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domingo, 26 de enero de 2014

Luz García Pérez

Luz García Pérez era natural de Miranda de Ebro donde nació en el año 1895. Era bordadora de profesión. Ingresó en julio de 1918 en la Agrupación Socialista de Madrid. En 1928 fue vocal del Comité Local de dicha Agrupación, y la representó en el Congreso del PSOE de ese mismo año. Desde 1918 fue miembro de la Sociedad de Profesiones y Oficios Varios de la UGT. Después fue elegida secretaria de la Asociación de Obreras de Aguja, cargo que despeñó entre 1926 y 1934. También fue vicesecretaria de la Federación Nacional del Vestido, Tocado y Similares desde su constitución en el año 1929 hasta el final de la guerra civil. En el Congreso de la UGT de 1932 desempeñó un papel importante.
Fue candidata del PSOE en las elecciones generales de 1933 por Córdoba. En la guerra civil trabajó en las oficinas de la Comisión Ejecutiva del PSOE en Valencia y en Barcelona. Fue miembro del Secretariado Femenino desde 1938. Pudo exiliarse a México.
Luz García Pérez, al igual que Claudina García Pérez, fue una sindicalista muy destacada en la historia sindical española.
Ver:
http://www.diccionariobiografico.org/busqueda.asp
http://www.geocities.com/noriego.geo/REPUBLICA.htm

lunes, 31 de diciembre de 2012

"Represión y resistencia obrera. Testimonios de la militancia antifranquista en CC.OO."

Circular 33 “Archivo Historia del Trabajo”
Acaba de aparecer el número 33 de la "Circular Informativa" que publica el Archivo de Historia del Trabajo. El número contiene la oferta de plazas de residencia para investigadores a precios módicos. Igualmente se hace eco del contenido del número 3 de la revista "Historia, Trabajo y Sociedad". [DESCARGAR PDF]
Asimismo se informa de los resultados del proyecto "Represión y resistencia obrera. Testimonios de la militancia antifranquista en CC.OO.", que ha dado lugar a veinte historias de vida de militantes que participaron en la lucha de las Comisiones durante la clandestinidad. El Archivo de Historia del Trabajo cuenta con más de un centenar de historias de vida en su colección "Biografías obreras y militancia sindical en CCOO"

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Historia del mundo contemporáneo. El movimiento obrero y las mujeres


      Socialismo utópico
El socialismo utópico comenzó a interesarse por las mujeres, al reconocer la necesidad de la independencia económica de las mismas. Pero, por otro lado, los socialistas utópicos no fueron especialmente críticos con la división sexual del trabajo. En todo caso, su preocupación por la sujeción de las mujeres tuvo un gran impacto en su momento. Fourier llegó a decir que la situación de las mujeres era el indicador clave a la hora de conocer el nivel de progreso y civilización de una sociedad.
Otro aspecto que trató el socialismo utópico fue su crítica al celibato y al matrimonio indisoluble como instituciones represoras y causa de injusticias e infelicidades.


Flora Tristán
Flora Tristán dedicó en su obra Unión Obrera (1843) un capítulo a estudiar la situación de las mujeres. La autora mantenía la idea de que todas las desgracias del mundo provenían del olvido y del desprecio que se había hecho a los derechos naturales e imprescriptibles de la mujer. Flora Tristán defendió la importancia de la educación de las mujeres para el progreso de las clases trabajadoras por su influencia como madres, hijas y esposas sobre los hombres.

