Por Tradicionalismo se entiende un conjunto de ideas sobre la sociedad y el gobierno basadas en la legitimidad monárquica, la religión católica y sus instituciones derivadas. Se opone al racionalismo y a la modernidad. Sería, pues, una ideología reaccionaria. El Tradicionalismo tiene un origen francés con un marcado carácter contrarrevolucionario, teniendo en España una fuerte presencia en el período histórico de la Revolución Liberal. En primer lugar, el tradicionalismo se vinculó a los conocidos como "serviles" en las Cortes de Cádiz y el reinado de Fernando VII, para luego encontrar su máximo desarrollo en el carlismo.
La Comunión Tradicionalista, fundada como partido tras la Revolución de 1868, puso al día los conceptos ideológicos del tradicionalismo a la nueva situación española del Sexenio Democrático. Sus líderes más importantes fueron Aparisi Guijarro, Navarro Villaoslada, el marqués de Cerralbo y Vázquez de Mella.
El tradicionalismo continuó como corriente ideológica hasta el franquismo. No podemos olvidar que muchos de los ideólogos del tradicionalismo en el siglo XX inspiraron el pensamiento de las JONS dentro del partido único.
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lunes, 19 de abril de 2010
Tradicionalismo
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jueves, 26 de noviembre de 2009
El fascismo y el problema de la razón
Hasta la llegada de las ideas fascistas el mundo occidental se asentó bajo la tradición del racionalismo inaugurado en la época clásica griega y romana, seguido en la Edad Media, una época menos oscura de lo que tradicionalmente se ha planteado, triunfa con el Humanismo renacentista, se afianza con la Revolución Científica del siglo XVII, y encuentra en la Ilustración otra de sus grandes cimas. Las ideologías de la época contemporánea, tanto el liberalismo como el socialismo se construyen sobre supuestos racionales; la democracia supone el triunfo de todo este legado.
La doctrina fascista rompe con toda esta herencia y adopta un acusado irracionalismo. Se desconfia de la razón y se fomenta el comportamiento irracional de las conductas, así como los sentimientos o manifestaciones intensas hasta la glorificación del fanatismo. Las ideas fascistas se construyen sobre dogmas, sobre ideas indiscutibles, como pueden ser la superioridad del jefe o líder, del hombre sobre la mujer, el soldado sobre el civil, o la cuestión de las razas superiores e inferiores. Es el triunfo del tabú, de lo que hay que admitir sin discusión o análisis, del totalitarismo frente al debate libre, pilar de la democracia.
La doctrina fascista rompe con toda esta herencia y adopta un acusado irracionalismo. Se desconfia de la razón y se fomenta el comportamiento irracional de las conductas, así como los sentimientos o manifestaciones intensas hasta la glorificación del fanatismo. Las ideas fascistas se construyen sobre dogmas, sobre ideas indiscutibles, como pueden ser la superioridad del jefe o líder, del hombre sobre la mujer, el soldado sobre el civil, o la cuestión de las razas superiores e inferiores. Es el triunfo del tabú, de lo que hay que admitir sin discusión o análisis, del totalitarismo frente al debate libre, pilar de la democracia.
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