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domingo, 26 de agosto de 2012

Breve repaso al socialismo. Primera Parte


Introducción

El movimiento obrero organizado se reforzó con la elaboración y difusión de las teorías o doctrinas socialistas


El socialismo premarxista

a)Precursores del socialismo

Como precursores de del socialismo podemos encontrar a finales del siglo XVIII un movimiento en las zonas industriales británicas dirigido por intelectuales y miembros de profesiones liberales, que pedían una reforma del Parlamento y el sufragio universal masculino y femenino, y que fueron conocidos como radicales. Destacó Thomas Spence, que publicó el libro Los verdaderos derechos del hombre. Los radicales pueden ser considerados los precursores de los cartistas por la búsqueda de soluciones políticas a la cuestión social generada por la Revolución Industrial.

b)Robert Owen

La gran figura precursora del socialismo en Gran Bretaña fue, sin lugar a dudas, Robert Owen (1771-1858). Este galés era fabricante de hilo de algodón y tenía una fábrica en New Lanark (Escocia). Estaba influido por las ideas de Rousseau y otros filósofos ilustrados, así como por economistas como David Ricardo. Owen introdujo en su fábrica una serie de importantes reformas: educación para los hijos de los obreros, aumento de salarios, reducción de la jornada laboral y la aplicación de un sistema de incentivos. Con estas mejoras consiguió un espectacular aumento de producción. Owen utilizó esta experiencia como respaldo para sus propuestas de reforma social, pero fracasó a la hora de intentar convencer a los empresarios de la bondad y ventajas de sus reformas. Owen puso en marcha una nueva ciudad en Estados Unidos, New Harmony, organizada en cooperativas obreras, pero fracasó.

c)Socialismo utópico

Desde de los inicios del siglo XIX, algunos intelectuales empezaron a criticar los costes sociales de la industrialización y plantearon modelos sociales y políticos alternativos. El término socialismo comenzó a emplearse en la Revolución de 1830 en Francia. Al principio, su significado era un tanto impreciso y se relacionaba con la eliminación de la desigualdad social. El primer socialismo recibió mucha influencia de las ideas ilustradas pero, también, de algunas del romanticismo y del cristianismo. En los planteamientos de los socialistas utópicos predominaron consideraciones morales sobre las injusticias y los efectos negativos del capitalismo. Como alternativa se planteaban modelos sociales ideales, utópicos, en los que desaparecerían la explotación y la injusticia social, por lo que es conocido como socialismo utópico. Donde se desarrolló con más intensidad fue en Francia, con menos obreros pero donde abundaban los intelectuales herederos de la Revolución Francesa interesados en las ideas políticas frente a una Inglaterra con más proletariado, pero con mayores preocupaciones por los problemas concretos de los obreros, como hemos visto en el caso de Owen. Los más importantes socialistas utópicos fueron Fourier, Saint-Simon y Cabet.

Estos pensadores no tienen muchos elementos en común aunque podemos señalar algunos. No suelen ser partidarios de la revolución y sí de emplear métodos pacíficos para cambiar la sociedad, basándose en el convencimiento progresivo y la aceptación por parte de la burguesía de la necesidad y bondad de los cambios. Frente a los conflictos entre las clases sociales abogan por la concordia y el entendimiento. En estos planteamientos parece evidente la influencia ilustrada y de Rousseau, al basarse en la idea de la bondad natural del hombre.

Los socialistas utópicos plantearon, como hemos señalado, modelos para una nueva sociedad. Charles Fourier (1772-1837) imaginó una sociedad ideal de comunidades de hombres y mujeres, a la que denominó como falansterios. Serían poblaciones con 1.600 habitantes, entre los que se distribuirían las funciones y trabajos alternativamente, para evitar la excesiva especialización. En los falansterios se respetaría la propiedad privada y el derecho de herencia, pero los instrumentos de producción serían comunes. Los falansterios eran grandes edificios, que recuerdan los palacios barrocos, en cuya parte central se encontrarían los talleres y almacenes, mientras que en las alas laterales se situarían las viviendas. Se llegaron a organizar algunos falansterios en Francia y en otros países pero terminaron por fracasar.

Por su parte, Saint Simon (1760-1825) era un noble de ideas liberales que propuso un desarrollo racional de la industria para superar los enfrentamientos sociales. Era partidario de aplicar el progreso técnico a la producción y de la existencia de una élite científica que dirigiera una organización social para proporcionar el bienestar general. Sus discípulos fundaron el monasterio de Ménilmontant, donde cada miembro trabajaba según su capacidad.

Cabet publicó en el año 1842 su obra Viaje a Icaria donde describirá su propio proyecto utópico, con clara influencia de Platón y de Tomás Moro. Cabet defendía un modelo de sociedad con sufragio universal.

d)Otros pensadores

Auguste Blanqui (1805-1881) participó activamente en las Revoluciones de 1830 y 1848. Defendió la creación de una organización conspirativa para fomentar el levantamiento de masas. Blanqui fue un verdadero profesional de la Revolución y sus ideas influyeron en las de Lenin en relación a la cuestión de la organización de un partido para hacer la revolución. Por su parte, Louis Blanc propuso la constitución de talleres nacionales en la Revolución de 1848 para dar trabajo a los parados.

