franco con el nazismo y el fascismo italiano. Todavía hoy hay quien sigue hablando de la “tutela extranjera” de la República, ya que, a pesar de una ya extensa y rigurosa historiografía, existe quien sigue pensando que la República era un sistema político regido, amparado o manipulado por la Internacional Comunista desde Moscú. Conviene destacar, también, algo que ha calado hondo en nuestro país, y que aparece, también en el texto entrecomillado: en determinados sectores políticos en España, cuando se defiende una postura o se ataca la contraria se emplea el argumento de que es algo que desean “todos o los españoles”, algo que la realidad desmiente siempre, dada la contrastada pluralidad de la sociedad española. Pero, por otro lado, debemos recordar que el franquismo, entre las justificaciones empleadas para su permanencia en el tiempo se encontraba, curiosamente, la supuesta existencia de banderías, partidismos y separatismos en España, reconocimiento, en realidad, de la diversidad, pero entendida como algo negativo, a extirpar. La guerra y la dictadura serían necesarias para evitar la destrucción de España, ya que los españoles no sabrían gobernarse a sí mismos y tenderían al cainismo. Hoy en día, sigue latente la consideración del franquismo como “mal menor”, es decir, como un régimen político necesario que habría solucionado la supuesta mala utilización de los cauces democráticos en la República, especialmente, por parte de la izquierda y de los nacionalistas no españolistas, obviando los ataques de sectores políticos, ideológicos y sociales conservadores, reaccionarios y fascistas contra el sistema democrático.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Federico Landrove Moíño

Podemos acercarnos a la figura de Federico Landrove Moiño, socialista y alcalde de Valladolid en la documentadísima página web de la represión franquista de Valladolid donde se nos presenta una semblanza de este político y profesor de Matemáticas:

http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Federico-Landrove-Moino

viernes, 18 de noviembre de 2011

La dictadura terrorista y totalitaria, por Vicenç Navarro

La dictadura terrorista y totalitaria,
artículo de Vicenç Navarro en:
http://blogs.publico.es/dominiopublico/3498/la-dictadura-terrorista-y-totalitaria/

