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sábado, 6 de marzo de 2010

El pacifismo socialista a principios del siglo XX. Primera Parte

El socialismo europeo tenía muy claro al comenzar el siglo XX que el proletariado debía rechazar la guerra entre las naciones porque el conflicto bélico era ajeno a sus intereses. El ambiente de tensión en el mundo fue creciendo a medida que avanzaban los primeros años del siglo, y eso provocó que la guerra pasase a ser tema prioritario de discusión en los Congresos de la II Internacional. En el celebrado en Stuttgart en el año 1907 se aprobó una resolución en este sentido:

"Las guerras entre estados capitalistas son, en general, las consecuencias de su concurrencia en el mercado mundial (...). Pertenecen, pues, las guerras a la esencia del capitalismo y no cesarán más que por la supresión del sistema capitalista.

Si una guerra amenaza estallar, es un deber de la clase obrera de los países afectados (...) el hacer todos los esfuerzos para impedirla por todos los medios que les parezcan los más apropiados y que varían naturalmente según el estado de la lucha de las clases y la situación política general."

Esta resolución permite comprobar que los socialistas no se quedaban en el análisis teórico del conflicto bélico sino que proponían medidas y propuestas de actuación. La parte más a la izquierda, representada por Lenin y por Rosa Luxemburgo, presentará una enmienda que es aprobada, y que establece la alternativa revolucionaria. La guerra habría que pararla por cualquier medio, y aprovechar el conflicto para agitar al pueblo y precipitar la caída del capitalismo.

En el Congreso de Copenhague del año 1910 se propone la huelga general obrera en caso de estallido de la guerra. Esta huelga debía ser determinante en los sectores industriales vinculados con el esfuerzo bélico. No se terminó de aprobar.

miércoles, 20 de enero de 2010

Algunos apuntes sobre la creación del Estado del bienestar

El Estado del Bienestar supone la principal reforma del Estado Liberal clásico y que pretende superar la crisis de legitimidad que comenzó a sufrir pero sin abadonar la estructura jurídica y política del mismo. El estado liberal clásico se sustentaba en el reconocimiento de derechos individuales y el establecimiento de sus garantías. Pues bien, el estado del bienestar ahondaría en el reconocimiento de derechos pero de tipo colectivo, y garantizarlos a través de servicios y medios sociales. Su origen está en el siglo XIX, y en algunas de las Constituciones de principios del siglo XX, pero no va a ser hasta después de la II Guerra Mundial cuando encuentre las circunstancias históricas adecuadas para su establecimiento. La reconstrucción de Europa se plantea bajo la idea de la seguridad social para los ciudadanos para evitar los errores de la última postguerra.
El estado del bienestar supone un cierto reajuste del sistema capitalista y del estado liberal. Se abandona la idea de un estado mínimo no intervencionista y se acepta un cierto dirigismo o intervención en la vida económica para solucionar las disfunciones del mercado, y aminorar las desigualdades sociales.
El estado del bienestar tiene en el famoso "Informe Beveridge" que puso en marcha el sistema en el Reino Unido, uno de sus documentos básicos. En dicho informe se defiende la idea de la responsabilidad del gobierno a la hora de proporcionar a la población una sanidad gratuita, pensiones universales y acceso a la vivienda.
La cobertura de estos servicios iba acompañada de la estrategia del pleno empleo según las directrices keynesianas de inversión pública.
Todo este modelo generó un crecimiento económico sin par y una gran estabilidad social en Europa hasta la crisis de los años setenta.

jueves, 19 de noviembre de 2009

El leninismo

Las dos obras clave de Lenin son, El imperialismo, estadio supremo del capitalismo (1916), y El Estado y la Revolución (1917). Lenin considera que las ideas de Marx se habían elaborado en unas circunstancias históricas concretas, en la Europa occidental de la primera revolución industrial, donde los aspectos financieros no eran tan determinantes frente a los técnicos. En la primera obra citada considera que el capitalismo había pasado de la forma industrial a una etapa financiera, por lo que a la lucha de clases se habría añadido la lucha política entre los estados por las materias primas, las colonias, y el mercado. Si Marx había planteado las contradicciones del capitalismo en su época, Lenin lo hace en la suya, en la del triunfo de la II Revolución Industrial, la de la escala mundial. Por eso debe modificar algunas de las teorías o ideas del primero.
La primera modificación tiene que ver con los protagonistas de la revolución. Ya no serían los proletarios de la Europa occidental o del mundo rico los que portarían la bandera de la revolución porque habrían alcanzado un nivel de vida que les impedía llevar esa bandera. Si había un capitalismo podrido habría un socialismo podrido, de ahí las críticas a los socialistas alemanes y europeos por aceptar las reglas del juego del capitalismo y participar en las instituciones. El testigo pasaría al proletariado de los países atrasados. La revolución ya no podría estallar en un país rico e industrializado como presuponía Marx, sino en un país pobre, en un país proletario en la división de países del mundo. Pero no sería un país paupérrimo sino que tendría que tener algún grado de desarrollo industrial y, por lo tanto, con obreros. Ese país sería, sin lugar a dudas, Rusia, atrasada, pero con núcleos de fuerte desarrollo industrial.
En su otra obra, El Estado y la Revolución, Lenin se dedica a explicar lo que es una revolución, la estrategia revolucionaria, su segunda gran aportación después de haber modificado dónde debía darse la revolución en el mundo.
En primer lugar, considera que la revolución no llega sola, no es un porceso fatal como se ha interpretado a Marx; en realidad, considerará que se había exagerado este fatalismo. La revolución hay que prepararla, nada de determinismo, todo es un ejercicio de voluntad, no llegará sola la revolución si no se prepara. ¿Cómo?
1. Es fundamental el papel del partido, la vanguardia del proletariado, y un partido cohesionado, disciplinado. Marx y Engels habían hablado del movimiento proletario en general, ahora es el partido el gran instrumento y el gran protagonista.
2. Otro papel fundamental en la preparación y triunfo de la revolución es el asignado a los intelectuales. Son los únicos con formación dialéctica para captar los momentos e interrupciones de la acción social.
4. El papel de los campesinos. Frente al pésimo concepto que tenía Marx de los campesinos (reaccionarios, embrutecidos), Lenin considera necesario su apoyo en la revolución junto con los obreros. No olvidemos que aunque en vísperas de la revolución rusa había masas de obreros en Rusia, la mayor parte de la población seguía siendo campesina.

martes, 17 de noviembre de 2009

Marxismo. Cuarta Parte. La plusvalía

En el anterior artículo ya hablamos de la plusvalía pero este concepto es muy importante para el marxismo y merece que le dediquemos más atención.
Marx rechazó la teoría del valor del liberalismo económico, basado en el mercado. El valor de un producto sería el resultado del trabajo. Al obrero se le pagaría un salario por la venta de su fuerza de trabajo. Ese pago equivaldría al coste de los alimentos, vestido, y vivienda del obrero. Sería una especie de mínimo. Pero el obrero produce por un valor superior al de su fuerza de trabajo. Ese valor producido y no cobrado en el salario se acumula y es el que generaría el beneficio del capitalista. Es la plusvalía, es decir, un trabajo sin pagar. De esta manera se forma el capital.