Una de las figuras más importantes, a caballo entre el socialismo y el anarquismo, fue Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865).Proudhon participó en la vida política francesa y europea. Era tipógrafo autodidacta, que denunció la propiedad privada, a la que consideró el origen de la desigualdad. En su principal obra ¿Qué es la propiedad? afirmó que la propiedad era un robo. Sus ideas y ataques contra las instituciones, el poder y el autoritarismo le convierten en un precursor del anarquismo.

e)Extensión del socialismo

Las primeras teorías socialistas se fueron extendiendo entre los trabajadores europeos en las décadas de 1830 y 1848. En el año 1836 un grupo de exiliados alemanes fundó en París la Liga de los Justos, una organización cuya doctrina era igualitaria. Posteriormente, la organización cambió de nombre por la de Liga de los Comunistas. En vísperas de la Revolución de 1848 la Liga se proponía la abolición de la propiedad privada. En esta Liga comenzaron a destacar dos jóvenes inquietos, Friedrich Engels y Karl Marx.

jueves, 4 de agosto de 2011

Los Sindicatos Libres

En el año 1919 la violencia en Barcelona alcanzó cotas muy elevadas. El origen de la verdadera oleada de asesinatos estaría en los hechos que siguieron a la huelga de la compañía “La Canadiense”. El paro, secundado por la CNT, fue extendiéndose hasta convertirse en una verdadera huelga general que paralizó durante más de un mes la industria barcelonesa. Los empresarios y sectores conservadores reaccionaron y solicitaron la ayuda del Estado.
La patronal optó, frente a la negociación, por la coerción, especialmente sobre los militantes de la CNT pero, también, a través de los lockouts, es decir, los cierres de las fábricas que dejaban a la plantilla sin trabajo y sin ingresos. La tercera medida se refiere al objeto de este artículo. Un sector de los empresarios presionó para que se creara un sindicato que hiciera frente a los anarquistas, cada vez más numerosos.
A finales de 1919 se creó la Unión de Sindicatos Libres en el Ateneo Obrero Legítimista en Barcelona. En el acto fundacional se eligió presidente a Ramón Sales. Los sectores del tradicionalismo catalán se encargaron de establecer las bases ideológicas y organizativas del sindicalismo libre. Sales había llegado a militar en la CNT de joven pero muy pronto se apartó del anarconsindicalismo.
Los sindicatos libres fueron acusados de amarillistas, es decir, de actuar como agentes de la patronal. Esta acusación se basaba en el hecho de que muchos de los pistoleros a sueldo que participaron en los asesinatos de líderes sindicales y de trabajadores salieron de su seno. En la Barcelona de principios de los años veinte se desató una verdadera guerra entre los anarconsindicalistas y los sindicatos libres y los pistoleros.
La militancia de los Sindicatos Libres estuvo formada por obreros tradicionalistas contrarios al poder que los sectores anarquistas más radicales habían adquirido en la CNT. Los obreros de estos Sindicatos solían ser trabajadores especializados y contrarios al sindicato único de encuadramiento de trabajadores por industrias.
Los Sindicatos Libres no estaban preocupados por la transformación del orden existente ni por mejoras radicales para los obreros. La Unión de Sindicatos Libres alcanzó, sin lugar a dudas, un evidente protagonismo en la Barcelona de los años veinte. En la República fueron ilegalizados. Durante la guerra civil, sus líderes se unieron al bando franquista o fueron asesinados.

martes, 2 de marzo de 2010

Lo radicales en la Inglaterra del XVIII: Thomas Spence

Una de las corrientes en favor de los obreros en la Inglaterra de la Revolución Industrial es la de los radicales. En la década de los años setenta del siglo XVIII surge en el seno de las clases populares londinenses y en distintas ciudades industriales y con apoyo de intelectuales, una corriente que piden reformas políticas, especialmente el derecho al sufragio universal. Como se comprueba este movimiento es previo en medio siglo al del cartismo e influyó en el mismo.

Entre los intelectuales radicales destacará, sin lugar a dudas, Thomas Spencer. Algunos le consideran un socialista utópico. Era maestro de escuela y preceptor. En el año 1775 presentó un texto muy polémico en la Sociedad Filosófica de Newcastle, con el título, Los verdaderos derechos del hombre, que le valió la expulsión de dicha institución. Además, escribió, El sol meridiano de la libertad, del año 1801, y Restauración de la sociedad en un estado natural, del mismo año. Spencer vendía estos textos en las calles, y los exponía en cuadros y carteles para el pueblo. Este tipo de actividad en las calles era muy propia de los radicales del momento.

Spencer defendía la destrucción de toda autoridad personal y hereditaria, y la propiedad privada de la tierra que era inherente a dicha autoridad. Pretendía una reforma agraria radical, colectivizando la tierra, puesta en manos de los municipios. Estos municipios deberían arrendar la tierra a los campesinos. Parte de la renta que se sacaría debería ser redistribuida entre todos.

Dicho autor fue un claro defensor de la igualdad entre hombres y mujeres. El sufragio debería ser, claramente, universal, y no debería existir la concepción de ilegitimidad para los niños nacidos fuera del matrimonio.