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martes, 30 de julio de 2013

José Manuel Puelles de los Santos

José Manuel Puelles fue el último presidente de la Diputación de Sevilla.

Puelles fue fusilado sin mediar un juicio previo. Fue enviado al pelotón de fusilamiento acusado de un delito inexistente, "enchufomaxismo", según la denominación del mismo que hizo el general Queipo de Llano. Fue fusilado en la madrugada del día 5 de agosto de 1936 en la carretera de Carmona.

Pero no sólo fue fusilado, sino que las nuevas autoridades confiscaron las propiedades de la familia, ametrallaron su casa que era, además, consulta, les robaron sus cuadros (algunos siguen en Capitanía), y les destrozaron los aparatos de rayos X del doctor Puelles.

El franquismo se aplicó en borrar la memoria de este médico y servidor público.
Para los interesados en esta terrible historia, y en los testimonios de sus hijos:
http://www.elcorreodeandalucia.es/noticia.asp?idnoticia=4424170097091091099100424170 

martes, 12 de febrero de 2013

Aproximación a Blas Infante


Blas Infante nació en el año 1885 en Casares. Fue un Krausista y creyó en el Regeneracionismo. Fue abogado, y su nacionalismo andaluz surgió a raíz de las reflexiones que le produjeron las palabras pronunciadas en el Ateneo Sevillano por Méndez Bejarano en el año 1914. Al año siguiente, en El Ideal andaluz comenzó a perfilar su idea de Andalucía. Publicó varios manifiestos. Blas Infante no creía en un partido, sino en una especie de centos, y defendía la reforma agraria. Comenzó a fomentar la creación de Centros Andaluces, y la II República se asociaron en una Junta Liberalista de Andalucía. No funcionó debido a la lucha interna entre anarquistas y comunistas, además del escaso apoyo de los republicanos. Blas Infante se descorazonó y abandonó la política. Pues bien, este abandono no le salvó la vida, ya que, por orden de Queipo de Llano, el casi virrey de Sevilla, se le fusiló en agosto del 36.
Otra de las obras más importantes de Blas Infante, además de su Ideal, fue Varios estudios acerca del renacimiento en Andalucía, del año1915. La reforma agraria que plantó buscaba la creación de una clase media campesina, un viejo sueño que hunde sus raíces en la propia Ilustración. Cuando creó los Centros Andaluces, éstos se dotaron de órganos de expresión y difusión de sus ideas, como fueron las revistas "Andalucía" y "Guadalquivir".
Un aspecto interesante en la formulación de los medios para difundir sus ideas es que no creía en la formación de un partido político. Pensaba en esos Centros y en una serie de andaluces nuevos, como combatientes contra el caciquismo, y líderes del pueblo. Blas Infante desconfiaba del pueblo en sí, porque pensaba que era muy influenciable y manipulable. En esto parece, de nuevo, un viejo ilustrado, un intelectual un tanto aislado sin tirón popular, siendo ésta una de las claves del fracaso de su movimiento político.
Ya hemos hablado de la creación de la Junta Liberalista de Andalucía, pero sin mucho éxito. Al final, Blas Infante decidió participar en política como una vía para poder llevar a cabo sus ideas. Formó parte de una candidatura andalucista, com simpatizante cercano al Partido Republicano Federal, pero fracasó. Luego se acercó al Partido Social-Revolucionario, pero los obreros del mismo, vinculados a la CNT le rechazaron. En el año 1932 ingreso en Izquierda Radical Socialista, pero tampoco fue elegido diputado.
Colaboró en la redacción del proyecto de Estatuto de Autonomía de Andalucía, pero Blas Infante estaba muy decepcionado, como hemos visto, con el juego político, y se retiró en Coria, donde escribió sus Cartas Andalucistas.
Sobre su muerte, en otras fuentes, se habla de que fue ejecutado por combatientes franquistas. En todo caso, Blas Infante era culpable para el bando franquista por su defensa de Andalucía, a pesar de su escaso entusiasmo por la política.

miércoles, 18 de agosto de 2010

"Compadezco a los marxistas"

El general Queipo de Llano se hizo famoso en la guerra por sus charlas radiofónicas en Sevilla, desde donde daba informaciones que, sin ser verdad en algunos casos, resultaron decisivas en la buena marcha de la causa nacional, como el general Mola llegó a manifestar, ya que sus certezas o supuestas certezas podían tener efectos muy positivos. También desmentía posibles bulos o noticias más certeras del enemigo. Fue, por otra parte, el que alimentaba el optimismo de las personas afines a la sublevación que aún vivían en zonas leales a la República. Pero, además, realizó una labor de guerra psicológica inédita en España, caracterizada por una violencia verbal inusitada. Este es un ejemplo:

"Compadezco a los marxistas, a los pocos marxistas que van quedando, porque no ha de quedar ni uno, pues en cuanto tenga noticia de algún brote lo enterraré para que no queden señales de él"

Esta frase fue radiada en una alocución del 28 de julio de 1936.

(La frase ha sido consultada en el artículo de Francisco Narbona, "La guerra de Queipo de Llano", Historia 16, número 113, (1985), págs. 15-16).