      El socialismo marxista
El marxismo ofreció una nueva explicación sobre el origen de la opresión de las mujeres y una nueva estrategia para su emancipación. Friedrich Engels explicó en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), que el origen de la sujeción de las mujeres no estaría en causas biológicas, sino sociales, es decir, en la aparición de la propiedad privada y la exclusión de las mujeres de la producción. La emancipación de las mujeres pasaría por su retorno a la producción y la independencia económica. Pero el apoyo a la incorporación de la mujer al trabajo generó en ciertos pensadores y sectores socialistas algunas críticas. Algunos se oponían al trabajo asalariado de las mujeres para protegerlas de la explotación y, también, por el posible aumento de abortos y de la mortalidad infantil, o del paro masculino, así como el descenso de los salarios al aumentar oferta de mano de obra.Auguste Bebel, en su obra La mujer y el socialismo, denunció que no todos los socialistas apoyaban la igualdad de los sexos.
El socialismo dedicó especial atención en las diferencias que separaban a las mujeres de las distintas clases sociales. Aunque las socialistas apoyaban las demandas de las sufragistas, también consideraban a éstas enemigas de clase y las acusaban de olvidar la situación de las obreras. Por otro lado, la fuerza del mensaje y la infraestructura del movimiento sufragista atraían a muchas obreras, por lo que uno de los objetivos de las socialistas era romper esa especie de alianza.
A pesar de los enfrentamientos con las sufragistas, muchas mujeres socialistas, aunque consideraban que la emancipación de las mujeres era imposible en capitalismo, eran conscientes que para muchos de sus camaradas de lucha y para las direcciones de los partidos y sindicatos, la cuestión femenina no era prioritaria. Eso provocó que comenzaran a organizarse dentro de los partidos y sindicatos, reuniéndose para discutir sus problemas, llegando a crear organizaciones femeninas. En este sentido, la figura de Clara Zetkin es fundamental. Creó una revista femenina, “Igualdad” y organizó una Conferencia Internacional de la Mujer en 1907.

      El anarquismo
El anarquismo no precisó teóricamente la cuestión de la igualdad entre los sexos. Es más, Proudhon mantuvo una postura antigualitaria evidente al defender la idea de que no contemplaba el destino de la mujer fuera de la familia y el hogar.
Pero, también es cierto que el anarquismo contó siempre con numerosas mujeres que lucharon por la igualdad. Una de las ideas claves que guiaron a muchas anarquistas -fruto del acusado individualismo del anarquismo- fue que las mujeres se liberarían gracias a su propia fuerza y esfuerzo individual. De poco valdría el acceso al trabajo asalariado si las mujeres no eran capaces de vencer el peso de la ideología tradicional en su interior. Así pues, se puso el énfasis en vivir de acuerdo con las propias convicciones.
Las anarquistas propiciaron verdaderas revoluciones en la vida cotidiana propugnando que las mujeres fueran libres. La libertad debía regir la relación entre los sexos. Su rebelión contra el Estado, la Iglesia y la autoridad llevó a las anarquistas a no dar ninguna importancia a la lucha por el voto de las sufragistas pero, también a criticar con dureza la intervención del Estado en la procreación, la educación y cuidado de los hijos, defendida por el marxismo.

lunes, 9 de enero de 2012

Luisa Marín Lacalle

Luisa Marín Lacalle fue una destacada sindicalista y socialista riojana. Nació en Logroño en el año 1884. Era operaria de la Tabacalera. Durante la Dictadura de Primo de Rivera fue la presidenta de la Unión Tabaquera de Logroño. En los años veinte se empeñó en la lucha de las obreras de la Fábrica de Tabacos de Logroño por la reducción de la jornada laboral de 12 a 8 horas y que las obreras lactantes pudieran salir del trabajo para atender a sus hijos. Para conseguir la reducción de la jornada laboral encabezó un encierro en las dependencias de la empresa del que se hizo eco “El Socialista”, en enero de 1921.

Luisa Marín perteneció a la Junta del Ateneo en 1926. Como miembro de la Agrupación Socialista de Logroño asistió al XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1932. Como representante de la Federación Socialista de La Rioja asistió a la inauguración de las escuelas de Arnedo. En la Federación fue elegida su tesorera en 1933.

Al triunfar la sublevación fue detenida y obligada, junto con otros compañeros, a emitir un comunicado en el que se conminaba a los trabajadores a volver al trabajo o de lo contrario recaerían graves responsabilidades a los que incumplieran la orden. El 9 de agosto de 1936 fue encarcelada en la cárcel provincial. El 22 de ese mismo mes fue asesinada en La Grajera (Burgos) junto con su compañera, Carmen Villar, presidenta del Gremio de cigarreras de la CNT.

Ver:






F. BERMEJO MARTÍN. El socialismo en La Rioja (1882-1992). – Logroño: Partido Socialista de La Rioja, 1994, p.150; J. V. AGUIRRE GONZALEZ. Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936. – Logroño: Editorial
Ochoa, 2008, p. 122