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jueves, 1 de mayo de 2014

El holocausto asiático

El historiador Laurence Rees ha escrito, El Holocausto asiático. Los crímenes japoneses en la Segunda Guerra Mundial, y que en España ha editado Crítica. El objetivo de Rees es indagar en las causas por las que los japoneses cometieron tantas atrocidades en la contienda, sin quedarse en simplistas explicaciones como el tópico de la crueldad oriental.

martes, 31 de mayo de 2011

Emilio Aguinaldo

Sin lugar a dudas, Emilio Aguinaldo es uno de los personajes más importantes de la historia de las Islas Filipinas, el fundador de la República y presente en su devenir durante más de la mitad del siglo XX, dada la longevidad del personaje. Efectivamente, Aguinaldo nació en 1869 y falleció en 1964.




Nació, nuestro personaje, en Cavite y estudió en el Colegio de San Juan de Letrán. Desde muy joven fue contrario a la presencia española. Emprendió con éxito un ataque a la guarnición española durante el levantamiento independentista de los años 1896-1897. Se convirtió en uno de los principales dirigentes nacionalistas y presidente del gobierno revolucionario. Cuando España logró sofocar la insurrección marchó al exilio, aceptando la ayuda norteamericana para obtener la independencia de la metrópoli. En 1898 regresó y, una vez conseguida la independencia, fundó el 23 de enero de 1900 la República de Filipinas.



Aguinaldo no era partidario de la presencia y tutela norteamericanas pero el poder de Estados Unidos era incontestable. Fue derrotado y obligado a jurar lealtad a los Estados Unidos. Ese fue un momento clave en la derrota del nacionalismo filipino. Aguinaldo decidió retirarse de la vida política pero en 1935 regresó a la primera línea política al presentarse a las elecciones presidenciales pero perdió.



En 1945 fue acusado de haber colaborado con los japoneses. Se le detuvo pero no se le juzgó. Se le puso en libertad y se le nombró miembro del Consejo de Estado filipino. Al final de su vida se dedicó a mejorar las relaciones de su país con los Estados Unidos.

jueves, 11 de febrero de 2010

El racismo en Estados Unidos entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX

En los Estados Unidos parte de la reacción de los obreros ante las tensiones sociales producidas por la industrialización se canalizó hacia el racismo. La influencia de los autores racistas con sus teorías de la supremacía del hombre blanco parece menor que la búsqueda de un chivo expiatorio, ya fuesen judíos, negros o chinos. A los negros se les acusaba de ocupar puestos de trabajo que podían ocupar los blancos o de reventarl las huelgas. Había, pues una mentalidad arraigada en ciertos sectores populares, que tendrá pervivencia en el tiempo, que buscaba la causa de sus propios fracasos en las minorías, cuando, en realidad compartían parte de las mismas condiciones de precariedad.

Los blancos pobres del campo y de la ciudad atribuían todos sus males a la población negra. Había un resentimento ante el avance de los afroamericanos durante la segunda mitad del siglo XIX por la afirmación de sus derechos políticos y civiles.

Sobre el racismo en el movimiento obrero norteamericano algunos autores consideran que fue más inducido que espontáneo. La exclusión de los obreros negros en los sindicatos fueron producto más bien de la política seguida por los patronos de fomentar la rivalidad entre los trabajadores. Pero es cierto que fueron excluidos y esto provocó que se les considerase esquiroles y fuesen considerados cabezas de turco de todos los problemas que aquejaban a los obreros. En algunos lugares, este papel fue asignado a los trabajadores orientales, especialmente chinos y japoneses.

En aquella época destacarán los esfuerzos de los reformistas agrarios populistas en difundir el racismo, especialmente el antisemitismo, así como cierta anglofobia. En sus escritos aparece el símbolo de Shylock y la banca Rotschild se convierte en la bestia negra de los agricultores radicales del Sur y del Oeste, indignados con la política de dinero caro. Algunos autores, en cambio, piensan que el posterior fascismo americano no tiene sus raíces en este mundo agrícola de la América profunda, ya que se criticaba a los banqueros judíos por su carácter de financieros ni por ser judíos.