La naturaleza del franquismo, por Álvaro Soto y Pedro A. Martínez Lillo

La dictadura duró mucho y fue camaleónica, por lo que, sin variar su esencia -poder personal, represión, rechazo de la democracia-, adoptó distintas formas, desde el proyecto totalitario al autoritarismo
La publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español por la Real Academia de la Historia ha dado lugar a una polémica en los medios de comunicación sobre algunas de las afirmaciones que se realizan en el mismo. Es importante que los ciudadanos conozcan las opiniones de otros historiadores y la existencia de un debate “académico” que, lejos de escandalizarnos, debe contribuir a un mejor entendimiento y comprensión de nuestro pasado más reciente.
Para comenzar, se debe aclarar que es frecuente confundir naturaleza de un régimen político y forma de ejercicio del poder. Son dos cuestiones distintas, mientras que los conceptos “totalitario” y “autoritario” se refieren al primero de ellos, el término “dictadura” se aplica al segundo.
Totalitario es un régimen político no democrático que busca imponer una integración política total entre el Estado y la sociedad. En dicho régimen, la participación y adhesión al mismo son una obligación para todos los miembros de la comunidad política. Mientras que autoritario define a un régimen político no democrático, pero en este caso a través del control del Estado, monopolizando el poder político sin permitir a los ciudadanos participar en la toma de decisiones. No tiene como objetivo controlar la vida social por medio de una ideología, ya que en ocasiones se carece de ella, sino lograr la pasividad de los ciudadanos.
La victoria militar en la Guerra Civil de los sublevados contra el orden legítimo que representaba el régimen republicano supuso la quiebra del Estado democrático. El “nuevo Estado” se atribuyó un carácter fundacional y se dispuso a construir un “orden político” distinto al democrático. Buena muestra de ello fue la extraordinaria concentración de poder que se dio en la persona de Francisco Franco. Desde el 1 de octubre de 1936 y hasta su muerte ocupó la Jefatura del Estado, del Ejército y del partido único; hasta 1973, la del Gobierno y se añadía “la suprema potestad de dictar normas jurídicas de carácter general”.
Se estableció así una dictadura soberana que se atribuyó un carácter constituyente. Ello supuso trasladar la soberanía del pueblo al Estado, suprimir los derechos fundamentales de los ciudadanos, acabar con la división de poderes y establecer límites mal definidos para el ejercicio del poder, lo que le permitía hacer uso de la arbitrariedad en aquellas ocasiones que estimara oportunas. Por ello, no se puede hablar de un Estado de derecho, sino de Estado con derecho, que es algo muy distinto.
Junto al hecho de ser una dictadura, es obligado referirse a la existencia de una identidad represiva. La represión y la violencia política fueron una constante. Desde los primeros momentos del fracasado golpe de Estado de 1936 se hizo uso de ella (basta con leer las directrices elaboradas por el general Emilio Mola) para aplastar la resistencia, continuando con estos métodos a lo largo de toda la dictadura para someter a la oposición.
El debate sobre la naturaleza del franquismo ha originado una amplia controversia, dando lugar a numerosas definiciones (Juan José Linz, Juan Martínez Alier, Ignacio Fernández de Castro, Salvador Giner, Carlos M. Rama, Javier Tusell, Gino Germani…) que en ocasiones producen la sensación de que nos encontramos en un laberinto sin salida. En nuestra opinión, dada la duración del régimen, es más conveniente hablar de distintas naturalezas y no de una sola, y más teniendo en cuenta que a lo largo del tiempo el régimen franquista hizo uso de actitudes camaleónicas, que variaron no su esencia (poder personalizado, identidad represiva y rechazo a la democracia), sino su forma de actuación política.
La manera más idónea de buscar una definición es analizar la cronología de la dictadura y ver sus comportamientos frente a la situación internacional, a los grupos políticos predominantes en el interior, al tipo de estructura social y a la política económica. Se puede hablar en un primer momento de la existencia de un proyecto totalitario similar al fascismo, aunque se debe tener en cuenta la debilidad del partido único, la posición de la Iglesia y la fortaleza del Ejército. Este proyecto totalitario se encontraba avalado por los éxitos en los campos de batalla de Europa de los ejércitos del Eje, por la preponderancia del sector falangista (presencia en el Gobierno de Ramón Serrano Suñer), por las prácticas intervencionistas y autárquicas en la política social y económica, que se conciben no tanto como una política coyuntural, sino como un modelo cerrado y definitivo. A ello deberíamos añadir el uso de la estética fascista y la pasividad de una Iglesia deudora del bando nacional.
A partir de la crisis de Gobierno de 1942, que supuso el cese definitivo de Serrano Suñer, y de los cambios que se estaban produciendo en la II Guerra Mundial a favor de los aliados, se entró en un periodo de indefinición, a los que Franco era muy proclive, dado que le permitía ganar tiempo y consolidar su poder.
A partir de 1945, el fin de la II Guerra Mundial y el nuevo orden internacional (llegada al poder, en algunos Estados europeos, de fuertes partidos demócrata-cristianos, la extensión del Estado social y el éxito del capitalismo) condujeron a la dictadura a variar su naturaleza política. En esta ocasión se trataba de buscar apoyos en el bloque occidental, lo que se vio favorecido por el inicio de la guerra fría. En el interior tuvieron un especial protagonismo los “católicos políticos”, que además contribuyeron a lavar la cara del régimen en el exterior y a partir de la década de los cincuenta favorecieron la transformación social y el crecimiento económico dentro de la lógica capitalista. Pero en ningún caso propiciaron reformas democráticas, ya que los denominados “aperturistas” (José Solís, Manuel Fraga, Laureano López Rodó…) no querían un cambio de régimen sino cambios en el régimen.
La nueva naturaleza era autoritaria, al menos en los términos que en 1964 estableció Juan José Linz. Para este autor, las características del autoritarismo se refieren a un sistema político no democrático, no responsable, con una mentalidad característica, carente de movilización política y límites formalmente mal definidos en el ejercicio del poder.
Durante la dictadura de Franco no existieron medios de control político sobre sus miembros. Comenzando por el jefe del Estado, como afirmaban los Estatutos de FET y de las JONS: “El Jefe responde ante Dios y ante la Historia”; y continuando con toda la clase política que respondía solo ante Franco, siendo la adhesión a su persona el mayor mérito que se podía presentar.
La movilización política es uno de los objetivos centrales de los regímenes totalitarios (fascismos y comunismos) y para ello es imprescindible una ideología cerrada. En cambio, durante el franquismo se primó la desmovilización y la pasividad de los ciudadanos. Así, las escasas movilizaciones habidas en la plaza de Oriente de Madrid respondían a motivaciones nacionalistas (retirada de embajadores, “proceso de Burgos” o condena internacional tras los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975), habiendo otras de carácter religioso (Congreso Eucarístico Internacional de 1952 en Barcelona), o sentimental (visita de Eva Perón de 1947). Esta carencia de movilización se basaba en la existencia de una mentalidad cambiante, en la que el régimen anteponía sus intereses de supervivencia a los intereses de España.
Junto a las características mencionadas, Linz hablaba de pluralismo político limitado. Es cierto que entre los miembros de la “coalición reaccionaria” existían grupos políticos diferentes (fascistas, conservadores, tradicionalistas, alfonsinos…), pero eso no era lo decisivo, lo que anula la existencia de dicho pluralismo. Lo decisivo era lo que les unía a todos ellos: 1º) la fidelidad a la persona de Franco; 2º) la hostilidad a la democracia parlamentaria; 3º) un rígido concepto del orden público; 4º) la creencia en la necesidad de la Guerra Civil; 5º) el convencimiento de que España debía ser bastión del catolicismo; 6º) una imagen tradicional y autoritaria de la vida y la sociedad, y 7º) un nacionalismo español excluyente.
En:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/naturaleza/franquismo/elpepiopi/20110608elpepiopi_11/Tes

El franquismo en la ESO, por Fernando Hernández Sánchez

El franquismo en la ESO,


por el profesor de la UAM, Fernando Hernández Sánchez.