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jueves, 19 de mayo de 2011

Provos

Los provos (provocadores, en jerga neerlandesa) fueron los miembros de un movimiento juvenil holandés que buscaba cambios sociales. Se hicieron famosos por tirar bombas de humo y enfrentarse a la policía en la boda de la princesa Beatriz en marzo de 1966. Recordemos que la princesa heredera, hoy la reina Beatriz, se casó con un ciudadano alemán del que se decía que había tenido cierta vinculación con las SS. El movimiento se fue diluyendo pero su apoyo a grupos minoritarios les atrajo apoyo a su vez y convirtió a Amsterdam en una de las capitales hyppy de Occidente y llevó a la creación de los kabouters.

lunes, 24 de mayo de 2010

Baluarte contra el comunismo

"Constituimos el punto clave más importante de la resistencia política occidental, somos el país donde, con vuestro esfuerzo, el comunismo ha sido por primera vez derrotado, y sabe también que en ese orden somos el baluarte más firme de todo Occidente"

(De un discurso de Franco a los alféreces provisonales en mayo de 1962)

Esta fue la principal baza que jugó Franco en la guerra fría con notable éxito.

martes, 18 de mayo de 2010

Cuestiones imperiales. Segunda Parte

De nuevo el imperialismo

"Nadie debe pensar que nos atribuyamos un imperialismo agresivo, conquistador. ¡Lo que reivindicamos es un imperialismo esencialmente espiritual, capaz de hacer brillar las ideas que encarnan la Hispanidad! (...) España no sabría renunciar a esta misión."

(De unas declaraciones de Franco a "Candide", en agosto del 38)

Este texto suena a retórica y a la idea sobre la "reserva espiritual de Occidente", pero Franco si albergó sueños y proyectos imperialistas en el norte de África y que expuso a los alemanes cuando se negoció la entrada de España en la guerra mundial.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Los nacionalismos sin Estado

El mayor protagonismo o dinamismo en la actualidad, en relación con el nacionalismo, se da entre los nacionalismos sin estado, ya sea en el terreno de la iniciativa política, ya sea en el campo social. Los nacionalismos sin estado parten del nacionalismo tradicional y la defensa irrenunciable del principio de autodeterminación, y se aprovechan del moderno proceso de globalización económica y cultural, así como de la crisis del estado nacional como se ha conocido.
Su fuerza se vincula con el ofrecimiento que hacen de un mayor y más cercana defensa de los intereses de los indiviudos frente al Estado central. Además, otorga a los inidividuos de un sentimiento de pertenencia a la comunidad más palpable y cercano.
Es evidente que cada nacionalismo sin estado presenta peculiaridades y, aunque formulemos características comunes, es muy importante tener cuidado con las comparaciones. Pensemos, por ejemplo, en los intentos de comparar la situación nacionalista de Irlanda del Norte con la del País Vasco, partiendo de que la violencia es protagonista del conflicto, cuando ambas situaciones son muy distintas, precisamente, por la Historia de ambos lugares.
Pero sí es cierto que hay características comunes, y que podemos repasar:
1. La utilización de un idioma distinto al común del Estado se convierte en un instrumento fundamental y eficaz para el nacionalismo sin estado, ya que posibilita un elemento claramente diferenciador del conjunto. En el caso de los nacionalismos sin estado de España es paradigmático, fundamentalmente en el caso catalán. En el caso quebequés sería el único elemento diferenciador del conjunto canadiense, mientras que es más complejdo en los casos irlandés, bretón, galés o corso, donde el idioma del Estado nacional es mayoritario -inglés, francés- , y el uso de la lengua propia es casi testimonial.
2. La religión: ya sea como elemento diferenciador, ya como defensa de la verdad revelada es una de las bases de algunos de estos nacionalismos. Fue fundamental en las guerras de liberación del norte de África, y en la creación del Estado de Israel. En Irlanda del Norte es un elemento muy importante, ya que la diferencia entre las dos comunidades de católicos y protestantes es la que define las dos concepciones del Estado, y dos identidades nacionales. En la India tenemos el caso del nacionalismo sikh de corte musulmán.
3. La delimitación del territorio se ha convertido en uno de los elementos más importantes del nacionalismo en su historia. La novedad en esto caso es la utilización de la peculiaridad de ese territorio como instrumento de unidad nacionalista. Es el caso de Palestina donde el nacionalismo no se caracteriza tanto por lo religioso que por su reivindicación territorial. Tenemos, también el caso del nacionalismo kurdo, cuyo territorio se encuentra entre varios estados.
4. Una parte de los nacionalismos sin Estado en Occidente se sitúan en zonas de fuerte desarrollo económico, y en ocasiones a la cabeza del conjunto del Estado nacional, y suelen situarse en los primeros puestos a la hora de contribuir a la Hacienda pública general. Estos motivos suelen ser utilizados por los nacionalismos en su política de separación o en la búsqueda de mayores cuotas de autonomía en el terreno fiscal o de la autofinanciación. Tenemos el caso del nacionalismo de la Padania, y de los nacionalismos vasco y catalán, aunque éstos tienen otros componentes que no tiene el primero.
5. La monopolización de la idea de nación. Se trataría del último rasgo de los nacionalismos sin Estado. Se monopolizaría el concepto de nación para su causa, negando este carácter al Estado nacional que quedaría reducido a una entidad administrativa superior pero sin ninguna identificación afectiva.

martes, 1 de septiembre de 2009

Sobre el sistema constitucional español de 1876

El sistema de la Constitución del 76 se basaba en el concepto de soberanía compartida, entre la nacional y la histórica, encarnada en la monarquía. Este tipo de soberanía es propio del liberalismo más conservador, frente al progresista. Además, daba al monarca mucho poder, que no bien usado podía llevar a la ruina a la misma monarquía. De hecho, se discute si Alfonso XIII abusó del mismo frente al modelo de su madre, la Reina Regente. Este debate es interesante, y hay una reciente historiografía fascinante, al resepcto, como el libro colectivo y editado por Javier Moreno Luzón, las obras del desaparecido Tussell, o la visión de Carlos Seco Serrano.
Esta Constitución es la que más ha durado en nuestra historia, y solamente se terminó con la Dictadura de Primo de Rivera.
El sistema del turnismo político no pudo, por varias razones, terminar en un sistema democrático, y ahí está la raíz de los problemas contemporáneos de nuestro país, es decir, la dificultad de pasar de un sistema liberal a otro democrático. Pero este paso, tan complicado, no fue fácil en el resto de Occidente, lo que demuestra que nuestra historia no está tan alejada del resto de la europea. ¿Cuántos países europeos pudieron transformar, sin grandes traumas, sus sistemas liberales en otros democráticos? Pues, más bien, creo que nada más que Francia e Inglaterra.
Otro de los grandes problemas de este sistema de la Restauración fue el electoral, por mucho que se terminara por instaurar el sufragio universal con Sagasta. Todo estaba viciado por el fraude electoral y el caciquismo: frente a la España oficial, estaría la real, que no pudo incorporarse al sistema y desembocar en un régimen democrático.
El personaje que impulsó este sistema fue el malagueño Cánovas.